La reina de la mafia Novel Cover

La reina de la mafia

8.6 / 10.0
Seis hombres que cargan más defectos que virtudes, una mujer en busca de venganza dispuesta a todo, un giro inesperado, un secreto bien guardado, el amor y el odio se enfrentaran y ni Dios se atrevería a apostar por quien ganara. Solo una cosa es segura, ella es … La reina de Chicago. — Lo único que puede impedir una guerra en la ciudad es unir a las familias. Por lo que si no hay otra opción… niña, tú tendrás que unirte a nosotros. — Serás la afortunada señora De Luca… De los seis De Luca. — Los reyes de Chicago. — Y no te preocupes, hermosa, te cuidaremos bien. — Se están olvidando de un pequeño detalle… mi hermana es Valentina Constantini, si llegará a necesitar que alguien la cuide… serian mis padres, o nosotros sus hermanos… después de todo…somos los hijos de Emma. — ¿Qué quieres decir con eso? — Que comience la guerra.

La reina de la mafia Chapter 1

Me remuevo en la silla de la salas de juntas, observando la gran mesa que frente a mí se expande, veo a John caminar por el lugar, puedo sentir su estrés e inquietud, Bianca trata de calmarlo, acaricia su rostro y me pierdo en ese detalle, es lindo tener a quien amar, en quien confiar y de donde sacar fuerzas cuando quieres enviar todo al diablo… a no ser que te vuelvas un idiota como sucede con mi mellizo o que cause tu muerte como sucedió con Eliot.

— Debes dejar de exponerte de esa manera o no llegaras a conocer a tus nietos.

— Me conformo con conocer a nuestro hijo, te amo Tina.

— No más de lo que yo te amo Chicco.

A mi mente llegan tantos recuerdos de cuando el amor no fue solo un sueño para mí, un suspiro involuntario sale de entre mis labios, ¿estoy nerviosa? No, claro que no, estoy… aburrida, esa es la palabra, aunque debería sentirme eufórica, al fin hoy después de tres años, tendré a esos hijos de puta frente a frente, vere sus rostros y ellos verán el mío, me gustaría matarlos, pero sé que no puedo, hoy nos reuniremos para tratar de llegar a un acuerdo, antes que las calles de Chicago se cubran más y más de sangre, con víctimas inocentes y otros no tan inocentes, como sucedió con mi Eliot, mi amor, mi todo… el mundo como lo conocía se terminó ese día, y por más que Donato o Lion quisieron hacerme sonreír una vez más, no pudieron y lo peor es que no podrán, cuando mataron a Eliot, también me mataron a mí. Pero pronto conoceré el rostro de esos malditos y sin importar que suceda aquí, tarde o temprano los matare, uno por uno, con mis propias manos, los exterminare como la apestosa plaga que son.

— Donato tendría que estar aquí, ¿dónde rayos se metió ese muchacho? — mis labios forman una línea recta, pero solo es para ocultar mi sonrisa, si tío John supiera donde está metido en este momento mi mellizo, le sería más fácil comprender porque está descuidando el negocio de la familia.

— ¿Acaso crees que no puedo manejar esto sola? — sus ojos cafés chocan con los aguamarina que son míos, y veo el arrepentimiento surcar su rostro, sin embargo, Prieto me ve con orgullo, como siempre que hago notar o valer mi presencia, soy una digna Constantini, de eso no hay dudas, mi abuelo Marco estaría orgulloso también.

— Sé que puedes con todo Tina, pero ellos son seis y tu una…

— Soy Valentina Constantini, soy la hija de Emma Jonhson y Prieto Constantini, criada por Noha Zabrek… créeme cuando digo que puedo con todo tío. — sé que puedo manejar esto, llevo años preparándome para cualquier situación, al igual que Donato, me jode que me subestimen, y no es por tener 21 años, es por ser mujer, y me parece patético, el mundo está cambiando, la mafia también es hora de que los reyes tomen asiento y dejen a las reinas guiar, que observen y aprendan lo que una mujer puede hacer.

— Tranquila hija, no demuestres ninguna emoción, recuerda que no debes dejar nada a la vista o sabrán donde atacar. — Noha no debería estar aquí, él no pertenece a esta mafia, no será bien visto por nadie que reciba el apoyo de la mafia de Grecia en un problema de territorio, no es ético, aun así, agradezco que este a mi lado, aun descuidando sus propios negocios.

— Lo se papá, pero ahora estamos en familia, puedo dejar saber cuánto me molesta que me subestimen por ser mujer, después de todo… nadie sería capaz de traicionarme ¿verdad? — Noha, él hombre que me crio y que se ganó a pulso que lo llamemos papá asiente con su cabeza, por dos razones, número uno, esta es mi familia y nadie traiciona a su sangre, número dos, si alguien se atreviera a hacerlo, estaría cavando su propia tumba, ya que aprendí bien de los errores de mi abuelo, a un traidor nunca hay que dejarlo con vida, aunque sea familia.

— Nadie te subestima hija… — Prieto intervine, nuestros ojos chocan y dejo salir mi sonrisa más burlona.

— Padre, dejaste este mundo oscuro y repleto de ilegalidades hace años, sin embargo, aquí estas y eso es solo porque temes que no pueda manejar la situación, aun cuando se suponía que Don estaría aquí. — mi verdadero padre busca ayuda con la mirada, pero solo recibe el silencio como respuesta, incluso su hermana Bianca no dice nada.

— Tina, no es eso, solo quiero apoyar a mis hijos…

Dejo de prestar atención, sé que dirá lo mismo de siempre, creo que todo era más fácil cuando era pequeña, cuando podía contar con Donato, o después, cuando Eliot cumplió su promesa y fue por mi… lo extraño, siempre lo hare, mi corazón se fue con él, los recuerdos del pequeño que nos ayudó cuando el loco de mi tío Demetri Constantini nos secuestró, su valentía y amor por mi lo llevo a enfrentarse al gemelo de mi padre, a un Constantini, siendo solo un niño, que estúpido, lo supe ese día, su valentía y locura lo llevaría a su muerte, y… no me equivoque.

— Esto es muy importante Eliot.

— Mierda, lo se Tina, solo me llamas por mi nombre cuando las cosas no están bien.

— Entonces…

— Nada, ¿me oyes Valentina?, basta de excusas, si por pedido de tu abuelo no puedo desposarte hasta que cumplas 21 años, por lo menos, dejare mi semilla en ti, solo así te atrapare mi amor.

— Eres un idiota Chicco, tú ya me atrapaste, desde que cumpliste tu promesa de buscarme, te amo.

— No tanto como lo hago yo, eres mi mundo Tina.

— Tina ¿estas bien? — Bianca toca mi mano que reposa sobre la carpeta que contiene la poca información que mi gente pudo recaudar de “Los reyes de Chicago” por favor, si más parecen una pandilla que mafiosos.

— Siempre, tía, no lo dudes jamás. — veo como la pena de sus ojos se clava en mi persona y lo detesto, odio que se preocupen por mí, no cometeré ese error dos veces, o por lo menos no aun, primero debo vengar a Eliot.

— Tina, sabes que lo que sucedió con Eliot…

— Perdón por la demora. — Donato irrumpe en la sala de conferencias, siempre me salvas hermano, aun después de tantos años seguimos conectados.

Noha queda en silencio, pero sus ojos se clavan en mí, me conoce, por Dios, él me crio, él se ocupó de nosotros, cuando aún no éramos los Constantini, cuando él solo era el dueño de un restaurant de comida italiana y no el líder del clan Zabrek, sonrió para mis adentros y le regalo una mirada cargada de orgullo que lo hace enrojecer por un momento, Noha puede ser un gigante de casi dos metros y aun con su edad sus músculos están bien definidos, pero para nosotros solo es papá, un huérfano que aprendió a valerse por sí solo, y no solo eso, él se hizo responsable de John, Tommy y por supuesto mi madre y nosotros, ellos se conocieron en el orfanato, quien diría que la familia que formaron cuando estaban solos y se auto proclamaban “los cuatro mosqueteros”, se convertiría en lo que son ahora.

La empleada ingresa para dar aviso que nuestra competencia acaba de ingresar en el edificio y por un segundo me imagino abriendo fuego apenas ingresen por la puerta, pero luego recuerdo que las armas están prohibidas hoy, tanto para nosotros como para ellos, suspiro y me coloco de pie, le doy una mirada rápida a Donato, quien está a mi lado, así es, esta mesa no tiene un lugar en su cabecera, sino dos, somos mellizos, somos los herederos del clan Constantini, mi padre Prieto está a la derecha a su lado papá Noha y mi hermano Lion, el futuro jefe de la mafia de Grecia, él hijo de sangre de papá Noha y Emma mi madre, mi tía Bianca a nuestra izquierda, a su lado su esposo John, observo como quedan a la derecha dos sillas vacías, una en la otra punta y tres del lado izquierdo, me pregunto si ellos también tiene alguna regla para tomar asiento como nosotros, si su lugar establece algo o solo son unos idiotas con ambiciones demasiadas altas, aunque estoy más que segura que es la última opción.

— Aquí están los señores De Luca. — informa Matilda, y sé que mi rostro debe ser aún más serio que el habitual, ya que Donato me da un leve apretón en la mano, lo que hace que lo mire a él en lugar de a los seis hombres que están ingresando, respiro con lentitud, sé que Don me prometió dar con los culpables del homicidio de Eliot, después de todo eran amigos, pero ya han pasado tres años y aun no obtengo mi venganza y yo a diferencia de él, estoy convencida que fueron los De Luca.

— Son niños. — el comentario de uno de ellos, que pretendió ser bajo lleno mis oídos, de echo todos lo escuchamos, lo que provoca que clave mi vista en ellos, tratando de ver quien fue el imbécil que hablo, aunque solo puedo ver a cuatro, los otros dos están detrás de ellos, tengo ganas de hacer una mueca de disgusto, parecen una maldita pandilla de un vecindario cualquiera, con sus pantalones de jeans y camisas remangadas y mal abotonadas, es una falta de respeto hacia nosotros, a lo que representamos.

— Cuando se es un Constantini, tu edad no interesa, nacimos para gobernar. — la voz de Donato es seria, pero una sonrisa burlona adorna su rostro, lo que provoca que una leve sonrisa tire de mis labios, pero esa Tina que usaba sus dotes actorales y sonrisa de niña para manipular a las personas a su alrededor ya no está y eso se lo debo a ellos, me arrancaron lo que más amaba y yo arrancare sus corazones.

— Lastima niño, porque esta cuidad merece ser reinada y no gobernada y ya sabes, nosotros somos los De Luca, somo los reyes de Chicago. — observo a quien habla, es uno de los mayores, tiene un poco de barba, un par de tatuajes asoman en su cuello, y sus manos, al igual que los demás, ¿acaso cree que puede intimidarnos por estar lleno de tinta?

— Esta reunión fue pactada para tratar de llegar a un acuerdo, no para ver quien mea más lejos. — el comentario de papá casi me hace reír, por lo que disimulo llevando una mano a mi mejilla como si me rascara, cubriendo mis labios en el proceso, crecer con Noha como figura paterna te anestesia de cualquier tipo de intimidación, solo basta con verlo y cualquiera se pondría a temblar, menos nosotros, sus niños.

— Tienes razón Papá, por favor si no es mucho para “los reyes” tomen asiento. — Donato y su sarcasmo, ha dejado ver algo que muchos desconocen y es que llamamos papá a Noha. — Pero antes dejen que nos presente, para que comprendan con quienes tratan, mi nombre es Donato Constantini, y el de mi hermana es Valentina Constantini, sean bienvenidos a nuestro territorio. — los De Luca nos observan, de hecho, lo han hecho desde que ingresaron.

Continue Reading

La reina de la mafia of Contents

You may also like

New Release Novels

Betrayed Luna Finds True Love Novel Cover
8.6
I woke up with that familiar churning in my stomach, the third morning in a row. My inner wolf, Lily, stirred restlessly as I bolted to the bathroom, barely making it before emptying what little remained in my stomach from last night's dinner. '*This has to be it*,' I thought, pressing my palm against my still-flat abdomen. After three years as Ryan's Luna, the Moon Goddess had finally blessed us. I splashed cold water on my face and brushed my teeth, studying my reflection. My skin glowed despite the nausea, and my wolf seemed unusually protective, urging me to rest more, eat better. All the signs were there. "We need to be sure before we tell him," I whispered to Lily, who hummed in agreement. I padded back to our bedroom, noticing Ryan had left his laptop open on his desk. He'd rushed out before dawn for an emergency meeting with neighboring packs—at least that's what he'd said.
His Love, My Hell, Her Justice Novel Cover
8.8
My wedding day was ruined by a crazed woman named Isolde, who claimed my husband, Ezekiel, was her soulmate from a past life. Then, after a car accident, Ezekiel faked amnesia, siding with her and putting me through hell. He let Isolde murder my mother, forced me to face my deepest fears, and poisoned me in public. When I finally had Isolde arrested, Ezekiel's revenge was swift and brutal. He kidnapped me and, in a final act of cruelty, snapped the neck of my puppy, Muffin-the only comfort I had left. He thought he had broken me, that he had destroyed every last piece of my soul. He was wrong. He had just unleashed a monster. Now, from the shadows, I will dismantle his empire, ruin his life, and make him pay for every tear I shed. My revenge has just begun.
Husband's Deceptive Game Novel Cover
8.4
The morning light filtered through our penthouse windows, casting golden patterns across the Egyptian cotton sheets. I stirred slowly, consciousness returning in gentle waves. Seven years. Seven years of what I believed was perfect love. "Happy anniversary, my only one," Gabriel's voice caressed my ear as he entered our bedroom, a silver breakfast tray balanced in his hands. His dark hair was slightly disheveled, giving him that boyish charm that still made my heart flutter. "You didn't have to," I murmured, sitting up against the headboard as the scent of fresh croissants and coffee filled the air. "For you, I want to do everything." He set the tray down and sat beside me, his fingers brushing mine as he handed me a steaming cup. No redness appeared on his skin, no hives, no shortness of breath—just the miracle of his touch, reserved only for me. The condition that had brought us together.
I was an Angel, You made me a Villain Novel Cover
9.5
He repayed with evil, I show him to hell
My Groom’s Mistress Tried to Burn Me Alive Novel Cover
7.9
The Plaza Hotel's bridal suite was bathed in soft morning light as I stood before the ornate mirror. My reflection stared back at me—eyes bright with anticipation, cheeks flushed with excitement. Today was supposed to be the beginning of forever. "You look beautiful," my makeup artist had whispered just moments ago. "Caspian won't know what hit him." I smiled, touching the delicate lace of my custom Vera Wang gown. Ten years of love, of building a life together, all culminating in this perfect day. My fingers trembled slightly as I adjusted my veil. "I'm just nervous," I whispered to my reflection, trying to calm the flutter in my stomach. The lights above me flickered once, twice. I frowned, glancing upward.
The Baby Name I Chose for His Mistress's Son Novel Cover
8.4
I requested to leave Doctors Without Borders a year ahead of schedule, just to come back home for the occasion and marry Hayden Tran. But when I arrived, I discovered Hayden had already become a father. I overheard him instructing the maid, "Keep Nora Stewart abroad a little longer. It's best if she doesn't come back. If she finds out I have a son now, there will definitely be a mess." In that moment, reality hit me. He had misled me. Three years ago, he had advised, "Go work as a doctor overseas for three years to gain some experience and maturity. Once you've calmed down a bit, you can return and be my wife." Indeed, I have matured. I'm no longer the girl who would cry and throw a tantrum at every minor thing. And because of this change, my tastes have evolved as well.
Chapters
Read now
Share