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Portada de la novela El CEO  un amor destinado.

El CEO un amor destinado.

Dos mujeres que huyen de su pasado coinciden en un pueblo lejano para criar juntas a sus hijos, forjando un vínculo inquebrantable. Con el tiempo, el amor florece entre los jóvenes, pero el destino los golpea cuando el padre de Enrre le exige volver a la ciudad. Aunque él jura regresar por Crysthel, cuando logra liberarse cuatro años más tarde para buscarla, se encuentra con la amarga sorpresa de que ella se ha marchado sin dejar ninguna pista.
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Capítulo 1

En la lejanía de un pueblo llamado Valleral perteneciente a la capital del país Estaquia, dos mujeres bajaban de la ranchera ya que era el único transporte que podía llegar hasta esa lejanía. Magdalena Freeman de diecinueve años escapó de la capital porque su esposo un CEO poderoso la golpeaba brutalmente. Se había casado por amor, aunque no era correspondida tenia la ilusión de conquistarlo con el pasar de los meses, pero desgraciadamente ese hombre era un monstruo incapaz de amar.

FLASHBACK

Magdalena Freeman colocó sobre la mesa del comedor los resultados de la prueba de embarazo, estaba emocionada porque en sus inocentes pensamientos creía que un hijo cambiaría la actitud de su esposo, con incredulidad estiró la prueba frente a su esposo y a la espera de una reacción emocionante se paro a un costado mirándole fijamente. Cuando Jacinto Stephens leyó lo que decía en aquel papel lo arrugó con odio eh inmediatamente se levantó y abofeteó a Magdalena, sin dar tregua a nada la comenzó a golpear sin descanso y a la vez replicaba lo aberrante que era para él, tener un hijo con ella. Magdalena cubrió su vientre mientras los golpes caían por todas partes de su cuerpo, cuando el hombre se cansó de golpearla salió de casa y Magdalena se quedo en el suelo quejándose mientras se arrastraba hasta las sillas iba dejando una larga mancha de sangre.

Después de unos minutos las empleadas corrieron a su socorro y llamaron al doctor de siempre cuando este llego a revisarla siento tristeza por la joven.

Después de una semana el mismo doctor volvió a revisarla y cansado de ver sufrir a la joven la ayudo a escapar.

Fue así como Magdalena Freeman abordó la ranchera que la llevaría a Valleral.

Por otro lado Mariana Brenes encontró a su esposo en brazos de su hermanastra, cuando Sergio Morgan quiso detenerla ella golpeó su entrepierna y se dirigió junto a su hijo de dos años hasta la terminal más cercana, reprimió con fuerzas las lágrimas que se estancaban en sus ojos por la escena tan bochornosa en la que encontró a su esposo y su hermanastra, subió a la ranchera compartiendo el asiento con Magdalena quien tenia el rostro con varios moretones.

Perdida en sus pensamientos iban que ninguna preguntó ¿por qué lloraban? y ¿que era lo que sucedía ?, en otro momento hubieran dialogado y hasta aconsejado, simplemente aquel día ambas sufrían por razones diferentes pero ambas tenían el corazón roto en mil pedazos.

FIN DE FLASHBACK

Bajaron de la ranchera y contemplaron el lugar donde habían llegado, después de seis horas de camino se encontraban en un pueblo llamado Valleral que estaba ubicado en medio de la montaña.

__Es hermoso. - Inquirió Mariana, dirigió su mirada a Magdalena y notó los moretones en el rostro de la mujer, quiso indagar pero presintió que era mejor no hacerlo.

__¿Vives aquí? ¿Me podrías decir dónde queda un hotel? Magdalena agachó la cabeza y entre dientes respondió.

__No vivo aquí, también necesito un hotel.

__En serio? ______ Entonces ¿Que te parece si buscamos junta? Magdalena asintió y se encaminaron en busca un hotel, lastimosamente en aquel lugar no había hotel alguno y lo único que le recomendaron fue la casa de una viuda que prestaba habitaciones.

__Pueden quedarse los días que quieran. Dijo la viuda Amelia y las llevó a sus habitaciones, una vez dentro Magdalena se duchó y luego se recostó en la cama hasta que la noche cayó y la agradable mujer las llamo a cenar.

No les cobró arriendo ni comida hasta que se establecieran en el pueblo, la viuda Amelia era una mujer de buen corazón, al ver el rostro de Magdalena y ese pequeño de dos años sin hogar decidió ayudar a las dos mujeres, lo único que les pidió fue sinceridad y les contaran el motivo del ¿por qué habían llegado al pueblo?, una vez contada las historias aquella mujer de aproximadamente cuarenta años las consoló y les brindó su apoyo.

Los meses transcurrieron y el día del parto llegó, la viuda Amelia tomó en sus brazos a la pequeña Crysthel Freeman, era una niña calva de ojos azules encendidos como el mismo cielo cuando el sol brilla y despeja las nubes.

Después de un par de años Magdalena Freeman y Mariana Brenes compraron una casa para vivir, la amistad entre ellas se había reforzado y se apoyaban una a las otras, sus dos pequeños hijos crecían en medio del campo llenos de amor.

Cuando Crysthel y Enrre eran dos adolescentes empezaron a sentir atracción física y sentimental.

__Te amo. - Susurro Enrre mientras con su nariz rozaba la de ella. __También te amo Enrre. - Unieron sus labios introduciendo sus lenguas haciendo que el beso sea apasionado ardiente y extenso.

Todo iba bien hasta que Sergio Morgan llegó a Valleral y junto a un ejército obligó a Mariana Brenes regresar junto a él. Aunque ella se rehusó a volver Sergio la subió a la fuerzas en su helicóptero, esperó que llegara Enrre y cuando lo vio de la misma forma le pidió que suba. __No iré contigo. __Lo harás, de no hacerlo tú madre pagará por todo. - Enrre suspiró al ver a su madre dentro. __Eres despreciable. __Si, lo soy, pero no porque pienses eso dejas de ser mi hijo, sube al helicóptero ahora. – gruño el hombre rabioso. __Espera – Pidió Enrre. __Déjame despedir. __¿De quien? - indago Sergio Morgan, Enrre se dirigió a Crysthel y prometió un día volver por ella. __Enrre ¿lo prometes? __Lo juro, cuando sea el CEO volver, solo espérame Crysthel. __Te esperare Enrre. - Se dieron un beso sorprendiendo a Mariana quien los observaba desde el helicóptero. Crysthel Freeman se quedo mirando el helicóptero que tomaba vuelo, varias lágrimas rodaron por sus mejillas porque en aquel helicóptero se iba el amor de su vida, el niño que ella ama con todo el corazón, limpio el rostro con el dorsal de sus manos y corrió hasta donde se encontraba su madre y le contó lo que había sucedido. Magdalena Freeman corrió hasta el lugar y lo único que vio en la lejanía fue el helicóptero volando en lo más alto de los cielos, se dejó caer porque sabía que nunca más volvería a ver a su amiga, la mujer que la apoyó y se convirtió en su hermana.

Después de haberse casado con Jacinto Stephens perdió a sus padres en un accidente de tránsito, ellos la amaba y adoraban, su padre pensó que ella seria feliz junto a Jacinto Stephens, pero murió sin imaginar que estaba dejando a su hija en manos de un monstruo que lo único que quería era arrebatarles su fortuna ya que la familia de él se encontraban en las ruinas. Después de que perdieron todo la familia de Magdalena se quedó arruinada y sus primos se alejaron de ella por la clase de esposo que había conseguido.

Se quedó sola hasta que llegó Mariana a su vida y volvió a sentirse apreciada como en aquellos tiempos que fue feliz con sus padres.

Como lo supuso Magdalena, jamás volvió a ver a su amiga Mariana.

Pasaron tres años y Crysthel esperaba todos los días una carta de Enrre pero ninguna carta llegó en el transcurso de esos años a Valleral.

Magdalena Freeman salió de compras mientras su hija se encontraba en el colegio, aunque los años hubieran pasado ella podía reconocer el auto de su esposo y cuando vio aquel auto parqueado en el pueblo dejó caer las legumbres que llevaba en sus manos y corrió hacia su casa que se encontraba retirada del pueblo. Sus piernas temblaban y su corazón latía con fuerzas, el miedo de que aquel hombre encuentre a su hija se apoderó de ella.

Magdalena Freeman preparó la maleta de su hija y cuando ella llegó le pregunto del ¿Por qué había maletas en la sala? Por un instante su corazón se alegro al imaginar que su madrina Mariana y Enrre habían vuelto, pero aquella esperanza se desvanecieron cuando su madre hablo.

__Debemos irnos del pueblo.

__¿Por que?

__No preguntes y solo obedece. __Mamá no puedo irme, Enrre volverá por mí y si no me encuentra…….

__Enrre no volverá por ti, ya olvídate de esa promesa, si Enrre hubiera querido volver ya lo hubiera hecho, hace un año cumplió la mayoría de edad. No a escrito ni tampoco ha llamado es porque no volverá.

__Yo se que volverá……

__Hija, Enrre se a convertido en un CEO muy importante, a estas alturas las mujeres le sobran.

__Enrre me ama y se que volverá por mi. Al ver que su hija no entraba en razón Magdalena tomó las maletas y le pidió que la siga, cuando Magdalena abrió la puerta se dio cuenta que varios hombres se acercaban a su casa, rápidamente la cerró y se dirigió a su hija.

__Vete hora. - puso la maleta de su hija en sus brazos.

__¿Por que Mamá? ¿qué pasa? - los ojos de Magdalena Freeman se iluminaron.

__Tu padre está aquí, no quiero que te lastime.

__Mamá, no me pidas que te deje, escapaste de él ahora escapemos juntas.

__No hay tiempo, vete ahora. - abrió la puerta y le dio el último beso a Crysthel.

__Cuando llegues a la capital busca a esa mujer, ella te ayudara. Entrego un papel con una dirección __luego busca a Mariana y a Enrre.

__Mamá… no quiero irme sin ti. - Las gruesas lágrimas caían sin cesar, ambas lloraban pero el tiempo se hacía más corto. __Promete que iras a buscarme cuando te libres de él. - Magdalena asintió y besó a su hija en la frente, no respondió un ¡si! o lo ¡prometo! Lo único que hizo fue darle un beso en la frente y pedirle que se marche. Con el corazón roto en mil pedazos Crysthel bajo rápidamente la loma que se encontraba tras de su casa y se lanzó al río, solo escuchaba los gritos desgarradores de su madre pidiendo que no la golpee más, quiso detenerse y volver por su madre pero cuando escucho varios disparos detonar, ahogo su grito en la garganta y su corazón se rompió en mil pedazo.

Jacinto Stephens terminó por matar las esperanzas de algún día Crysthel volviera a ver a su madre.

Crysthel ahogo el grito mordiendo la manga de su uniforme para que su padre no la escuche.

Nado hasta llegar al puente que estaba a varios kilómetros del pueblo, cuando escucho la ranchera lavó su rostro y subió hasta la vía y se marchó de Valleral.

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