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Portada de la novela El CEO  un amor destinado.

El CEO un amor destinado.

Dos mujeres que huyen de su pasado coinciden en un pueblo lejano para criar juntas a sus hijos, forjando un vínculo inquebrantable. Con el tiempo, el amor florece entre los jóvenes, pero el destino los golpea cuando el padre de Enrre le exige volver a la ciudad. Aunque él jura regresar por Crysthel, cuando logra liberarse cuatro años más tarde para buscarla, se encuentra con la amarga sorpresa de que ella se ha marchado sin dejar ninguna pista.
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Capítulo 2

Las seis horas de camino a la capital no dejó de llorar, cuando llegó su uniforme ya estaba seco del viento que caía sobre su cuerpo, tomó un taxi y pidió que la lleve a esa dirección. Una vez que llego toco la puerta ya que la noche había caído.

__¿Quien eres? - Los ojos azul de Crysthel se iluminaron mientras tragaba gruesas saliva.

__Soy Crysthel Freeman....... Vasto su apellido para que la mujer abra sus brazos y la lleve a su cuerpo. Crysthel lloró con fuerzas en el hombro de esa desconocida.

__¿Y Magdalena? ¿Donde está ella? - Crysthel bajo la mirada y dejo caer un torrencial de lágrimas.

__Papá...... papá la mató. - Confeso mientras se dejaba caer al suelo, un nudo se atravesó en la garganta de Camelia.

__Maldito. - Farfulló Camelia limpiando sus lágrimas.

Aquella mujer era la mejor amiga de Magdalena antes de casarce con Jacinto, a la misma vez era su prima, cuando escapó no la buscó porque temía que aquel demonio llegara hasta casa de su prima, de hacerlo pondría en peligro la vida de ellas y su hija, por tal razón prefirió marcharse a un lugar desconocido sin contarle nada.

Camelia preparó una maleta y salieron de aquel lugar antes de que Jacinto la visite, la llegada de Crysthel dejaba en claro que Magdalena confiaba en que ella podía cuidar de su hija. Se mudaron a casa de un primo y ahí se quedaron por largos años.

Camelia trabaja en un bar nocturno mientras Fercho le hacia a las apuestas. Ambos eran jóvenes y cuidaban de Crysthel como si fuesen su propia hija

__Buenos días familia. - Palmo un beso en la frente de Crysthel y saludo a su prima.

__Son las tres de la tarde, ¿Volviste apostar anoche? - Indago molesta Camelia.

__Si. Pero esta vez gané. - Agrego sonriendo y quiñando el ojo a su sobrina.

__De que sirve si esta noche volverás apostarlo y seguro perderás.

__Gracias por tus buenos deseos primita. - Farfulló bebiendo de su té.

Fercho Minda, es un hombre de aproximadamente treinta y cinco años, se dedica al taxismo y por las noches se adentra a los casinos y derrocha todo lo que con tanto esfuerzo consigue. No es un mal hombre, mujeres le llueven por doquier, es apuesto y buen amante, tras de eso inteligente y muy caballeroso. Pero su vicio por los casinos le dejan siempre con los bolsillos vacíos.

__¿Como te va en la escuela preciosa? - Indaga para cambiar de tema.

__Bien tío, estoy próxima a graduarme.

__Eso me alegra hermosa, estudia mucho para un día ir por esa herencia que nos arrebató el miserable de tu padre. - Murmuro dando el último sorbo a su té.

__No quiero nada de ese hombre - Aclaro Crystbel y se levantó. Camelia miró a Fercho y rodo los ojos.

__¿Que dije?

__Te parece poco nombrarle al malnacido ese. - gruño molesta mientras lanzaba la servilleta sobre la mesa y recogía los platos.

__Came, es la verdad, si no hubiera sido por ese miserable los tíos aún y ni tú bailarias en ese bar ni yo fuera un taxista. Debemos recuperar todo lo que ese miserable nos arrebató.

__¿Como? ¿Como piensa recuperar la fortuna de nuestros padres? ¿Entregando a nuestra sobrina a ese demonio?

__Obvio que no, jamás haría algo así, puedo ser un mujeriego apostador pero nunca lastimaría a Crysthel.

__No se Fer, hay veces me da miedo que por tu vicio nos entregues en manos de ese moustro.

__Prima ¿Que tipo de persona me crees? - Farfulló molesto y salio de casa.

Mientras Crysthel veía la televisión su corazón se detuvo y dejó rodar un torrencial de lágrimas, frente a la pantalla estaba su amado Enrre y la noticia de chisme era que tenia un amorío con una famosa.

CEO DE KEMPER AMANECIO EN LA CAMA DE CAMILIA BRUCE. Ese era el titulo de la noticia que salía en la televisión.

Habían pasado varios meses para al fin volverlo a ver, enterarse que amanecía con otras mujeres fueron como cuchillas afiladas clavándose en su corazón. Enrre Morgan estaba cada día más guapo, los cinco años que habían pasado lo habían convertido en un hombre apuesto y elegante, en cada lugar que asistía las mujeres los rodeaban. Crysthel lloró con fuerzas ahogando el llanto en su almohada, su corazón se rompió en mil pedazos al darse cuenta que las palabras de su madre eran ciertas, Enrre se olvidó de ella el mismo día que salió de Valleral.

Aquella tarde pasó recordado los años felices que vivió junto a él, aunque el la hubiera olvidado ella lo seguía amando con la fuerza de un huracán.

Sobre el ancho mueble de la mansión Morgan madre he hijo se miraban fijamente.

__¿Te piensas casar con esa mujer? ¿Olvidaste la promesa que le hiciste a Crysthel?

__Era un adolescente mamá, creía que esa niña era el amor de mi vida, al llegar aquí y conocer más mujeres me he dado cuenta que no era así.

__Bien, entonces ve a Valleral y dale la cara, dile que no irás por ella porque te diste cuanta que no la amabas como ella lo creía.

__Mamá no viajaré hasta allá.

__Pues lo harás, le hiciste una promesa y yo la vi muy enamorada, cuando nosotros nos enamoramos damos todo y estoy segura que Crysthel aún espera por ti.

__Tal vez ya encontro a alguien más.

__Iras, y de paso le llevas mis saludos a Magdalena.

Enrre se levantó y subió hasta su habitación, empezó a preparar una maleta porque en la noche viajaría con Camila fuera del país, mientras guardaba la ropa encontro la pulsera que Crysthel tejió para él, tragó saliva y suspiró profundamente mientras observaba aquel regalo de esa niña inocente.

Vivió un amor adolescente cuando tenia dieciséis años y Crysthel trece, ahora él era un hombre de veintiún años y ella recien acababa de cumplir la mayoría de edad. Guardo la pulsera en su bolsillo y se dirigio hasta Valleral en helicóptero.

El dinero lo habían hecho presumido y aquel pueblo ya le parecía insignificante, llego hasta la antigua casa donde vivía y la encontró cerrada, dio vuelta al rededor y recuerdos de su niñez aparecieron en su mente, sonrió mientras recordaba la risa de ellos dos rodando por la quebrada hasta llegar al rio.

Despues de unos minutos fue a casa de la viuda Amelia y la mujer le recibió con emoción, sin embargo el joven no expresó sentimiento alguno al verla. Rápidamente se dio cuenta que Enrre no era el mismo adolescente que se marchó.

__Has cambiado mucho, te dejaste deslumbrar por el dinero.

__Señora Amelia, solo vine porque necesito saber de Crysthel y la señora Magdalena. - La ancia trago grueso y se acomodó en su sillón tejido de paja.

__Crysthel no está, se marchó hace dos años.

__¿Sabe donde?

__No. Y así lo supiera tampoco te lo diría, supongo que estas aquí para romperle su corazón. ¿No es así? - Enrre arqueó la ceja y suspiró.

__Bueno, entonces dele los saludos a la señora Magdalena de parte de mi madre.

__Magdalena murió hace dos años.

__¡Que! - La noticia impactó a Enrre, pues esa mujer había sido como su tía.

__¿Como murió?

__Su esposo la encontró y la mató porque se rehusó a volver, por esa razón Crysthel tuvo que marcharse del pueblo y desde hace cinco años ese hombre no deja de rondar estas tierras. Si buscas a Crysthel para romper tu promesa es mejor que dejes de buscarla, si sales en TV con otras mujeres ya debe saberlo.

__Usted ¿como sabe de mi promesa?

__Como no saberlo, si ella contaba los días para que fueras mayor de edad y vuelvas por ella, cuando ese dia llegó paso todo el día observando el autobús. Nunca llegaste y desde ese día pasaba todos los días a espera de tu regreso. - Enrre se sinto incómodo y se alejó de aquella casa, subió al helicóptero con los pensamientos ocupados por Crysthel, sintió remordimiento porque aquella joven estaba sola en el mundo.

Cuando le dio la noticia a su madre la contuvo en sus brazos, Mariana lloró con fuerzas la muerte de su amiga, exigió a Enrre que la lleve de vuelta al pueblo aunque para eso tuvo que discutir con su esposo quien la mantenía vigilada desde el día que la trajo de vuelta. Enrre intervino y así llegaron a valleral y colocaron flores en la tumba de Magdalena, Mariana se dejó caer sobre la fria lápida llorando amargamente, con sus dedos recorrían el nombre tallado de Magdalena.

__Prometo encontrar a tu hija y cuidar de ella hasta mis últimos días.

Enrre recordó la promesa que le hizo a Crysthel y se sintió un cobarde, junto a su madre haría todo por encontrar a la joven y protegerla así no sea como lo prometió.

Días después pidió la mano de Camila y lo hizo frente a la TV donde terminó por romper el corazon de Crysthel. La joven reprimió el dolor y continuó con sus estudios, estaba decidida a olvidar a Enrre como el lo hizo.

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