
Kalila Eclipse de luna
Chapter 5
Kalila se había escapado del instituto, no era grato que todos se taparan la nariz cuando ella pasaba por su lado, pero no lo podía controlar, desde que su primer periodo irrumpió en su vida, su aroma estaba fuera de control y por más que deseaba ocultarlo, no podía. Fue por eso que dos semanas después de que su periodo terminará y el olor a pimienta incremento cuando estaba por llegar al colegio tanto que incluso ella lo olía, opto por perder la tarde en uno de los tantos claros que habían a mitad de camino de su hogar y el instituto, estaba recostada sobre la hierba, con una mano extendida tapando el sol, pero aun así disfrutando del color rojo que se traslucía en su mano gracias a su piel blanca y producto de la sangre que circulaba por esa extremidad, sin percatarse que un hombre con piel oliva, de cabello rojo y largo la observaba, con suma atención.
— Una joven tan hermosa no debería estar sola. — su voz era profunda, provocando que el corazón de Kalila quien tenía 16 años se acelerara, pero no por miedo.
— Soy una cazadora, yo que tu sigo mi camino, nadie se atreve a molestarme. — sabía que no era nadie del pueblo, ya que todos se alejaban de ella por apestar, o en su defecto la molestaban, pero ninguno de los que la atormentaban poseían semejante voz, por lo que opto por asustar a quien sea que quisiera interrumpir su tranquilidad.
— Eso está muy pero muy bien, que nadie se atreva a molestar a mi destino. — Kalila salto como resorte, quedando sentada dándole la espalda a quien le estaba hablando, solo podía ver la gran sombra de ese hombre, algo que no le cuadraba, ya que casi era medio día.
— ¿Tu destino? — sus padres habían optado por decirle que un día alguien llegaría a reclamarla, un hombre, que ya tenía un destinado, pero nunca dijeron de quien se trataba, no era seguro que alguien supiera que el destino de Kalila era el primogénito del dios sol, un Fénix, el único que existía.
— Mírame mi fuego eterno, mi destino no es una cobarde, ponte de pie y ve a tu compañero. — la furia creció en la joven, si bien era frecuente que algunos idiotas la molestaran, sus padres la trataban con amor, cariño y devoción, como si fuera lo más importante del mundo, cumpliendo cada capricho de la joven y ahora estaba su “compañero” ordenándole como debía comportarse, el olor a pimienta se hizo más fuerte, casi enloqueciendo a Nuriel.
— Escúchame pedazo de nada, que sea la última vez que me dices como puedo comportarme, soy la habichuela de Vito, la cachorra de Kek, la hija de Dante y la primogénita de la luna única Chloe, y tu… intento de destino no me vendrás a… — las palabras se le aferraron a la garganta, cuando al fin se puso de pie y se dio vuelta para enfrentar a su compañero, un gigante de más de dos metros, lleno de músculos, con un bronceado perfecto, ojos que parecían brazas, cabello que se asemejaban a las llamas. — Mierda creo que… — las mejillas de la joven enrojecieron, tanto como el cabello de Nuriel, quien aspiro fuerte y sonrió de medio lado.
— Te mojaste solo por verme. — terminó diciendo y Kalila quería golpearlo.
— Y a ti se te puso dura de solo verme. — rebatió igual de altanera al ver como sobresalía la erección de Nuriel, levantando una tienda de acampar perfecta en el pantalón que llevaba.
— Y no sabes cuan dura esta. — ronroneo el mayor.
Nuriel no pensaba sonrojarse, mucho menos apenarse, solo podía desearla, su aroma era fuerte, lo estaba llamando, estaba ovulando, ya era una mujer lista para ser tomada, de un gran paso ya estaba frente a ella, sus grandes manos se aferraron a su cadera y la levanto provocando que Kalila se aferrara a sus gruesos antebrazos, sintiendo la corriente recorrerla por completo.
— Mi querida Kalila, tu fénix está aquí.
Fue todo lo que Nuriel dijo antes de tomar sus labios, su primer beso, ella estaba dando su primer beso, pero sentía que eso no era suficiente, quería más, estaba ardiendo y de pronto se dio cuenta que una esfera de fuego los rodeaba, estaba dispuesta a arder con su fénix, pero entonces un rayo los separo, arrojando a Kalila a los fríos brazos de Vito, mientras que el gran lobo de Kek lanzaba mordidas tratando de llegar al cuello de Nuriel.
— Basta, ¡no! Papá déjalo, por favor. — Kek ignoraba a todo el mundo cuando su lobo atacaba, solo su luna podía controlarlo, pero ese día descubrieron que ni siquiera su lobo podía resistir a las lágrimas de su cachorra, Kek gimoteo y troto hasta llegar a su niña, que ya no era tan niña.
— ¿Cómo te atreves a interferir entre mi destino y yo? ¡Hoy morirás Alpha! — el fuego cubría al completo el cuerpo del fénix, pero no pudo dar ni un paso, cuando Chloe llego al lugar.
— Detente Nuriel, esto lo soluciono yo. — la voz furiosa de Chloe hizo que el gran Fénix volviera a ser humano, o casi.
— Humana, que tus compañeros…
— ¡Que te calles Fénix! Porque tú también estas rompiendo tu palabra. — Kalila estaba pálida, su madre nunca había lucido tan enojada.
— Pero…
— Te pedí 21 años, y recién van 16, ¿crees que no sé qué del momento que la reclames la perderé? Y no, no te estoy culpando, es el destino, ella te pertenecerá y tú a ella, pero ¿y nosotros? — los ojos de Chloe estaban rojos, sus lágrimas caían y su hija se liberó de Vito para correr a su lado y abrazarla.
— Yo no te dejare mamá. — dijo con voz rota, ya que también estaba llorando.
— Lo harás mi pequeña Kalila, sé que vendrás a vernos, pero ya no vivirás con nosotros, ya nada será lo mismo, y sé que eso es lo correcto, no queremos separarte de Nuriel… ¿verdad? — pregunto de forma amenazante a sus compañeros y estos solo se vieron los pies. — ¡¿verdad que no los separaremos?! — pregunto ahora sin lágrimas, pero si con una mirada asesina.
— Claro que no mi luna. — se apresuró a decir Kek, quien había regresado a su forma humana.
— Jamás haríamos tal cosa mi vida. — Vito le sonreía como un niño bueno.
— No podríamos hacerlo, aunque quisiéramos. —murmuró lo último Dante, pero Chloe lo escucho.
— Oh mi brujo, estas en un gran problema. — el peli blanco trago grueso, pero ya no dijo nada, su luna tenía una forma muy peculiar de castigarlos.
— Solo te pedí 21 años Nuriel. — el fénix suspiro derrotado, aún no había fijado sus ojos en los de Kalila, solo había visto su figura, sus pequeñas manos, sus grandes curvas, por lo que aun podía marcharse.
— Tratare de regresar en 5 años, pero no te prometo mucho, su aroma me llama, será mejor que la cuiden, que no esté sola, ya saben que, si algo le sucede, acabaré con todos y cuando digo todos, no es solo esté pueblo.
El corazón de Chloe se aceleró con miedo, ella aun recordaba lo que Yunuen había visto del futuro de su hija, ella acabaría con todos los hijos de la luna, pero ¿sería realmente ella o su compañero por que algo le sucediera a Kalila?
— Regresare por ti amor, por ahora, ve el sol y piensa en mí. — Kalila lo vio convertirse en fénix y suspiro, se veía tan imponente, tan único y era de ella.
— Estas en un gran problema. — las palabras de su madre la hicieron temblar, pero se relajó cuando vio que estaba viendo a Dante. — Y tu jovencita…
— No fue mi culpa, solo paso, él apareció y yo lo vi y es tan grande y luego nos besamos… — Kalila dejo salir un suspiro y sus padres hicieron una mueca, solo entonces se dio cuenta que estaba oliendo a pimienta otra vez.
— Será mejor que le pida a Novalie que te haga una pulsera para cubrir tu aroma, sería una pena que la próxima vez ponga a prueba la capacidad de tu Fénix con el poder de mi chancla. — Kalila sonrió a la complicidad que su madre le brindaba y así regresaron a casa.
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