
Kalila Eclipse de luna
Chapter 4
El cazador tenía todo organizado, había encontrado un hechizo con el cual bloquear las premoniciones de Kek, y lo uso sin pensarlo, dejo al lobo bajo un conjuro que no le permitiría ver el futuro de su hija, ni a corto o largo plazo, podían atacar el pueblo cuando ellos quisieran, sin embargo, esas cuatro palabras de su hija, lo desarmaron por completo, Kalila había dado en el punto débil del cazador, ella misma y su amor, Asher hizo retroceder a su gente y la niña vio con asombro cuantas personas había a su alrededor escondidos entre los árboles, si ella no hubiera encontrado a su padre ese día… muchos hubieran muerto.
— ¡Kalila! — Vito fue el primero en llegar a su lado y tomarla en sus brazos, seguido del lobo de Kek, quien había derribado dos árboles en su camino, mientras Dante, se materializaba a su lado gracias a un rayo, su elemento, aun preguntándose, ¿Por qué no había podido retroceder el tiempo? si nadie había sido reclamado, ese era otro poder del brujo a quien lo conocían como el rey del tiempo. Lo que el brujo no sabía, era que Kalila con un par de palabras había reclamado el corazón de Asher.
— Vito. — dijo en un susurro la niña y el vampiro casi se muere de dolor, porque su pequeña habichuela lo llamo por su nombre y no le dijera papá, como siempre.
— Mi habichuela, ¿Qué te duele? ¿Qué te hice? — pregunto sin demora, pues el brillo en los ojos de su habichuela le dejaban claro que estaba dolida con el vampiro.
— ¿Ya no me quieres más? ¿Por eso me viste de esa forma en el parque? — a cada palabra que Kalila decía el nudo en su pequeña garganta se hacía más grande.
— No digas eso Kalila, por la diosa, jamás dejare de quererte, eres mi pequeña habichuela. — un gruñido se oyó acompañado de la mirada enojada de Dante. — Nuestra habichuela. — se retractó de inmediato el vampiro, pues ya estaba en un problema grande con su niña, como para sumar el enojo de sus primos.
— Entonces ¿por qué me viste de esa forma? te juro por la diosa luna que no quise lastimar a Declan por diversión, no soy una cazadora mala, solo estábamos jugando. — Kalila lloraba a mares, no era un berrinche, era pena y dolor, porque en el fondo sabía que por su culpa ese vampiro que a sus ojos era hermoso estaba herido.
— Mi hermosa Kalila, la más querida del mundo, perdón por verte de esa forma, no estaba enojado contigo, estaba furioso con Kek por no haber visto algo tan grave como que tu estabas en peligro, si ese mocoso te hubiera lastimado yo mismo lo hubiera matado, y a su familia y a…
— Tranquilo Vito, ya entendimos. — Dante toco el hombro de su primo al ver la cara de pánico de Kalila.
— Declan no quiso lastimarme papá Vito, en verdad, solo estábamos jugando y… — por alguna razón Kalila no quería decir que su poder de cazador había despertado, podría ser el instinto de supervivencia o miedo, fuera lo que fuera no lo diría, tampoco que había visto a su padre Asher. — Solo paso. — terminó diciendo y se sorprendió que ninguno de sus papás pudiera oler que mentía, aunque no tenía como saber que Asher estaba escondido aun en la copa de un árbol, dejando un poco de su don en su hija, el poder del engaño, esa era la habilidad de Asher y ahora se la cedía a su hija, para marcharse ya que había visto de primera mano cómo esos tres hombres amaban y cuidaban a su Kiriko, aunque eso no quería decir que no regresaría por ella en unos años.
El tiempo continúo pasando y Kalila cada día los sorprendía más.
— ¡Papá Vito llego! — grito la pelinegra de 10 años, asombrando a Chloe de que la pequeña pudiera oler a sus padres tan bien como lo haría un hombre lobo, Aysel, quien los visitaba una vez al año en época de reclamos, le había dicho que podía ser el poder que poseía la joven, aunque Kalila ya había comprendido muy bien cuál era su poder, y ese no era su buena memoria, ni su super olfato, o la habilidad que tenía para engañar a sus padres, solo a ellos, ya que Chloe si se daba cuenta cuando mentía, Kalila estaba convencida que su poder era ver el punto débil de todo ser, más aún cuando se enojaba, por lo que comenzó a reprimir cada vez más su enojo, solo comenzó a aceptar todo lo que los demás le hacían, bueno o malo.
— Hola pequeña habichuela.
— No soy una habichuela, ya soy grande. — se quejó la joven a la cual sus compañeros de colegio molestaban cada vez que Vito la llamaba de ese modo.
— Nada de eso Kalila, tú eres una niña, una muy pequeña, la más querida de este hogar y no nos puedes dejar. — el nerviosismo de Dante tenía una razón, cada día que Kalila crecía, era un día menos que ellos estarían con la pequeña.
— Dante, sabes que hay cosas que no se pueden evitar. — lo regaño Chloe.
Y así fue, las cosas no se podían evitar tampoco aplazar por más tiempo, Aysel había dictaminado días para hacer reclamos, pero también que estos debían hacerse a los 21 años, y todo para que sus descendientes estuvieran más tiempo con Kalila, pero Nuriel no era hijo de la luna, él era el primogénito del dios sol y fue por ello por lo que un día llego.
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