
Kalila Eclipse de luna
Chapter 3
Declan la vio con odio, pensó que la niña se daría por vencida, a él le gustaba ser el líder y sabía que si Kalila se unía a su grupo todo cambiaria y por alguna razón no la quería cerca de ningún otro niño, su pequeña mente tomo aquello como un verdadero desafío, a él, Declan, un vampiro puro, que venía de un linaje de guerreros, no podía dar marcha atrás, fue por eso que comenzó a cazarla, cada golpe que daba iba aumentando su fuerza y velocidad, aun así no podía acertarle ninguno a la pequeña Kalila, se movía como un humano, saltaba como uno, sin embargo este ser sobre natural no podía atinar en su pequeño cuerpo ni un solo golpe. Mientras que Kalila estaba sorprendida de lo que sus ojos le mostraban, pequeños puntos en el cuerpo del vampiro, algunos brillantes, otros más oscuros, no sabía que ese era su poder como cazadora, no tenía como saber que su habilidad radicaba en ver los puntos débiles de sus contrincantes, ambos niños habían despertados sus lados salvajes, en Kalila, su lado cazador y en Declan el depredador, de pronto Declan salto, demasiado alto para Kalila, quien solo pudo ver su trayectoria, que terminó detrás de ella y tomándola del cuello.
— Ríndete, jamás serás como nosotros. — siseo sobre su oído.
— Solo quiero jugar. — se quejó la pequeña.
Estaba enojada, estaba furiosa porque ese estúpido vampiro rubio solo se había burlado de ella, ya que nada podía hacer sangrar a un vampiro, con ese pensamiento se obligó a agacharse aun con Declan es su espalda, y por la fuerza que la pequeña humana empleo el niño cayó hacia adelante, fue entonces donde Kalila vio su cuello brillar, sin ser consciente de su fuerza, y mucho menos de lo que el brillo casi segador marcaba, la niña golpeo su cuello y con espanto vio como Declan escupía sangre.
— ¡Kalila! — el grito de su padre Vito la hizo pegar un brinco, se veía furioso.
— Papá…
— ¡¿Que has hecho?! — intervino con temor Chloe.
— Lo llevare al hospital, no puede respirar, aplasto una arteria, puede morir. — Vito era vampiro, comprendía la anatomía de su especie y sabía que los niños eran frágiles, no tanto como los humanos en general, pero aun así podían morir si no eran tratados.
Kalila observo como todos los niños la veían con miedo y odio, mientras su madre la veía con preocupación y miedo, eso fue lo que la termino de quebrar, ver el miedo con el que su madre la veía. Comenzó a correr tan rápido como pudo, aunque solo era una humana, pudo llegar al bosque, ya que su madre estaba demasiado ocupada tratando de tranquilizar a todos y pidiendo disculpas por lo que la pequeña había hecho.
— Hola, cariño. — dijo una voz masculina saliendo detrás de un árbol.
— Hola. — susurro la niña limpiando sus ojos.
— Eres hermosa Kiriko. — le dijo mientras caminaba un paso más cerca de la niña.
— ¿Kiriko?
— Ese es tu nombre, Kiriko, significa regalo de la niebla.
— No, mi nombre es Kalila y significa la más querida. — la pelinegra dejo de llorar y sonrió, al creer ingenuamente que ese señor se hubiera equivocado de niña.
— Ese es el nombre que te dio Chloe, pero la verdad es que te llamas Kiriko, así lo quise yo, tu padre. — los ojos de Kalila se abrieron como persianas, y recorrió el rostro del hombre, grabándolo en su pequeña mente.
— ¿Tu eres Asher? — la sorpresa se vio reflejada en el rostro del cazador.
— ¿Sabes mi nombre? ¿sabes que eres mi hija? — pregunto incrédulo.
— Mi mami, me habla de ti, dice que me quieres, que no me harías daño, pero que por el momento no es bueno que trate contigo porque eres un cazador, que cuando sea más grande ella me lo explicara.
— Tu mamá dice la verdad, no te hare daño, eres mi hija, estas destinada a hacer grandes cosas, solo se equivoca en creer que estarás mejor en este lugar, con esos seres asquerosos…
— ¡No son asquerosos!
— Lo son Kiriko, no te dejes engañar, tarde o temprano ellos te lastimaran, debes entrenar y matarlos, en especial a esos tres seres asquerosos que viven con tu madre. — Kalila dio un paso atrás, no le gustaba su papá humano, ella comprendía que los cazadores eran enemigos de los seres sobre naturales, pero, aun así, jamás Dante, Vito o Kek, hablaron mal de Asher, incluso ella los escuchaba hablar en secreto, de cómo repeler los ataques de los cazadores y tratar de no matar a Asher por error, ya que no podrían causarle daño al padre biológico de su habichuela, pues les gustara o no, gracias a Asher, Chloe y habichuela habían llegado a ellos. Fue entonces que pensó ¿cuál sería el punto débil del cazador?, y como si de magia se tratara, en medio del pecho de su padre Kalila se vio reflejada, ella era su punto débil.
— Ellos me cuidan, y cuidan a mamá, tienen miedo de que los cazadores nos separen, porque ellos morirán de tristeza y yo también, siempre me compran golosinas y no dejan que ningún niño me moleste, me llevan al parque, me enseñan a escribir… todo lo que tú no haces por estar matando a seres que no te hacen nada. — los ojos de su hija se llenaban de lágrimas con cada palabra que decía, era el peor castigo para Asher, su peor tortura.
— Soy un cazador hija. — dijo con voz temblorosa el mayor.
— Yo también. — reconoció dejando aún más sorprendido a su padre biológico. — Pero aun así no matare por diversión. — y cuando pronuncio aquellas palabras, la niña se dio cuenta del error que había cometido en el parque. Un rugido impresionante movió las copas de los árboles, mientras el cielo se iluminaba con rayos, aunque aún era de día. — Mis papás están asustados, me están buscando. — Asher no planeo enamorarse, solo necesitaba un descendiente, pero los años al lado de Chloe fueron muchos, y su corazón débil, peor aún, veía a Kalila como la única prueba de que Chloe lo amo tanto como él la amaba.
— Prometo volver cuando seas mayor, entonces veras que lo mejor que puedes hacer es partir con tu gente y no vivir entre monstruos, te quiero Kiriko.
— Te quiero papá Asher.
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