
Kalila Eclipse de luna
Chapter 2
— Aún falta mucho para eso, no le llenes la cabeza a mi habichuela. — reclamo mientras la besaba con pasión, provocando que Chloe quedara entre el cuerpo musculoso de Kek y el frio cuerpo de Vito, le encantaba esa sensación, frio y calor, y ella sintiendo todo de los dos.
— Vito, ella está comenzando a ver las diferencias con sus compañeros de colegio, es mejor dejarle en claro que ella pertenece a este lado del mundo y no al humano. — respondió suspirando con fuerza, mientras su vampiro comenzaba a desvestirla, les costaba contenerse hasta la noche y por suerte, Kalila al fin había comenzado el kínder.
— ¿Qué es lo que te preocupa mi luna? — Kek abrazo a su compañera, sintiendo su angustia, ellos vivían para complacerla en todo, por lo que también comenzó a darle pequeños besos en sus hombros.
— Tengo miedo de que Kalila quiera irse con los humanos. — Chloe conocía el mundo humano, durante 21 años había vivido y sufrido en el, encontrando la calma y el amor solo en aquel pueblo.
— Si ella sabe que tiene un compañero, no querrá irse. — comprendió con alegría Vito y era la primera vez que el nombre de Nuriel provocaba felicidad en el vampiro.
— Bien pensado mi luna. — susurro Kek lamiendo el cuello de su compañera.
— Kek. — suspiro al sentir las manos del lobo recorrer su trasero. — Por la diosa, Vito. — gimió alto cuando su vampiro comenzó a lamer sus pechos.
— Creo que regrese justo a tiempo. — dijo Dante llegando a su lado.
Los días pasaron, al igual que los meses, Kalila creció aprendiendo a no enojarse, mucho menos a pelear sin importar que le dijeran los pequeños del pueblo, y es que aun con 5 años había ocasiones que su olor a pimienta, aroma típico de los cazadores, despertaba el lado salvaje de los habitantes, pero Kalila era solo una niña, ansiosa de tener amigos, en especial un vampiro de 8 años, llamado Declan, la niña lo había visto un par de veces en el pueblo, le gustaba su cabello rubio y sus ojos azules brillantes, se podría decir que la pequeña humana sentía un pequeño enamoramiento por el niño vampiro.
Fue una tarde que Chloe la llevo al parque, donde vio a Declan con sus dos amigos, Tahiel un niño lobo un año menor que Declan y Ukara, un brujo de su misma edad, los tres a pesar de ser niños eran hábiles, Tahiel ya se podía transformar en lobo, y era muy grande cuando eso sucedía, no parecía un cachorro, mientras Ukara manejaba el aire, creaba remolinos que Declan esquivaba con gran facilidad.
— Hola. — dijo la pequeña a quien le faltaba un diente.
— La cazadora, con razón el asqueroso olor a pimienta. — protesto Tahiel, y es que su nariz picaba, Kalila se olfateo, pero para ella el olor a pimienta no era detectado, solo podía oler a su mamá y sus tres papás que se la pasaban todo el día llevándola en brazos o cargándola en su espalda.
— Mi papá Vito dice que soy una habichuela, deja de llamarme cazadora. — rebatió arrugando sus pequeños labios y dejando el labio inferior sobresalido, para Ukara el gesto le pareció divertido, Kalila era linda incluso cuando lloraba, solía hablar con ella en el kínder, pero fuera mantenía la distancia, ya que sus padres le habían advertido que esa niña era una cazadora, que tarde o temprano traería problemas.
— ¿Sabes lo que es una habichuela? Porque yo sí y te aseguro que tú no te pareces a una, solo hueles a humana y cazadora, haces que mi nariz pique. — se quejó Tahiel, llamando la atención de Kalila, quien lo vio a los ojos y el lobo de Tahiel ronroneo, algo que nunca había hecho, pero el niño lo tomo como fascinación, y es que Kalila tenía unos ojos únicos, uno azul y otro marrón.
— Lo siento, si me dejan jugar prometo ponerme mucho perfume y así no te picara tu nariz. — respondió con inocencia, pero la risa burlona de Declan no le gusto, mucho menos cuando vio sobre su hombro, tratando de ubicar a la luna Chloe, quien estaba a una gran distancia, hablando con las madres de los niños.
— Tu jamás jugaras con nosotros, eres muy débil, mi papá siempre dice que nos alejemos de ti, porque gracias a tu olor podemos hacerte daño sin querer y después los lideres nos mataran. — Kalila abrió sus ojos con espanto, ante esas palabras.
— Mis papás no harían eso, ellos no son malos. — trato de defender a sus padres, sin saber que el niño no mentía, tanto Anuk, como sus primos, Vito y Dante, serían capaces de matar al pueblo entero si algo le sucedía a su niña. — Por favor, Declan, ¿me dejas jugar con ustedes? — aun con apenas cinco años, Kalila podía saber que ese vampiro rubio era el líder.
— No, seguro y que te lastimamos y luego nos matan. — el pequeño vampiro giro y Kalila como toda niña, fue tras él y tomo su brazo.
— Por favor. — dijo viéndolo con el mismo rostro con el que siempre convencía a sus padres de llevarla a cazar animales, aunque ella solo observaba y se fascinaba con lo que veía. Declan se perdió por medio segundo en ese rostro, se veía como una hermosa muñeca, con esas dos coletas y el vestido rojo que lucía, “como una muñeca de las que colecciona mamá” pensó el rubio.
— Si quieres jugar con nosotros debes saber que no tendremos piedad, nos estamos entrenando para poder proteger a nuestras compañeras y crías de los cazadores. — Kalila lo veía con asombro y fascinación, él se oía como sus papás cuando hablaban de cuidar a su mamá y a ella, su habichuela, su cachorra.
— Prometo no llorar y dar lo mejor de mí. — Kalila solo tenía 5 años, era una niña, que perteneciera a los cazadores, no era su culpa.
El juego de los niños comenzó bien, todos reían y Tahiel junto con Ukara cada segundo estaban más sorprendidos de como Kalila se movía y esquivaba cada golpe de Declan, algo que al pequeño vampiro no le estaba gustando, menos porque ya eran muchos niños que había a su alrededor, el rubio no tenía como saber que Kalila llevaba esa agilidad en sus genes.
— ¡Deja de burlarte de mí! — grito con furia cuando trato de saltar sobre ella, pero la niña solo dio dos paso de lado y Declan termino de cara al piso.
— No lo hago, también me preparo para proteger a mis cachorros cuando los tenga. — con asombro todos vieron como los ojos de Declan cambiaban a rojo, estaba despertando su lado vampiro al cien por ciento, aun siendo un pequeño de 8 años.
— ¡Tu no tendrás cachorros! eres una humana, ¡te prohíbo tener cachorros! — Kalila dejo caer su cabeza a un lado no comprendía lo que Declan le decía. — ¿Y sabes qué? Ya me cansé, ya no seremos tus amigos.
— Pero a mí me gusta Kalila. — se quejó Ukara quien tenía la misma edad que Kalila e iban juntos al kínder.
— Déjala que se una a nosotros Declan, desde que está con nosotros ya no huele a pimienta. — Tahiel le sonrió a Kalila y la pequeña le respondió, terminando de despertar la furia del vampiro.
— Si quieres jugar con nosotros… deberás vencerme, hasta que no sangre, tu no serás de los nuestros. — Kalila lo vio sorprendida, Declan era un vampiro, y sabía muy bien por su padre Vito que casi nada los podía hacer sangrar, sin embargo, ella solo quería amigos.
— De acuerdo.
You may also like





