Follow
Chapters
Share
Kalila Eclipse de luna Novel Cover

Kalila Eclipse de luna

— Era mía por ley, yo la vi primero, por ella adopte mi forma humana y solo por ella ardo en mil formas diferentes. No pertenece a los hijos de la luna. Ella es la elegida, la única que puede controlar a este Fénix, el primogénito del dios sol, el más antiguo, mi nombre es Nuriel, fuego de dios y ella es mi destino. — Me debo a los bosques vírgenes, a las cumbres nevadas, al momento efímero. Soy uno de los tantos descendientes del dios sol, dador de vida, hijo de un elfo y un hada. Mi deber es cuidar al más débil, a quien no puede defenderse. ¿Quién diría que escucharía su voz y mi existencia dejaría de tener sentido? Me he convertido en su esclavo por solo escuchar el latir de su corazón. Ella es mía, soy Ikigaí, el camino que realizas para conocerte y yo le mostrare que quedarse conmigo es su mejor opción. — Somos hijos de la luna, se nos ordenó cuidarla como castigo y así lo hicimos, porque ya no teníamos nada en nuestra existencia a lo que aferrarnos. Somos rechazados y aun así no deseamos morir, queremos amar y ser amados, por lo que aceptamos el pedido de la luna cambiante Aysel, con la promesa de que nos daría una nueva compañera, si conseguíamos su perdón, no estaba en nuestros planes enamorarnos, pero tampoco lo quisimos evitar. Somos hijos de la luna y la hemos reclamado como nuestra, le guste a quien le guste. — Estoy segura de que cuando mi madre escogió mi nombre no pensó que tan bien me quedaría, soy Kalila, que significa la más querida, eso estaría bien, si no fuera porque me encuentro en medio de cinco seres sobre naturales, uno más peligroso que el otro, dos son hijos del dios sol, tres son hijos de la diosa luna y en medio yo, una simple humana con alma de cazadora. Soy Kalila y esta es mi historia.
Chapters
Share

Chapter 2

— Aún falta mucho para eso, no le llenes la cabeza a mi habichuela. — reclamo mientras la besaba con pasión, provocando que Chloe quedara entre el cuerpo musculoso de Kek y el frio cuerpo de Vito, le encantaba esa sensación, frio y calor, y ella sintiendo todo de los dos.

— Vito, ella está comenzando a ver las diferencias con sus compañeros de colegio, es mejor dejarle en claro que ella pertenece a este lado del mundo y no al humano. — respondió suspirando con fuerza, mientras su vampiro comenzaba a desvestirla, les costaba contenerse hasta la noche y por suerte, Kalila al fin había comenzado el kínder.

— ¿Qué es lo que te preocupa mi luna? — Kek abrazo a su compañera, sintiendo su angustia, ellos vivían para complacerla en todo, por lo que también comenzó a darle pequeños besos en sus hombros.

— Tengo miedo de que Kalila quiera irse con los humanos. — Chloe conocía el mundo humano, durante 21 años había vivido y sufrido en el, encontrando la calma y el amor solo en aquel pueblo.

— Si ella sabe que tiene un compañero, no querrá irse. — comprendió con alegría Vito y era la primera vez que el nombre de Nuriel provocaba felicidad en el vampiro.

— Bien pensado mi luna. — susurro Kek lamiendo el cuello de su compañera.

— Kek. — suspiro al sentir las manos del lobo recorrer su trasero. — Por la diosa, Vito. — gimió alto cuando su vampiro comenzó a lamer sus pechos.

— Creo que regrese justo a tiempo. — dijo Dante llegando a su lado.

Los días pasaron, al igual que los meses, Kalila creció aprendiendo a no enojarse, mucho menos a pelear sin importar que le dijeran los pequeños del pueblo, y es que aun con 5 años había ocasiones que su olor a pimienta, aroma típico de los cazadores, despertaba el lado salvaje de los habitantes, pero Kalila era solo una niña, ansiosa de tener amigos, en especial un vampiro de 8 años, llamado Declan, la niña lo había visto un par de veces en el pueblo, le gustaba su cabello rubio y sus ojos azules brillantes, se podría decir que la pequeña humana sentía un pequeño enamoramiento por el niño vampiro.

Fue una tarde que Chloe la llevo al parque, donde vio a Declan con sus dos amigos, Tahiel un niño lobo un año menor que Declan y Ukara, un brujo de su misma edad, los tres a pesar de ser niños eran hábiles, Tahiel ya se podía transformar en lobo, y era muy grande cuando eso sucedía, no parecía un cachorro, mientras Ukara manejaba el aire, creaba remolinos que Declan esquivaba con gran facilidad.

— Hola. — dijo la pequeña a quien le faltaba un diente.

— La cazadora, con razón el asqueroso olor a pimienta. — protesto Tahiel, y es que su nariz picaba, Kalila se olfateo, pero para ella el olor a pimienta no era detectado, solo podía oler a su mamá y sus tres papás que se la pasaban todo el día llevándola en brazos o cargándola en su espalda.

— Mi papá Vito dice que soy una habichuela, deja de llamarme cazadora. — rebatió arrugando sus pequeños labios y dejando el labio inferior sobresalido, para Ukara el gesto le pareció divertido, Kalila era linda incluso cuando lloraba, solía hablar con ella en el kínder, pero fuera mantenía la distancia, ya que sus padres le habían advertido que esa niña era una cazadora, que tarde o temprano traería problemas.

— ¿Sabes lo que es una habichuela? Porque yo sí y te aseguro que tú no te pareces a una, solo hueles a humana y cazadora, haces que mi nariz pique. — se quejó Tahiel, llamando la atención de Kalila, quien lo vio a los ojos y el lobo de Tahiel ronroneo, algo que nunca había hecho, pero el niño lo tomo como fascinación, y es que Kalila tenía unos ojos únicos, uno azul y otro marrón.

— Lo siento, si me dejan jugar prometo ponerme mucho perfume y así no te picara tu nariz. — respondió con inocencia, pero la risa burlona de Declan no le gusto, mucho menos cuando vio sobre su hombro, tratando de ubicar a la luna Chloe, quien estaba a una gran distancia, hablando con las madres de los niños.

— Tu jamás jugaras con nosotros, eres muy débil, mi papá siempre dice que nos alejemos de ti, porque gracias a tu olor podemos hacerte daño sin querer y después los lideres nos mataran. — Kalila abrió sus ojos con espanto, ante esas palabras.

— Mis papás no harían eso, ellos no son malos. — trato de defender a sus padres, sin saber que el niño no mentía, tanto Anuk, como sus primos, Vito y Dante, serían capaces de matar al pueblo entero si algo le sucedía a su niña. — Por favor, Declan, ¿me dejas jugar con ustedes? — aun con apenas cinco años, Kalila podía saber que ese vampiro rubio era el líder.

— No, seguro y que te lastimamos y luego nos matan. — el pequeño vampiro giro y Kalila como toda niña, fue tras él y tomo su brazo.

— Por favor. — dijo viéndolo con el mismo rostro con el que siempre convencía a sus padres de llevarla a cazar animales, aunque ella solo observaba y se fascinaba con lo que veía. Declan se perdió por medio segundo en ese rostro, se veía como una hermosa muñeca, con esas dos coletas y el vestido rojo que lucía, “como una muñeca de las que colecciona mamá” pensó el rubio.

— Si quieres jugar con nosotros debes saber que no tendremos piedad, nos estamos entrenando para poder proteger a nuestras compañeras y crías de los cazadores. — Kalila lo veía con asombro y fascinación, él se oía como sus papás cuando hablaban de cuidar a su mamá y a ella, su habichuela, su cachorra.

— Prometo no llorar y dar lo mejor de mí. — Kalila solo tenía 5 años, era una niña, que perteneciera a los cazadores, no era su culpa.

El juego de los niños comenzó bien, todos reían y Tahiel junto con Ukara cada segundo estaban más sorprendidos de como Kalila se movía y esquivaba cada golpe de Declan, algo que al pequeño vampiro no le estaba gustando, menos porque ya eran muchos niños que había a su alrededor, el rubio no tenía como saber que Kalila llevaba esa agilidad en sus genes.

— ¡Deja de burlarte de mí! — grito con furia cuando trato de saltar sobre ella, pero la niña solo dio dos paso de lado y Declan termino de cara al piso.

— No lo hago, también me preparo para proteger a mis cachorros cuando los tenga. — con asombro todos vieron como los ojos de Declan cambiaban a rojo, estaba despertando su lado vampiro al cien por ciento, aun siendo un pequeño de 8 años.

— ¡Tu no tendrás cachorros! eres una humana, ¡te prohíbo tener cachorros! — Kalila dejo caer su cabeza a un lado no comprendía lo que Declan le decía. — ¿Y sabes qué? Ya me cansé, ya no seremos tus amigos.

— Pero a mí me gusta Kalila. — se quejó Ukara quien tenía la misma edad que Kalila e iban juntos al kínder.

— Déjala que se una a nosotros Declan, desde que está con nosotros ya no huele a pimienta. — Tahiel le sonrió a Kalila y la pequeña le respondió, terminando de despertar la furia del vampiro.

— Si quieres jugar con nosotros… deberás vencerme, hasta que no sangre, tu no serás de los nuestros. — Kalila lo vio sorprendida, Declan era un vampiro, y sabía muy bien por su padre Vito que casi nada los podía hacer sangrar, sin embargo, ella solo quería amigos.

— De acuerdo.

You may also like

100 Promises Broken: He Chose His Ex Novel Cover
8.5
Sage Adler spent five years as Luna of the Silverpeak pack, standing behind an Alpha who once worshipped the ground she walked on. Then, overnight, Declan changed. He rejected their mate bond on their anniversary, paraded the sweet and beloved Omega Maren Hale as his new partner, and systematically dismantled Sage's career, reputation, and place in the pack. But Sage has a secret even she doesn't fully understand. Her crippling migraines and failing wolf spirit aren't natural — they're connected to a bloodline mystery that ties her to the very family she thought rejected her. When the pack's most powerful Elder falls ill and only Sage's rare blood constitution can provide the cure, she makes a deal that will cost her everything. As her body weakens and her wolf fades to silence, Sage watches from beyond as Declan's carefully constructed mission crumbles — and the truth emerges: he never stopped loving her. Every cruel word, every public humiliation, every cold glance was a lie to protect her from an enemy neither of them could see. But some truths arrive too late. And some bonds, once broken, can only be mourned.
After My Alpha Chained Me, I Ran to the Rogue King Novel Cover
9.5
The guards' grip on my arms was iron-tight as they dragged me across the pristine marble floors of Diamond Crest territory. My boots—caked with mud and blood from the rogue skirmish—left dirty tracks in my wake. The scent of pine and earth that clung to me after days in the borderlands seemed to offend every wolf we passed. "Could you walk faster?" The guard on my right—a broad-shouldered man with a scar above his eyebrow—yanked me forward. "You're embarrassing us." I spat a mouthful of blood onto the polished floor. "Sorry to inconvenience you with my existence." The left guard—younger, with nervous eyes—shifted uncomfortably. "Margo, please. Alpha Harlan said to bring you straight to the holding—I mean, guest room." "Holding cell," I corrected, twisting my arm free. "Just say it. We all know what this is." They shoved me through a door that looked like it belonged in a high-end hotel suite.
After My Alpha Killed Our Baby, I Took My Crown Back Novel Cover
8.5
One year. Three hundred and sixty-five days of loving Oliver Peterson. Of being his mate, his Luna, even if only in the shadows. I woke before dawn, my heart fluttering with anticipation. Today would change everything. Today, I would finally reveal the truth—all of it. "Happy anniversary, my love," I whispered to the empty space beside me. Oliver had left early for pack business, but I knew he'd return. Today was special. I slipped from our bed and padded to the kitchen, my bare feet silent on the hardwood floors.
Bound To My Forbidden Mate  Novel Cover
8.9
In a world where witches and werewolves are sworn enemies, love is the greatest crime of all. Selene is a witch preparing for her mating ceremony, where she must choose a husband from approved suitors. No werewolf may enter. No beast may touch her. The law is absolute. But one suitor carries a deadly secret. Kai has loved Selene from afar for years, watching her through the border that separates their worlds. He knows if she discovers he's a werewolf, she'll kill him without hesitation. So he hides his true nature, changing his name to Adrian, and using forbidden magic to appear human. Against all odds, Selene chooses him. Their bond is instant, powerful, perfect. Until his werewolf mark begins to surface. When the truth is revealed, kingdoms prepare for war. Selene is torn between the mate she's fallen for and the people who raised her. Kai faces execution for his deception. And an ancient curse that started the hatred between their races begins to awaken, threatening to destroy them both. To save their love and prevent a war that will kill thousands, Selene and Kai must uncover the truth about why their people became enemies. What they discover will change everything they thought they knew about witches, werewolves, and the forbidden love that might be the key to ending centuries of bloodshed.
My Fated Mate Tried to Poison Me for Power Novel Cover
8.5
The pain hit me like lightning, fast and merciless. One moment I was sitting on my thin mattress in the cramped attic bedroom, staring at the water stain on the ceiling, and the next—agony ripped through my body. My bones cracked and reshaped. My skin burned as if I'd been thrown into fire. I bit down on my pillow to muffle the screams that threatened to escape. "What's happening to me?" I gasped, my voice sounding strange in my ears. And then I heard it—the faint sound of footsteps below. My heart froze. I could hear. "Hallie?" A voice called from downstairs.
My Mate Drugged Me to Mark Another Woman Novel Cover
8.2
The needle mark in my hip still throbbed when I climbed into bed that night. Three years of weekly injections, and the bruising never really faded. Dr. Hollis, our pack healer, said my wolf was too fragile to take the bond. She said the medicine would prepare me. She said to be patient. I had been patient for thirty-six months. I tried to mind-link Dante again. My fated mate. The Alpha of Ironvale Pack.