
El secreto de Emma
Chapter 7
— Bueno Emma ya es hora de tu salida, los días que tengas que rendir me avisas y saldrás más temprano.
— De acuerdo ¿tú no vienes?
—No, salgo una hora más tarde que tú.
— Oh bien, iré por los niños. — A solo unos metros de nuestra oficina está la guardería, por lo que no tardó mucho en llegar.
— Tus hijos son realmente únicos, estoy maravillada.
— Gracias Carla, espero no te hayan causado problemas.
— Para nada, Valentina es un amor, y Donato... es único. — Me río sé a qué se refiere. Al salir de la empresa Tommy espera por nosotros
— Hola Tommy.
— ¿Listos? Pasaremos a dejar a los diablitos e iremos a buscar los apuntes para comenzar a estudiar en casa.
— Bien.
— Tommy, ¿tienes novia?
— No, Don, ¿por qué?
— ¿Pero te gusta alguien?
— Por ahora ninguna en especial, ¿por qué lo preguntas?
—Curiosidad, Noha, y John, están enamorados, pero tú y mamá, no, debe ser porque todavía no maduran.
— ¡Pero mira las cosas que dices! Además, el único enamorado es John.
— Claro mamá, lo que tú digas. — Puedo ver la cara de esos dos diablitos, ¿que se traen entre manos?
Después de terminar mi largo día, vuelvo más que muerta.
— Llegue familia.
— ¿Y cómo te fue todo?
— Llegue a la conclusión que no acudiré a clases de consulta de no ser necesario, solo me concentraré en presentar los exámenes. Extraño demasiado a mis pequeños. Y estoy muerta, a donde están todos, por cierto.
— Tommy, llego hace un momento y se fue a su habitación, al igual que John, y los niños duermen. ¿Quieres cenar?
— Gracias Noha, pero ya comí un bocadillo.
— Bien siéntate y te haré un masaje así te relajas.
Hago lo que me pide, y esto es la gloria, sus enormes manos recorriendo mis pequeños hombros y cuello. Trato de recordar cuando fue la última vez que me hizo masajes.
— ¿En qué piensas?
— ¿Cuándo fue la última vez que me hiciste masajes?
—Mmm, no lo recuerdo, fue hace mucho.
— ¿Estás enamorado?, Auch. — Mi hombro quedó con un pequeño hormiguero ya que apretó más de la cuenta.
— Lo siento, creo que apreté de más. —está nervioso, lo sé.
— No, descuida, ¿me vas a contestar? — Agarro su mano para que se detenga, me giro poniéndome de rodillas en el sofá y así mirar su cara, la cual está sería.
— ¿Por qué la pregunta?
— Donato... dijo que tú estabas enamorado...y... ¿qué me dices?
— Si estuviera enamorado... ¿qué pasaría?
— ¿¡Qué, que pasaría!? Estaría muy feliz de que encontraras a alguien de quien preocuparte aparte de nosotros.
— .... Es mejor que vayamos a descansar, es tarde. — ¿Pero qué paso? Porque esta triste. Corro detrás de él y lo abraso por la cintura. Y le doy un beso en esa enorme espalda que tiene.
— Gracias, por preocuparte por nosotros, pero, debes buscar tú felicidad Noha, ahora buenas noches. Te quiero. —Mientras voy a la habitación lo observo, se quedó parado inmóvil, ¿en qué estás pensando amigo?
Genial estos diablitos están ocupando mi cama. Ni modo me deje caer en la cama de al lado, si hoy dormiré en la cama de Donato.
NOHA
— ¿Y ahora que sucede? — La voz de John me hace salir de mi miseria.
— ¿Por qué lo dices?
— Hace 10 minutos que estás parado inmóvil a mitad de la sala.
— John, ¿se nota que estoy enamorado de ella?
— Noha, es muy obvio para todos, incluso los niños ya lo saben.
— Pero ella no.
— Creo que no quiere verlo.
— ¿Por qué? Sé que no soy lo suficiente para ella, pero...
— ¿Por qué tú la confundes?
— ¿La confundo?
— Ella piensa que la cuidas porque es débil, tonta, madre soltera...
— Emma no es débil y mucho menos tonta.
— Pero así la haces sentir, por eso le ofrecí el trabajo hermano, que ella vea que es capaz, y quizás así se dé cuenta que tú preocupación es porque la amas, ahora trata de descansar.
— Te debo una disculpa, creí que querías que se fuera, sabes, cada día que pasa, me cuesta más estar alejado de ella, muero por besar sus labios, en fin. ¿De ese asunto que sabes? —John sabía perfectamente a lo que me refería.
— Lo que te dije, estaban los hermanos Arias y los Bracos tienen que ser uno de ellos, a los gemelos Constantini los descarto porque al ser iguales ella no los habría diferenciado, es decir, Emma dijo que fue con uno y amaneció con otro, a ellos no los hubiera diferenciado, la hubieran engañado, incluso yo los confundo a pesar de trabajar tantos años juntos.
— Bien déjame el resto a mí.
— ¿Qué piensas hacer?
— Que paguen por su dolor.
— Ella no quiere nada de ellos.
— Ella llora cada noche, desde que Donato le preguntó porque su padre los abandonó.
— De acuerdo, pero ten cuidado, sabes que cuando Emma se enoja...
— Lo sé, lo sé. El carácter de Emma cuando se enoja no se compara al nuestro, ella es de temer cuando se enfada.
— Sí, recuerdas cuando por un descuido, dejé caer a Don del sofá.
— Como podría olvidarlo, Emma te noqueó de un solo golpe. —Y así terminó nuestro distanciamiento, pasamos unas pocas horas recordando el mal humor de mi eterno amor.
You may also like





