Follow
Chapters
Share
El secreto de Emma Novel Cover

El secreto de Emma

Mi vida no siempre ha sido la mejor, quedé huérfana a los 4 años, engañada y embarazada a los 16, echada del orfanato antes de cumplir 17, y ahora a los 21, la vida me pone a prueba de nuevo, esta vez como empleada de los gemelos Constantini, de los cuales uno es el padre de mis mellizos, ¿el problema? Es que no se cual. No importa lo que el destino me depare, no temeré mal alguno, porque ustedes estarán conmigo, uno para todos y todos para uno, sé que mis tres amigos y hermanos de orfanato me protegen, esta vez no estoy sola. Pero lo más importante, se quién soy y lo que me corresponde por ser hija del gran Greco Johnson, no todo es lo que parece, pero solo con el tiempo me di cuenta de eso.
Chapters
Share

Chapter 1

EMMA

—Hola Cassidy, ¿cómo estás? —miro sus ojos azules y descubro que los años pasaron para todos.

— ¡Emma!, querida, pasa, tantos años sin saber de ti. Oh ¿estos son...?

— Sí, ellos son mis mellizos, Donato y Valentina, niños saluden. —no puedo evitar que el orgullo se deje ver al presentar a mis diablitos.

—Hola, señora. — contesta mi niño de forma respetuosa.

— Hola, abuelita. — Valentina muestras su hermosa sonrisa, sin esfuerzo alguno.

— Son muy hermosos, pasen, pasen.

Miro al rededor y me doy cuenta de que nada ha cambiado, mientras nos dirigimos al comedor veo a los niños que corren de un lado al otro, y recuerdo los días en que con los muchachos hacíamos las mismas travesuras, que casi siempre terminaba con Noha castigado, porque algún niño terminaba tirándome y él lo golpeaba, Noha el brabucón que siempre me defendía y que lo sigue haciendo, sin importar los años que pasen.

— ¿Mamá podemos jugar con los otros niños? — mi niña agita sus pestañas mientras habla.

— De acuerdo, pero no se metan en problemas o no habrá postre.

— Sí, mami.

— Son unos niños muy lindos, han crecido tanto, parece que fue ayer cuando llegaron a este lugar. —Cassidy los observa mientras sonríe.

— Y así de rápido como llegamos nos echaron. — no puedo evitar decirlo con reproche, pero es que aún me duele.

— Emma...

— Lo siento Cassidy, no quise decirlo de esa manera. Me refiero a que te obligaron a echarnos. —sé muy bien que si hubiera dependido de ella aun estaríamos aquí.

— Era lo mejor mi pequeña, la señora Constantini, quería que le dieras a tus bebés y eso no era lo correcto. Este hogar siempre fue un refugio para los niños sin padre, ni madre, y tus pequeños te tenían a ti. — Cassidy siempre fue una mujer muy dulce y de un gran corazón.

— Lo sé, pero me dolió que el señor Marco, no interviniera, pensé que...

— ¿Que?

— Nada, siempre confundo cariño con caridad. Dime ¿cómo está Jack y Matilde?

— Están muy bien, ya les pedí a uno de los niños que les avisaran de tú llegada.

— Hola Emma.

— Hola Melisa. – saludo a la bruja por la que no pregunte, pero que como supuse sería la primera en aparecer en cuanto supiera que estaba aquí.

— ¿Cómo están los muchachos? —dice mientras me recorre de pies a cabeza como siempre.

— Están todos bien, nada de qué preocuparse.

— Dile a Tommy que será mejor que busque un trabajo real, Noha y John no pueden seguir manteniéndolos a todos. – siempre con sus comentarios tan hirientes.

— No te preocupes Melisa, yo empezare a trabajar y ayudare a los muchachos.

Melisa solo miró, con ese gesto suyo de resentimiento, el cual disfrazaba con preocupación, no quería a su hijo con nosotros, ella nunca entendió nuestra conexión, ella solo veía que nosotros éramos huérfanos y Tommy tenía madre. Idiota, ¿qué sabrá ella lo que es la amistad? Ser hermanos de vida, porque así nos considerábamos nosotros, éramos hermanos de orfanato, de vida, unidos por nuestras almas.

— Emma, ¿realmente eres tú?

— Viejo Jack, ven dame un abrazo. – me tomo un segundo para disfrutar del hombre que siempre nos cuidó, hasta que mis niños nos interrumpen.

— Mamá, mamá, ¿es verdad que viniste a abandonarnos? — Donato es el primero en hablar.

— Nos portaremos bien lo juramos, no, nos dejes, en este lugar horrible. – Valentina está a punto de llorar.

— ¡Alto! Mírenme, primero, jamás los dejaría en ningún lugar, ustedes son mis hijos, son mi vida, siempre estarán a mi lado y segundo este lugar fue mi hogar, el de Noha, John, y Tommy, y para nosotros no fue horrible, era el mejor lugar del mundo, porque fue nuestro hogar. Ahora sino se pueden comportar...— les digo en forma amenazante.

— Lo sentimos. —Donato siempre da el ejemplo.

— Si, lo sentimos. —y Tina lo sigue.

— De acuerdo hora de ir a jugar, hagan amigos.

— ¿Emma?

— Hola Matilde.

Era bueno volver al lugar que una vez llame hogar. Necesitaba pensar y este era un buen lugar para ello, aquí empezó todo.

Después de pedir permiso, voy a los cuartos. Entro al de las niñas, un gran salón con diez camas, me dirijo a la última, al lado de la ventana y que da en la cabecera al dormitorio de los varones, y recuerdo el código de golpes en la pared que diseño John, para poder comunicarnos cuando nos castigaban.

John... no lo entiendo, se llevaba también con Noha, eran amigos desde antes que yo llegara y ahora casi no se hablan, si supiera cuál es su enojo los podría ayudar. Los problemas crecen al igual que nosotros, creo que es algo inevitable.

Me siento, y miro fijamente la ventana, pienso, ¿qué hubiera pasado, si esa noche le hubiera hecho caso a Tommy de no escaparme a la fiesta? ¿Qué tan diferente hubiera sido todo?

No importa, después de todo gracias a ese error tengo a los mellizos, jamás podría arrepentirme de ello.

Será mejor que vea que están haciendo afuera.

Luego de cerciorarme que esta todo en orden, voy en busca de mi gran y anciano amigo.

— Jack, que te parece si damos un paseo.

— Lo que digas hermosa. — comenzamos a caminar por el inmenso jardín que rodea el orfanato.

— Dime, rayito de sol, ¿qué es lo que te trajo nuevamente a nosotros?

— Rayito de sol, ¿sabes que solo Tommy me llama así cuando estoy triste?

— Y como no hacerlo, si mientras Melisa cocinaba nos escuchaba hablar de ti.

— Si, Melisa me llamaba así también, hasta que Tommy se fue con nosotros y me convertí en la maldita perra que se llevó a su hijo. – cuando eres niño todo es más fácil, nadie te odia, bueno casi nadie.

— Sabes cómo es, desde que asesinaron al papá de Tommy, ella solo vive para él.

— Pero Tommy ya tiene 21 años, se fue a los 18, tenemos la misma edad, y a mí me echaron antes, de todas formas, si no trabajaba aquí, no podía quedarse, no entiendo ¿cuál es su problema? Debería de estar feliz que Tommy está con nosotros y no solo en algún lugar.

— No es por eso que Melisa te trata de esa forma, déjame explicarte, el padre de Tommy era el cocinero de aquí, cuando lo asesinaron Tommy tenía 2 años, ella 21 y aunque cobró el seguro de vida de su esposo, aun así tuvo miedo de salir al mundo, y pidió quedarse aquí, tomar el trabajo de Lorenzo, cuando tú te embarazarte, solo tenías 16 años recién cumplidos, cuando la señora Camelia se enteró trato de convencerte que lo mejor que podías hacer era darle a los mellizos en adopción, pero te negaste y cuando te echó, aun así no tuviste miedo de enfrentar al mundo sola con dos bebés de 3 semanas acuestas, saliste a vivir, algo que ella no pudo y así perdió algo que jamás podrá recuperar, que es la juventud. No entendía como si ella no podía seguir adelante con su hijo de dos años, tú pudieras con dos recién nacidos.

— Yo tuve suerte, Noha tenía 20, John 18 y ya estaban trabajando, tenía un lugar en el cual me recibieron y ayudaron, si no, no sé qué hubiera pasado si ellos no me hubieran recibido. — esa era la verdad, les debía demasiado a mis hermanos de orfanato.

— Podrían haber pasado muchas cosas pequeñas, pero algo sí sé, jamás hubieras dejado a tus hijos.

— Eso es verdad Jack, jamás dejaré a mis hijos.

— Y eso está muy bien, ahora cuéntame de las aventuras de los cuatro mosqueteros.

— Mmm, déjame pensar, Noha con sus 25 años es dueño de un restaurante, pequeño, pero muy bueno, cuando se fue de aquí a los 16, empezó como ayudante, y con el tiempo agarro el ritmo, llego a un acuerdo con el dueño y desde los 20 hasta hace dos años le estuvo pagando y ahora es el propietario. — le informo muy orgullosa por lo que mi gran amigo ha logrado y todo lo hizo solo.

— Eso está muy bien, ¿sabes? él siempre fue un luchador, y no me refiero por esa manía que tenía de golpear todo y a todos los que se le cruzaran, cuando lo dejaron aquí, solo tenía unos días de nacido, nunca habíamos recibido un niño tan pequeño, el primer año se enfermaba constantemente, pero después con el paso de los años, se convirtió en todo un bravucón, tú lo suavizantes, recuerdo cuando llegaste con tus rizos color dorado, parecía que tenías rayos de sol saliendo de tu cabeza, lo llamé y le dije, “mira, mira esa pequeña, solo tiene 4 años, ve lo asustada que esta, tú eres el más grande, así que debes cuidarla.”

— ¿Y qué dijo? —mi curiosidad esta al máximo, Noha nunca me conto nada de aquel día.

You may also like

After My Husband Gave Our House To His Mistress Novel Cover
9.2
I secretly enrolled in a classified national program without informing my husband, Elijah, who happens to be our team's leader. Initially, he didn't think much of it. He merely assumed I had become more compliant. Even when he decided to give a promotion opportunity from the organization to his first love, I remained unfazed. Then he proposed transferring the property meant for me to Paisley, his first love, and asked me to help raise her child. I agreed with a smile, my eyes briefly flickering to the notification of my successful application in my hand. Elijah frowned slightly and warned, "Don't try any tricks. If you change your mind, I'll divorce you immediately!" Feigning concern, I asked, "But if the house goes to her, where will I live?" "The organization has assigned me another place, hasn’t it? Paisley and her kid have a tough life; show some compassion!" Hearing his cold words, I couldn't help but feel a secret satisfaction. With his generous nature, he might be open to donating all his assets to the Heartland Welfare Foundation, right?
Bride Unveils Groom's Secret Novel Cover
9.5
The bridal boutique's mirrors reflected a woman I barely recognized—a woman in white, draped in lace and silk, preparing to marry the man she loved. Tomorrow, I would become Mrs. Henrik Wells. My fingers trembled slightly as I smoothed the delicate fabric of my wedding dress, imagining Henrik's face when he saw me walking down the aisle. "Perfect fit, Miss Griffin," the seamstress said, pinning the hem. "You're going to be the most beautiful bride New York has ever seen." I smiled, touching my mother's wedding ring that hung on a chain around my neck. It was the only piece of her I had left—the only thing that survived after she took those pills and ended her suffering. My father's betrayal had destroyed her, just as I feared Henrik's might destroy me if I ever gave him that power. "Thank you," I said, turning to examine the dress from all angles. "I want everything to be perfect." The boutique was quiet this afternoon, with only a few staff members whispering in hushed tones near the reception area.
Broken By The Heir, Claimed By Power Novel Cover
9.5
I spent two years navigating the stratified air of Spencer Kensington’s world, thinking I was the woman he loved. I even ate instant ramen for months to afford a vintage camera lens for our anniversary. When I got a mysterious text about "Operation Blue Moon," I thought it was our private signal for a proposal. Instead, I walked into a limestone fortress to find the Kensington and Van Der Woodsen Engagement Party in full swing. Spencer wasn't there for a romantic dinner; he was standing under a crystal chandelier, announcing his "business merger" with a blonde heiress. When I confronted him in a service hallway, he didn't apologize. He offered to buy me a brownstone and keep me as his "side project" while his mother, Victoria, watched from the balcony like a queen. "Vanessa is just furniture," he said, his voice full of a terrifying sincerity. "But you're the one I love. I can give you a life of ease." When I refused to be his dirty little secret, the retaliation was instant and brutal. By the next morning, I was fired from my reporting job, my father’s nursing home funding was pulled, and I returned home to find my apartment condemned by the city. My entire life was piled in wet boxes on a rain-soaked sidewalk. I couldn't understand how one family could have the power to erase a person’s existence in a single night. How could the man who kissed me yesterday watch his mother leave me homeless and penniless today? Standing in the rain next to my ruined belongings, a black SUV pulled up and Mayor Julian Sterling stepped out. He didn't offer me pity; he offered me a deal. "The Kensingtons are panicked," he said, his eyes cold and calculating. "And panicked people make mistakes. You have a reason to watch them burn. I want to see what you know." I took his hand, knowing he was just as dangerous as the people I was fighting, but I was done being the victim. This wasn't just a breakup anymore; it was a war.
CLAIMED BY THE DEVIL DON. Novel Cover
9.1
Isabella Romano is the neglected princess of her family, casted away unknowingly by her father, she has lived with her mother all her life, seeking some fatherly love but she learnt to stop caring. Now after a reckless night she finds herself tangled in the sheets of a man she was told to always hate. Vladimir Volkov. A man far more scary that what she has been told, he is not just the boogeyman he is the one you send to kill the boogeyman. Imagine her shock when she finds out she hasn’t just gotten the attention of The Russian Don but is also carrying his child Follow the hate to love relationship of isabella and Vladimir and watch how they navigate their life in his dark world that he dragged her to, making her and his unborn child a target to the new arising enemy that aims to destroy both the Italians and the Russians.
Husband's Heartless Betrayal Novel Cover
9.6
I jolted awake at 2 AM, my hand instinctively reaching across the silk sheets to find Greyson's side of the bed cold and empty. The digital clock's harsh red glow seemed to mock me—eight hours until our wedding ceremony. "Greyson?" My voice echoed through our penthouse. No answer. I grabbed my phone, calling him for what must have been the tenth time since midnight. Straight to voicemail again. "Greyson, where are you? I'm getting worried. Please call me back." My bare feet padded across the marble floors as I checked every room, my heart racing faster with each empty space I encountered. His suit for tomorrow still hung pristinely in the closet.
Left For Dead, I Returned A Queen Novel Cover
9.2
My husband, a ruthless mafia Capo, brought his pregnant mistress to our anniversary party. He then ordered me to give her a blood transfusion, knowing my heart condition could kill me. As my life drained away, I knew my nine-year marriage was finally over. It was my ninth wedding anniversary, and I stood in an expensive gown, watching Dominick Reyes, a feared mafia Capo, celebrate with our guests. But the celebration wasn't for us; Dominick had brought Chastity, his pregnant mistress, and then publicly ordered me out of our master suite. Chastity, who had faked her pregnancy, then framed me for an attack. Dominick forced me to give a blood transfusion to Chastity, knowing my heart condition made it potentially fatal. As my blood drained from my veins, sustaining the woman who had stolen my life, I felt my consciousness fading, hoping I would not wake up. When I woke, Dominick had already paraded Chastity to a gala. He had drained me, used me, and then abandoned me in a hospital bed, breaking his promise of a divorce. I was nothing more than a debt payment, a pawn in his brutal game. Knowing he would never truly let me go, I calmly called a trusted contact. I would disappear from his world, become someone new, and this time, Dominick Reyes would pay.