
El secreto de Emma
Chapter 2
— Me pregunto porque estabas toda golpeada, y le dije que ibas en el auto de tus padres cuando tuvieron el accidente. Te observo y se acercó a ti, en menos de una hora ya no llorabas.
— No recuerdo ese día, pero si recuerdo que me despertaba cuando tenía pesadillas. Él se sentaba a mi lado casi toda la noche. — recuerdo como Noha siempre fue mi protector y una sonrisa tota se dibuja en mis labios.
—Si, recuerdo cuando Matilde lo descubrió, le prohibieron la entrada al cuarto porque era el de las niñas y después John inventó ese golpeteo en la pared.
— Jack, si Noha está aquí desde que nació ¿cuántos años tenía John cuando llegó?
— Veamos... Noha tenía 6 años y John 4.
— Nunca entendí, ¿por qué John se quiso escapar? ¿Recuerdas? Hacía poco que yo había llegado, Noha tenía 8, John 6, Tommy y yo 4.
— Recuerdo, claro que recuerdo, ustedes siempre fueron mis niños, mis ojos y oídos siempre los acompañaban, fue el día que su abuela murió, ella lo trajo a los 4 años, su madre había muerto en el parto, y nunca dijo quién era el padre, ella lo crio, pero cuando él tenía 4 años ella enfermo y lo trajo aquí, le dijo que volvería por él, siempre venía a visitarlo, pero ese fin de semana no llegó, y cuando Cassidy logró comunicarse con una vecina, le dieron la noticia. Esa noche Noha, también se hizo cargo de la situación. —así fue, siempre fue Noha cuidando de nosotros.
— Si, esa noche nos convertimos en los cuatro mosqueteros, uno para todos y todos para uno. Juramos nunca dejar que nos adoptaran, y así poder vivir juntos, formar nuestro propio hogar, nuestra familia. — recuerdo con ternura, y me parece mentira que lo pudimos lograr.
— ¿Y lo consiguieron? — pregunta el viejo Jack como leyendo mi mente.
— Casi.
— ¿Que sucede?, cuéntale al viejo Jack.
— Ellos casi no se hablan, Noha y John. Y no sé qué hacer. – me siento tan frustrada, esta es la razón de estar aquí.
— Siéntalos uno en frente del otro y has que exploten, así sacarán todo.
— Mala idea, Noha mide 1,93, pesa 110kg de puros músculos y sigue con ese temperamento que lo caracteriza, John mide 1,85, debe pesar 90 kilos, tiene músculos, pero no tantos como Noha, sabes que él es más diplomático, pero aun así tiene carácter, Tommy mide 1,75 y yo 1,60, si ellos explotan no sabríamos que hacer. – el solo hecho de pensar esa situación me hace temblar.
— Hasta en las mejores familias los conflictos pasan, no se puede evitar. —es verdad, somos una familia.
— Gracias Jack, fuiste de mucha ayuda.
Después de cenar en aquel lugar que tantos recuerdos me trae, me decido a regresar a mi actual hogar, es hora de poner las cartas sobre la mesa.
— De acuerdo niños, despídanse, volveremos a casa.
Jack tiene razón, es hora de que tengamos una reunión familiar para sacar los trapitos y secarlos al sol, solo espero que todo salga bien.
NOHA
— ¡¿Quieres explicarme dónde está?! ¡Mira la hora que es! — estoy a punto de morir de puro coraje.
— Tranquilo Noha, ella ya es una mujer, no le pasará nada malo. — me molesta ver su tranquilidad, no la soporto.
— Tommy, la última vez que desapareció, ¡volvió embarazada!
— Repito, es una mujer, no una niña, ahora está tomando pastillas. – y ahora veo todo rojo, voy a matar a alguien, pero no sé a quién.
— ¡¿Qué?! ¡¿desde cuándo?! ¡¿acaso tiene novio?! Dime, ¿es el idiota que le trae las compras? — esto no me puede estar pasando, no puedo perderla, ni a ella ni a los niños.
— ¡¿Pero qué rayos sucede?! Se escuchan tus gritos desde la otra calle. –John entra con su traje hecho a medida y juro que lo golpeare, todo es su culpa.
— ¿Sabes dónde está Emma y los niños? —Trato de mantener la calma.
— No, recién llego, ¡que no ves!
— Seguro conseguiste tú propósito. – le escupo cada palabra en su cara de idiota.
— ¿De que estas hablando? — pregunta como si no me entendiera, mientras deja su maletín sobre el sofá.
— "Emma hay un puesto en la empresa ven a trabajar conmigo así podrás ayudar en casa”. ¡Es lo mismo que decirle, trabaja o vete! — creo que lo mejor es llevarme a Emma y los niños lejos de aquí. Solo nosotros, como una familia normal.
— ¡¿Pero qué mierda dices?! ¡Eres un idiota! ¿Acaso es por eso por lo que ya no me hablas? – listo, lo golpeare, solo una provocación más.
— ¡¿A quién le dices idiota?!
— Basta, ¿qué les sucede a ustedes? ¿Acaso van a golpearse? — Tommy se mete en medio, pero John se lo está buscando y se lo voy a dar, mi puto puño en toda su cara.
— ¿Que sucede aquí? — y allí está mi vida entera, entrando a casa como si nada pasara, siento que puedo respirar una vez más por solo verla y verlos.
— ¡EMMA! — grito de puro alivio.
— Hola papá Noha, papá John, papá Tommy. — mi pequeña princesa entra con una hermosa sonrisa y yo me derrito.
—Hola mi pequeña Valentina, dime ¿dónde estuviste? — le pregunto a mi niña, ya que Emma me está mirando enfadada.
— Mamá nos llevó de paseo a… ¿su hogar? — responde algo confundida.
— ¿Que hogar? Este es su hogar. — Le digo mirándola directamente esos ojos que tanto amo.
— Tranquilo tío Noha, fuimos a conocer la historia de los cuatro mosqueteros, y la tía Melisa, nos dio pastel. — mi pequeño Donato me tranquiliza, creo que ellos saben lo que siento por su madre.
— ¿Fuiste al orfanato? — pregunto incrédulo, ella jamás regreso allí desde que la echaron.
— Bien niños digan buenas noches y a la cama. — sí, definitivamente Emma está enojada conmigo, pero no entiendo por qué.
Observo a la razón de mi desesperación, y claro que ella también me ve y por fin me sonríe, lo que hace que mi corazón lata más deprisa, pero lo mismo hace con John y Tommy, yo para ella no soy más que un buen amigo más. O peor, su hermano, como nos presenta a otros, como por ejemplo al maldito pendejo que le trae las compras, muero de celos cada vez que ella se arregla solo para recibir las compras.
— Bien ahora, los tres vengan, tomen asiento. — esto es grave, mando a dormir a los niños y ahora nos pide sentarnos, Dios, ¿acaso está saliendo con alguien?
— ¿Qué sucede Emma? — pregunto sin poder contenerme, pero ella me ignora.
—Tommy siéntate atrás de John y sujeta sus manos.
— De acuerdo. — Tommy al igual que yo haría cualquier cosa que Emma le pidiera sin importar que, la diferencia es que yo la veo como mujer y él como una hermana, como si fueran mellizos.
— ¿Y ahora qué vas a intentar Emma?, estoy muy cansado. ¿Podríamos dejar el juego para otro día? — la queja de John me molesta, está bien, debo admitir que últimamente estoy más enojado que de costumbre, pero todo tiene un porque y el mío se llama Emma.
— Silencio John, tómalo como el regalo de cumpleaños que me debes. — mi pequeña rubia le dedica una sonrisa.
— ¿Qué haces Emma? – pregunto mientras siento sus manos sobre mi piel.
— Shhh quédate quieto. —¿Por qué, me está abrazando desde atrás? Sus pequeños brazos no alcanzan a agarrar los míos y opta por.... enroscar sus abrazos en mi cuello, ¡no por favor!, puedo sentir sus pechos sobre mi espalda, Emma realmente no eres consciente de lo que provocas en mí, ¿cierto? Si pudieras darte cuenta de que yo no te veo como una hermana.
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