Follow
Chapters
Share
El secreto de Emma Novel Cover

El secreto de Emma

Mi vida no siempre ha sido la mejor, quedé huérfana a los 4 años, engañada y embarazada a los 16, echada del orfanato antes de cumplir 17, y ahora a los 21, la vida me pone a prueba de nuevo, esta vez como empleada de los gemelos Constantini, de los cuales uno es el padre de mis mellizos, ¿el problema? Es que no se cual. No importa lo que el destino me depare, no temeré mal alguno, porque ustedes estarán conmigo, uno para todos y todos para uno, sé que mis tres amigos y hermanos de orfanato me protegen, esta vez no estoy sola. Pero lo más importante, se quién soy y lo que me corresponde por ser hija del gran Greco Johnson, no todo es lo que parece, pero solo con el tiempo me di cuenta de eso.
Chapters
Share

Chapter 2

— Me pregunto porque estabas toda golpeada, y le dije que ibas en el auto de tus padres cuando tuvieron el accidente. Te observo y se acercó a ti, en menos de una hora ya no llorabas.

— No recuerdo ese día, pero si recuerdo que me despertaba cuando tenía pesadillas. Él se sentaba a mi lado casi toda la noche. — recuerdo como Noha siempre fue mi protector y una sonrisa tota se dibuja en mis labios.

—Si, recuerdo cuando Matilde lo descubrió, le prohibieron la entrada al cuarto porque era el de las niñas y después John inventó ese golpeteo en la pared.

— Jack, si Noha está aquí desde que nació ¿cuántos años tenía John cuando llegó?

— Veamos... Noha tenía 6 años y John 4.

— Nunca entendí, ¿por qué John se quiso escapar? ¿Recuerdas? Hacía poco que yo había llegado, Noha tenía 8, John 6, Tommy y yo 4.

— Recuerdo, claro que recuerdo, ustedes siempre fueron mis niños, mis ojos y oídos siempre los acompañaban, fue el día que su abuela murió, ella lo trajo a los 4 años, su madre había muerto en el parto, y nunca dijo quién era el padre, ella lo crio, pero cuando él tenía 4 años ella enfermo y lo trajo aquí, le dijo que volvería por él, siempre venía a visitarlo, pero ese fin de semana no llegó, y cuando Cassidy logró comunicarse con una vecina, le dieron la noticia. Esa noche Noha, también se hizo cargo de la situación. —así fue, siempre fue Noha cuidando de nosotros.

— Si, esa noche nos convertimos en los cuatro mosqueteros, uno para todos y todos para uno. Juramos nunca dejar que nos adoptaran, y así poder vivir juntos, formar nuestro propio hogar, nuestra familia. — recuerdo con ternura, y me parece mentira que lo pudimos lograr.

— ¿Y lo consiguieron? — pregunta el viejo Jack como leyendo mi mente.

— Casi.

— ¿Que sucede?, cuéntale al viejo Jack.

— Ellos casi no se hablan, Noha y John. Y no sé qué hacer. – me siento tan frustrada, esta es la razón de estar aquí.

— Siéntalos uno en frente del otro y has que exploten, así sacarán todo.

— Mala idea, Noha mide 1,93, pesa 110kg de puros músculos y sigue con ese temperamento que lo caracteriza, John mide 1,85, debe pesar 90 kilos, tiene músculos, pero no tantos como Noha, sabes que él es más diplomático, pero aun así tiene carácter, Tommy mide 1,75 y yo 1,60, si ellos explotan no sabríamos que hacer. – el solo hecho de pensar esa situación me hace temblar.

— Hasta en las mejores familias los conflictos pasan, no se puede evitar. —es verdad, somos una familia.

— Gracias Jack, fuiste de mucha ayuda.

Después de cenar en aquel lugar que tantos recuerdos me trae, me decido a regresar a mi actual hogar, es hora de poner las cartas sobre la mesa.

— De acuerdo niños, despídanse, volveremos a casa.

Jack tiene razón, es hora de que tengamos una reunión familiar para sacar los trapitos y secarlos al sol, solo espero que todo salga bien.

NOHA

— ¡¿Quieres explicarme dónde está?! ¡Mira la hora que es! — estoy a punto de morir de puro coraje.

— Tranquilo Noha, ella ya es una mujer, no le pasará nada malo. — me molesta ver su tranquilidad, no la soporto.

— Tommy, la última vez que desapareció, ¡volvió embarazada!

— Repito, es una mujer, no una niña, ahora está tomando pastillas. – y ahora veo todo rojo, voy a matar a alguien, pero no sé a quién.

— ¡¿Qué?! ¡¿desde cuándo?! ¡¿acaso tiene novio?! Dime, ¿es el idiota que le trae las compras? — esto no me puede estar pasando, no puedo perderla, ni a ella ni a los niños.

— ¡¿Pero qué rayos sucede?! Se escuchan tus gritos desde la otra calle. –John entra con su traje hecho a medida y juro que lo golpeare, todo es su culpa.

— ¿Sabes dónde está Emma y los niños? —Trato de mantener la calma.

— No, recién llego, ¡que no ves!

— Seguro conseguiste tú propósito. – le escupo cada palabra en su cara de idiota.

— ¿De que estas hablando? — pregunta como si no me entendiera, mientras deja su maletín sobre el sofá.

— "Emma hay un puesto en la empresa ven a trabajar conmigo así podrás ayudar en casa”. ¡Es lo mismo que decirle, trabaja o vete! — creo que lo mejor es llevarme a Emma y los niños lejos de aquí. Solo nosotros, como una familia normal.

— ¡¿Pero qué mierda dices?! ¡Eres un idiota! ¿Acaso es por eso por lo que ya no me hablas? – listo, lo golpeare, solo una provocación más.

— ¡¿A quién le dices idiota?!

— Basta, ¿qué les sucede a ustedes? ¿Acaso van a golpearse? — Tommy se mete en medio, pero John se lo está buscando y se lo voy a dar, mi puto puño en toda su cara.

— ¿Que sucede aquí? — y allí está mi vida entera, entrando a casa como si nada pasara, siento que puedo respirar una vez más por solo verla y verlos.

— ¡EMMA! — grito de puro alivio.

— Hola papá Noha, papá John, papá Tommy. — mi pequeña princesa entra con una hermosa sonrisa y yo me derrito.

—Hola mi pequeña Valentina, dime ¿dónde estuviste? — le pregunto a mi niña, ya que Emma me está mirando enfadada.

— Mamá nos llevó de paseo a… ¿su hogar? — responde algo confundida.

— ¿Que hogar? Este es su hogar. — Le digo mirándola directamente esos ojos que tanto amo.

— Tranquilo tío Noha, fuimos a conocer la historia de los cuatro mosqueteros, y la tía Melisa, nos dio pastel. — mi pequeño Donato me tranquiliza, creo que ellos saben lo que siento por su madre.

— ¿Fuiste al orfanato? — pregunto incrédulo, ella jamás regreso allí desde que la echaron.

— Bien niños digan buenas noches y a la cama. — sí, definitivamente Emma está enojada conmigo, pero no entiendo por qué.

Observo a la razón de mi desesperación, y claro que ella también me ve y por fin me sonríe, lo que hace que mi corazón lata más deprisa, pero lo mismo hace con John y Tommy, yo para ella no soy más que un buen amigo más. O peor, su hermano, como nos presenta a otros, como por ejemplo al maldito pendejo que le trae las compras, muero de celos cada vez que ella se arregla solo para recibir las compras.

— Bien ahora, los tres vengan, tomen asiento. — esto es grave, mando a dormir a los niños y ahora nos pide sentarnos, Dios, ¿acaso está saliendo con alguien?

— ¿Qué sucede Emma? — pregunto sin poder contenerme, pero ella me ignora.

—Tommy siéntate atrás de John y sujeta sus manos.

— De acuerdo. — Tommy al igual que yo haría cualquier cosa que Emma le pidiera sin importar que, la diferencia es que yo la veo como mujer y él como una hermana, como si fueran mellizos.

— ¿Y ahora qué vas a intentar Emma?, estoy muy cansado. ¿Podríamos dejar el juego para otro día? — la queja de John me molesta, está bien, debo admitir que últimamente estoy más enojado que de costumbre, pero todo tiene un porque y el mío se llama Emma.

— Silencio John, tómalo como el regalo de cumpleaños que me debes. — mi pequeña rubia le dedica una sonrisa.

— ¿Qué haces Emma? – pregunto mientras siento sus manos sobre mi piel.

— Shhh quédate quieto. —¿Por qué, me está abrazando desde atrás? Sus pequeños brazos no alcanzan a agarrar los míos y opta por.... enroscar sus abrazos en mi cuello, ¡no por favor!, puedo sentir sus pechos sobre mi espalda, Emma realmente no eres consciente de lo que provocas en mí, ¿cierto? Si pudieras darte cuenta de que yo no te veo como una hermana.

You may also like

After My Husband Gave Our House To His Mistress Novel Cover
9.2
I secretly enrolled in a classified national program without informing my husband, Elijah, who happens to be our team's leader. Initially, he didn't think much of it. He merely assumed I had become more compliant. Even when he decided to give a promotion opportunity from the organization to his first love, I remained unfazed. Then he proposed transferring the property meant for me to Paisley, his first love, and asked me to help raise her child. I agreed with a smile, my eyes briefly flickering to the notification of my successful application in my hand. Elijah frowned slightly and warned, "Don't try any tricks. If you change your mind, I'll divorce you immediately!" Feigning concern, I asked, "But if the house goes to her, where will I live?" "The organization has assigned me another place, hasn’t it? Paisley and her kid have a tough life; show some compassion!" Hearing his cold words, I couldn't help but feel a secret satisfaction. With his generous nature, he might be open to donating all his assets to the Heartland Welfare Foundation, right?
Bride Unveils Groom's Secret Novel Cover
9.5
The bridal boutique's mirrors reflected a woman I barely recognized—a woman in white, draped in lace and silk, preparing to marry the man she loved. Tomorrow, I would become Mrs. Henrik Wells. My fingers trembled slightly as I smoothed the delicate fabric of my wedding dress, imagining Henrik's face when he saw me walking down the aisle. "Perfect fit, Miss Griffin," the seamstress said, pinning the hem. "You're going to be the most beautiful bride New York has ever seen." I smiled, touching my mother's wedding ring that hung on a chain around my neck. It was the only piece of her I had left—the only thing that survived after she took those pills and ended her suffering. My father's betrayal had destroyed her, just as I feared Henrik's might destroy me if I ever gave him that power. "Thank you," I said, turning to examine the dress from all angles. "I want everything to be perfect." The boutique was quiet this afternoon, with only a few staff members whispering in hushed tones near the reception area.
Broken By The Heir, Claimed By Power Novel Cover
9.5
I spent two years navigating the stratified air of Spencer Kensington’s world, thinking I was the woman he loved. I even ate instant ramen for months to afford a vintage camera lens for our anniversary. When I got a mysterious text about "Operation Blue Moon," I thought it was our private signal for a proposal. Instead, I walked into a limestone fortress to find the Kensington and Van Der Woodsen Engagement Party in full swing. Spencer wasn't there for a romantic dinner; he was standing under a crystal chandelier, announcing his "business merger" with a blonde heiress. When I confronted him in a service hallway, he didn't apologize. He offered to buy me a brownstone and keep me as his "side project" while his mother, Victoria, watched from the balcony like a queen. "Vanessa is just furniture," he said, his voice full of a terrifying sincerity. "But you're the one I love. I can give you a life of ease." When I refused to be his dirty little secret, the retaliation was instant and brutal. By the next morning, I was fired from my reporting job, my father’s nursing home funding was pulled, and I returned home to find my apartment condemned by the city. My entire life was piled in wet boxes on a rain-soaked sidewalk. I couldn't understand how one family could have the power to erase a person’s existence in a single night. How could the man who kissed me yesterday watch his mother leave me homeless and penniless today? Standing in the rain next to my ruined belongings, a black SUV pulled up and Mayor Julian Sterling stepped out. He didn't offer me pity; he offered me a deal. "The Kensingtons are panicked," he said, his eyes cold and calculating. "And panicked people make mistakes. You have a reason to watch them burn. I want to see what you know." I took his hand, knowing he was just as dangerous as the people I was fighting, but I was done being the victim. This wasn't just a breakup anymore; it was a war.
CLAIMED BY THE DEVIL DON. Novel Cover
9.1
Isabella Romano is the neglected princess of her family, casted away unknowingly by her father, she has lived with her mother all her life, seeking some fatherly love but she learnt to stop caring. Now after a reckless night she finds herself tangled in the sheets of a man she was told to always hate. Vladimir Volkov. A man far more scary that what she has been told, he is not just the boogeyman he is the one you send to kill the boogeyman. Imagine her shock when she finds out she hasn’t just gotten the attention of The Russian Don but is also carrying his child Follow the hate to love relationship of isabella and Vladimir and watch how they navigate their life in his dark world that he dragged her to, making her and his unborn child a target to the new arising enemy that aims to destroy both the Italians and the Russians.
Husband's Heartless Betrayal Novel Cover
9.6
I jolted awake at 2 AM, my hand instinctively reaching across the silk sheets to find Greyson's side of the bed cold and empty. The digital clock's harsh red glow seemed to mock me—eight hours until our wedding ceremony. "Greyson?" My voice echoed through our penthouse. No answer. I grabbed my phone, calling him for what must have been the tenth time since midnight. Straight to voicemail again. "Greyson, where are you? I'm getting worried. Please call me back." My bare feet padded across the marble floors as I checked every room, my heart racing faster with each empty space I encountered. His suit for tomorrow still hung pristinely in the closet.
Left For Dead, I Returned A Queen Novel Cover
9.2
My husband, a ruthless mafia Capo, brought his pregnant mistress to our anniversary party. He then ordered me to give her a blood transfusion, knowing my heart condition could kill me. As my life drained away, I knew my nine-year marriage was finally over. It was my ninth wedding anniversary, and I stood in an expensive gown, watching Dominick Reyes, a feared mafia Capo, celebrate with our guests. But the celebration wasn't for us; Dominick had brought Chastity, his pregnant mistress, and then publicly ordered me out of our master suite. Chastity, who had faked her pregnancy, then framed me for an attack. Dominick forced me to give a blood transfusion to Chastity, knowing my heart condition made it potentially fatal. As my blood drained from my veins, sustaining the woman who had stolen my life, I felt my consciousness fading, hoping I would not wake up. When I woke, Dominick had already paraded Chastity to a gala. He had drained me, used me, and then abandoned me in a hospital bed, breaking his promise of a divorce. I was nothing more than a debt payment, a pawn in his brutal game. Knowing he would never truly let me go, I calmly called a trusted contact. I would disappear from his world, become someone new, and this time, Dominick Reyes would pay.