
Solo tú
Chapter 5
Amir camino, se sirvió un vaso de whisky y se sentó dándole la espalda en el otro lado de la cama, ella se tensó un poco cuando el peso en esta le aviso de su acción.
— Ven, quítame la ropa.
Ordeno sin más preámbulos. Se levantó obediente y caminó con paso lento, tímido. Amir tenía la cabeza gacha, mirando su vaso sin pensar en nada, cuando vio los pequeños pies de la joven comenzó entonces a recorrer sus piernas casi tan blancas como la lencería que tenía puesta, un lindo cuerpo pensó, pero cuando al fin terminó de levantar la cabeza, la vio, vio sus ojos color esmeralda y el miedo de perder la inocencia grabados en ellos, ese brillo lo alteró por un momento.
— ¡Pero que…! — El grito de Amir la hizo retroceder, y del mismo miedo tastabillo y cayó.
Sus ojos se humedecieron y una lágrima rodo por su mejilla. Esto era la razón por la que no quería ver los rostros de las mujeres con las que dormía, no quería ningún vínculo, era demasiado bueno leyendo a las personas, pero esta muchacha no le generaba asco, ni desprecio, el miedo en sus ojos era auténtico al igual que su inocencia.
— Levántate, quítate el velo. — “¿Que mierda acabo de decir?”
Amir acababa de romper su primera regla, Candy obedeció, y él quedó deslumbrado por su belleza. Se aclaró un poco la garganta, antes de hablar. — Quítame la ropa. — Volvió a decir, con voz ronca y áspera.
Candy tomó la solapa de su saco y lentamente se lo quitó, Amir podía sentir como sus manos temblaban y eso lo excitaba de sobre manera, continúo desabrochando su camisa, él creía que ella lo hacía apropósito, la lentitud y la suavidad con la que desprendía cada botón y luego la retiraba, hasta que llegó al pantalón y la cara de Candy comenzó a enrojecer, Amir lamia sus labios ante tan magnifico platillo. Hoy comería una virgen y eso se notaba en cada gesto de ella.
— Lo siento, pero… no sé cómo quitar el cinturón. — Candy mantenía la mirada en dicho accesorio, su cara de conflicto la hacía ver aún más joven, cuando la risa de Amir se escuchó, levanto la cabeza. Pero ya había recuperado la seriedad.
— ¿Realmente eres tan inocente? ¿O sabes fingir muy bien? — Dijo mientras negaba con la cabeza.
Ambas preguntas se las realizó más a él mismos que para ella.
Decidió terminar con la tarea de una buena vez y es que el preámbulo lo estaba matando, su pene se encontraba tan erecto y duro que si no se liberaba de toda su vestimenta lo iba a lamentar.
“¡Dios mío!”
Fue el pensamiento de Candy antes de cubrir su rostro con las manos.
“Esto no es divertido como parece en las películas, sé que me va a doler, es demasiado grande.”
La mente de Candy le mostraba lo que había visto una y otra vez, a pesar de que cubrió su rostro lo más rápido posible.
Mientras su mente divagaba, Amir la miraba ladeando la cabeza, nunca pensó que estar con una virgen fuera tan divertido, le hubiera gustado seguir divirtiéndose un poco más, disfrutar de esa inocencia, pero el color rojo que veía en el rostro de la chica era como un llamado para él, un canto de sirena que no podía ignorar, por lo que tomo sus manos e hizo que lo viera.
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