Pasión Turca Novel Cover

Pasión Turca

7.8 / 10.0
Zeynep es obligada a casarse con un hombre al que no conoce, se encuentra en un país extraño al que llegó mediante engaños, en un pueblo con costumbres arraigadas que ella no entiende ni desea seguir, poco a poco ese hombre al que cree odiar va despertando en ella una pasión que jamás creyó sentir, la invaden sentimientos encontrados, se siente dividida, lucha entre quedarse a su lado o regresar al país del que jamás debió salir. Kerem es un hombre fuerte, apasionado, odia a Zeynep, fue obligado por sus padres a casarse con ella, siente un gran resentimiento, odia que las mujeres intenten acercarse a él desde que su antigua prometida escapó con un turista norteamericano el día de su boda, tiene sobre sus hombros la responsabilidad que su padre ha puesto sobre él, ser el próximo jefe del clan Ozturk, jefe de todos los clanes, después de un tiempo se da cuenta de que lo que siente por Zeynep no es lo que él creía. Juntos tendrán que luchar por su amor, además de intentar mantenerse a salvo después de quedar en medio de la lucha entre clanes por conservar el poder.

Pasión Turca Chapter 1

El sol caía a plomo sobre el árido paisaje de Anatolia, dos hermosas chicas se encontraban en el aeropuerto de Mardìn.

La emoción teñía sus rostros mientras se aventuraban en un viaje a lo desconocido: el pueblo de Diyat, un lugar del que Zeynep solo había escuchado en las historias de su tía.

Después de un rato, por fin pudieron tomar un taxi, cuando iban a abordar, un prepotente hombre las hizo a un lado para abordarlo, una de las chicas lo enfrentó molesta.

—Eres un majadero, las damas son primero. —Gritó furiosa, el hombre se detuvo por un momento, se dio vuelta, bajó un poco sus gafas oscuras, se le quedó viendo fijamente, la chica sintió escalofríos al encontrarse con su mirada penetrante, tenía los ojos más negros que había visto.

—No en mi país. —Dijo con una ronca voz, la chica pudo notar un extraño acento, después el hombre subió al auto azotando la puerta.

—Planta de majadero, no sé qué es lo que se ha creído. —Exclamó mientras veía como el vehículo se alejaba.

—Cálmate amiga, recuerda que en algunas partes de este país algunas personas aún conservan costumbres de hace siglos.

—Es un barbaján.

Tras una larga espera, por fin lograron encontrar otro vehículo que las llevará hasta Diyat, Zeynep visitaría por primera vez a su familia en ese lugar, ante la insistencia de su tía no pudo negarse, la mujer era hermana de su padre.

El paisaje se transformaba a medida que avanzaban, las verdes colinas de Mardin se convertían en áridas llanuras salpicadas de pueblos de adobe.

El sol se alzaba en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos naranjas y púrpura, parecía darles la bienvenida, una hora después, Diyat finalmente se alzó ante sus ojos.

El pueblo era un mosaico de colores y texturas. Las casas de terracota se agrupaban alrededor de una mezquita con un imponente minarete. El aire vibraba con el sonido de las llamadas a la oración y el aroma a especias exóticas.

El taxi se detuvo frente a la dirección que le había dado la chica, una enorme casa se alzaba ante ellas, las amigas la observaron con curiosidad.

La puerta de madera maciza, con un aldabón de hierro forjado en forma de león, llamaba mucho la atención.

Desconfiadas se pararon frente a la casa , mientras el chófer bajaba sus maletas.

—¿Será aquí?

—Estoy segura de que sí, esta es la casa que aparece en las fotos que me enseñó mi tía.

Las personas que pasaban por ahí se les quedaban viendo de forma extraña, quizás era por su forma de vestir.

Sus ropas, jeans y blusas ajustadas sin mangas, contrastaban con la vestimenta tradicional de las mujeres del lugar que vestían unas largas y amplias faldas, no llevaban velos que cubrieran sus rostros, pero sí tenían cubierto su cabello.

Después de llamar a la puerta unas cuantas veces, una mujer de rostro severo abrió, estaba vestida tal como las otras mujeres que habían visto, su mirada penetrante recorrió a las jóvenes de arriba abajo, juzgando su atuendo occidental.

Zeynep, nerviosa, se apresuró a presentarse, afortunadamente dominaba bien el idioma turco, desde la muerte de sus padres, su tía había insistido en que debía de aprenderlo.

—Buenas tardes señora, soy Zeynep Ozturk.

—Pase, la están esperando. —Dijo mientras que con la mirada volvía a observarlas de arriba abajo de una forma por demás extraña.

Su tía había llamado para avisar que iría, sus tíos la estarían esperando, un silencio expectante reinaba en la casa, solo roto por el eco de sus propios pasos.

La decoración era austera, con muebles antiguos y tapices tejidos a mano que adornaban las paredes. Un retrato de un hombre con mirada penetrante, colgado en un lugar prominente, parecía observarlas con severidad.

Poco después llegó una mujer robusta de aspecto serio y de rostro curtido por el sol, sus ojos brillaban con una intensidad inusual, iba acompañada por un hombre de avanzada edad, y mirada serena.

—Zeynep, hija, bienvenida seas a esta tu casa. —la chica se imaginó que esas personas eran sus tíos.

—Nasilsiniz (cómo está usted) —Dijo la chica mientras se acercaba a su tío para tomar su mano derecha y llevársela a su frente mientras se inclinaba, a la mujer la saludó con un beso en cada mejilla, después de besar su mano.

—Has llegado justo a tiempo, el festejo está por comenzar —dijo la mujer, una chica se acercó mientras sonreía tímidamente —Vayan con ellas hija, están con el justo tiempo para el festejo.

Zeynep no tenía idea de a qué festejo se estaba refiriendo, pero era consciente de que debía hacer lo que sus anfitriones le estaban pidiendo.

Se despidió de sus tíos para seguir a la chica, su amiga fue con ella, fueron llevadas a una habitación.

—Imagino que aquí nos hospedaremos las dos. —Comentó su amiga.

—¡Oh, no! Aquí esa costumbre no es permitida, ahora la llevaré a usted a su habitación, solo debo darle las indicaciones a la señorita Zeynep para su arreglo personal —contestó la chica.

— ¿Indicaciones?

—Así es, usted debe prepararse antes de la celebración.

—De acuerdo. —Zeynep no entendía nada, pero imaginó que era parte de su costumbre que la invitada por ser de la familia hiciera ciertas cosas, su tía le había advertido que sus tíos tenían costumbres que le parecerían extrañas.

—En esta cesta podrá encontrar lo necesario para su baño, la tina ya esta llena con agua caliente, debe exfoliarse la piel con una lufa (esponja natural), debe hacerlo con movimientos naturales desde los tobillos hasta el cuello, después deberá aplicar jabón de oliva para hidratar la piel de su cuerpo y su cara, al final debe enjuagarse con agua fría para tonificar.

—¿Cómo porque debo hacer esas cosas específicamente?

—Es la tradición, debe hacerlo antes de la celebración, usted llegó justo el día, se ha perdido todas las demás ceremonias que son muy lindas, todas las chicas aquí soñamos con ese día.

—Ok, lo haré si es que así se sienten bien —contestó aún sin entender.

—Después del baño debe impregnar su cuerpo con aceite de rosas, poner aceite de almendra en su pelo, recuerde delinear muy bien sus ojos con el surme, si necesita ayuda para hacerlo solo tiene que decirme.

—Puedo hacerlo, gracias.

—Llevaré a su amiga a su habitación, en el armario encontrará la ropa que debe vestir y los zapatos.

Zeynep se sentía cada vez más confundida, veía aquellas costumbres demasiado extrañas, pero no quería hacer sentir mal a sus tíos al despreciarlas.

Cuando salió de bañarse buscó en el armario, al abrirlo pudo ver un lindo vestido en color blanco, era muy sencillo sin adornos, era largo de mangas largas, decorado con finos bordados hechos a mano en el mismo color.

—¿De qué tratará esta ceremonia? —Era lo que se preguntaba, quizás alguna fiesta del pueblo, o alguna celebración que tenía que ver con su religión.

Tenía un extraño presentimiento, pensaba que quizás era que aunque era su familia para ella eran unos completos extraños, sus padres emigraron a Estados Unidos cuando era muy pequeña, pronto adquirieron las costumbres de aquel país.

Su tía era la única que conservaba las viejas tradiciones, al morir sus padres ella tenía nueve años, su tía le enseñó algunas cosas de ese país, una de ellas era el idioma.

Poco después tocaron a su puerta, era su tía y uno de sus primos, que entraron sonrientes.

—Te ves hermosa hija, ya casi es hora.

—Me siento honrado de ser yo quien coloqué el lazo prima.

—¿Lazo? —Zeynep retrocedió un poco al escucharlo.

El hombre se acercó a ella intentando atar un lazo rojo alrededor de su cintura, en ese momento comprendió todo.

—Oh no, creo que se han equivocado, entiendo perfectamente lo que significa ese lazo.

—No primita, lo siento mucho, pero es hora de que te enteres de que has venido aquí a casarte, nuestro hermano te espera, serás la esposa del que próximamente será el gran jefe, debes sentirte honrada por eso.

Zeynep se puso completamente pálida, al principio pensó que se trataba de una broma, ahora veía que todo iba en serio.

—Están locos, ahora mismo regresaré a Estados Unidos.

—Lo siento hija, no puedes marcharte de aquí, desde tu nacimiento fuiste comprometida con mi hijo, así que tienes que cumplir.

Su primo sacó un arma en ese momento, con una tétrica sonrisa la colocó frente a ella.

—Saldrás y harás todo lo que se te pida, de lo contrario tú y tu amiga no continuarán con vida, si piensas en escapar en algún momento, está de más decirte que te buscaremos a donde sea que vayas para hacer cumplir nuestra ley, así que mejor hazte a la idea, necesito tus documentos.

El hombre lo dijo extendiendo su mano, muy a su pesar, y a punto de un colapso, Zeynep le entregó lo que estaba pidiendo.

Después de tomar los documentos, el hombre salió de la habitación dejándola completamente aterrada, su tía se quedó con ella.

—Hija, lo siento mucho, tus padres huyeron porque no estaban de acuerdo con el compromiso, ser esposa de un jefe es algo que consideraban peligroso, pero has cumplido los dieciocho años, el tiempo en que debe ser llevado a cabo, mi esposo se hizo cargo de ti a través de tu tía todos estos años.

Zeynep sintió que le faltaba el aire, aquello no podía estar pasando, su tía no podía hacerle eso, era como su segunda madre.

La obesa mujer abrió otra puerta del armario, ahí se encontró un largo velo rojo.

—Debes colocarte el velo, te pondré el listón, si no lo llevas no tendrán buena suerte ni riqueza durante el matrimonio, además de que las personas que te vean pensarán que no eres pura, el no serlo se castigaría con la muerte.

La chica pensó que afortunadamente lo era, no dejó que nadie la tocara de esa manera, ni siquiera su novio de tantos años, los dos estaban de acuerdo en esperar hasta el matrimonio, pensaban casarse en un par de años, cuanto terminaran la universidad.

La mujer la tomó de la mano y la llevó fuera de la habitación, ella bajó el largo velo para cubrir su rostro,.

No podía evitar llorar, se encontró con su amiga Sarah en el pasillo, que al verla vestida de esa forma no entendía qué era lo que pasaba, quizás era alguna fiesta de disfraces o algo por el estilo.

Continue Reading

Pasión Turca of Contents

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3 Ch. 4 Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

You may also like

New Release Novels

A Billionaire Next Door Novel Cover
9.2
Kaitlyn Rhodes has everything under control - her thriving event design business, her chic apartment in Pinewood Estate, and a carefully curated life that leaves no room for chaos. But control shatters the morning a phone call changes everything. Her company is suddenly on the verge of collapse, thanks to a scandal she didn't see coming. And before she can find her footing, an unexpected proposition arrives from the last man she ever thought would notice her - Miles Howard. The elusive billionaire CEO of Howard & Co. Corporate is as infamous for his ruthless deals as he is for his guarded heart. To the world, Miles is untouchable. But behind the tailored suits and cold precision lies a man with everything to lose... and a secret plan to save it. His offer? A marriage of convenience. His reason? Business. His real motive? Something he's not ready to admit. Drawn into his world of power, luxury, and dangerous rivalries, Kaitlyn finds herself walking a razor's edge between independence and desire. The more time she spends in Miles's orbit, the harder it is to tell where the arrangement ends... and something far more real begins. In a city of secrets, one thing becomes clear: in love and business, nothing stays purely transactional for long.
Bound by Betrayal, Claimed by the Alpha Novel Cover
8.1
BLURB. Selena had it all, a devoted mate, Kael, and a life planned as the future Luna of their pack. Until betrayal struck. Her mate slept with her sister, and the entire pack already knew. Humiliation, heartbreak, and fury consumed her, leaving her adrift in a world that had always demanded strength. Then Darius appeared. The enigmatic Alpha whose gaze pierced her defenses and whose presence demanded more than she was ready to give. He didn't pity her. He didn't console her. He challenged her, pushed her, tested her, stripped her bare of pretenses and in doing so, awakened a dangerous attraction she never anticipated. Under his guidance, Selena must confront her past, reclaim her power, and navigate the deadly tensions of pack politics. Training becomes a battlefield of desire and restraint, where every glance, every touch, every word between them carries unspoken weight. The slow-burn connection intensifies with every moment, fiery, messy, human, impossible to ignore. But the road to healing and love is never easy. Kael returns, stirring the ashes of old attachments, while external pack threats loom. Selena is forced to choose between the remnants of a shattered past and the consuming, dangerous pull of Darius, the Alpha who sees every crack in her soul and refuses to look away.
Bound By Contract, Tied By Faith  Novel Cover
8.6
Ivy Hart didn't just lose love, she was destroyed by it. Publicly betrayed by the man she thought she'd marry, her heartbreak becomes a spectacle she can't escape. Humiliated, angry, and done believing in forever, Ivy swears she'll never be that vulnerable again. Then Damian Blackwood steps in. Ruthless. Possessive. A man who doesn't ask, he takes. His offer is simple, his tone is not: Marry me. A contract. Strict rules. No love. No questions. But Ivy quickly learns one thing. Damian doesn't share. Not his power. Not his control. And definitely not what he considers his. What was supposed to be a cold, calculated arrangement turns suffocatingly intense. The way he watches her. The way he touches her. The way his voice drops when he says, "You're mine, Ivy." It's not part of the contract. And neither is the jealousy that burns in his eyes when her past comes crawling back, begging for a second chance. Because Damian doesn't believe in love... But he believes in possession. And once he's claimed something, he never lets it go. As secrets unravel and the truth behind their marriage begins to surface, Ivy realizes she didn't just sign a contract. She signed herself over to a man who would destroy anyone who tries to take her away... even if that means destroying her too. When the contract ends, one question remains: Will Ivy walk away with her heart intact... or will Damian make sure she never leaves at all?
Entangled Fates : The Alpha's Reluctant Mate Novel Cover
8.2
“This game of yours is barbaric. How dare you make me play it?” Her anger boiled over again as she realized that it was his own fault because she was sore, tired, and bleeding. She could have died if not for that son of a bitch. “You'd better pull your finger out, Karenina, and talk to me in a more ladylike manner,” Xavier warned. She lowered her hand, but she wouldn't back down. What he had done was beyond unacceptable. “Why did you leave me to fight those werewolves if all that senseless bloodshed was to find a mate? I'm a hybrid, half-wolf! Obviously I shouldn't be there,” she said furiously. “I have my reasons,” he replied nonchalantly. “Damn it!” she clutched his fur again to vent her frustration. ****************************************************************** Karenina Mason, a headstrong and independent young woman, is not just an ordinary human-she is a rare hybrid with a powerful lineage. Unknowingly, she becomes entangled in a perilous game of political intrigue, where the coveted prize is to become the mate of the enigmatic and all-powerful Alpha of Westwood. Karenina resists this unwanted destiny, but fate seems insistent on thrusting her into this union. In her vulnerable state, Karenina finds herself surrounded by adversaries, and her once-trusted friends remain beyond her reach. Forced to rely on Xavier Westwood, a mysterious and captivating figure with his own hidden agenda, Karenina is drawn into a world of danger and desire. As they navigate the treacherous path together, an intense attraction grows between them, unraveling long-concealed secrets that should have remained locked away-secrets that may unleash powers too volatile to control.
My Alpha Chose My Sister Novel Cover
8.5
Five years. That was one thousand, eight hundred, and twenty-five days of waking up cold. Today was our anniversary. Not that anyone in the Blood Moon Pack would be celebrating. To them, this wasn't the day their Alpha and Luna were united; it was the day the "real" Luna ran away, and the spare was shoved into a white dress to stop a war. I sat at my vanity, the enchanted glass reflecting a face that looked too pale, too tired for twenty-one. My hand drifted up to my neck, hovering over the smooth, unmarked skin there. A dull, throbbing ache pulsed beneath my fingertips—mate sickness. It was a low-level hum of pain that never went away, the physical consequence of a bond that had been legally recognized but never sealed with a bite. "Happy anniversary, Leona," I whispered to the empty room.
My Daughter Chose His Mistress Over Me Novel Cover
8.2
On Dominic's birthday, I found myself alone, staring at a table filled with dishes. I waited for Dominic to return with our daughter, Noelle, but instead, I got another taunt from his assistant, Melina. The video showed Dominic and Melina in matching outfits, passionately kissing in his downtown apartment. By now, I'd grown used to such videos. What crushed me was hearing my five-year-old daughter's voice at the end. "Aunt Melina is so pretty and talented, not like my mom. I want Melina to be my mom," Noelle said. In that moment, I lost the will to pretend this already broken marriage could be saved. When I handed Dominic the divorce papers, he thought I was overreacting. "Dominic, let's get a divorce," I said.
Chapters
Read now
Share