
Nuestra Luna única
Chapter 4
Me dirigí a la nevera, solo para confirmar lo que sospechaba, estaba vacía. Creo que era tiempo de conocer el pueblo, tome un abrigo, ya que la lluvia del día anterior se había detenido, pero había dejado todo el bosque que nos rodeaba sumergido en humedad, que, hacia descender un poco la temperatura, puse unos cuantos dólares en mi bolso y en ese momento repare en que John se había llevado el automóvil, maldición, conté una vez más el dinero, creo que lo mejor será comprar una motocicleta, no sé cuándo enviaran más dinero, o cuando será el juicio.
A medida que caminaba por la orilla de la calle me percate que eran muy pocos los vehículos que habían, por lo menos por donde yo caminaba, otra cosa que me llamo la atención era que todos me veían raro, creo que al ser un pueblo pequeño todo se conocen, y a pesar de que trate de ser simpática en más de una vez, mostrando una sonrisa a los curiosos, sus rostros no cambiaron, todos me veían tan seriamente que me pregunte si estaba cometiendo un delito por solo caminar por la calle, por lo que subía a la acera, pero nada cambio.
Me felicite internamente por calzar tenis, la verdad que la tienda estaba en el centro del pueblo y este quedaba a una gran distancia de mi casa, pero todo paso a un segundó plano al descubrir que muchos de los habitantes tenían su cabello blanco, y no era por ser albinos, sus cejas eran de diferentes colores, al igual que el tono de su piel, algunos incluso tenían media melena blanca y la otra mitad de otro color, ¿será una moda aquí? Me quede observando más de lo debido a una pequeña niña de largas trenzas blancas, se veía tan hermosa, me hacía recordar a ella… aun así continue caminando, estaba segura de que nadie se cruzaría por mi camino, ya me había percatado que muchos cruzaban de acera cuando me veían avanzar, era como si escaparan de mí, fue por eso que no mire al frente y continue viendo y sonriendo como estúpida a esa pequeña niña que me veía con curiosidad, hasta que choque con una pared, estuve a punto de caer de espalda, pero alguien me sostuvo, bueno sostener no sería la palabra, más bien me abrazo, si, esa sería una mejor descripción, ya que los blancos y muy fornidos brazos me rodearon la cintura y me llevaron a pegarme contra su pecho.
— Te tengo. — dijo con voz ronca y puedo jurar que sentí algo removerse en mi estómago.
— Lo siento iba distraída. — respondí al tiempo que veía sus ojos verdes, y no cualquier tipo de verde, eran un verde mezclado con gris y por un momento uno muy pequeño creí que brillaban.
— Mmm, podrías soltarme por favor. —esto era incomodo, el hombre frente a mi tenía el cabello rapado a los lados y un poco más largo arriba, de color casi blanco, era entre blanco y gris, un poco más alto que yo, unos cinco o siete centímetros, con una barba no muy abundante, me producía inquietud estar entre sus brazos.
— Claro. — pude notar como aspiraba fuertemente antes de liberarme.
— Mi nombre es Dante. — continúo hablando mientras me dedicaba una sonrisa, pude ver que llevaba un abrigo caro, como los que Asher solía usar, y ese solo hecho me puso los pelos de punta.
— Que bueno. — respondí de forma cortante y él me miro sorprendido, pero no le di tiempo a preguntar nada más, sé que quería mi nombre, ya no soy tan tonta como antes.
Seguí mi camino a la tiende y a pesar de que me resultaba molesto ver como todos se alejaban de mí, continue con mis compras, debería tomar un taxi o Uber para la cantidad de cosas que estaba colocando en el carro, quizás una motocicleta no me sea útil, fui a la caja aun pensando en esto último.
— Hola, buenas tardas. — dije a la cajera mostrando mi mejor sonrisa, pero ella solo me vio de arriba a baja, con asco, por un minuto sus ojos me hicieron recordar a los de Asher.
— ¡¿Qué hiciste Chloe?! ¡¿Cómo te atreves a meter tus narices aquí?! — estaba furioso, más que eso en realidad.
— ¡¿Cómo puedes lastimar a las personas?! ¡¿A esos… seres?! — fue en ese momento que él me vio con asco, como si fuera una monstruosidad, una aberración.
— ¡¿Sabías lo que eran y aun así los ayudaste?! — y entonces fue cuando sus golpes cayeron sobre mí, uno tras otro, sin importar mis suplicas, sin importar cuanto lo amaba.
— ¡Hey! ¿eres sorda? — el grito de la empleada me saco de mis recuerdos, pero mi vista estaba nublada, mis ojos se habían llenado de lágrimas.
— ¿Disculpa? — dije en un susurro con la voz rota, algo que provoco que su rostro se suavizará.
— Pregunte si pagaras con efectivo o tarjeta. — aun así, su voz era áspera, ¿acaso ella sabía que era la esposa de un asesino?
— Efec…
— ¡Señora! — el grito de un niño me hizo girar, y al ver su rostro mis lagrimas terminaron por salir.
— Tu… estas bien. — no pude evitar lanzarme a abrazar al pequeño, no lo podía creer, todo este mes creí que no lo habían logrado, luego de que salieron se oyeron muchos disparos, pero allí estaba, y sin ninguna marca en su rostro, no como yo, que aun con maquillaje eran visibles los cardenales, además de que tenía que cubrir mi ojo derecho con mi cabello ya que tenía un derrame en él y el clima del lugar no ayudaba para utilizar gafas para sol.
— Señora, creí que había muerto en manos del cazador. — cuando dijo esas palabras sentí que el mundo se detenía.
— No solo soy un mafioso, soy un cazador cariño, y cuando salga de aquí, que será pronto, me divertiré cazándote, no me detendré hasta tener tu cabeza adornando mi oficina. — las palabras de Asher se repitieron en mi mente y fue entonces cuando me aleje del niño.
Todos, absolutamente todos en la tienda estaban con los ojos clavados en mí, sentía que no podía respirar, si Asher cumplía con su promesa, no solo me cazaría a mí, también al niño de cabello blanco. Sin importarme el hecho de morir de hambre salí de esa tienda, trate de correr, solo trate ya que choque con otro cuerpo fornido.
— ¿Señora? — era el padre del niño, ellos estaban vivos y él era un hombre lobo.
— Lo siento, yo no sabía, lo siento. — fue todo lo que pude decir en medio del llanto, me sentía avergonzada por todo lo que Asher les había hecho.
Corrí, sin importarme como me veían, solo corrí, necesitaba llamar a John, quizás aun no tomaba su vuelo, quizás podría llevarme a otro lugar, pero de pronto un automóvil salió de la nada, trato de frenar y yo como si fuera una liebre encandilada por la luz, solo me quede de pie, entonces todo se puso negro.
— ¡Hey! ¿eres sorda? — el grito de la empleada me saco de mis recuerdos, pero mi vista estaba nublada, mis ojos se habían llenado de lágrimas.
— ¿Disculpa? — dije en un susurro con la voz rota, algo que provoco que su rostro se suavizará.
— Pregunte si pagaras con efectivo o tarjeta. — aun así, su voz era áspera, ¿acaso ella sabía que era la esposa de un asesino?
— Efec…
— ¡Señora! — el grito de un niño me hizo girar, y al ver su rostro mis lagrimas terminaron por salir.
— Tu… estas bien. — no pude evitar lanzarme a abrazar al pequeño, por alguna razón me parecía que esto ya lo había vivido, era como un deja vu.
— Señora, creí que había muerto en manos del cazador. — definitivamente esto ya lo había vivido, ¿qué era lo que sucedía?, solté al niño y quise huir del lugar, pero solo me encontré con un hombre moreno frente a mí.
— Duerme. — fue todo lo que escuche, antes de cerrar mis ojos.
You may also like





