
La viuda de mi amigo
Chapter 2
La tarde pasó rápidamente, entre acomodar y servir las mesas, pude distinguir de inmediato a la famosa Amara, bueno, aunque de famosa no tenía nada, era la hermana de un gran empresario de California, eso era lo único por lo que era conocida.
Aparte de ella y su grupo de amigas que ocupaban casi la totalidad del local, solo habían dos mesas más ocupadas, en frente del escenario una familia de empresarios argentinos que le servían de guía turística a la señorita Scott y dos hombres jóvenes que se sentaban en la última mesa, no pude ver sus rostros en lo que iba de la noche, ya que Diego me designó a la familia argentina, mientras que él y Fabián atendían a las hermosas jóvenes, a pesar de que mi Inglés era mejor que el de Fabián entendía porque hizo ese movimiento y es que ambos jóvenes eran bien parecidos, ellos querían conquistar a algunas de las muchachas, son dos mujeriegos empedernidos.
— Che, Flor, ¿te diste cuenta de que ese bombón no te saca la vista de enzima cada vez que vas a su mesa?
— ¿Eh? No, no lo creo es solo un niño. — El joven argentino, era bonito a la vista, pero su cara de niño no era para mí.
— Vamos muñeca, debe tener entre 19, 20 años. — dijo con voz tentadora mi compañera de trabajo.
— Exacto, yo tengo 24 ¿conoces el dicho el que duerme con niños amanece mojado?
— En ese caso te cambio de mesa, yo tengo 20, y ese par rondan entre los 25 y los 30.
— Concéntrate en trabajar Mónica, deja de querer ligar con todo el mundo.
¿Qué pasaba con ellos esta noche? ¿Acaso estaban bajo algún embrujo alborotador de hormonas? ¿O solo era yo que perdí la fe en el amor? Al fin Diego me dio la señal para que suba a cantar, algo que me encantaba y que pocas veces tenía oportunidad de hacer, menos aquí, a Elio no le gustaba y ser el sobrino del dueño tenía sus ventajas, no le agradaba que tuviera mejor voz que él, y no es por dármela de diva, pero era la verdad. Mientras comencé a tocar la guitarra me decepcione un poco al ver que solo la mesa que yo había atendido me prestaba atención, mientras las muchachas seguían con sus risas escandalosas, supongo que a todos nos pasa, ser ignorados cuando solo queremos dar lo mejor que tenemos.
Sabía muy bien lo que debía cantar, el tema preferido de mis padres, la leyenda del hada y el mago de rata blanca.
— Buenas noches, espero que estén disfrutando de este hermoso lugar, y que les agrade el siguiente tema: la leyenda del hada y el mago.
Cuenta la historia de un mago
Que un día en su bosque encantado lloró
Porque a pesar de su magia
No había podido encontrar el amor
La luna, su única amiga
Le daba fuerzas para soportar
Todo el dolor que sentía
Por culpa de su tan larga soledad
Es que él sabía muy bien que en su existir
Nunca debía salir de su destino
Si alguien te tiene que amar, ya lo sabrás
Solo tendrás que saber reconocerlo
Fue en una tarde que el mago
Paseando en el bosque la vista cruzó
Con la más dulce mirada
Que en toda su vida jamás conoció
Desde ese mismo momento
El hada y el mago quisieron estar
Solos los dos en el bosque
Amándose siempre y en todo lugar
Y el mal que siempre existió, no soportó
Ver tanta felicidad entre dos seres
Y con su odio atacó, hasta que el hada cayó
En ese sueño fatal de no sentir
En su castillo pasaba
Las noches el mago buscando el poder
Que devolviera a su hada
Su amor, su mirada tan dulce de ayer
Y no paró desde entonces
Buscando la forma de recuperar
A la mujer que aquel día
En medio del bosque por fin pudo amar
Y hoy sabe qué es el amor, y que tendrá
Fuerzas para soportar aquel conjuro
Sabe que un día verá su dulce hada llegar
Y para siempre con él se quedará.
Para cuando terminé solo escuchaban aplausos, eso me hizo sentir muy bien, no sé si ellas entendieron toda la canción, supongo que siendo personas ricas hablarían varios idiomas, yo era una don nadie y sabia castellano, inglés, italiano y un poco de portugués, mis padres se esforzaron para que tuviera un buen futuro, lástima que lo eche todo a perder.
Estaba por bajar cuando comenzaron a pedir otra, no sabía qué hacer, podía ver que Elio y su grupo ya estaban tomando lugar en sus instrumentos y sus rostros no eran de felicidad.
— Dame eso, nadie te dio permiso de tocar mis cosas.
— Diego me lo pidió. — Le respondo algo irritada, no soporto al idiota Elio.
— Él es solo el encargado no el dueño. — El idiota ni siquiera disimuló cuando me arrebató el micrófono y me empujó para que bajara del escenario. Quería golpearlo, odiaba cuando actuaba como él niño mal criado que era.
— Lamento eso, hablaré con Alfredo, él no puede tratarte así menos delante de los clientes.
— No te preocupes Diego, sabemos de sobra como es el niño caprichoso.
— Flor, los hombres de la última mesa pidieron tu presencia. — dice Mónica interrumpiendo nuestra charla.
— ¿Eh? ¿Para qué?
— No lo sé.
— Será mejor que vayas, es conocido de Alfredo, se llama Leonardo Roth, creo que tienen negocios juntos.
— Bien. De acuerdo iré.
Leonardo:
— Dime ¿qué te parece? — espero que el lugar sea del agrado de Kevin.
— En verdad, la bebida y la comida es muy buena, aunque si la camarera supiera hablar inglés sería mejor, odio usarte como traductor, en especial porque estoy seguro de que no le pediste su número telefónico, mi castellano es escaso no lo hablo, pero lo entiendo.
— Vamos, es solo una niña, si te gustan jóvenes ve por Amara, no ha dejado de coquetearte.
— ¡Estás loco! ¿Sabes quién es su hermano? Alexander Scott, fue nuestro compañero en la universidad ¿acaso lo olvidaste?
— No podría olvidar a un maldito como él, es por eso mismo, que te digo que ligues con Amara, él se burló de tu hermana, págale con la misma moneda. — y una vez que lo dije me avergoncé, ¿Cómo pude darle tal idea? Pobre chica, no tenía la culpa de que su hermano sea un desgraciado.
— Suena tentador, pero todavía recuerdo la paliza que me dio cuando lo confronte por lo de Lisa, dicen que está aún más loco y violento desde que su prometida murió. Creo que ese fue su karma, jugo con tantas mujeres que tuvo su castigo al perder a la única que amo.
— Esas cosas no se dicen. Mira va a empezar el espectáculo.
— ¿Esa no es la otra camarera? ¿Acaso no dijiste que tocaba una banda?
— Sí, es raro, aquí solo toca el sobrino de Alfredo, tiene talento, pero no tanto, veamos si ella es mejor.
You may also like





