Follow
Chapters
Share
La viuda de mi amigo Novel Cover

La viuda de mi amigo

Florencia esta huyendo de un pasado que la destrozo, pero en especial de Manuel un narcotraficante que esta obsesionado con ella, sin saber que se encontraría con el amor de su vida a mitad de camino; Leonardo escapa de un matrimonio arreglado por sus padres, ya que no tienen la fuerza para imponerse, hasta que la ve, su hada como la llama, ambos viven un amor verdadero y único, jurándose amor eterno, sin tener en cuenta que el ser humano tienen fecha de caducidad. capos narcos, muerte, un bebé, una promesa, una suplica, un buen amigo y muchas verdades que saldrán a la luz. EL AMOR, DESPUÉS DEL AMOR ¿existe?
Chapters
Share

Chapter 3

Cuando volví a mirar al escenario una sensación extraña se apoderó de mí, esa mujer, era la más hermosa que había visto en mi vida, dejé de prestarle atención a Kevin, y le hice seña de que se callara. No podía dejar de mirarla. Su piel era de un color tan hermoso que contrastaba de una forma maravillosa sobre el escenario negro, su cabello castaño a pesar de estar atado en una coleta alta caía y bajaba por su espalda hasta su cintura como si fuera una cascada, su figura frágil se perdió cuando comenzó a tocar y luego a cantar, parecía una diosa guerrera, y su canto era como el de una sirena que me llamaba, mejor dicho, me hacía sentir exactamente igual que su canción, ella era el hada y yo ese mago que vagaba solo, perdido, por primera vez sentía algo, esto era amor, me había enamorado del primer momento en que la vi, y cuando me di cuenta de eso el miedo se apoderó de mí, era hermosa, estoy seguro que debe tener a alguien en su vida, ¿qué hago? ¿Cómo saber? ¿Cómo conquistarla? Jamás sentí estas emociones, me siento raro, y malditamente excitado.

Para cuando termino, tenía ganas de salir corriendo y tomarla en mis brazos, ¿cómo puede ser que no la haya visto antes?, vengo al menos dos veces al año, debe ser una empleada nueva.

— ¡Pero que hace ese idiota de Elio! — Ver como Elio le arrebata la guitarra de sus pequeñas manos me enoja, ¡¿acaso no sabe tratar a una dama?!

— Creo que echando a la mujer con el mejor trasero que he visto en mi vida.

— ¡Compórtate estúpido! — Que ni se le ocurra mirar a mi hada, será mi amigo, pero esa mujer despertó algo en mí y no la pienso dejar ir.

— ¿Pero a ti que te pasa? — Ignoro a Kevin, aunque en realidad estoy tratando de no golpearlo. Llamo a la camarera que se nos designó.

— Sí, ¿desean algo más?

— ¿Cómo se llama ella? — Y con un gesto de cabeza señale al amor de mi vida.

— Florencia.

— Dile que venga por favor.

— Ella está atendiendo otra mesa...

— Soy amigo de Alfredo, me has visto antes, dile que venga.

— Le preguntaré. — Bien, si debe de consultarle es porque la pequeña tiene carácter, no sé porque, pero eso me alegra.

Florencia:

— Buenas noches caballeros, ¿qué puedo hacer por ustedes?

— Buenas noches, toma asiento por favor, mi nombre es Leonardo. — el hombre de cabello negro hablo primero, estaba a punto de declinar su oferta cuando se levantó y corrió la silla de su lado para que la ocupara, ya no podía rechazarlo, si tenía negocios con mi jefe, no era buena idea. Me senté y miré a Diego, quien solo levantó los hombros. Y se dirigió a atender mi mesa.

— Quería felicitarte, cantas muy bien señora o señorita… — No pude evitar sonreír, ¡¿señora?! ¡Jamás!

— Señorita, aunque solo dígame, Florencia, no es necesario tanta formalidad, solo soy una empleada. — Y a ti se te nota lo rico que eres con ese traje a medida, pensé, pero no lo diría en voz alta.

— Es una empleada, pero no por eso no merece respeto, señorita Florencia, ¿tendrá algún apellido? — En ese momento me asusté, ¿para qué quería saber mi apellido? No se veía como si fuera alguien del cartel de Manuel, además era conocido de Alfredo, no debería preocuparme, ¿o sí? El hombre se dio cuenta de mi conflicto y agrego apresuradamente.

— Disculpe mi curiosidad, es solo que quiero recomendarle a Alfredo que le permita subir al escenario más seguido, su voz es realmente... hipnotizaste.

— Florencia oliva, gracias por el halago. Señor Leonardo.

— Leo, dime Leo, lo de señor está de más. — Una Sonora carcajada me hizo mirar hacia el frente, pero antes de decir nada él hombre en cuestión hablo con Leo, en un perfecto inglés.

— Vamos Leo, ¿estas coqueteando? No lo puedo creer, pareces un adolescente, solo muéstrale tu billetera y la tendrás en tu cama en dos minutos, con sus piernas abiertas. — el rubio idiota dijo aquello como si nada y mi carácter rasguñaba mi interior por salir y darle unos buenos golpes.

— Veo que no sabes distinguir entre una dama y tus habituales amigas, si vuelves hablar de esa forma de ella da por terminada nuestra amistad, ¡¿entendido?! — Traté de mantener la calma, más aún cuando él me defendió, se veía realmente enojado y por primera vez me atreví a mirarlo a la cara, ya que hasta ese momento lo había evitado.

Su piel tenía un bronceado exquisito, sus ojos color miel me dejaron sin respiración por unos segundos, su cabello negro se veía sedoso e invitaba a hundir mis manos en él. Pero sus labios fue lo que más me cautivó, eran carnosos y se veían tan suaves, me pregunto qué sabor tendrán ¡¿Por Dios, yo no soy así, que me sucede?! Quizás sea la abstinencia de sexo lo que me está enloqueciendo.

— Disculpa a mi amigo, Kevin Collins, es un poco.... Idiota. Me gustaría invitarte una copa, si no te...

— Disculpe señor Leonardo, pero estoy trabajando, si me disculpan, que tenga una buena noche. — Me levanté para irme, pero antes que eso sucediera el idiota del tal Kevin, abrió su boca de nuevo.

— Solo pregúntale cuánto cobra, y te ahorrarás todo esto. — Eso fue suficiente, tengo mi carácter, no soy una santa, me levanté y desde mi altura, ya que él estaba sentado mirándome, Clavé mis ojos en él y le respondí en inglés.

— Se nota que las mujeres a su alrededor solo están con usted si le pagan a cambio, que lástima da, un hombre joven con una mentalidad de mierda. — Giré sobre mis pies y me fui.

Al entrar en la cocina Diego me miraba con cara de pánico, ¿acaso escucho lo que pasó?

— ¿Que sucede Diego?

— Deja que te lo diga yo, o te despide o lo despido. — Elio estaba apoyado en la mesada de la cocina con su estúpida sonrisa.

— ¿De qué hablas Elio?

— Ven, vamos a la oficina.

— ¡No, tú no eres el dueño, es tu tío!

— Solo quiero hablar a solas contigo, ¿¡porque eres así siempre!? — No me intimidaban sus gritos, no quería estar sola con él, porque conozco a los de su tipo.

— Por favor, chicos, no griten, los clientes escucharán. — Diego trata de intervenir, pero es en vano.

— Bien vamos a arreglar esto de una vez, vamos a fuera, no entraré a la oficina de tu tío si él no está. — Salí por la puerta trasera y Elio me siguió, ya me tenía harta, con ese comportamiento de dueño del lugar, era patético.

— ¡En que te basas para despedirme! — explote, porque ya no me aguantaba su acoso.

— Me quieres sacar mi lugar, eres una mal agradecida, yo te di este trabajo. — refuta furioso y tengo ganas de reír a carcajadas, pero me abstengo.

— No quiero tu lugar, y no te des baños de santo, los dos sabemos que solo querías acostarte conmigo a cambió del trabajo. Pero como no conseguiste nada ahora no sabes que hacer para echarme. Sabes, me cansé hablaré con Alfredo.

— ¿Y qué piensas que hará mi tío? ¿Creerte a ti o a mí? Le diré que coqueteas con los clientes, incluso con los casados y que hemos tenido quejas.

Mis lágrimas comenzaron a caer de pura impotencia, él tenía razón, aunque las pocas veces que trate con el dueño se veía una persona comprensiva, se podía ver también que cumplía todos los caprichos de su sobrino, y ante la palabra de él, la mía perdería valor.

— ¿Sabes? solo te pido una noche en mi cama y ya no te molestare, es más, quizás hasta te deje subir al escenario conmigo.

— ¡Te puedes ir a la mierda, renunció! — Entré, deje mi delantal en la cocina, tome mi bolso y sin mirar a nadie salí, casi corriendo porque no quería que me vieran llorar.

Me dirigí a el parque principal, los artesanos que trabajan en el lugar, ya hacía tiempo se habían marchado, solo quedaban unos pocos turistas y algunos malabaristas, me senté en el cantero que sostenía la maravillosa escultura tallada en un árbol, era una de mis favoritas. Perdí el tiempo mirándola, tratando de entender cuanto puedes amar a alguien para terminar así, y si yo alguna vez amaría tanto como para morir por él o si alguien muriese por mí.

— ¿Cómo tanto amor, puede hacer tanto mal?

— Hablar con objetos inanimados no habla muy bien de tu cordura. — Una voz profunda me hizo girar, ahí estaba, el hombre más bonito que había visto en mi vida, y para mi sorpresa, me di cuenta de que era alto, muy alto. Leonardo, ¿Qué es lo que quieres de mí?

You may also like

Betrayal at the Gala Novel Cover
9.2
The steady beep of the heart monitor had become the soundtrack to my prison. Three years trapped in this body—aware, conscious, but unable to move or speak. A living hell where I could only watch as my life was stolen from me piece by piece. I remembered the explosion at the chemical plant with perfect clarity. The warning sirens, the panic, the acrid smell as the air turned toxic. I remembered pushing Michael toward the exit, the burning in my lungs as I inhaled what should have killed him. My last conscious thought had been relief that he was safe. What cruel twist of fate had left my mind intact while my body betrayed me? The doctors called it locked-in syndrome—a rare complication of my coma. They had no idea I could hear every word, feel every touch, see everything through my half-closed eyelids.
Fuck With Call Girl Novel Cover
9.4
Since the first time I laid eyes on Arcadia, I had no doubt that she would become mine. She was just drop dead stunning. I am well aware that it is only a question of waiting for her to become mine. Because of my chiseled face, 8-pack abs, biceps, and tats, I've never seen a woman whose pantyhose didn't melt simply by looking at me. If she takes down her trousers, there is no way that Paul Caspar will let her live through this. Nothing in the world will rescue her. She is free to say anything she wants in order to give the impression that she has a choice.
My Husband's Secret Mafia Bride Novel Cover
9.4
Three years ago, I made Lorenzo Greco an Underboss when I married him. Last night, I caught him slipping our family's diamond crown onto another woman's neck — a woman thirty-two weeks pregnant with the child I was told I could never have. He thought a Mafia princess wouldn't notice the wires he'd cut. The transfers he'd buried. The pills he'd been feeding me with my morning espresso. He forgot one thing. Salvatore women don't divorce traitors. We bury them. By dawn, his casinos lost their protection. By Friday, his bride-to-be will learn whose blood she really carries. And the man my father always meant for me to marry is finally coming home. Lorenzo wanted a son. I'll give him a funeral instead.
My Marriage: A Million Lies Novel Cover
7.5
My marriage to the cold New York tycoon, Eli Drake, was supposed to be an impossible love story. I was the rebellious artist who had chased him across continents, believing I' d found my soulmate. Then I overheard a conversation that shattered everything. Our three-year marriage was a lie, a charade designed to protect his fragile sister-in-law, Kala. I was just the "lightning rod," strong enough to take the hits meant for her. The worst part? He' d secretly had a vasectomy, letting me endure his family' s scorn for being "barren" while he knew the truth all along. It all clicked into place: the public humiliations, the framed financial crimes, the "accidents" that left me scarred. They systematically broke me, forcing me to give a piece of my own skin to heal Kala and staging a car crash that landed me in prison. Eli' s justification was always the same: "Kala is delicate. Not like you." He thought I was strong enough to take it, that my defiance was a tool he could use. He exiled me, thinking I was broken and forgotten. He was wrong. I reinvented myself as the celebrated artist 'Lark.' And when he came crawling back, begging for forgiveness on a global stage, I knew my moment had come. My revenge would be a masterpiece.
The Burned Wife Reborn For Spectacular Revenge Novel Cover
8.1
I lived my entire life in a beautiful, naive bubble, completely trusting my husband and my best friend. That was until they tied me to a chair, slit my vocal cords, and set my family's estate on fire. As the flames crept closer, my husband Demarco calmly crushed my diamond wedding ring under his leather heel. My best friend Cristin walked in, leaning against his shoulder and pouring her champagne onto the floorboards to fuel the fire. "Your grandfather didn't just have a stroke. The medication swap was incredibly easy to arrange." Looking down at my bleeding body, they casually confessed to murdering the only person who had ever truly protected me, all to swallow the Bridges empire. I couldn't even scream. I could only suffocate in the thick black smoke as they turned their backs and locked the heavy oak door behind them. Why was I so blind? How could the two people I loved most treat me like disposable garbage? In my final moments of agonizing pain and pure, concentrated fury, I pulled out the detonator my grandfather had secretly left me. I pressed the button, blowing the estate and all of us to hell. But the burning stopped. When I opened my eyes, I was staring up at a pristine crystal chandelier. I was fifteen years old again, lying in my childhood bedroom, right before my treacherous uncle and those parasites started tearing my family apart. And I didn't come back empty-handed. This time, I am not the naive heiress.
THE COSTOF HIS DESIRE  Novel Cover
8.4
Elena Reyes is drowning-buried in debt, fighting to keep a roof over her head, and running out of time. When an eviction notice gives her only seven days to save her future, desperation drives her to the one man everyone fears: Damian Blackwell, a cold billionaire with a reputation for ruthless deals and no mercy. Damian doesn't offer help-he offers control. His world is a cage of power, secrets, and desire, and Elena is about to learn that accepting his deal means risking everything. She thought survival was the goal, but soon she realizes the true cost of his desire may be her freedom... and her heart. In a dangerous game where trust can be a weapon and love feels like surrender, Elena must decide if she's willing to pay the ultimate price for a chance at a new life-and if Damian is worth losing herself for.