
La reina de la mafia
Chapter 6
El cantinero se aleja a seguir con su trabajo y en menos de diez minutos termino en un callejón dándome golpes con un montos de idiotas, niños ricos que piensan que por ir a unas cuantas clases de autodefensa podrán con alguien como yo y eso me hace reír.
— ¿Qué rayos te paso Ezzio? — mi hermano mayor me ve con burla, pero lo ignoro, hoy no peleare con nadie más, solo una cosa me importa, o mejor dicho una persona.
— La encontré. — Lupo y Leonzio me ven sin entender a que me refiero, mientras Rocco y Ángelo dejan su maldito juego de video y se unen con nosotros en la sala, Salvatore me ve curioso, pero con ilusión.
— ¿A quién exactamente encontraste? — Leonzio me examina y sé que es porque a pesar de que mi ceja sangra al igual que mi boca, sonrió, como un estúpido.
— A nuestra reina, la encontré. — solo Salvatore me ve con felicidad, los demás aún no están seguros de mis palabras.
— Habla. — Lupo al igual que Leonzio no son personas pacientes, eso lo sé desde que éramos pequeños.
— Es una reina, una que esta herida, su cara estuvo carente de emoción durante toda la noche, pero sus ojos bañados de dolor, aun así, todos la veían con respeto, esto. — digo apuntando mi rostro. — Es el resultado de matarme a golpes con un grupo de perdedores, porque ella me beso, y por lo que el cantinero me dijo hacía tres años que ni siquiera hablaba con un hombre, todos lo han intentado, pero nadie puede llegar a ella.
— ¿Es linda? — bufo, porque a Rocco parece que es lo único que le preocupa.
— Es hermosa, rubia, sus ojos color aguamarina, labios gruesos, parece una modelo y sus piernas…
— Demonios ¿tienes una erección por solo recordarla? — la burla de mi hermano Ángelo hace que quiera golpearlo.
— Te puedo asegurar que tu acabarías en tus pantalones con solo verla idiota.
La discusión continua durante toda la noche, nunca creí de estar feliz de encontrar a la mujer que manejaría mi vida, la de mis hermanos y primos, solo Lupo, Leonzio, y Salvatore estaban ansiosos, buscando en cada rostro, en cada cuerpo, en cada mujer de la ciudad, algo que la distinga, que la haga única, pero solo encontraban mujeres común y corriente, nada a lo que nuestras madres nos contaron, mi familia practica la poligamia, no es una obligación, es más… un estado natural, normal, mi madre y tía, se enamoraron de Franco De Luca, nuestro padre y antes de eso nuestra abuela se enamoró de Vico y Piero Salvatore, aunque muchas veces pensamos que al nosotros ser seis, lo mejor sería buscar cada uno una pareja y quizás si con el tiempo se unía alguien estaría bien, pero cada una de las mujeres con las que estuvimos resultaron ser miedosas, comunes, interesada, etc. solo hasta hoy que la vi, estoy seguro que ella podría con nosotros seis, en todo sentido.
La semana que continuo acudí al club Diamon Black, con cada uno de mis hermanos y primos, con la esperanza de que vean con sus propios ojos a Tina, pero ella no regreso y el tal Fran tampoco estaba, por lo que pude saber, se había jubilado, algo que no me cuadraba, era mayor, pero no se notaba como un anciano, y yo… sufría, por una mujer que solo me dio un beso, un maldito beso, pero que se había llevado mi alma en él.
— No puedo creer que aceptaras la maldita reunión. — Lupo y Leonzio estaban discutiendo una vez más.
— Es lo que corresponde, después de todo los Constantini también son italianos.
— Te recuerdo Leonzio que no estamos en Italia, aquí no aplican esas leyes…
— Para nosotros sí, además, es la única forma de conocer el rostro de ese par, ya no podemos seguir matando gente al azar.
— ¿Crees que respetaran el pacto?
— Por su bien espero que sea así, de lo contrario nadie saldrá vivo de ese edificio.
Decir que mi primo era una bomba de tiempo era un cosa, verlo con una bomba rodeando su cuerpo, dispuesto a inmolarse, ya eran palabras mayores, pero al fin de cuenta lo comprendía, ya habíamos perdido en Italia, los De Luca cayeron bajo la sombra italiana, el maldito jugo bien sus cartas, ya que tenía la mano ganadora, nunca nadie vio su rostro, nunca nadie supo quién es, o mejor dicho que familia es, porque a no ser que estemos hablando de alguien inmortal, es imposible que la sombra de Italia tenga 100 años.
Al llegar a la empresa de Bianca Constantini, nos relajamos un poco, por lo que hemos podido averiguar, los Constantini son respetados y queridos, ese es un punto que tienen a su favor y en gran parte es por Bianca y su esposo John, ella una empresaria honrada, que solo carga con el apellido que su padre le dio, pero no con la mafia que la rodea y su esposo un abogado reconocido, que dedica su tiempo a defender a las personas del Clan Constantini, también esta Prieto, padre de los actuales lideres del Clan, pero esta retirado, pudimos saber que no crio a sus hijos, estos fueron criados por un tal Noha, Leonzio cree que es el mismo que es líder de la mafia en Grecia, algo que dudo, su esposa Emma es muy joven, demasiado como para tener hijos extra matrimoniales. En fin, que la reunión se lleve a cabo en este lugar, repleto de personas, me deja más tranquilo de poder salir con vida, no se arriesgarían a que todos o su mayoría murieran ¿verdad?
— Los quiero concentrados, en lo posible no hablen y dejen que nosotros llevemos esto adelante. — Lupo hace valer su posición de mayor, junto con Leonzio, nadie se queja y es lo último que dice antes que ingresemos en el lugar en cuestión.
Mientras el ascensor sube pienso que nuestro padre sí que se divirtió esa noche, ya que ambos, Leonzio y Lupo tienen 28 años y nacieron el mismo día, luego sigue Ángelo que tiene 27, Rocco con 26, Salvatore que obtuvo su nombre del apellido de nuestras madres hace 25 años y por último yo de 24, por suerte mis madres decidieron no continuar con la plaga De Luca.
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