
Kalila Eclipse de luna
Chapter 9
Jana lo susurro, pero fue lo mismo que hubiera gritado, Ukara comenzó a correr tras ella, su hermosa humana, su media alma, no solo lo vio violar a Kalila, la joven también la consideraba su amiga, no se lo perdonaría, estaba seguro, pero aun así debía intentarlo, pero entonces, Jana salió del bosque, directo a la carretera, que no era muy transitada, pero aun así algunos vehículos siempre circulaban, ya que en el pueblo vivían humanos, esos seres, que no tienen buenos reflejos, como el hombre que en ese momento trataba de detener su camioneta, pero no lo consiguió, la joven solo apareció de la nada, como escapando de algo o alguien.
Ukara había perdido a su frágil humana, porque esta escapaba de él, Jana podría haber vivido si él la marcaba en ese momento, pero con las pocas fuerzas que le quedaban ella lo rechazo, prefería morir a vivir atada a él.
Lo habían arruinado, no solo sus vidas, también la de Kalila.
La lluvia comenzó con pequeñas gotas, pero en menos de tres minutos era un diluvio, como si el mismo cielo llorara, Ukara estaba destrozado, protegiendo con una pequeña burbuja de aire el cuerpo sin vida de su media alma, la había perdido y aun sin marcarla, podía sentir el vacío en su pecho, sabía que era cuestión de tiempo para enloquecer de dolor como le estaba sucediendo a Tahiel.
— Tranquilo muchacho, no todo está perdido, si le pides a Dante él retrocederá el tiempo, además ella es la mejor amiga de Kalila, lo hará gustoso. — Ukara al fin levanto la vista para ver al humano que había atropellado a su compañera, todo el pueblo sabía que Jana era la mejor amiga de Kalila, al decir la verdad, casi todos los humanos trataban bien a la hija de Chloe, claro que aun así eran pocos.
— Dante. — dijo saliendo de su aturdimiento y fue cuando vio a su alrededor, todo el instituto estaba allí, bajo la lluvia, estaban cerca del colegio, no habían perseguido a Kalila muy lejos, solo pensaba molestarla una última vez, nunca creyó que todo se saldría de control.
— ¡¿Dónde está?! — el rugido de Kek hizo que las personas que tenían sangre de lobo cayeran de rodillas, incluido Tahiel que estaba al lado de su amigo brujo, mientras Ukara daba un brinco.
— Alpha, que bueno que fue alertado, necesitamos al rey del tiempo, por favor, vea lo que sucedió, fue un accidente, los chicos estaban correteándose por el bosque, ella solo salió y no tuve tiempo de detenerme. — el humano explicaba lo que él creía había sucedido, pero Kek apenas le dedico una mirada a la joven que estaba tendida en el asfalto.
— Lo siento mucho por Jana y su familia, pero algo sucede, Dante no puede retroceder el tiempo. — Ukara clavo sus ojos en Kek, y el gris en ellos se convirtió en verde, estaba molesto, dolido.
— Se deben al pueblo, ¡son los lideres! ella es mi media alma, exijo… — Kek tomo al brujo del cuello y lo elevo hasta tenerlo frente a él, Declan quiso defenderlo, pero el resultado fue el mismo, el gran Alpha Kek tenía a ambos hombres tomados del cuello, como si fueran dos gatitos recién nacidos, no estaba de humor para reclamo alguno.
— ¿Me dirás a mi lo que debemos hacer como lideres? — fue entonces cuando los lanzó al asfalto, para ver a los demás. — Las reglas que impuso Aysel se deben respetar, y lo saben, nadie debe ser marcado antes de los 21 años, y cuando se encuentra al compañero se debe esperar a que la luna cambiante venga, se pacta un día para ello, y ¡no porque nos incumba si follan o no! Dante no puede retroceder el tiempo cuando hay un reclamo de por medio, son leyes básicas, que ustedes deben saber, ahora, ¿quién es Declan y Tahiel? — tanto el vampiro como el brujo se levantaron con temor, ellos eran jóvenes, ambos altos, casi dos metros, pero ante el Alpha Kek, no eran nada, no era solo un Alpha, él era el hijo de Nisha, rey de los lobos y su padre era Travos, uno de los brujos más poderosos que existe, tenía casi 400 años, había visto muchas más cosas que estos casi adolescentes.
— Nosotros Alpha. — fue Declan quien hablo, ya que Tahiel estaba todavía bajo el poder del Alpha, que reclamaba sometimiento de su raza.
— Entonces son amigos. — dijo en un susurro y ahora si vio con pena el cuerpo de Jana. — Ella era tu media alma… y la amiga de mi Kalila. — los tres jóvenes se tensaron al oír el nombre de la joven, Ukara vio sobre su hombro, solo la lluvia los salvaba de que el Alpha no oliera la sangre de su hija, pero ahora Ukara pensaba ¿qué sucedería luego? cuando la joven contara lo que había sucedido. — Lo siento, deben saber que hicimos todo lo posible, pero no es nuestra culpa. — los jóvenes vieron con confusión al Alpha— ¡Quienes se reclamaron den un paso al frente! — dijo con voz profunda Kek, y dos parejas avanzaron, con el rostro cubierto de vergüenza.
— Lo sentimos Alpha, no teníamos como saber que esto pasaría con Jana. — dijo una de las jóvenes al tiempo que comenzaba a llorar.
— Nosotros sí sabemos qué puede pasar, es por eso por lo que están las leyes y deben cumplirse. — les hablaba como líder, como verdugo, aunque no los mataría, tenía en mente un castigo peor. — Ahora ustedes serán responsables de cargar no solo con la muerte de Jana, también con la del padre de Declan y la madre de Tahiel. — ese era su castigo, cargar con el dolor y la responsabilidad de lo que habían ocasionado, o mejor dicho lo que habían evitado, ya que Dante, el gran brujo rey del tiempo, no podía volver el tiempo atrás, por más que lo deseara.
— ¿Que? — la voz de Declan salió distorsionada por el dolor.
— Fuimos atacados por Vampiros errantes, vampiros que perdieron su compañeras o compañeros, sus padres no sobrevivieron y por más que Dante quiso retroceder el tiempo no pudo, porque algunos rompieron las reglas. — Kek tomo el cuerpo de Jana y comenzó a correr hacia el centro del pueblo, mientras Declan sacaba sus colmillos.
— Detente. — fue Ukara quien evito que fuera sobre los jóvenes que se habían reclamado.
— ¡¿Que dices idiota?!, por su culpa…
— ¡Por la nuestra Declan!... fuimos nosotros quienes les hicimos creer que las leyes de la luna cambiante eran inútiles, ahora todos somos conscientes que no es así, las leyes están para cumplirlas, y las culpas de lo que nos pasa son nuestras… los compañeros se deben aceptar como son y con lo que vienen. — dijo aquello dejando claro el reclamo para Tahiel. — Y no se debe lastimar a alguien sin razón, a no ser que quieras ser castigado por la diosa.
Ukara podía jurar que todo aquello era un castigo por lo que hicieron, él lo sabía, en el fondo él sabía que no estaba bien lo que le hicieron a la joven, sabía que en unas horas o tal vez minutos moriría, y no le importaba, estaba seguro que Kek, Vito o Dante lo matarían, a los tres, en cuanto supieran lo que le habían hecho a Kalila, y estaba bien, lo merecía, fue por eso que lo único que le intereso al brujo en ese momento fue recibir el perdón de la joven, por lo que camino de regreso al lugar donde la habían dejado, pero grande fue su sorpresa al ver que ya no estaba, claro que no.
— Nos mataran. — dijo Declan al darse cuenta de lo que su odio sin razón había provocado.
— Lo harán. — afirmo Ukara, resignado a que ya no viviría más y tampoco le importaba, porque había perdido a su compañera.
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