
Embarazada del maldito Alpha
Chapter 7
El futuro Alpha de la manada rosas y espina ya se encontraba en los límites de su bosque, acompañado de su hermano y amigos, no les llevo mucho tiempo volver a su hogar, ya que la ciudad donde habían llevado a cabo su pequeña aventura quedaba cerca, hacia el sur.
— ¡Esto es nuevo Ciro! Esa pequeña bruja sí que te golpeo. — su hermano menor se burlaba sin poder dar crédito realmente a lo que vio, nunca nadie había herido a su hermano, era la primera vez que Ciro sangraba.
— Realmente llego un momento donde creí que perdería, lo confieso Umar, temí que esa pequeña pateara mi trasero. — dijo recordando el momento donde la patada de la delgada muchacha lo llevo a la lona por quinta vez en la noche.
— Sí, todo muy divertido, pero ya pensaron que le dirán al Alpha o a nuestra Luna si tu cara no mejora antes de que lleguemos a la reserva, ya no falta mucho. — intervino Risto con falsa preocupación, realmente lo que le sucediera a esa manada no le importaba en lo más mínimo, porque, al fin y al cabo, él los destruiría, al menos, ese era el plan.
—Tú no puedes decir nada, aun no me has dicho con quién follaste, porque por más que digas lo contrario, todos te vimos salir de las duchas del sector de entrenamiento de ese club de pelea, y tu cabello aún está húmedo.
— No tengo nada que decir Ciro, yo aun no tengo a mi pareja, por lo que puedo follar con quien me plazca y tampoco tengo porque informarte, deberías preocuparte mejor porque le dirás a tu padre. — Ciro chasqueo la lengua con disgusto antes de responder.
— Siempre preocupándote Risto, le quitas la diversión a todo. — La risa de los hombres fue interrumpida de repente por una voz en sus cabezas.
— Será porque él es el beta provisorio de esta manada.
— Padre. — dijeron al unísono los hermanos.
— Alpha. — saludo con miedo Risto y no era para menos, Risto sabía que podía acabar con Ciro en una batalla, pero el actual Alpha era otra cosa, más ahora que sonaba muy enojado y claro que lo estaba.
Los jóvenes estaban tan distraídos en el interior de su camioneta que no fueron conscientes de que el gran Alpha Maximiliano Zorte, los seguía desde que habían ingresado al bosque que les pertenecía, corriendo en su forma de lobo a su lado y bajo la protección que brindaba el follaje propio del bosque en la noche, usando su poder de Alpha ingreso en sus mentes y les hizo saber que estaban en problemas.
— Risto y Umar, su madre los espera en la casa, los demás vuelvan a sus hogares, ahora.
Si, el Alpha estaba enfadado, y su humor era peor con el pasar de los años, los jóvenes huían en esta fecha de la reserva, por esta misma razón, cada uno de los habitantes sabían muy bien que el aniversario de la desaparición de su pequeña Alpha y única hija mujer de la familia Zorte estaba próximo, solo faltaba una semana, lo que provocaba que su madre se sumiera en una gran depresión y su padre tuviera el peor de los carácter, enojado con el mundo, desquitaba su frustración con todo aquel que se cruzara en su camino y es que no era para menos.
La manada ROSA Y ESPINA, siempre conto con el favor de la diosa Luna, sus antepasados eran descendientes de la misma luna, durante siglos, esta manada fue una de las más fuerte y ricas del mundo entero, a tal punto de ser la envidia de todas las demás manadas, sus Alphas jamás sufrieron por no encontrar a sus lunas, algunos la encontraban en el mismo momento de llegar a la adolescencia, otros eran víctimas de la casualidad, pero ninguno paso solo sin compañera, más de un par de años , no como otros Alphas de otras manadas que pasaban siglos buscando a sus mates.
Fue así que esta manada llego a estar a cargo de Maximiliano Zorte, quien encontró a su luna a los 50 años, cuando apenas era un adolescente por así decirlo, y es que los hombres lobos gozan de una longevidad que es bien conocida por todos, al poco tiempo nació su primogénito Ciro quien hoy en día tiene 100 años y espera tomar el lugar de su padre, el segundo retoño del gran Alpha es Umar apenas 10 años de diferencia con su hermano mayor, el tercero y uno de los que genera mayores dolor de cabeza es Zulo, un joven de apenas 80, pero su sentido del humor no es nada comparado con el menor de los hombres, Yaman de 50 años, todos inclusive sus padres aparentaban entre 40 y 20 años, hasta ese momento todo estaba en calma y todos eran felices, pero la Luna Zahara, esposa de Maximiliano quería una loba y el Alpha quería complacerla, ese era su deber, procurar la felicidad de la Luna que los guía a todos, por lo que pidiéndole el favor a la diosa logro concederle a su esposa lo que tanto anhelaba, Abigail nació de noche, en medio de un eclipse lunar, y esto inquieto a sus padres, pero trataron de mantener la calma, un año paso y cuando se le informo a Ciro de que pronto tomaría el lugar de su padre, por ser el mayor, este en un paseo por la ciudad, encontró a su Luna, una joven y hermosa bruja de nombre Lara, y es que esa era la suerte de los Zorte, cada Alpha encontraba su luna días antes de asumir su lugar en la manada.
La ceremonia de asunción del nuevo Alpha se llevaría a cabo, todo estaba listo, pero la noche que Ciro tomaría el lugar de Maximiliano, la luna se oscureció esfumándose por completo del cielo y ante el desconcierto de los presentes, la pequeña hija del Alpha desapareció, con apenas un año de vida, desde ese día todo cambio, Maximiliano dio la orden de que no dejaría su lugar hasta encontrar a su pequeña hija, volviéndose un lobo malhumorado y de poca paciencia ya que no solo cargaba con su dolor, sino también con el de su esposa, Zahara la luna de ROSA Y ESPINA, aquella hermosa mujer que una vez guio a su manada con una luz única y hermosa, pasaba los días encerrada, llorando y sufriendo por no saber dónde estaba su pequeña hija, en las noches se la podía encontrar durmiendo en la cama que una vez fue de la pequeña, poco a poco en estos 22 años de búsqueda y desolación, la manada ROSA Y ESPINA se ha ido apagando quedando eclipsada casi al completo y los que antes los envidiaban por su buena suerte, hoy les tenían lastima, la perdida de la pequeña hija del Alpha había dejado un gran vacío y dolor para todos, pero en especial a la familia Zorte.
— ¡Zahara! — El grito del Alpha se hizo oír en medio de la noche.
— ¿Qué sucede Maximiliano? — su esposa bajo las escaleras con esperanza a que tuviera noticias de su pequeña hija, que a pesar de que hoy tendría 23 años, para ellos seguiría siendo una pequeña cachorra.
— ¡Tus hijos, eso es lo que sucede! Mande a investigar a Víctor y resulta que ellos lo único que hicieron fue jugar en el club de lucha de ese vampiro. — la molestia salía por cada poro del Alpha.
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