
El secreto de Emma
Chapter 9
— Se lo que estás pensando, ese día era mi familia y yo la que tendríamos que haber muerto.
— No, solo, el hecho de que alguien conociera a mis padres... yo casi no tengo recuerdos de ellos.
— Ya tendremos tiempo de hablar de Greco y Blanca. Ahora, dime ¿cómo quieres que te compense lo que hizo mi esposa?
— Eso ya no importa, ya ve, estamos bien de todos modos.
— ¿Quién es el padre?
— ¿Disculpa Bianca? — trato de ganar un poco de tiempo, aunque es absurdo.
— Si, ¿quién es el padre de los mellizos?
— Prefiero no hablar de ello.
— Te embarazo y se fue, ¿verdad?
— Nunca supo, y nunca sabrá de mis hijos. No merece que lo llamen padre, Y lo siento, pero se me está haciendo tarde, debo recogerlos en la empresa.
— Dios, ¡¿tus niños están allí?! Muero por conocerlos.
— Bien vamos y te los presentaré.
— ¡Por supuesto! Papá, ¿vamos?
— No, tengo algo que hacer.
— Hasta luego señor Marco.
— Dime Marco a secas, entre tú y mis hijos no hay diferencia, es lo menos que le puedo ofrecer a la hija de Greco.
— Como diga.
MARCO
— Hola, investigadores grup ¿qué puedo hacer por usted?
— Soy Marco Constantini, ya no es necesario encontrar Emma Johnson, ahora necesito saber quién es el padre de sus mellizos.
— No se preocupe jefe, lo averiguaremos.
— Eso espero.
EMMA.
— Hola Emma, aquí están estos diablitos.
— Bien hasta que te diste cuenta como son. Nos vemos mañana.
— Emma, ¿ya sales? — John me alcanza de camino al ascensor y recordé los papeles que me pidió que firmara Marco.
— Sí, oh rayos me olvide los documentos, en la cafetería.
— No te preocupes, el señor Marco ya los tiene, me los dará mañana.
— Bien, necesitamos hablar, pero será en casa, con los muchachos.
— ¿Qué sucede? — Bianca contesta en mi lugar.
— Muchas cosas de las que si dependiera de mí no sabrías nada.
— Bianca, hola, te ves hermosa.
— Deja de coquetear John, ¿por qué no me dijiste que Emma estaba viviendo contigo?
— Fácil, ¿cómo conquistaría tú corazón si te dice que vive con una mujer, dos hermosos niños y dos monos? — Mi hijo es totalmente descarado.
— Donato, compórtate, perdón Bianca, te presento a mi hijo Donato y ella es Valentina.
— Dios, ¡son muy hermosos!
— Gracias, tú también eres muy hermosa, me gustaría estar en el lugar del tío John, no te dejaría escapar.
— Don, pequeña sabandija, si sigues hablando tendrás que dormir con un ojo abierto.
— Oye, deja de espantar a mi pretendiente John, Donato cariño dame la mano y sigue hablando. —Bianca está encantada con mi niño.
— Hola tía Bianca, ¿me darías a mí también la mano?
— Estoy a punto de morir de tanta belleza, por supuesto Valentina. Ustedes sigan hablando de trabajo, yo me llevaré a estos bombones abajo.
— Eso fue muy raro. —los observo sorprendida y asustada.
— ¿Que? ¿Que un niño consiga alagar a Bianca más que lo que yo eh logrado en años?
— No, que Valentina, le ofreciera la mano, ella... no acepta tan rápido a las personas, es desconfiada.
— Quizás como Don simpatizo con el amor de mi vida. Le dio la confianza para interactuar con ella.
— Deja de suspirar así, es solo un niño. Nos vemos en casa.
Bajo y no los veo, al que si veo es a ¿Noha?
— Hola belleza.
— Hola, ¿qué haces aquí?
— Vine a recogerlos, Tommy está en el restaurante, ¿dónde están los niños?
— No lo sé, salieron con Bianca. ¿No los viste?
— ¿Bianca Constantini?
— Si
— Pero...
— Emma, te estamos esperando en el auto. Eh... ¿hola, Tommy?
— no, soy Noha, tú debes ser Bianca. —mi amigo la corrige mientras la saluda, tratando de ser amistoso.
— Bien, ya que se conocen iremos con él y tú nos sigues. —le explico a la rubia.
— No, Emma, quiero quedarme con los niños, digo en el auto, no creas que soy como la loca de mi madre. — Los tres reímos, y es que Camelia es muy peculiar, por no decir otra cosa.
— Bien, yo iré con Noha y tú con los mellizos.
Mientras subía al auto Noha estaba con cara de " estás loca", ya sabía lo que pasaría. Y paso, apenas subimos al auto.
— ¡¿Estás loca?! Como le dejas los mellizos a una extraña.
— Cariño, por favor, Bianca era mi amiga, bueno lo sigue siendo, ella no robara a mis hijos. —Lo miro, porque sé que seguirá discutiendo, pero él solo me mira, con esos ojos capaces de derretir incluso el metal, como si de hielo se tratara.
— Me encanta que me digas cariño. — Mierda, lo hice de nuevo, ya que, no importa.
— Sabes, podríamos dejar a los niños con John y Bianca, y salir a divertirnos. —me dice emocionado.
— ¿Qué?, ¿Estás loco?
— ¿Por qué?, ella quiere estar con los niños, John quiere estar con ella, Tommy está en el restaurante, y tú y yo podríamos hacer algo distinto.
— No digo que no, pero recién hoy me reencontré con ella, no creo correcto---
— Tienes razón, además ¿qué diversión puedes tener conmigo? —sus ojos dejan ver tristeza, y mi corazón duele.
— Oh grandulón, no seas así, déjame organizar todo para el domingo. —le propongo como consuelo.
— ¿Mañana viernes?
— El restaurante se llena los viernes y sábados, Tommy no podrá solo.
— De acuerdo tú y yo el domingo, es una cita.
Y no sé porque me puse nerviosa, es algo estúpido, la única cita que tuve en mi vida fue cuando el imbécil de Prieto me engaño, pero él es mi buen amigo Noha, no es que corra algún peligro, o que fuera a pasar algo, solo somos amigos, ¿verdad?
You may also like





