
Cuatro Hadas
Chapter 6
Primero el director de la universidad la violó, luego el padre de Cedrik, con eso se aseguraba de tener un pacto de silencio eterno.
Los hombres se fueron dándole algunas indicaciones al joven y dejando dinero, después de todo el padre del muchacho estaba creído que la joven lo hizo voluntariamente, que solo era otra amiga drogadicta de su hijo.
Cuando ambos jóvenes quedaron solos, Cedrik no pudo resistir la oportunidad de estar con ella, al fin de cuentas siempre le gustó, pero era la don nadie del colegio, jamás tendría algo serio con ella, la penetro de todas las formas imaginables y no contento con eso dejo salir al animal que era, le mordió los pechos de tal forma que casi le arranco un pezón, él disfrutaba como su piel se teñía de ese color rojo, estaba envuelto en un frenesí de locura y excitación, producto de lo que había consumido unos minutos antes.
Amelia comenzó a salir de su letargo y una señal de eso fueron sus gritos, aunque aún no tenía fuerzas para defenderse.
— ¡¿Por qué?! ¡Déjame! ¡MAMÁ AYUDAME!
Ese grito se sintió tan desgarrador que Cedrik se detuvo y por un momento fue consciente de lo que había hecho, ¿cómo lo explicaría?
Una cosa era drogarla y violarla, si ella fuera a hacer alguna denuncia él lo podía desmentir, total estaba drogada no habrían indicios de resistencia, el presidente de la universidad usó preservativo y su padre también, pero él... la dejo marcada de pies a cabeza, por lo que solo tenía una solución, y dejo salir su lado aún más oscuro, aprovechando lo alejado del lugar, la llevo así, completamente desnuda al lago, realizó cortes en el cuerpo de Amelia para disimular sus mordiscos, ella trataba de defenderse sin éxito alguno, estaba muy débil y adolorida, pero no quería morir, no aún, debía cuidar a su madre , pero Cedrik ya había decidido su final, la arrastró hasta el centro del lago congelado, cuando este comenzó a romperse en la superficie la empujó, Amelia quería salir a flote pero entre las heridas y la droga no pudo hacer nada más que ver el rostro del que fue su único amigo, y a quien ella creía amar con el corazón, quien la observaba como si estuviera viendo una roca hundirse, sus pulmones dolían cuando el agua fría comenzó a entrar en ellos, y su cuerpo sufría del frío extremo , de pronto una luz remplazó la cara de Cedrik. Como si el sol mismo la hubiera segado. Fue en ese momento que vio a una mujer tomarla en brazos. Amelia había muerto y nacía Indivar.
— ¡Te amaba con todo el corazón! ¡confié en ti!
Grito con enfado al recordar todo aquello y el río se congeló al instante, el frío ya no le hacía nada, ella lo toleraba, porque ella misma era agua, tranquila y tropical, gélida y glacial.
— Puedes ser el Lago tranquilo, o el tsunami más grande jamás visto. — Escucho que le hablaban a su espalda.
— Hermana María, no fue mi intención. — reconoció apenada por su desborde de rabia y poder.
— En ese caso, te recuerdo que estamos en primavera. — Respondió sonriéndole la mujer que la crio en esta nueva vida. Indivar descongelo el agua de la misma forma que la había congelado, solo con la mente.
— Estabas tan helada cuando te tomé en mis brazos, con esos ojos celestes tan únicos, Indivar te bautice, un nombre único, para una niña única, puedes preguntar eso que congela tú corazón, hoy es tu cumpleaños responderé lo que quieras saber. — dijo la mujer al tiempo que la veía salir del rio.
— ¿Era amor lo que sentía por Cedrik? ¿O solo fue el anhelo a que volvamos a ser tan cercanos como cuando éramos niños?
—.... Tú madre murió el día que encontraron tú cuerpo, cuando comenzó la primavera, no soporto tú pérdida. respondió al tiempo que se daba la vuelta para evitar ver el rostro de la niña que tanto quería.
En ese momento la lluvia comenzó a caer, tan fuerte y tan fría que parecía que era invierno. Era el dolor del hada del agua cubriendo a todos.
— Recuerda que tú padre la esperaba, ellos se amaban y se reencontraron, ahora ya no hay dolor, saben que estas bien. — la reconforto, conocía muy bien el dolor que la joven sentía.
Y así tan rápido como comenzó la lluvia se detuvo, y es que cuando Indivar lloraba, el cielo también lo hacía.
La hermana María estaba en un dilema, si ella le hubiera respondido que eso no era amor, sino costumbre y cariño al recuerdo de un niño que fue bueno con ella, podría cambiar la decisión que tomara la joven en el futuro, por lo que decidió responder a la segunda pregunta que perturbaba a Indivar.
— Vamos, los señores Romanov no tardarán en llegar.
— ¿Qué es lo que haremos para ellos?
— Buscan ayuda para sus hijos.
— ¿Qué clase de ayuda?
— Una voz de esperanza.
Indivar salió del agua, tratando de prepararse antes de ver a sus "jefes" y es que ella es muy precavida, cuidadosa y pacífica, solo deseaba que el año pase rápido, hacer bien su trabajo y obtener sus alas, para poder vivir por siempre, cuidando de todos, como lo hacía con su madre.
KILIAN
Kilian Romanov el joven alto rubio de ojos claros, se miraba una y otra vez en el espejo ya que era un poco narcisista, era un Líder nato, salidor y despreocupado, por lo que se había olvidado de que hoy llegaban las niñas que serían sus asistentes, el joven que por lo general era un bonachón, tenía su concentración en otra cosa.
"Teresa amor, definitivamente tienes el novio más apuesto del planeta.”
La mente del joven de 21 años dejaba de trabajar cuando pensaba en su novia, una joven morena despampanante, sumamente celosa, pero él la entendía, después de todo tenía el novio que cualquier mujer quisiera tener.
Los hermanos Romanov discutían casi a diario, el problema con el joven rubio quien era encargado de la parte de joyería de la familia era que muchas veces descuidaba su trabajo por consentir a Teresa, lo que ella quería él lo hacía. Tenía la esperanza de poder convencerla para que se casaran, creía estar enamorado.
— ¡Kilian, recuerda que las asistentes están por llegar, debemos bajar! — La voz de su hermano menor le hizo recordar el pequeño detalle.
"Maldición".
Tomo el teléfono y llamo a su novia.
— Cariño, ¿cómo está mi princesa? — pregunto con miel en la voz.
— Terminando de arreglarme, ¿tú? Me imagino que vienes en camino. — Más que una pregunta era una orden, así era Teresa.
— Lo siento cariño, me olvide por completo que tengo un asunto que arreglar. — dijo preparándose para la tormenta que se avecinaba.
— ¡Ni se te ocurra dejarme plantada! — grito con ímpetu casi dejando sordo al rubio.
— Lo lamento amor, pero si no soluciono esto mis padres me dejaran en la calle y esta vez es en serio, firmamos los documentos ayer. — La línea quedó en silencio por unos largos minutos, y es que esta mujer no solo estaba con Kilian por su belleza, sino por su fortuna. Para ella la palabra amor no existía, solo el dinero y poder importaban.
— Bien cariño, lo entiendo, nos vemos mañana, y espero ser recompensada por esto. — dijo con voz reconciliatoria.
— Claro que sí amor, te regalar el mejor anillo.
— ¿Un anillo?, llevo tres horas arreglándome, que sea una gargantilla y pendientes. — pidió sin vergüenza alguna.
— Lo que tú pidas cielo. — La joven colgó sin siquiera despedirse y Kilian procedió a tomar la foto de su nueva asistente.
"Melania, ¿qué clase de nombre es ese? En fin, bajemos a conocer a la pequeña, espero que me sea fácil deshacerme de ella."
Claro que Kilian no podía tener a su lado a una joven siguiéndolo en todo momento, su novia Teresa era sumamente celosa, por lo que pensó en convencer a la joven ofreciéndole el doble de dinero que le darían sus padres a cambio de que solo se limitara a estar en esa casa un año, mientras él continuaba con su rutina, después de todo, nadie lo delataría, no habrían empleados ni nadie a su alrededor, solo ellos ocho conviviendo durante un año, ¿que podría salir mal?, el pobre Kilian no tenía en cuenta que Melania sería sustituida por Indivar, y su mundo cambiaría para siempre. Aun sin saber lo que sucedería, bajo conservando la esperanza de deshacerse de la joven.
You may also like





