
Aysel, como la luna
Chapter 7
Vi como el Alpha que ahora sé que se llama Anuk, avanzó hasta donde estaba, me di cuenta de que no se detendría, y no me importó yo moriría por mi familia mil veces de ser necesario.
No cerré los ojos, pensaba mirar a la muerte cara a cara.
“Eres valiente, o muy estúpida.”
— ¡No soy estúpida maldito perro! — El lobo gris con blanco se detuvo en seco, y cuando él lo hizo todos lo hicieron.
— ¿Lo ves Fenrir? Ella es la mate del Alpha, es la Luna de esta manada. — Dijo un hombre que supongo es Jacob.
Mi madre corrió a mi lado al igual que mis abuelas, me rodearon, estaban a la defensiva, mientras Vidar estaba con la guardia en alto, y los cinco lobos iban en direcciones opuestas, a cambiarse supongo.
— ¡Anuk! ¡¿Qué fue lo que pasó?!— exigió saber Fenrir.
— Pensé que era valiente o estúpida y ella respondió. – dijo mirándome con… ¿asombro?
— Aysel, ¿fue eso lo que hiciste?
— Sí, ¿qué tiene? — no veo la importancia en eso.
— Que solo mi mate puede escuchar mis pensamientos cuando soy lobo. Solo mi compañera puede meterse en mi cabeza sin permiso.
“Mierda, mierda. Tendría que a ver cerrado mi boca.”
— Y yo puedo escuchar tus pensamientos si lo deseo, cuando soy humano. — Lo dijo con una sonrisa en ese rostro estúpido, dejándome entender que me estaba escuchando en este momento.
“Bien espero que escuches y que sepas que eres un perro pulgoso…”
— Solo si quiero, no te preocupes, no creo que en tú mente haya algo interesante, humana. — destilaba desprecio en cada palabra.
— No dejaré a mi hija en manos de alguien que la trata así. — se quejó y con razón mi padre.
— No depende de ninguno de ustedes, y lo saben, solo ella y el Alpha pueden tomar esa decisión, después de todo, si alguno rechaza al otro solo morirán de pena, sintiendo como su corazón se rompe día a día un poco más. — Maldito Jacob, como que me dejara mucha opción, aunque sí puedo vivir con el dolor de perder a Kasumi...
— ¿Qué decides Aysel? — si me quedo estoy segura de que mataran a mi familia.
— Me... voy con él. — No voy a llorar, no delante de tanta gente, no soy débil. No llores Aysel, no lo hagas, por la Diosa NO LLORES.
— Aysel, es mi mate y la reclamo como tal, vendrá conmigo ahora, ustedes permanecerán como invitados estos días y luego se marcharán, no podrán entrar en mis tierras sin mi permiso, no importa el motivo.
Todo cuanto temía se estaba cumpliendo, y mi corazón dolía como nunca, miraba a mi familia, la pequeña manada, aquelarre o clan, dependiendo de qué lado se la mirara, los extrañaría y sabía que sufriría, pero ellos por fin tendrían lo que quieren, mi inmortalidad.
Todos se fueron, no pude tomar mis cosas, dijeron que luego iría alguien por ellas, a mi lado caminaban el beta, y el delta de la manada uno era un lobo color café y el otro era blanco con manchas chocolates, mientras el Alpha iba delante nuestro, en su forma humana.
“Quizás con el paso de los años pueda convencer a este perro y volver a verlos”
— Ustedes dos, adelántense. — Los hombres o mejor dicho lobos se fueron sin decir nada, dejándonos solos.
— Sueñas si crees que los volverás a ver.
— ¿Qué dices? ¿Estabas en mi mente?
— Te lo advertí, así que cuida tus pensamientos.
— Tú no puedes separarme de ellos. — dije con toda seguridad.
En dos pasos estaba frente a mí sosteniendo mi brazo con demasiada fuerza, tanta que lastimaba.
— Yo puedo hacer lo que quiera contigo, te lo dije eres mía.
— Soy la Luna de tú manada, no tienes derecho y ———
— ¡TÚ! Jamás serás la Luna de esta manada, no pienso morderte.
— ¡Pero soy tú mate!
— Nuestra conexión no será completa si no te muerdo, jamás te regalaría la inmortalidad, menos sabiendo que es lo que Fenrir desea. — podía ver como disfrutaba saber que sus palabras me dolían.
— En ese caso me iré con mi familia.
— Si lo haces los mataré, están en mi territorio los acusare de querer huir con mi mate.
— ¡Pero tú no me quieres a tú lado! — no comprendo que es lo que quiere.
— Te equivocas, yo deseo que estés a mi lado... quiero ver como mueres a través de los años.
Podía ver como disfrutaba con cada palabra, él gozaba el dolor en mis ojos. ¿Por qué me odia? Nunca lo vi, ¿qué le hice? No importa, yo no soy débil.
“Soy la nieta de Xylon ninfa de los bosques desde su creación, Minerva una de las brujas más antiguas, Vidar el vampiro más despiadado que ha existido y Fenrir el verdadero Alpha de esta manada, Nunca dejes de estar en mi mente, no sabes en qué momento te mataré.”
Lo pensé deseando que me escuchara y funcionó, me tomo del cuello con una mano y me lanzó contra un árbol.
Sentía como mi espalda ardía, estoy segura de que el tronco lastimó mi piel.
— No me provoques, mientras que nuestra conexión esté incompleta puede que sea yo quien te maté, ¿todavía no entiendes cómo funciona verdad? Puede que seas mi mate, pero si no te muerdo, puedo seguir viviendo sin ti, tu muerte no será más que una pequeña pena para mí, pero el mayor dolor para tú familia.
— ¡¿Por qué me odias?! ¡¿Que te hice?!
Él solo dio la vuelta y siguió caminando como si no hubiera dicho nada, esto es frustrante, me levanté y lo seguí, cuando llegamos a la que supongo es su casa, no lo podía creer, era enorme, totalmente de madera, es una cabaña gigantesca, pero aun así se ve demasiada solitaria, como si estuviera vacía, una cabaña eso era, no era un hogar, por eso se sentía tan fría y extraña.
— La última habitación de la derecha, báñate hueles horrible a vampiro, bruja y ninfa.
— Es mi sangre la que huele así idiota. — En menos de un parpadeo lo tenía en frente mío.
— Deja de provocarme o lo lamentaras, no creo que te guste ser azotada enfrente de todos por desafiar al Alpha. — Un escalofrío recorrió mi espalda, estoy segura de que eso era lo que quería hacer.
— No tengo ropa.
— Sí, si la tienes, la bruja Minerva la trasladó a la habitación, es lo único que se le permitió hacer, si vuelve a usar su magia en mis tierras le arrancare la cabeza. – dijo mientras sonreía.
— Jamás podrías. — dije llena de orgullo.
— Y ¿qué piensas que me detendría?
— Somos una manada, jamás dejaríamos que tocaran a Minerva. — Le hablé en su idioma, para los lobos somos nuestra propia manada, y mi abuela es nuestra Luna.
— Tú, perteneces a esta manada desde ahora, no lo olvides. – sus ojos cambiaron a un color ámbar mientras hablo, estoy segura de que son los ojos de su lobo.
Doy por terminada esta estúpida conversación y voy a la habitación que me dijo.
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