
Atrapar al rey Alpha
Chapter 8
— Veamos, el ducado Booz, posee dos hijos, Osiel el mayor y Kuno el menor, se dice que son diestros con la espada, pero claro que ninguno es tan bueno como el duque White. — mientras Iris hablaba, tomé pluma y papel y comencé a enlistar posibles opciones.
— ¿Qué se dice de la duquesa? No me gustaría enfrentar a una mujer celosa del querer de sus hijos, ni nada problemático. — definitivamente queria una vida fácil y tranquila, más luego de todo lo que he padecido.
— Ella si será un problema, no es por feo que el joven Osiel esta soltero, la duquesa es realmente… insoportable, con las jóvenes que su hijo a intentado cortejar.
— Ya me parecía que por algo aún estaban solteros. — los tache de mi lista sin demora.
— El marques Moreau tiene un hijo ya en edad de casarse, dicen que es muy guapo, creo que su nombre es Edur.
Iris era buena con la información, ya tendría que ser yo, la que luego ideara algún encuentro casual para ver sus rostros y tratar de saber quién era el mejor para mí, antes que padre interfiriera, en el fondo temía que su visión de lo que sería bueno para mí, no sea lo que yo tengo en mente, ya que los lobos pocas veces encuentran a su verdadera pareja y la marcan, más bien se conforman con una buena compañera que pueda darles hijos, el amor en estos lados no era algo de ver comúnmente, hasta ahora sabía que solo el rey y el duque White fueron los únicos dos afortunados de encontrar a sus compañeras verdaderas y sin perder tiempo las marcaron, el duque incluso lo hizo siendo la duquesa una humana convertida en esclava, no le importo enfrentara a todo el reino por ella y yo, deseo un amor como el de mis padres, no una simple productora de crías.
— ¿Está cansada mi lady? — Iris confundió mi suspiro de romance con uno de cansancio, pero no pensaba sacarla de su confusión.
— Un poco, no sabía que había tantos duques, marqueses, condes y vizcondes…
—Y el príncipe.
— ¿Disculpa?
— Nos faltó el príncipe heredero en su lista, el príncipe Marko Goldeblack, heredero al trono de Joako. — para cuando Iris finalizo su presentación, a la cual solo le hacía falta hacer una reverencia al aire de lo exaltada que estaba, yo aún estaba muda.
— No puedes hablar en serio, creí que habíamos llegado a un acuerdo Iris, no nos sabotearíamos de ninguna manera. — espeté cuando al fin pude hablar.
— Pero ¿a qué se refiere señorita?
— ¡El príncipe está loco! — solté un grito de pura frustración, en verdad, pensé que las cosas entre nosotras estaban mejorando, pero ella al parecer me quiere muerta.
— Señorita, la pueden matar por solo pensar eso. — susurro con apuro y yo solo la vi con seriedad. — El príncipe solo esta… un poco alterado por todo lo que vio en la guerra, además la presión social sobre él cada día es mayor, ya que el rey no está bien de salud y pronto deberá ascender al trono, solo necesita una esposa a su lado para poder hacerlo, podrían colaborar mutuamente, quizás si le propone al príncipe Marko apoyarlo cuando asuma como rey, el amor surja entre ustedes…
Iris comenzó a desvariar como si mi vida fuera una novela para jóvenes señoritas, enamoradas de la idea del amor, mientras yo… veía la posibilidad de vengar a mi pueblo, que mejor que provocar la caída del reino que casi nos extermino, después de todo, es imposible que yo siendo una bruja, encuentre el verdadero amor en tierra de lobos, donde solo he recibido desprecio y eso que me creen humana, ¿Qué me harán si se llega a saber que soy bruja?
Y fue así, como el nombre de Marko Goldeblack, príncipe del reino de Joako, llego a mi lista, paso de estar en último lugar a encabezarla, esta vez seria la bruja quien salga a cazar al lobo.
Dos días pasaron desde que Eleonor había despertado, comportándose diferente incluso con quienes aún la trataban mal, algo que ahora era de conocimiento para los jóvenes White, pues ellos habían permanecido atentos a cada cosa que Eleonor hacía, más luego de escuchar la conversación que esta había tenido con su sirvienta, fue de este modo, como fueron testigos que el cocinero y demás empleados saboteaban los alimentos de la joven, mientras a ellos se les enviaba carne, frutas, verduras y pastas de excelente calidad y por supuesto siempre frescas, para la supuesta señorita White no era así, y aunque Iris trataba de compensar la falta de los demás sirvientes, incluso cediéndole su alimento, tampoco era algo muy digno lo que Iris consumía, porciones pequeñas y no tan sazonadas o frescas como lo eran la de los señores White.
— Padre. — Emir no sabía cómo abordar el tema de Eleonor, sabía que su padre se enfadaría si él o su hermano confesaran que habían estado espiando a Eleonor, aunque esto dejara al descubierto los malos tratos a los que era sometida en la mansión.
— ¿Qué sucede? — parecía ser la pregunta predilecta de Elías, pues sabía que sus hijos no lo molestarían en su oficina por alguna tontería.
— Escuche… algún comentario de que piensas desposar a Eleonor. — debería decirle lo de la mala alimentación de Eleonor, pero no fue eso lo que salió de su boca, su subconsciente lo había traicionado, pues la promesa del duque también ocupaba su cabeza, haciéndose una preocupación cada vez mayor.
— Es lo mejor, ustedes no la quieren aquí, y como tú le aseguraste a tu hermano, ahora hay más probabilidades de encontrar a Felicia, entonces… no veo la razón por la que debamos conservar a Eleonor. — el enojo recorrió el cuerpo de Emir, una sensación de molestia se instaló en su pecho, y sin desearlo sus ojos dejaron de ser negros para darles paso al verde tan característicos de los lobos White.
— Entonces solo la desecharas, ahora que ella deja de ser útil. — especto furioso, pero aun así logrando contener sus colmillos que pedían salir, para los White, así como para cualquier noble, el tener el control de su parte animal era fundamental.
—Desechar no, buscarle un buen lugar, diría yo, Eleonor se ha cansado de ustedes… y de mí, debo reconocer que el no tener a tu madre a mi lado me afecto más de lo que me gustaría reconocer, el no poder demostrar mis sentimientos hacia mis hijos, es una barrera que creo jamás podre derribar sin mi compañera, no veo la razón por la cual Eleonor deba seguir pagando nuestro desinterés por ella, después de todo, sin importar que sea humana, necesita alguien que la quiera y la procure, yo no sé cómo demostrar aprecio y ustedes… nunca le dieron una oportunidad, el doctor dijo que ella empeorara si el estrés continua, y no me gustaría verla perecer de pena en este lugar, al menos merece ser feliz y si está en mis manos conseguirlo, claro que lo hare, buscare el mejor hombre para ella. — Emir quedo en silencio, su padre queria a esa humana, solo que no sabía como demostrarlo, para ellos eso no era problema, pues al ser familia y compartir sangre, podían oler el amor de su padre para con ellos, pero no era el caso de la supuesta humana.
— Debo reconocer… que quizás a lo largo de los años le tome aprecio a esa humana. — el orgullo, ante todo, se dijo Elías, comprendiendo que su hijo sería tan cerrado como él en demostrar sus sentimientos si no encontraba pronto una buena pareja. — Por lo que sí, la decisión de mi padre se mantiene y ella pronto dejara nuestro hogar… me gustaría compartir los almuerzos de ahora en adelante, todos juntos. — Para los nobles, el almorzar en familia no era algo común, la mansión era tan grande y cada uno tenía diferentes ocupaciones, por lo que siempre almorzaban o cenaban solos, de la misma forma en la que Eleonor lo ha hecho durante 10 años, por lo que el pedido de Emir llamo la atención de Elías.
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