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Portada de la novela Un papá soltero en apuros

Un papá soltero en apuros

Brent Sullivan, un influyente CEO del mundo de la arquitectura, lucha por sacar adelante a su hijo de tres años tras el abandono de su esposa. En su búsqueda de auxilio, el destino lo cruza con Leslie Hoffman, quien llega a Los Ángeles huyendo de una relación abusiva y un pasado oscuro. Gracias a una amiga común, Leslie se convierte en la cuidadora del pequeño. Entre las paredes de ese hogar, ambos intentarán sanar sus heridas y superar sus miedos.
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Capítulo 3

Capítulo 3. Dificultades

Los primeros días luego del abandono de Gretel, fueron relativamente fáciles para Brent, pues Emma y Leslie, le pudieron ayudar mucho con el niño, pero como era de esperarse, un buen día tuvieron una dificultad en la clínica, y Brent tuvo que llevar a su hijo a la empresa saliendo del kínder y ver de qué manera sus empleados podían ayudarlo con su pequeño hijo.

–Kimberly, por favor ayúdenme con Cedric – le pidió a su asistente – necesito que lo entretengan en lo que afino unos detalles del proyecto. Por favor. En estos momentos no me puedo hacer cargo de él.

Ahora lo que necesitaba Brent, era estar muy concentrado en lo del término del proyecto, todo debía estar a la altura de lo esperado y si se ponía a atender en esos momentos de su hijo no iba a poder entregar el mejor de los trabajos y eso no se lo podían permitir en el estudio.

–Claro que sí, señor Sullivan – respondió Kimberly – yo enseguida me hago cargo de este pequeño.

Cedric ya se había acostumbrado a Leslie y ese día que estaba en la empresa se estaba portando un poco inquieto, así que Kimberly iba a tratar de animarlo por un rato. Pero el niño no comprendía por qué no estaba con su tía y con Leslie. Le gustaba estar con la amiga de su tía, porque ella lo trataba muy bien y lo entretenía mucho con sus juegos y le ponía tareas muy divertidas.

–Muchas gracias.

Brent se sintió liberado y listo para centrarse por completo en el trabajo, ya que Kimberly se haría cargo del pequeño. Él se tomó su tiempo para afinar esos detalles con los cuales se cerraría por fin ese ambicioso proyecto del centro comercial y uno de los más grandes anhelos de su vida. Estaba tan de buen humor que sentía que nada o que casi nada podría empañar su felicidad cuando uno de los miembros de su equipo llegó a su privado.

–Arquitecto, permiso – dijo Steve – necesito que me dé más tiempo para hacer mi trabajo, es que estuvimos todo el equipo ayudando con Cedric y mire ya hasta le improvisamos unos juguetes en la oficina.

Brent no se esperaba que sus empleados dejaran de hacer lo que les había pedido, era muy importante para él tener lo que les encargó, solo le había pedido el favor a su asistente. Cedric es un encanto, pero el trabajo se tenía que hacer en la empresa.

– ¿Qué has dicho? – Preguntó Brent – eso no puede ser. Ustedes tenían la encomienda de hacer todos lo que les corresponde. Por ello le encargué personalmente a Kimberly hacerse cargo de Cedric, no tenemos mucho tiempo para perder en otras cosas que no sea lo del proyecto.

Es de suma importancia para el estudio, no se podían dar el lujo de perder a un cliente de esa magnitud, no quería tener una mala impresión para los asociados, pues esta era una de las mejores firmas que habían conseguido y les podían fallar en este proyecto tan ambicioso.

–Y lo estaba haciendo, pero su hijo es un encanto y a todos nos ha robado el corazón – decía Steve rebosante de emoción – es más, ya queremos que diario lo traiga y…

Eso iba a ser imposible, no se podía perder el tiempo, aunque fuera en hacerle un favor que incluía a Cedric, el cual no les había pedido a ellos. Kimberly era la indicada, ya que Brent se estaba haciendo cargo de todo lo demás, no se podía descuidar lo que más importaba en esos momentos. Tenían que entregar un trabajo de primera.

–No, esto no puede estar pasando, Steve – Brent se llevó las manos a la cabeza – ustedes deben hacer su trabajo y dejar a Kimberly encargarse de mi hijo. El cliente, va a llegar en una hora, ¿qué esperan que le diga? No me puedo presentar con las manos vacías.

Era responsabilidad de sus arquitectos tener el encargo a tiempo, se estaba jugando entre manos un importante proyecto y lo necesitaba antes de que llegara el cliente. No era una excusa el que su mujer lo haya dejado y estuviera a cargo de su hijo, los problemas personales no eran la prioridad de los clientes, pues cada quien tenía su vida personal aparte de los negocios.

–Lo siento arquitecto – se disculpó Steve – sé que el cliente viene en una hora y le iré a decir al equipo que nos apuremos a lo que tenemos que hacer. Usted pierda cuidado, todos nos pondremos a lo nuestro.

Los chicos no habían tenido la intención de hacer quedar mal a Brent, simplemente habían atrasado un poco el término del proyecto, pues ya tenían casi todo desarrollado. Pero Steve se daba cuenta de que su jefe estaba atravesando por mucho estrés, pero no le iban a quedar mal al cliente.

–Por favor, te lo encargo Steve y otra cosa dile por favor a Kimberly que venga. Tengo que hablar con ella.

–Por supuesto, muchas gracias y permiso.

El tiempo lo tenían encima y Brent, no le podía quedar mal a cliente. Ya que le había costado un poco para que esté aceptara el proyecto que le había presentado, esta era una gran oportunidad para el estudio. Todos en la empresa estaban esperando un acontecimiento de esa magnitud.

–Es propio.

Brent estaba al borde del colapso, si algo odiaba él era quedar mal con los clientes y ahora todo su equipo que debería ya tener todo armado para ver al cliente en una hora habían estado jugando con su hijo y no es que eso le molestara, al contrario, le gustaba mucho que su hijo fuera tan querido en la empresa; Sin embargo, ahora estaban en una carrera contra el tiempo, pues tenían que darle al cliente todo lo necesario o tendrían problemas con él. Brent se hundió en sus pensamientos y en ese intervalo apareció por su puerta Kim, su asistente.

–Arquitecto, me dijo Steve que me llama – dijo Kim – escuche, ya sé que se ha molestado por lo que ha pasado y me disculpo. Sucede que, yo no tengo hijos, ni sobrinos y por ese motivo pedí al equipo que me ayudaran con Cedric, pero no se preocupe, su hijo está durmiendo ahora y todos ya están haciendo lo suyo.

Él estaba consciente de que no todos tenían experiencia con tratos con niños, pero Cedric no es un niño latoso, ni problemático, solo era cuestión de entretenerlo en lo que se calmara. Aun así, las cosas habían tomado otro rumbo porque su equipo se desvió de sus obligaciones.

–Kim, ¿qué te puedo decir? Sabes lo que pienso – le recordó Brent – nosotros tenemos que cumplir con nuestros clientes. Eso es nuestro deber y no me parece justo que no lo hagamos. Ojalá que todos terminen con lo suyo.

–Confíe en su equipo arquitecto y es la última vez que pasa. Sé que usted va a arreglar todo con la señorita Emma para que le ayude con su hijo.

Brent ya no quería quitarle el valioso tiempo a su hermana Emma, ella debía atender también a sus pacientes, él debía encontrar otra manera de poder darle la atención a su hijo. Tendría que contratar a alguien para que lo cuidara mientras él trabajaba.

–Mi hermana está muy ocupada en su clínica dental y ahora está con demasiado trabajo, por eso es que Cedric hoy ha venido conmigo. Kimberly, necesito que hagas algo por mí, no es algo que yo deseo, pero es algo necesario. Este asunto lo tengo que solucionar tarde o temprano.

–Dígame arquitecto, yo estoy para lo que usted me pida.

Kimberly veía como su jefe hacía malabares para poder llevar su vida privada y laboral al 100 por ciento. Entendía que ahora se encontraba en un gran apuro con lo del cuidado de Cedric y por supuesto que lo iba a ayudar en lo que pudiera.

–Necesito que pongas un anuncio en internet o dónde tú consideres conveniente en el que busco una niñera y la busco para ayer. Amo a mi pequeño, pero no puede estar viniendo aquí todos los días si con eso todo el equipo se distrae.

Desde luego que esa era una buena solución, aunque él no estuviera de acuerdo en tener a una persona desconocida al cuidado de su pequeño hijo, era la alternativa más viable en esos momentos, pero Kimberly tenía otra cosa en mente, buscaría una agencia que le mandaran los datos para ver el currículum de algunas niñeras potenciales para que se encargaran del pequeño y adorable niño.

–Entiendo arquitecto, no se preocupe – dijo Kimberly con suficiencia – yo me pondré a hacer ese anuncio.

–Gracias, Kim.

Kimberly salió del privado de Brent con la encomienda de hacer ese anuncio que era tan necesario para que él pudiera resolver el asunto de Cedric. Pero buscaría una agencia de niñeras para eso. El niño es el que más está sufriendo por el abandono de su madre y él no lo quería tener en la oficina todos los días. No era un ambiente para el pequeño; así pues, una niñera sería una buena solución.

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