Portada de la novela Un papá soltero en apuros

Un papá soltero en apuros

9.1 / 10.0
En Un papá soltero en apuros, el CEO Brent Sullivan busca proteger a su hijo tras ser abandonado. Leslie Hoffman llega a Los Ángeles huyendo de un pasado cruel para cuidarlo. Esta romance novel explora su lucha contra el pasado, destacando entre los mejores billionaire romance books.
Resumen de Un papá soltero en apuros
Brent Sullivan, un influyente CEO del mundo de la arquitectura, lucha por sacar adelante a su hijo de tres años tras el abandono de su esposa. En su búsqueda de auxilio, el destino lo cruza con Leslie Hoffman, quien llega a Los Ángeles huyendo de una relación abusiva y un pasado oscuro. Gracias a una amiga común, Leslie se convierte en la cuidadora del pequeño. Entre las paredes de ese hogar, ambos intentarán sanar sus heridas y superar sus miedos.
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Un papá soltero en apuros Capítulo 1

Capítulo 1. En apuros

Brent Sullivan estaba enfrentando uno de los peores y más difíciles momentos de su vida, su esposa acababa de abandonarlo y lo había dejado solo con su hijo pequeño, después de tres años de matrimonio y su adiós no podía haber venido en el peor momento, cuando él tenía demasiado trabajo en el estudio y estaban por entregar un proyecto importante de un centro comercial. Se sentía cómo en un callejón sin salida y aun cuando a él no le gustaba pedir ayuda, esta vez se vio forzado a hacerlo y por ello tuvo que llamar a su hermana Emma, solo ella podía sacarlo de este lío.

–Hermanito, qué milagro que me llamas – dijo Emma del otro lado de la línea – no creas, a veces me haces pensar que ya no te acuerdas de que tienes una hermana, te olvidas de mí.

Él estaba consciente de que muchas veces el tiempo que le era muy escaso y no siempre se comunicaba con sus seres queridos, pero nunca se olvidaba de ellos, sobre todo porque sabía que iban a estar para él. Cómo él lo estaba para ellos, la comunicación nunca faltaba entre todos.

–Sí, tengo una hermana y eso nunca podría olvidarlo, Emma, también tengo al resto de nuestros familiares – respondió Brent – escucha, sé que mueres por darme un sermón de esos que me merezco de lo mal hermano que soy y esas cosas, pero realmente ahora te necesito, y lo que menos quiero es que me regañes.

Emma es a la única persona que le podía ayudar en esos momentos, y también en la que confiaba para poder dejar al cuidado a su precioso hijo. Cedric estaba muy acostumbrado a su tía Emma. Así que no habría mayor problema, lo dejaría a su cuidado hasta que encontrarán una solución para ese inconveniente, pues su hermana también tenía que trabajar y no podía dejar a un lado sus obligaciones.

–Eso está de locos, el gran Brent Sullivan me necesita a mí, una simple hermana menor que no puede hacer nada para ayudarle en su vida perfecta, esto es de no creerse.

Casi siempre Brent, se mantenía en su papel de hombre independiente, pero esta vez necesitaba con urgencia de alguien que le ayudara a solucionar este delicado asunto. Pero lo tenía que tratar en su casa, no a través de una llamada telefónica, estaba desesperado y su hermana lo iba a ayudar, lo tendría que ayudar, la necesitaba más que nunca.

–No es el momento Emma – se escuchaba el llanto de su hijo al fondo – por favor, ven a casa y acá te explico todo. Te lo prometo, ya has escuchado llorar a Cedric y ya sabes que no me gusta cuando tu sobrino se pone a llorar, me hace pensar que le duele algo y no tengo el modo de saberlo.

Para Brent escuchar llorar a su pequeño era angustiante, pues el niño no paraba de llorar y ya no sabía que más hacer para lograr calmarlo, aunque fuera un momento. Presentía que su hijo se sentía abandonado por su madre y no podía ver a su hijo sufrir de esa manera, es muy pequeño para entender a los adultos. No dejaría que esto le dejara una marca en su vida.

–Para eso tiene a su madre, pero déjame adivinar, ella debe andar ahora mismo en uno de sus muchos eventos sociales y te ha dejado a cargo de mi hermoso y suavecito sobrino. No te preocupes que salgo ahora mismo para allá, tampoco me gusta escuchar a mi precioso Cedric llorar.

Como bien lo había pensado Brent, ese asunto lo tendría que hablar con su hermana en cuanto llegara. Esperaba que su hermana no le fuera a decir que se lo había advertido, pero era que eso precisamente iba a suceder. Ella nunca había confiado de Gretel, Emma se lo había dejado muy claro. Pero ahora se daba cuenta del porqué de su desconfianza hacia su mujer. Emma se había dado cuenta desde que la había conocido.

–Gracias, Emma. Aquí te esperamos tu sobrino y yo.

Brent prefirió que Emma llegara hasta su casa para ponerla sobre aviso de lo que había pasado con Gretel Smith, esa mujer con la que él había estado casado por casi 4 años y con quien él pensó que iba a compartir el resto de su vida, algo que por supuesto no iba a ser así. Brent, abrazaba a su hermoso hijo Cedric y lo arrullaba en sus brazos mientras el pequeño acomodaba su cabeza en el hombro de su padre y poco a poco dejaba de llorar.

Los dos necesitaban estar tranquilos, Brent no se debía desesperar porque para todo lo que tuviera solución se iba a solucionar, su hermana no lo iba a dejar solo ante tremenda dificultad. Estaría ayudando a su hermano y a su sobrino, de eso no había ninguna duda. Emma tiene un inmenso corazón y estaba al lado de su hermano en las buenas y en las malas.

–Así es hijo, no llores. Tú y yo vamos a estar bien – le decía Brent al pequeño – sé que será difícil hacerlo sin mamá, pero nos las arreglaremos. Te lo prometo. A partir de ahora, seremos tú y yo contra el mundo.

Cedric, parecía entender muy bien las palabras de su padre y se iba relajando mientras Brent caminaba por la sala de su casa meciendo al pequeño para que alcanzara un estado de calma que los dos necesitaban. Él sabía que se les venían tiempos muy difíciles y que ser padre soltero de la noche a la mañana no iba a ser tarea fácil, pero también sabía que no hubiera podido seguir con Gretel, ella lo había engañado de la manera más vil y más cruel con uno de sus exnovios y aquello le parecía de lo más imperdonable.

Eso, sin contar que la muy desgraciada, prefirió huir y vivir su romance prohibido con ese hombre, que quedarse a cuidar de su pequeño hijo, ya que era su responsabilidad. Brent estaba desesperado, su cabeza era un torbellino y entonces llegó Emma, quien desde que Brent le abrió la puerta se llevó ambas manos a la cara, contemplando esa escena tan tierna y triste al mismo tiempo de padre e hijo.

–Dios mío, Brent – exclamó Emma – no puedo creer lo que veo, ¿cuándo se ha marchado esa infeliz?

Él no había tenido la intención de que las cosas tomarán ese camino, pero no le quedó de otra, no le iba a suplicar a su exmujer que no los dejara, ella había elegido irse de la casa por infiel. Y eso él nunca se lo iba a perdonar, ella lo había engañado, y eso le calaba en lo más profundo de su corazón.

–Desde anoche, la he echado de casa – respondió Brent – lo siento, Emma. Sé lo que vas a decirme que solo te llamo cuando te necesito y esta vez es lo mismo, es solo que…

Emma no dejó continuar a su hermano, ella como su hermanita menor siempre lo iba a apoyar y ahora no sería la excepción. Ella abrió los brazos y los abrazó a su hermano y a Cedric su sobrino, dándoles ese apoyo que ellos tanto estaban necesitando en ese momento, ellos ahora más que nunca tendrían que tener el apoyo de Emma para salir delante de esta dura prueba que la vida les estaba presentando.

–Van a estar mejor sin ella y yo los ayudaré, no tienen que estar al lado de esa mala mujer – aseguró Emma – nos las arreglaremos los tres. Ya verán que nada duele para siempre y ella va a lamentar después haber actuado de esa forma.

Lamentaba profundamente que su pequeño Cedric tuviera que pasar por el abandono de su madre. Algo por lo que no está preparado, pues él no entiende por qué su madre no se encuentra en casa para atenderlo, pero ahora con su tía Emma no tendrá que llorar por esa madre desnaturalizada.

–Gracias, Emma. Siempre tuviste razón con respecto Gretel, ella es una mala mujer que nunca mereció que yo la amara y que le diera ese valor que le di. Me disculpo por no haberte escuchado antes.

Su mujer no sabía lo que se iba a perder estando lejos de él, se arrepentiría de haberlo dejado, eso siempre pasaba, cuando viera que con la otra persona no iba a tener lo que tenía con su pareja. Iba a venir con el rabo entre las piernas a suplicar que `la perdonara, pero eso no iba a pasar, Brent ya no la quería a su lado.

–No es tiempo de lamentarse, hermano. Juntos vamos a resolver esto, los Sullivan somos invencibles, eso no lo debes olvidar.

–Claro que lo somos. Es solo que no quiero fallarle a Cedric, a su corta edad ya ha perdido mucho.

El pequeño no tenía que haber vivido el abandono del ser que prometió cuidarlo por el resto de su vida. Gretel se iba a perder los años más valiosos del crecimiento de su hijo.

–No, al irse esa, él ha ganado mucho. Créeme.

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