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Portada de la novela Sustituta ¿yo?

Sustituta ¿yo?

Tras la amarga entrega de los documentos de divorcio por parte de Aarón, Lara descubre una verdad devastadora: su matrimonio fue una farsa para sustituir al antiguo amor de su marido. Ante el regreso de esa mujer, él la desprecia y confunde su dolor con avaricia, ofreciéndole propiedades y dinero para agilizar la separación. Mientras Aarón planea su nueva boda, presiona a Lara para que firme de inmediato, ignorando por completo sus sentimientos.
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Capítulo 2

Aarón Miller ingresaba como todo un dios a Industrias Miller. Él se sentía en ese momento el rey del mundo y consideraba que nada podía opacar esa felicidad. Sólo había un trámite que debía hacer para poder comenzar, por fin, a vivir la vida que él deseaba junto con el amor de su vida. Su Amelia había regresado, pensó que nunca lo haría, pero el día anterior, como un ángel, ella había entrado por la puerta de su oficina.

De pronto sintió como todo a su alrededor cobraba una luz diferente. Ella era su amor, el único que había tenido y sentía que ahora había vuelto a la vida después de estar muerto durante esos interminables años.

El único inconveniente que encontraba era su esposa. Amelia no debía saber nunca que él se había casado con otra, que había encontrado a una sustituta, alguien que calentara su cama y calmara sus deseos más oscuros ¿Se sentía mal por usarla? No en lo absoluto, ella había gozado durante esos meses de la fortuna de ser su esposa, aunque nunca nadie lo supiera, también le había dado trabajo, uno que era bastante bueno y estable, algo que no le hubiera sido para nada fácil de conseguir sin su ayuda. Además, que le daría una jugosa compensación por haber estado casada con él. Eso sería lo más práctico y de esa manera se ahorraría el que ella hiciera algún escándalo. Debía evitar a toda costa que su precioso ángel supiera que se había casado.

No quería hacerlo al principio, pero Lara se hacía la noble y pura y ella no habría aceptado ser su amante, por lo que tuvo que darle un falso título. Falso porque nunca pensaba sacarla a la luz. Claro que él sabía que lo único que le importaba a Lara era la posición y el dinero. Las mujeres como ellas solo quieren casarse con un hombre rico y vivir bien ¿Sino por qué otro motivo habría aceptado tan rápido ser su novia y luego su esposa? ¿Amor? Sí, absoluto amor, pero al dinero.

El único camino ahora era el divorcio. Uno que le dejaría a ella la jugosa compensación que le daría por esos meses de matrimonio. Era lo más que podía hacer después de todo, debía de pagar por sus excelentes servicios prestados.

Ese día había transcurrido de manera lenta, las horas se hicieron interminables y Lara sufrió durante gran parte de él de las inclemencias de la fiebre.

Aarón jamás volvió. Nunca contestó sus llamadas ni sus mensajes. Parece ser que de repente se había olvidado por completo de ella. Y la verdad podía ser aún más cruel que ese olvido.

Con mucho esfuerzo ella se alistó para ir a su lugar de trabajo. De alguna manera tendrá que saber algo de él, alguna noticia. Si el día anterior fue a la empresa está segura de que este no será la excepción.

Con mucho esfuerzo se levantó de su cama y se dio una larga ducha para luego vestirse y arreglarse. Estaba ya lista cuando sintió que la puerta de entrada era abierta. Solo una persona podía ser, y ella se sintió feliz de ver que por fin él se acordaba de ella. Quizá todo lo que su amiga dijo era suposiciones de los empleados y él estaba feliz por algún trato que había cerrado.

Aarón jamás le decía nada de sus negocios, siempre le dijo que no le gustaba hablar de ello con su esposa.

_ ¡Aarón por fin vienes! _ corrió Lara para poder abrazarlo y besarlo, pero él, sin más la hizo a un lado.

_ Lara _ comenzó a decir con seriedad sin ninguna emoción _ es necesario que firmes esto _ habló mientras extendía unos papeles a la mujer que lo miraba perpleja.

_ ¿Qué es esto? ¿Qué ocurre Aarón? _ dijo ella con lágrimas en los ojos mientras que tomaba en sus manos los papeles y comenzaba a leer.

_ Como puedes ver es el acuerdo de divorcio _ dijo sin inmutarse mientras que ella lo miraba con los ojos llenos de gruesas lágrimas.

Ella leía sin comprender bien que decía.

_ Por… ¿por qué? _fue la pregunta sencilla.

_ No te amo, amo a otra mujer que ahora ha vuelto y quiero casarme con ella. Solo has sido su reemplazo durante este tiempo _ la insensibilidad del hombre al que amaba junto con las duras palabras que le decía hicieron que su corazón se rompiera.

Lara, con la vista nublada por las lágrimas, buscó sentarse en uno de los muebles. Aarón estaba incómodo, nunca pensó que a ella le doliera tanto el divorcio, quizá no había leído bien todo lo que obtendría como recompensa.

_ Bueno, es importante que veas que te dejo esta casa, que ya está a tu nombre. También te entrego esta tarjeta, te deposité 10 millones en una cuenta que está a tu nombre, creo que con eso podrás mantener la vida a la que te has acostumbrado desde que nos casamos _ observaba atentamente las reacciones de la joven y podía ver que ella no parecía estar de acuerdo con el número por las muecas que hacía mientras que él hablaba.

_ Si el dinero no te convence, te depositaré 5 millones más, pero eso es todo. Ahora firma y ya no dilates más este asunto _ ya se encontraba molesto. Sabía que ella solo buscaba mejorar su posición y subir de estatus, pero le parecía que pedía más de lo que valía realmente. Ni siquiera era buena en la cama.

Lara, que estaba dolida por el desamor de su prontamente ex marido, ahora estaba odiando al hombre ¿Dinero en compensación? ¿Acaso estaba queriendo decir que ella era una mujer interesada? ¿La vida a la que estoy acostumbrada? Pensó, si todo en esa casa era pagado con su sueldo que era bastante poco a decir verdad.

Las lágrimas habían dejado de caer y en su lugar una mirada de profundo desprecio oscureció su semblante. Se levanto del lugar en el que estaba, buscó un bolígrafo y sin mediar palabras firmó los papeles de divorcio.

_ Aquí tienes Aarón Miller. Ahora te pido que te retires de mi casa _ dijo con firmeza dejando al hombre un tanto confundido con el cambio drástico de Lara de un momento al otro _ una cosa más _ dijo sacando una mueca de desprecio del hombre que pensó la amaba _ a partir de ahora usted y yo no tenemos nada que ver, le pido que si tenemos la desgracia de cruzarnos nuevamente haga de cuenta que no me conoce y que jamás nos hemos visto antes.

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