Portada de la novela Siempre Tuya

Siempre Tuya

8.1 / 10.0
En Siempre Tuya, tres parejas navegan matrimonios por conveniencia. Sophia enfrenta a Daniel, Madielyn busca el corazón del CEO Gabriel y Arrianna lidia con el abandono. Descubre esta novela romántica y lee billionaire romance novels donde el orgullo y el divorcio marcan el destino.
Resumen de Siempre Tuya
Tres parejas se ven atrapadas en matrimonios de conveniencia que pondrán a prueba sus corazones. Sophia y el altivo Daniel intentan ocultar su atracción mutua tras una fachada de desprecio. Por otro lado, Madielyn acepta un contrato temporal con el CEO Gabriel, quien sigue anclado a su pasado mientras ella se enamora. Finalmente, Arrianna enfrenta el desdén de Alexander tras años de abandono. Entre el orgullo y el dolor, deberán elegir el amor o el divorcio.
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Siempre Tuya Capítulo 1

Perspectiva de Sophia:

Un largo y profundo suspiro se me escapó de los labios mientras miraba insistentemente el reloj. Había estado esperando en la cafetería durante casi cuarenta y cinco minutos, pero todavía no había visto ni una señal del hombre que me envió el mensaje de texto el día anterior. El señor Daniel Kelley, CEO de Kelley International Corporation, mi "supuesto" prometido y quien sería mi esposo dentro de tres semanas.

Él dijo que quería que nos conociéramos personalmente antes de que se anunciara nuestra fiesta de compromiso la semana siguiente, así que cancelé mi primer ensayo solo para encontrarme con él.

Tal vez resulte extraña la mencionada celebración. ¿Cómo pueden comprometerse dos personas sin conocerse o sin siquiera haberse visto antes? Bueno, este sería solo un matrimonio contractual, por lo que no era necesario que hubiera intimidad entre nosotros. Solo íbamos a estar casados por un año y después de eso, cada cual tomaría su camino nuevamente.

"Esperaré solo diez minutos más. No, cinco. Si él no llega en cinco minutos, me iré y no me verá hasta el día de la fiesta", murmuré en voz baja entre tanto recorría el restaurante con la vista.

Para mantenerme ocupada mientras esperaba, volví a ponerme los auriculares para escuchar la música que había descargado recientemente, al tiempo que seguía creando nuevos pasos de baile en mi cabeza.

Ya estaba entusiasmada con la melodía y disfrutando del ritmo cuando noté que había alguien parado frente a mí. Me quité los audífonos y cuando levanté la mirada, vi a un hombre alto y guapo con un traje oscuro.

Lo primero que noté fueron sus ojos fríos y desprovistos de emoción, como si pertenecieran a un hombre inconmovible.

"Sophia".

Mi respiración se cortó con el sonido de su voz, tan poco amable pero tan sexy y al escucharlo pronunciar mi nombre, un escalofrío me recorrió la espalda.

"Sí. ¿Es usted el señor Kelley?".

Al hacerle esta pregunta enderecé mi asiento, mientras lo miraba directamente a los ojos; pero él no me respondió, en vez de eso, tomó la silla que estaba frente a mí y se acomodó sin dejar de observarme. La escena era un poco extraña y espeluznante, pero contuve la respiración y controlé mis impulsos para no apartar la mirada.

"Señor Kelley, ¿verdad?".

A pesar de mi insistencia, esta vez, tampoco obtuve respuesta.

Estaba a punto de preguntarle si estaba un poco sordo cuando finalmente abrió la boca.

"Dime, Sophia. ¿Cuánto dinero te ofreció mi mamá para que acepte este trato?".

Su actitud me desconcertó, ya que nunca imaginé que me preguntara algo así. A eso le llamaban no irse por las ramas. No anduvo con rodeos. Fue directo al grano, sin siquiera decir "Hola".

"¿Qué? ¿C-cómo dice?".

Yo estaba estupefacta, así que le pedí que se explicara mejor.

"Vamos, Sophia. Solo quiero saber cuánto dinero te ofreció mi mamá por este trato".

Tragué saliva al notar que me miraba como si yo estuviera sucia.

"¿Cómo la conociste y qué le dijiste para que te eligiera para interpretar esta farsa?", inquirió.

Me reí entre dientes con sarcasmo al escuchar una pregunta tan absurda.

"Disculpe, ¿señor Kelley? Para su información, ¡su madre no me ofreció ni un centavo de la cuenta bancaria de su familia!".

"¿Entonces, quieres decir que acabas de llegar a un acuerdo sin recibir nada a cambio? Oh, vamos, señorita Sophia. ¡Soy un hombre de negocios y nunca podrás engañarme como a mi mamá!".

Al escucharlo, cerré los puños con fuerza y traté de calmar mis furiosos nervios. ¿Cómo se atrevía este hombre a insultarme con su dinero? Sin embargo, en lugar de gritar y lanzarle una mirada asesina, esbocé una sonrisa que seguramente lo pondría frenético.

"¿Es esta la razón por la que quería conocerme, señor Daniel Kelley? Solo para insultarme y echarme en cara que lo único que me interesa es su dinero".

"¿Por qué...? ¿Acaso no es ese el motivo por el que estuviste de acuerdo con esto? Entonces, dime cuánto necesitas...", sugirió él.

"¿Y luego qué? ¿Me va a decir que me eche atrás y cancele el trato?", pregunté riendo entre dientes mientras sacudía la cabeza. "¡Escucha bien, Daniel Kelley! ¡No todo en este mundo tiene un precio, ni se puede comprar con tus tarjetas relucientes o con el precioso dinero que tienes en tus bolsillos!".

Acerqué mi rostro a él y noté su desconcierto al oír mis palabras.

"¡Te lo diré por última vez, tu mamá no me ofreció ni un centavo! De hecho, me pidió un favor. ¡Que ayudara a su hijo mayor y asumiera el papel de esposa durante un año! Sí, tengo una razón para casarme contigo, ¡pero no tiene absolutamente nada que ver con tu fortuna! Así que, solo dime directamente si no estás interesado en este matrimonio, pero no me insultes ni me juzgues; o si lo prefieres, puedes hablar con tu madre, ¡porque no soy yo quien insiste en este casamiento!".

Me levanté y tomé mi bolso de la mesa, pero recordé algo y tuve que decírselo.

"Tch, Tch, Tch, Daniel Kelley. Sí, eres apuesto, fuerte, sexy y podrías ser físicamente el marido perfecto...". La boca del joven estaba entreabierta mientras sus ojos se pusieron como platos. "...pero, ¿sabes de qué me he dado cuenta? ¡Tu apariencia es lo opuesto a tu actitud! ¡Apestas! ¡Necesitas ducharte más de tres veces al día durante todo un año!".

Vi cómo se sorprendió con mis últimas palabras, pero no esperé a que respondiera. Lo dejé boquiabierto y caminé hacia la entrada de la cafetería sin importarme lo que pensara de mí después de esto. Si no quería que me convirtiera en su esposa contractual, para mí estaba bien; pero no tenía que insultarme. Ya me habían humillado y censurado demasiado en el pasado, así que no iba a permitir que lo hiciera esta vez.

Al llegar a mi auto, dejé escapar un profundo suspiro y recé en silencio, cuando de repente comenzó a llover a cántaros y apenas podía ver a través de mi parabrisas. Arranqué el motor pues no tenía más remedio que conducir bajo aquella lluvia intensa. Si tan solo hubiera sabido que este sería el resultado de haber esperado casi una hora por el señor Kelley, no lo habría hecho. No, no debería haber accedido a encontrarme con él.

Lo que dije era cierto, sí, había llegado a un acuerdo con su madre, pero no a cambio de dinero, sino de su apellido, del apellido de su familia. Tuve que hacerlo, porque no me quedaba otra opción cuando su madre me propuso el trato.

~~~~~~~ ° ~~~~~~~ ° ~~~~~~~ ° ~~~~~~~

Recuerdo de Sophia:

Estaba en el estacionamiento del centro comercial y me dirigía a mi auto cuando noté que alguien me seguía. Al darme la vuelta, quedé petrificada. No podía creer que estaba parada frente al último hombre que quería ver, o mejor dicho, al que no quería volver a ver nunca más, el que casi arruinó mi vida en el pasado: Joseph De Luca.

"¿Guarda chi c'è? Finalmente ti ho trovato, Amore Mio" (¿Mira quién está aquí? Finalmente te encontré, mi amor), dijo sonriendo maliciosamente.

"¡No me llames amor, bastardo!", grité mientras se me ponía toda la piel de gallina.

"Esuberante", se rio entre dientes. "Non sei ancora cambiato. Come stai, Amore Mio?" (Sigues siendo temeraria. No has cambiado nada. ¿Cómo estás, mi amor?).

"¡Ho detto di non chiamarmi amore, cazzo! ¡Bastardo!". (¡Dije que no me llames 'amor'! ¡Bastardo!)

Él sonrió y cuando trató de acercarse a mí, di un paso hacia atrás, mientras mi corazón latía con más fuerza dentro de mi pecho.

"¿Dai, non ti manco?". (Vamos, ¿acaso no me extrañas?)

"Non mi mancherà mai la tua fottuta facia in tutta la mia vita!". (¡Nunca extrañaré tu maldita cara, en toda mi vida!)

Acto seguido, corrí hacia mi automóvil y estaba a punto de abrir la puerta cuando sentí una mano sobre la mía. Solo recuerdo que me tiró contra el auto y puso sus labios en mi cuello.

"¡Déjame ir! ¡Eres un maldito bastardo! ¡No te atrevas a tocarme!". Traté de empujarlo, pero él era más fuerte, así que solo pude gritar a todo pulmón: "¡Socorro! ¡Que alguien me ayude!". Reuní todas mis fuerzas y lo empujé, no sin antes darle una fuerte bofetada.

Él se tocó el rostro enrojecido y mostró una sonrisa irónica... que luego se convirtió en una carcajada demoníaca.

Traté de recuperar el aliento mientras lo veía burlarse de mí. No podía creer que me había encontrado con aquel hombre después de tanto tiempo, y justamente allí, en California, tan lejos de Italia, pero ¿por qué el destino trajo a este bastardo a este lugar?

"¿Quién hubiera imaginado que después de todos estos años nos volveríamos a ver, amore mio? ¿Por qué te fuiste de Italia? Te he estado buscando por todas partes. ¿Ves esto? ¿Todavía lo recuerdas?".

Joseph señaló la enorme cicatriz en su cuello y su rostro se puso serio, lo que aumentó la ansiedad que se apoderaba de mí.

"¡Esta es la maldita razón por la que te he buscado todo este tiempo! ¡Casi recorro toda Europa solo para encontrarte! ¿Por qué no me dijiste que te estabas escondiendo aquí en California?".

"¡Eres un hijo de puta! Si estás pensando que no vas a pagar por lo que me hiciste hace seis años, ¡estás equivocado!".

"Oh... mia Cara Ysabelle, ma non hai prueba delle tue acusar!". (Oh, mi querida Ysabelle, si no hay evidencias no puedes acusarme.)

"¡Sí, pero lo juro por Dios, Joseph! ¡Cuando tenga pruebas contundentes en tu contra, vas a podrirte en la cárcel!".

"Oh… Tch, Tch, tch. Ya han pasado seis años, Amore Mio. ¿No estás cansada? ¿Por qué no me das ahora el regalo que me negaste hace tiempo?".

"¡Vete a la mierda!", grité mientras me estremecía la idea de entregarme a aquel monstruo. "¡Me voy a casar, así que déjame en paz!".

Él me miró con los ojos entrecerrados, pero antes de que pudiera hablar, se escuchó una voz y vimos que tres hombres con uniforme blanco se acercaban.

"¿Qué está pasando aquí? Sophia, ¿estás bien?", preguntó la señora Kelley mientras se aproximaba a nosotros.

Joseph miró a los tres hombres que estaban frente a él y volvió la mirada hacia mí.

"Non abbiamo ancora finito, Amore Mio! Quando ci rivedremo, mi assicurerò di prenderti e renderti completamente Mio!", dijo con una mirada furiosa antes de alejarse.

"¡Uff!". Cerré los ojos y dejé escapar un profundo suspiro que había estado conteniendo.

"¿Estás bien, Sophia?". La mujer me dio unos golpecitos en el hombro y la miré con lágrimas en los ojos.

"Estoy bien, señora Kelley. Gracias por ayudarme".

"¡Pero no hice nada!".

"Señora, me ayudó a librarme de ese hombre y se lo agradezco".

"Sophia, si no te importa, ¿puedo preguntarte quién es él y qué dijo antes de irse?".

"Dijo que aún no habíamos terminado y que cuando me volviera a ver, no me dejaría escapar y me haría suya".

"¡Ay Dios mío! ¿Por qué lo hizo, ustedes son o fueron novios? ¿No dijiste que eras soltera?".

"Sí, señora, lo soy y nunca he tenido ninguna relación con ese hombre, ni lo haré. Prefiero morir a estar con él". La miré a los ojos para ver cuál sería su reacción si le contaba la verdad y luego le confesé: "Él trató de violarme hace seis años".

"¡Oh, mi santo Cristo!". Los ojos de la señora Kelly se abrieron como platos tras experimentar una intensa conmoción y en mi rostro se esbozó una sonrisa triste.

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Tabla de contenidos de Siempre Tuya

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
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