Portada de la novela Peligrosas Mentiras

Peligrosas Mentiras

9.3 / 10.0
En el romance novel Peligrosas Mentiras, Stefan intenta evadir el acoso criminal en Toronto. Su relación con Cande lo sumerge en una mafia novel de alto riesgo. En esta adventure story, Stefan debe enfrentar a enemigos implacables para salvar a Cande de una amenaza mortal inminente.
Resumen de Peligrosas Mentiras
Stefan se refugia en Toronto tras pasar dos años escapando de la mafia. Aunque busca tranquilidad, su destino se entrelaza con el de Cande, una joven llena de sueños. Este romance fortuito reaviva el peligro, pues sus enemigos planean arrebatarle lo que más ama. Con la organización criminal acechando para eliminar a la mujer que ha cambiado su vida, Stefan deberá enfrentar su pasado. ¿Podrá proteger a Cande de una muerte segura en este letal juego?
Leer más

Peligrosas Mentiras Capítulo 1

Stefan

No hace mucho tiempo que me mudé a la ciudad de Toronto, Canadá.

Vengo escapando de un pasado abrumador del que quería desligarme de una vez por todas, pues estuve dentro de la banda de mafia más peligrosa de todo Australia. Ni siquiera sé cómo es que yo seguía vivo, cómo es que todavía no me habían encontrado para asesinarme por haberme salido de aquella agrupación después de robarles tanto dinero. Temía que algún día me encontraran, y es por eso que durante bastante tiempo estuve en constante movimiento, de país en país, de ciudad a ciudad, intentando no ser encontrado y no dejar rastros. Hasta ahora me había funcionado, pues el contante movimiento de ciudad era un buen plan para confundir a los mafiosos. Sin embargo, después de tanto tiempo de moverme de un lado a otro, estaba agotado. Quería poder instalarme de una vez en un lugar. Quería poder tener un nuevo lugar al que llamarle hogar. Quería una vida tranquila y sin peligros.

Desde las tres de la tarde, he recorrido el centro de Toronto, un lugar lleno de locales, buscando trabajo. Necesitaba un empleo si quería quedarme. Mis ahorros no iban a durar toda la vida. Creo que dejé alrededor de trece currículums en distintos locales, con la esperanza de que alguien me llamara. El problema, es que llevaba haciendo lo mismo desde hace unos meses, y todavía no tenía suerte.

Dejé un nuevo currículum en una tienda de comidas rápidas, donde tomaron el papel sin ganas y lo dejaron dentro de un cajón lleno de otros papeles y dijeron que me llamarían si lo veían conveniente. El tema es que es lo mismo que llevaban diciéndome casi todos los locales a los que había entrado.

Caminando, aún por el centro de Toronto, noté que, en la vereda de en frente, caminaba una chica, distraída y con su celular en manos. Al parecer escribí un mensaje. A metros de ella, dos tipos encapuchados caminaban de forma sospechosa. Me quedé observando la situación, con la sensación de que algo iba a pasar. Para colmo, no había muchas personas en esta calle, por lo que sólo éramos esa chica, los dos tipos encapuchados y yo.

Noté que ambos intercambiaron mensajes entre ellos. Sin darme cuenta, ya me encontraba cruzando la calle, cerciorándome de que no le pasara nada. Pero los tipos salieron casi corriendo hacia ella de un segundo a otro. El de capucha negra empujó a la muchacha y el otro le quitó su teléfono justo antes de que ella se cayera al suelo toda sorprendida.

Sentí impotencia. Demasiada.

Y yo sé que yo no era ningún santo, porque era un ex mafioso. Pero eso que le hicieron no estuvo bien.

No pensaba en quedarme de brazos cruzados.

—¡Oye, tú! —le grité a quien le quitó su teléfono y salí corriendo detrás de él para quitárselo.

Los dos tipos corrieron rápidamente cuando me vieron perseguirlos. Me llevaban la delantera, pero no sería por mucho, pues ellos no tenían el entrenamiento de la mafia como yo lo tenía. En cuanto los agarrara, se arrepentirían de hacer lo que hicieron.

Tomé a uno de ellos de la parte trasera de su campera y lo lancé contra la pared, haciéndolo caer y quejarse del fuerte golpe. El otro tipo giró para ver qué ocurría y quiso ayudar a su amigo, atacándome. Pero terminó igual que su compañero: contra la pared y en el suelo.

Cuando se levantaron, sabía que vendría una pelea contra ellos. Sabía que querrían lastimarme. Pero podían intentarlo y ver que los que saldrían perdieron aquí, serían ellos y no yo.

Esquivé sus golpes. No mentía cuando decía que ninguno de los dos pudo llegar a darme un puñetazo. Mis reflejos eran excelentes. Tuve años de preparación física y de defensa persona en la mafia. Por más que fueran dos contra uno, no me iban a ganar.

Uno de ellos sacó su arma y me apuntó en la cabeza. El otro, se quedó al lado de quien me apuntaba, mirándome. Los dos se notaban muy jóvenes, como de mi edad.

—¡Quieto o te disparo! —Noté el nerviosismo en su voz.

Seguramente esta era la primera vez que él le apuntaba a alguien. Le sonreí y le quité el arma en un parpadeo. Los chicos me miraron con terror.

—Quiero el teléfono de esa chica ahora.

—Ni hablar —contestó el de capucha roja.

—¿Ah, no? —pregunté, con mi mirada de chico malo.

Enseguida me tendió el teléfono. Le saqué las balas a la pistola y arrojé el arma bien lejos.

—Yo no necesito un arma para acabar con ustedes. Si no quieren meterse en verderón problemas, es mejor que corran ya mismo —advertí.

Y eso fue lo que hicieron.

Corrieron.

Ahora que tenía el celular de la chica en manos, esperaba encontrarla en alguna parte para devolvérselo, aunque en ningún momento vi su rostro. Me apresuré a llegar al lugar en donde la asaltaron y no la vi, pero noté que a lo lejos caminaba con algo de prisa. Corrí hasta alcanzarla.

—¡Oye! Tengo tu teléfono —dije.

Pero ella se asustó y, sin siquiera mirarme o tomar su teléfono, salió corriendo, huyendo de mí. Creo que me confundió con los ladrones. Se la notaba muy asustada. Lamentablemente, otra vez no pude ver su rostro.

—¡Déjame en paz!

La seguí, no a las corridas, pero la seguí para que no me tuviera miedo. Mi intención era darle su teléfono, nada más.

Unos minutos más tarde, la vi entrar a una especie de discoteca. ¿O era un bar? Entré allí, encontrando mucha gente de clientela. Vi que la chica, quien todavía me daba la espalda, entraba a un cuarto que era solo para empleados con otra chica a su lado, que parecía estar consolándola.

Entonces ella trabaja aquí… En este bar.

—¿Te ayudo en algo? ¿Qué haces ahí parado?

—¿Trabajas aquí? —le pregunté al señor que me miraba.

—Soy el dueño —respondió.

—Oh, bueno —le tendí el teléfono de la chica, el cual tenía la pantalla protectora rota. Supongo que cuando la tumbaron para quitárselo se rompió—. Es el teléfono de una de sus empleadas. Se lo robaron y yo lo recuperé.

—Ah, está bien —el tipo solo tomó el teléfono de mala gana.

Creo que era el destino. Pues noté un cartel en la barra que decía que solicitaban empleados.

—¿Tiene alguna bacante? —Consulté justo cuando el hombre se dio la vuelta.

Se giró a verme.

—¿Tienes interés en trabajar?

—Sí. Puedo trabajar de lo que sea. Aprendo rápido.

—Necesito un guardia de seguridad. Pero tendrían que dejarme tu currículum y veré si me interesa llamarte para una entrevista.

Para mi mala suerte, ahora misma ya no me quedaban currículums.

—Vendré mañana con un currículum.

El hombre solo asintió y se dio la vuelta de forma grosera. Se notaba que era un amargado.

Miré la puerta de aquél cuarto donde aquella chica entró. No vi su rostro, pero ella me llamaba la atención.

Quería conocerla.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de Peligrosas Mentiras

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Bebe Sorpresa para el CEO
9.5
Desafiando las advertencias, ella termina en los brazos del jefe de su padre tras sufrir la traición de su ex. Un apagón fortuito en la mansión del imponente CEO desata un romance clandestino que Miller defiende con ferocidad frente a constantes acosos y rivalidades. Sin embargo, un embarazo imprevisto altera el destino de su relación secreta. Ahora, la joven debe descubrir si el influyente empresario asumirá este lazo eterno o si el poder los separará.
Portada de la novela ¡CASO PERDIDO!
8.3
La abogada Amanda Castillo es conocida por una personalidad excéntrica que rompe cualquier molde tradicional. Su vida profesional y personal da un giro drástico al cruzarse con Andy Berr, un atractivo colega que se verá obligado a cultivar una paciencia infinita para manejar las peculiaridades de Amanda. Entre desafíos críticos y confesiones imprevistas, ambos vivirán pruebas determinantes. ¿Podrá su vínculo resistir los secretos y tormentas que acechan su destino?
Portada de la novela El Color de la Venganza
8.3
Con apenas dieciocho años, Paloma Borrero creyó haber encontrado el amor perfecto en Iván Arellano, sin imaginar que su entrega absoluta terminaría en una traición cruel. Tras descubrir que el joven se acercó a ella con intenciones ocultas, su realidad se desmorona por completo. Ahora, sumergida en el dolor y el engaño, Paloma deberá decidir si es capaz de perdonar a quien destrozó su vida o si las heridas del pasado son demasiado profundas para sanar.
Portada de la novela El Reto del CEO
8.6
Antón Meyer, un joven alemán sometido a las imposiciones de su linaje, resuelve rebelarse para forjar su propio camino. Este acto de desafío lo sitúa frente a su abuelo, líder de un emporio automotriz, y lo obliga a confrontar a Manfrid Fisher, un sucesor arrogante que busca su caída. En medio de esta pugna por el liderazgo, Antón deberá superar el mayor de sus retos: lidiar con Liesel Wagner, una mujer soberbia cuya fuerte personalidad desafiará su temple.
Portada de la novela El Sueño Prohibido
8.5
La paz de Catalina en la mansión Sorni termina al conocer a la enigmática Defne, quien se convierte en su guardiana. Sin que ella lo sepa, Defne es una espía bajo las órdenes de Dave, el gran rival de su hermano Samuel, con el fin de consumar una venganza. No obstante, un romance inesperado surge entre ambas, dejando a la agente atrapada entre su deber y el amor. Mientras Samuel intenta proteger a los suyos, Defne debe elegir su bando final.
Portada de la novela Embarazada de mi jefe gay
9.5
Una intensa noche de San Valentín deja a Reyyan Bennett con un secreto que transformará su destino: está embarazada de Alexandros Cavalluci. Él no solo es su jefe, un millonario arrogante y despótico, sino que todos creen que solo se siente atraído por los hombres. Bajo un clima laboral asfixiante, Reyyan lidia con el miedo a la verdad. La gran incógnita es cómo reaccionará este hombre poderoso al descubrir su paternidad y recordar su encuentro.
Capítulos
Leer ahora
Compartir