Portada de la novela Sr CEO "Enamorada de mi jefe"

Sr CEO "Enamorada de mi jefe"

7.9 / 10.0
En la novela Sr CEO "Enamorada de mi jefe", Sara Clark inicia sus pasantías en Virtual Reality. En este romance de tipo billionaire romance novels, la joven debe enfrentar la frialdad de Ben Collins, un jefe que desprecia el amor, mientras surge una pasión que desafía toda lógica profesional.
Resumen de Sr CEO "Enamorada de mi jefe"
Con diecisiete años, Sara Clark mantiene su fe en el amor ideal al entrar como pasante en la empresa Virtual Reality. Allí choca con Ben Collins, su jefe de cuarenta años, un empresario brillante pero cínico tras un divorcio marcado por la infidelidad. Para él, los sentimientos son solo una farsa comercial, pero la conexión con la joven desafía su frialdad. Entre tensiones y prejuicios, ambos enfrentan un deseo prohibido que pondrá a prueba sus convicciones.
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Sr CEO "Enamorada de mi jefe" Capítulo 1

“No todas las historias de amor, comienzan del mismo modo. A veces solo basta que coincidan en el mismo tiempo y espacio”.

Anna Barkley

Sara se levantó rápidamente de la silla, se acercó al mostrador, pago con algunas monedas su café y se encaminó hacia la puerta, faltaban algunos minutos para cumplirse la hora de entrada a la empresa donde iniciaría sus pasantías como asistente administrativo. Con una de sus manos intentó abrir la puerta lentamente, sujetando en la otra el vaso de café y tratando de no derramar su contenido. De pronto, sin darse cuenta, tropezó y vertió su café sobre el elegante y costoso traje del apuesto hombre que venía entrando al mismo tiempo que ella salía.

—¡Oh por Dios! —dijo con la boca abierta al ver lo que acababa de ocurrir— Disculpe señor por favor —se excusó la joven apenada por lo sucedido. Mas, la reacción de aquel hombre fue inesperada y sorpresiva para ella.

—Es usted una tarada. Mire lo que acaba de hacer —la tomó del brazo con fuerza y la estremeció.

—Le pido disculpas, no fue mi intención. —contestó un tanto nerviosa al ver la actitud violenta de aquel desconocido.

—¡Cálmate Ben, fue sólo un inconveniente. —le susurró su acompañante, la mirada fulminante de él hacia su acompañante, fue suficiente para que este, permaneciera mudo.

—¡Eres una chica torpe! No sé donde traes la cabeza —ella abrió sus grandes ojos verdes, como si fuera a dispararlos.

—Le dije que fue sin querer ¿Qué espera, que le compre un traje nuevo o que le lave el que lleva puesto? —respondió de forma irreverente.

—Ya desearías tú tener el dinero suficiente para comprarme uno igual a este. —respondió de forma burlona, intentando humillar a la joven.

—¡Pues yo seré pobre, pero usted es un viejo amargado y grosero! —contestó sin ningún tipo de remilgos.

Ben la miró atónito. Nadie se había atrevido a hablarle de aquel modo.

—¡Insolente! —la soltó violentamente, al escuchar a su amigo murmurarle:

—Ya déjala, todos nos están mirando. —sacó un pañuelo y se lo entregó.

—Me importa un carajos —respondió iracundo, tomó el pañuelo y lo frotó contra la mancha de café.

Sara aprovechó para escabullirse de aquel lugar y correr hacia la empresa, que por suerte para ella, quedaba a pocos metros de la cafetería. Finalmente llegó a aquel edificio, miró el imponente cartel en letras doradas "Virtual Reality". Sí, era allí, justamente donde iniciaría esa nueva etapa de su vida; pasó su mano aún mojada de café, sobre la chaqueta oscura de su uniforme azul. Se arregló el cuello de la camisa y se dispuso a entrar en aquel lugar. El vigilante la interceptó, antes de que pusiera un pie adentro:

—¿A dónde se dirige señorita? —ella miró el nombre de aquel hombre bordado en su camisa y astutamente le dijo:

—Señor Carlos, soy una de las nuevas pasante, voy un poco retrasada, ¿podría dejarme entrar, por favor? —lo miró suplicante; el hombre corroboró su nombre en el carnet que colgaba en su pecho.

—Pase Srta Clark —Sara hizo un gesto con sus manos en agradecimiento.

—Gracias, gracias —caminó apresuradamente, se acercó a la recepcionista y le preguntó por la oficina del jefe de administración.

—Puede subir, es la oficina 5A. El señor Anderson aún no llega. Pero el resto de los pasantes ya están allí. —le respondió gentilmente la mujer.

Sara se persignó. Por lo menos no recibiría una amonestación por llegar cinco minutos tarde. Subió al elevador, presionó el botón y se cubrió el rostro con ambas manos, para ser su primer día todo estaba yendo de mal en peor.

Esa mañana como nunca, se quedó dormida; su reloj despertador no sonó a la hora que lo había programado, por lo que tuvo que vestirse y arreglarse rápidamente. Buscó sobre la mesa de noche, el carnet del instituto que la acreditaba como pasante, revisó las gavetas y tuvo que arrodillarse para buscarlo debajo de su cama, la media de nylon se quedó enganchada en pata de la cama y tuvo que quitárselas. Salió tan apurada de su casa que dejó olvidado el bolso con el almuerzo que le había preparado su madre. Tuvo que correr para llegar a tiempo a la estación del subterráneo que por poco la deja, ¿Qué más podía pasarle?

La puertas del elevador se abrieron, ella colocó el pie fuera del ascensor, levantó la cabeza y todos sus compañeros la observaron sorprendidos; usualmente, Sara solía ser la más puntual, siempre estaba impecable y bien arreglada, pero esa mañana parecía ser otra persona.

—Sara —la nombró en voz baja su amiga Ann. Ella caminó apresurada hacia ella. La saludó con un beso en la mejilla.— ¿Qué te pasó? Parece que te hubiera llevado un huracán.

—Me pasó de todo, en el cafetin me tropecé con un ogro que de paso me trató como a una pordiosera.

—Pues, casi no se equivocó, pareces una indigente. Arréglate el cabello y hueles a puro café. —dijo con repulsión y se tapó la nariz con el dorso de la mano.

—Me bañé en café, Ann. ¿A qué otra cosa podía oler?

Ambas chicas se quedaron mudas, al escuchar los pasos de la asistente principal de Davis Anderson, el CFO de la empresa.

—Buenos días, jóvenes. Yo soy Eliza Ferrer, su supervisora directa y asistente del Sr Davis Anderson. Sean bienvenidos a la empresa. —dijo con cordialidad— Van a acompañarme, por este pasillo hasta la sala de juntas —señaló con su mano— El Sr Anderson y el Sr Collins, llegarán en pocos minutos. Allí se presentarán y cada uno de ustedes recibirá información del departamento en el cual deberán trabajar.

Los cinco jóvenes caminaron detrás de la elegante rubia.

—Wow! Que me toque con ella —murmuró Frank, mientras devoraba con los ojos las curvas de la elegante mujer.

—Pues con lo sortario que soy, capaz que me toca a mí —respondió Richard en tono sarcástico.

La asistente se abrió paso y los cincos jóvenes entraron. Cada uno de ellos se quedó parado al lado de los asientos que bordeaban la elegante mesa de vidrio.

—Pueden sentarse chicos; pero en lo que entren por esa puerta los jefes, deben recibirlos de pie. Recuerden que debemos ser respetuosos y muy tolerantes con ellos. Es importante, que entiendan que la primera impresión que ellos tengan de cada uno de ustedes, les permitirá recomendarlos en otras empresas y con mucha suerte, formar parte de "Virtual Reality".

Sara suspiró profundamente, aquel era su sueño: trabajar dentro de una empresa con el prestigio que poseía "Virtual Reality", pero su idea cambiaría muy pronto.

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Tabla de contenidos de Sr CEO "Enamorada de mi jefe"

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