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Portada de la novela Las gorditas también se enamoran

Las gorditas también se enamoran

Amber Weys vive un infierno escolar debido al acoso constante de Adam Raymond. El popular mariscal de campo, oculto tras su imagen perfecta, arrastra un pasado oscuro que lo atormenta. Sin embargo, al reconocer su crueldad, Adam emprende una búsqueda de perdón. Lo que comienza como hostigamiento se transforma cuando Amber, la víctima de sus burlas, se vuelve su único apoyo, guiándolo hacia la redención en medio de una inesperada conexión emocional.
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Capítulo 2

Aquella chica camina a mi lado, esta aun no dice ni una sola palabra y eso me pone nerviosa. Salimos de la escuela, pero ella se dirige al estacionamiento y yo me quedo de pie mirando cómo se aleja; Rebeca al notar que no caminó junto a ella se da la vuelta y me grita.

- Amber no tendre todo el dia, ven, te llevare a tu casa- camino tímida hasta su auto, me subo del lado del copiloto, me coloco el cinturón, Rebeca también hace lo mismo y enciende el auto. - estando fuera del perímetro del colegio ella prende la radio- y dime Amber, ¿porque te dejas golpear así?

- No me siento a gusto contando esto además ¿Por qué me ayudaste? - me volteo a mirarla- sabes que también te van a hacer Bullying.

- Estoy consciente de eso- se detiene en un semáforo que está cerca de la escuela- eso no me interesa, ellos no deciden con quien me junto, y tu compañera despierta, un día de estos te van a matar por estas estupideces. - arranca cuando el semáforo se coloca en verde y emprende el viaje. Me exhortó un momento de todo y pienso en todo lo que ha pasado, miro mis piernas llenas de moretones, unas lágrimas sales de previsto; la remuevo y sigo pensando sobre todo esto.

- Amber ya llegamos- miro a la ventana y estoy en frente de mi casa.

- ¿Cómo sabes dónde vivo? - la miro extraña

- Todos saben dónde vive tu hermano, además es el hombre más guapo de la escuela después del capitán.

De inmediato empiezo a dudar, muchas se han acercado a mí buscando mi "amistad" pero lo que quieren es emparejarse con mi hermano, o que solo mi hermano las utilice una sola noche.

- Es más, no recuerdo sus nombres, no suele ser muy chismosa con la vida de los demás.

- Tranquila, pero es muy extraño que nadie sepa sus nombres, son la sensación de toda la escuela.- le digo con desconfianza ella lo nota.

- No recuerdo sus nombres, no son de mi importancia, no son mi tipo.

Su respuesta me da un poco de confianza y me relajo un poco y le doy un poco de confianza.

- ¿Quieres entrar a mi casa?- le preguntó.

- No- responde sin más, no negaré que me desilusionó un poco.- pero no lo tomes a mal, los padres creen que soy una mala influencia.

- No digas tonterías y vamos adentro- abro la puerta del copiloto y ella segundos después ella esta a mi lado, nos acercamos hasta la puerta de la casa para entrar. Rebeca al ver el interior queda fascinada, mira todo a su alrededor como si estuviera en el cielo. Pero no es nada especial, a mis padres les gusta lo extravagante y con estilo.

- Los ricos se dan buena vida.

- No somos ricos

- Sí que lo son, mira nomas este florero- observo como se acerca al florero favorito de mamá y me acerco inmediatamente.

- Este es el favorito de mi mamá.

- Ok no voy a tocar nada- dice para luego levantar sus manos al aire.

- ¿te apetece una coca cola? - camino hasta la cocina con ella detrás de mí.

- Si porque no- habro el refrigerador y le paso una coca cola.

La tarde la pasamos hablando de cualquier tema que saliera, Rebeca se tuvo que marchar a las 4:00 pm Su madre le hablo para que la ayudara en algo. Me quede sola en casa, mis padres no llegaban y Jack estaba con sus amigos en alguna parte de la ciudad.

Subo a mi habitación a hacer cualquier cosa, decido colocar música a todo volumen, en ese instante comenzó a sonar sweet child o 'mine, muevo mis caderas al son de la música; me despojo de mis prendas para colocarme algo más cómodo. Me coloco un camisón de seda y debajo de él un short.

Me acuesto en la cama y dejo que el playlist siga, miro el alto techo de color blanco; siempre he querido pintar una gran mándala en esta. Mi gran análisis es interrumpido por un toque en la puerta. Creo que ya mi hermano llego, abro la puerta y me sorprendo por aquel personaje que está enfrente de mis.

- Eh... tu hermano te está llamando- termina su mensaje y baja las escaleras corriendo, eso sí que fue extraño; ignoró su actitud y bajó a ver que quiere mi hermano. Mi hermano se encuentra con su gran grupo de "amigos" jugando a las Xbox.

- ¿Qué quieres? - me recuesto de lado en la pared y lo veo jugar.

- Amber necesito que prepares algo de comer- vocifera y a la vez presiona los botones del control.

- ¿Por qué no llamas a una pizzería y listo?

- Llámalos tu- mi hermano a veces puede ser insoportable pero aun así lo quiero, me acerco a la entrada de la cocina donde está el teléfono junto los números de las pizzerías. Marco el numero rápido y pido la pizza que siempre piden cuando vienen a casa. Pido tres cajas de pizza para ellos.

- Pero miren a quien tenemos aquí. - ahora si es la persona que yo conozco, lo ignoro y me dirijo a la sala para avisarle a mi hermano- a donde crees que vas- toma mi muñeca con fuerza.

- Me estás maltratando- hago una mueca al sentir su mano tensando aún más.

- No me interesa- seguía presionando su mano en mi brazo con más fuerza.

- ¿Qué te he hecho? - mi voz casi se quiebra al pronunciar aquellas palabras, pero no le daré el gusto.

- El solo hecho de aparecer me enervas, tu presencia sucia de grasa- mira mi cuerpo con asco retira su mano de mi brazo y la limpia en su suéter y coloca una cara de asco. – no se ni porque te toco, salte de la cocina- me cara debe estar roja de rabia, él está en mi casa y en mi casa no tiene don de mando, me dirijo al mesón donde se encontraba un vaso con algún contenido dentro.

- Adam- llamó su atención, este voltea y al voltear vierto todo esto encima de su cabeza- en mi casa no mandas y si no te gustas puedes largarte- salgo de la cocina con la cara en alto y subo a mi habitación echando pestillo.

Siento que ya debe ser el momento de que cambie y no dejarme manipular por nada ni por nadie.

Me recuesto en la cama con una sonrisa en la cara, por primera vez en mi vida enfrentaba a Adam Raymond, no le doy más vuelta a todo lo que acaba de pasar y cierro los ojos para dormir plácidamente.

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