Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La rosa y el asesino

La rosa y el asesino

Tras ser rescatada de un atentado por un enigmático desconocido, Valeria descubre la cruda realidad: su protector es un sicario que la acechaba. Forzados a una huida internacional, ambos se sumergen en una peligrosa trama de secretos. En esta carrera por la supervivencia, ella enfrenta una encrucijada mortal. ¿Debe confiar su destino al asesino que camina a su lado o en sus supuestos aliados? La frontera entre la lealtad y el engaño es ahora casi invisible.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El rugido del motor atravesó la noche como un relámpago. Valeria se aferró a la chaqueta de cuero del hombre que la había salvado, sintiendo el viento helado cortar su piel mientras la motocicleta se deslizaba por las calles desiertas de París.

No se atrevía a hablar. Su mente estaba atrapada entre la confusión y el miedo. ¿Por qué la habían atacado? ¿Quién era este hombre? ¿Podía confiar en él?

Las luces de la ciudad parpadeaban mientras atravesaban callejones y puentes sin un destino aparente. Valeria sintió su pecho apretarse al darse cuenta de que no tenía control sobre lo que estaba ocurriendo. Siempre había sido dueña de su vida, había trabajado para llegar a donde estaba, y ahora... ahora todo se le escapaba de las manos.

Finalmente, tras lo que parecieron horas, la motocicleta se detuvo en una zona apartada, lejos del bullicio del centro. Estaban en un barrio antiguo, donde los edificios de piedra parecían testigos de historias enterradas en el tiempo.

-Bájate -ordenó él sin voltear a verla.

Ella obedeció, con las piernas aún temblorosas. Cuando intentó retroceder, él fue más rápido y la sujetó del brazo, guiándola hacia una puerta de metal desgastada por el tiempo. Con una llave que parecía sacada de la nada, la abrió y la empujó suavemente al interior.

La habitación era pequeña y austera. Un sofá de cuero oscuro, una mesa con algunos documentos y un par de armas descansaban sobre ella. No había adornos, ni fotos, ni rastros de que alguien viviera ahí.

-Siéntate.

-No voy a sentarme hasta que me digas quién eres.

Él cerró la puerta detrás de sí, girándose lentamente hacia ella. Sus ojos, oscuros como la medianoche, la examinaron con una paciencia inquietante.

-Mi nombre no importa.

-Para mí sí -insistió Valeria, cruzando los brazos.

Hubo un silencio tenso antes de que él suspirara y caminara hasta la mesa. Tomó una de las armas y la deslizó hacia el borde, como si quisiera dejar claro que el poder seguía en sus manos.

-Me llamo Alexander.

El nombre resonó en su mente como una advertencia. No sabía si era real, pero al menos tenía algo a lo que aferrarse.

-Bien, Alexander. ¿Qué demonios está pasando? ¿Por qué intentaron matarme?

Él apoyó las manos en la mesa y la miró con seriedad.

-Porque sabes algo que no deberías saber.

Valeria frunció el ceño.

-Eso no tiene sentido. Soy solo una periodista de investigación. No tengo enemigos.

Alexander soltó una breve risa, seca y sin humor.

-¿Periodista de investigación? -repitió con ironía-. Valeria, acabas de escribir un artículo sobre la corrupción dentro del gobierno francés y las conexiones con la mafia rusa. ¿De verdad crees que no hiciste enemigos?

Su sangre se heló.

Sabía que el artículo podía generar incomodidad, pero nunca pensó que pondría su vida en peligro. Lo había trabajado con cuidado, con pruebas, con fuentes verificadas. Nunca mencionó nombres directamente, solo expuso los hechos.

-Pero... eso no es suficiente para que intenten matarme... -susurró.

-Para ellos sí.

Ella sintió que sus piernas perdían fuerza y se dejó caer en el sofá. Su mente intentaba encontrar una salida, una solución. Pero la realidad era clara: alguien quería que desapareciera.

-Entonces, ¿tú trabajas para ellos? -preguntó en voz baja, levantando la mirada hacia Alexander.

Él no respondió de inmediato.

-No exactamente.

-¿Entonces por qué me salvaste?

Alexander tomó asiento frente a ella, cruzando los brazos.

-Porque tenía la orden de seguirte.

El aire pareció desaparecer de la habitación.

-¿Qué?

-Me enviaron a vigilarte, a estudiar tus movimientos. Pero cuando vi que te iban a matar, decidí actuar.

Valeria sintió que todo daba vueltas.

-¿Quién te envió?

Alexander entrecerró los ojos antes de responder:

-Alguien que quiere mantenerte con vida... por ahora.

Un escalofrío recorrió su espalda. Esto no era un simple ataque. Era algo más grande, más peligroso de lo que jamás imaginó.

Y lo peor era que su única opción era confiar en el hombre que, hasta hace unas horas, la había estado siguiendo en las sombras.

También te puede gustar

Portada de la novela Deshonra y Redención
9.3
La gala por el octogésimo aniversario de El Santo de Plata estaba destinada a consagrar a Diego Ramírez como sucesor. Todo cambia cuando Sofía, su prometida, lo humilla ante la élite al confesar su amor por Pedro, su entrenador. Tras la traición pública, los amantes escapan, dejando el honor de los Ramírez por los suelos. Enfurecido por la afrenta, el abuelo de Diego exige una venganza total, transformando el dolor del heredero en una implacable cacería.
Portada de la novela Destinos inciertos
9.7
Al finalizar una misión secreta del Estado, descubro que mi hija Michelle ha desaparecido durante su pasantía en la ONU. La encuentro retenida en la universidad por Lacey Palmer, quien afirma que dicho cargo le pertenece por linaje, apoyada por un magnate y una experta de renombre. Al notar que se refiere a mi esposo y a mí, comprendo el engaño. Enfurecida por la usurpación, decido contactar a mi pareja para desenmascarar juntos a la impostora.
Portada de la novela Dulce venganza.
8.5
Arturo, un alfa cegado por el odio, busca cobrar justicia contra Leo Volco, el mafioso ruso responsable de la muerte de sus padres. Junto a la hacker Alina y su aliado Lucas, el protagonista penetra en un laboratorio secreto donde Volco desarrolla peligrosas quimeras genéticas. Allí enfrentan a un ser creado para exterminar alfas. Tras brutales batallas, Arturo comprende que el asesinato de su familia es solo el inicio de una conspiración global letal.
Portada de la novela Escapando de la jaula: Me casé con su peor enemigo
9.0
Engañado por calumnias, Dante, el Capo de Monterrey, somete a su esposa Elena a un infierno de tortura y frialdad. Para huir de su opresor, ella finge fallecer en un incendio y logra escapar de su jaula. Tiempo después, un Dante arrepentido la encuentra en París, pero Elena ha cambiado drásticamente. Ante sus ruegos desesperados, ella le impone una condición implacable: solo aceptará su perdón si él realiza el sacrificio más extremo por su traición.
Portada de la novela La herencia maldita
9.7
Ángel del Castillo deja su retiro en un convento tras conocer una verdad perturbadora sobre sus raíces. Su abuela le confiesa antes de fallecer que es portadora de un legado oscuro vinculado a Julián, un hechicero eterno sometido por su familia. Rodeada de fuerzas demoníacas y artes prohibidas, la joven explorará el pasado de su linaje para liberar a sus ancestros. Junto a Julián, su apoyo y nuevo amor, enfrentará al mal para alcanzar la redención.
Portada de la novela La maldición de la Emperatriz
8.1
Melissa, una hechicera consumida por los celos, fue condenada a muerte tras maldecir a su propio esposo. Aunque su ejecución se pospuso por su embarazo, falleció al dar a luz en brazos de su hermano. Catorce años después, su hijo padece las graves secuelas de aquel oscuro maleficio materno. En este escenario, un nuevo mentor asume la tarea de guiar al joven príncipe, luchando para evitar que la magia negra devore su alma y destruya su futuro para siempre.