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Portada de la novela LA REBELDE PRISIONERA DEL CRUEL ALFA

LA REBELDE PRISIONERA DEL CRUEL ALFA

Después de un error fatal que acaba con su vida, Tiana despierta transmutada en una bruja dentro de un peligroso territorio de licántropos. En este reino hostil, se vuelve la pieza clave de una violenta guerra civil donde dos hermanos se disputan el trono. Mientras la traición y la ambición la rodean, ella deberá elegir entre asegurar su supervivencia o seguir a su corazón. ¿Podrá Tiana navegar por las intrigas de este mundo salvaje y escapar de su destino?
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Capítulo 2

Me tiraron al rústico suelo de piedra, como si yo fuese una bolsa de basura. Me levanté de inmediato y miré a los hombres allí presentes; todos eran tan desagradables. Vestidos con pieles de animales. ¿Donde mierda estaba? Yo no deseo estar aquí.

- ¡La bruja quiere embrujarme! - gritó uno de ellos.

Yo puse los ojos en blanco. Y me di media vuelta para no verle, pero alguien volvió a poner su espada en mi cuello. ¿Acaso estaban locos? Y si iban a matarme, que lo hagan de una buena vez.

-Te mueves y te corto el cuello - me dijo uno de ellos.

La puerta del salón se abrió y entró un enorme lobo color blanco. El tipo que me estaba apuntando con la espada se apartó de inmediato.

- ¡Pero qué haces! Has algo con esa cosa, o nos va a matar - le grité al vikingo estúpido.

El lobo, frente a mí, empezó a hacer movimientos raros, hasta que un hombre quedó a la vista. Yo miré a mi alrededor, tal vez, estaba alucinando, definitivamente estaba en coma por la caída y mi cerebro estaba construyendo una realidad alterna. Nada de esto podía ser verdad. empecé a gritar como loca, ¡esto era una jodida locura! La espada de uno de ellos presionó mi cuello y yo me quedé en silencio de inmediato.

-Es una bruja, señor, y creo que es la que estábamos esperando - dijo el vikingo que me había traído.

Él se acercó al hombre muy desnudo frente a mí y le entregó el amuleto. Yo entonces entendí que ellos creían que era una bruja por ese estúpido amuleto. Esa anciana me las iba a pagar, todo era su culpa. ¡el que yo esté a punto de morir era su jodida culpa!

- Eso no es mío, sé que sonara extraño, pero yo no pertenezco a este mundo, estoy aquí por culpa de ese amuleto, así que por favor déjeme libre, se puede quedar con el amuleto si quieren - le dije al tipo frente a mí.

Él me quedó mirando, sus ojos parecían dos témpanos de hielo, este hombre se veía tan peligroso, su cabello largo y rubio caía por sus muy formados brazos. mi mirada se fue hasta su ente pierna, yo tuve que apartar la vista para no pasar por una pervertida.

- Al calabozo - ordenó él.

Yo negué con la cabeza, ellos tenían que entender que yo no me podía quedar aquí, ¡necesitaba que comprendieran que yo no pertenecía a este lugar!

- déjame libre por favor, yo no pertenezco aquí, por favor te lo ruego, yo quiero volver con mi familia - le dije entre lagrimas.

Uno de esos tipos se acercó a mí, me tiró sobre su hombro y empezó a andar conmigo.

- ¿ Adónde me llevas? Tengo que volver, por favor déjame ir - le suplique..

Él siguió caminando conmigo hasta que entramos a un lugar donde la peste era aún peor. Él siguió caminando hasta un lugar oscuro y frío, me lanzó dentro de lo que parecía una celda y cerró la puerta. ¡Espera! ¿Lo de ir al calabozo era verdad?

- ¡Sácame de aquí! - le grité con todas mis fuerzas, pero el horrible hombre ya se había ido.

-Las ratas te comerán poco a poco - dijo una voz.

Yo empecé a gritar. Volteé a ver de dónde provenía la voz, y allí, casi en los huesos, estaba un hombre encadenado a la pared.

Mis gritos de terror eran más y más fuertes, había varias ratas tratando de devorar los pies del hombre atado frente a mí. la puerta se abrió y entró el tipo peligroso yo le quede mirando, tal vez el comprendió que yo no pertenecía aquí, y me dejara libre.

- Gracias por venir por mí, pensé que me iba a quedar aquí para siempre - le dije lloriqueando.

Una rata corrió a mí y yo corrí al vikingo, me lancé sobre él y me abracé a su cuerpo con fuerza.

- Hay ratas - le dije lloriqueando.

El hedor de este lugar era insoportable, y ni hablar de lo aterrador que era. Yo no me iba a quedar un momento más aquí.

- Bájate de mí - me ordenó con su voz gruesa.

Yo negué con fuerza. Y me pegué mucho más a su cuerpo, si era necesario viviría sobre él, pero yo no iba a poner un pie en este lugar, esas asquerosas ratas podrían devorarme.

Me lanzó al suelo, yo me incorporé de inmediato y lo quedé mirando, apuñalé su muy duro pectoral con mi uña mientras lo miraba mal.

- ¡Te ordeno que me saques de aquí! - le grité con prepotencia.

Él se rio y me empujo lejos. Yo quería golpearlo, pero siendo sincera, yo no sobrevivía con un golpe de él, y menos con lo que vi. El tipo era un hombre lobo, él podría transformarse aquí y devorarme por completo.

- Tú no me ordenas nada - me respondió.

Yo lo miré de arriba abajo.

- Eres producto de mi imaginación, y si yo quiero que desaparezcas, lo harás de inmediato - le dije con mucha seguridad.

Cerré los ojos con fuerza por un momento y después los abrí.

- ¿Por qué aún no desapareces? - le pregunté con algo de preocupación.

- Te voy a quemar en la hoguera - me dijo.

Yo intenté correr, pero fui atrapada por él de inmediato.

- ¡Suéltame! - le ordené.

Mi espalda quedó pegada a su pecho, sus brazos estaban apretandome con fuerza. el miedo atraezo mi cuerpo, el dolor que sentia era real, como todo lo que estaba suediendo aqui.

- No quiero morir otra vez - le dije.

Él me dio la vuelta, me miró a los ojos, se veía emocionado, o algo por el estilo.

- ¿Cómo así? - me preguntó.

Yo respiré profundamente.

- He muerto, o eso creo, caí de un balcón, y terminé aquí, aun esto intentando averiguar de qué se trata esto, pero se que todo es culpa de esa anciana - le contesté.

Él arrugó el entrecejo, era obvio que pensaba que estaba loca, pero me daba igual, yo le estaba diciendo la verdad.

- Y yo soy una frágil princesa - me respondió.

Yo lo miré de arriba abajo, estaba segura de que este tipo era un idiota, pero no me podía quedar aquí a averiguarlo, yo necesitaba salir de este lugar, ¡necesitaba hacerlo ya! Salí corriendo del lugar, estaba segura de que iba a lograrlo, lo podía sentir.

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