Portada de la novela El día que morí y renací

El día que morí y renací

8.2 / 10.0
Sofía vive una pesadilla cuando su esposo, Marcos, ignora su crisis médica para priorizar a su amante. Esta traición provoca que el pequeño Leo muera en un accidente al intentar buscar auxilio. Tras fallecer por negligencia, Sofía despierta inexplicablemente en el pasado, antes de la tragedia. Armada con el conocimiento de su vida anterior, buscará salvar a su hijo, desenmascarar la crueldad de su marido y ejecutar una fría venganza contra quienes la destruyeron.

El día que morí y renací Capítulo 1

A Sofía Garza le faltaba el aire, sentía una presión asfixiante en el pecho.

Su hijo de seis años, Leo, la miraba con el rostro pálido de terror.

Shock anafiláctico.

Empeorando a cada segundo.

Ahogándose, logró pronunciar el nombre de su esposo, Marcos, rogándole que llamara al 911.

—¡Mami no puede respirar! —gritó Leo al teléfono.

Pero Marcos, ocupado en una junta de "negocios" con su amante, Valeria, desestimó la llamada con indiferencia, diciendo que era solo un "ataque de pánico".

Minutos después, volvió a llamar: la ambulancia que supuestamente había pedido para Sofía ahora iba en camino a recoger a Valeria, quien solo se había "tropezado" y torcido un tobillo.

El mundo de Sofía se hizo añicos.

Leo, un héroe en su pequeño corazón, salió corriendo a buscar ayuda, solo para ser atropellado por un coche.

Un golpe seco y espantoso.

Ella lo vio todo, como un fantasma en su propia tragedia, mientras los paramédicos cubrían su pequeño cuerpo destrozado.

Su hijo se había ido, porque Marcos eligió a Valeria.

Devastación.

Horror.

Culpa.

La imagen de Leo la atormentaba, marcada a fuego en su alma.

¿Cómo podía un padre, un esposo, ser tan monstruosamente egoísta?

Un arrepentimiento amargo y devorador le carcomía el alma.

Valeria. Siempre Valeria.

Entonces, Sofía abrió los ojos de golpe.

Estaba en el suelo de su sala.

Leo, vivo y sano, entró corriendo.

Era una segunda oportunidad, aterradora e imposible.

Ese futuro catastrófico no ocurriría.

Recuperaría su vida, protegería a su hijo y haría que pagaran.

Capítulo 1

Sofía Garza jadeaba en busca de aire. El pecho se le oprimía, una presión que aplastaba sus pulmones.

Leo, su hijo de seis años, la observaba, con su carita pálida de terror.

—¿Mami?

Buscó a tientas su EpiPen, con la vista nublada. Shock anafiláctico. Rápido.

—Llama... a Marcos —logró decir—. Nueve... uno... uno.

Leo, bendito su valiente corazón, tomó el celular. Sus deditos torpes buscaron en la pantalla.

Presionó el botón para llamar a Marcos.

—¡Papi! ¡Mami no puede respirar! ¡Se ve muy mal! —gritó Leo al teléfono.

La voz de Marcos se escuchó, distante, molesta.

—Seguro solo está teniendo un ataque de pánico, Leo. Dale el EpiPen. Estoy en un evento de negocios con Valeria. Llego pronto.

—¡No, papi! ¡Es en serio! ¡Dijo que llamara al 911!

—Ok, ok, le pediré una ambulancia —dijo Marcos, pero su tono era displicente.

Unos minutos después, mientras Sofía se desvanecía en una neblina de dolor, Marcos llamó de vuelta. Leo le puso el teléfono en la oreja.

—¿Sofía? Escucha, Valeria se tropezó. Se lastimó feo el tobillo. La ambulancia que pedí para ti, la voy a desviar para que la recoja. Ella está más cerca y le duele mucho. Tú solo usa tu EpiPen y ya, vas a estar bien.

El mundo de Sofía se fracturó. Valeria. Siempre Valeria.

Leo, al oír esto, gritó.

—¡No! ¡Mami necesita ayuda!

Dejó caer el teléfono y salió disparado hacia la puerta, probablemente para buscar a Doña Carmen, la vecina.

El claxon de un coche sonó. Un golpe seco y nauseabundo.

Sofía, a través de la niebla, escuchó un grito diferente, no era el de Leo.

Luego, silencio.

Su propia respiración se detuvo en un último y entrecortado jadeo. Sintió como si su espíritu se desprendiera, flotando por encima de todo.

Vio a Leo. Tirado en la calle. Inmóvil.

De repente, los paramédicos estaban ahí, atendiéndola a ella, y luego corriendo hacia Leo. Demasiado tarde.

La imagen se grabó a fuego en su alma: Leo, pequeño y roto, porque Marcos eligió a Valeria.

Devastación. Una palabra demasiado pequeña. Horror. Duelo. La culpa de no haber podido salvarlo.

Su corazón, o lo que quedaba de él, se rompió en un millón de pedazos.

Observó, como un fantasma en su propia tragedia, mientras cubrían a Leo con una sábana.

Marcos. Esto era su culpa. Su negligencia. Su monstruoso egoísmo.

Valeria. Esa mujer.

Si tuviera otra oportunidad. Si pudiera volver atrás.

Jamás dejaría que Marcos Treviño entrara en su vida. Protegería a Leo.

Haría que pagaran.

El dolor era absoluto. Un arrepentimiento amargo y devorador.

—Marcos —susurró su espíritu, en un voto de furia helada—, si hay otra vida, juro que jamás volveré a cruzarme contigo.

Sofía abrió los ojos de golpe.

Estaba en el suelo de su sala. Le dolía el pecho, pero podía respirar.

Le temblaban las manos. Se tocó la garganta. No había hinchazón.

Leo.

Se levantó de un salto, con el corazón latiéndole a mil por hora.

—¡Leo!

Él entró corriendo desde su cuarto, con los ojos muy abiertos.

—¿Mami? ¿Estás bien? Estabas haciendo ruidos raros.

Lo agarró, lo abrazó tan fuerte que él soltó un gritito. Vivo. Estaba vivo.

Sabía que sus ojos debían estar inyectados en sangre. Todavía le temblaban las manos.

El recuerdo de la calle, del golpe, de la sábana... era demasiado real.

Miró el calendario en la pared. La fecha de hoy. El mismo día.

Aún no había pasado.

Un milagro. Una segunda oportunidad aterradora.

La desorientación luchaba contra una determinación feroz y protectora.

No dejaría que ese futuro ocurriera.

Su celular vibró en la mesita de centro. Una notificación. Instagram.

Valeria Cantú.

A Sofía se le heló la sangre. Lo tomó, su dedo flotando sobre la aplicación.

Tenía que saber.

La historia de Valeria: una cena de lujo. Marcos, sonriendo a su lado.

Y en la mano de Valeria, un anillo nuevo y brillante. Un "anillo de promesa".

El texto decía: "Construyendo un futuro con alguien que de verdad ve mi potencial. ¡Tan agradecida por su apoyo para lanzar mi marca de bienestar! #NuevosComienzos #ApoyoTotal".

La fecha de la publicación: anoche.

Dolor renovado. Ira. Asco.

Él ya estaba "construyendo un futuro" con Valeria mientras estaba casado con ella, mientras Leo estaba vivo y sano.

¿Cómo podía? ¿Cómo podía un hombre carecer de la más mínima decencia?

La llave giró en la cerradura. Marcos entró, silbando.

Se detuvo al verle la cara.

—Oye, ¿qué pasa? Parece que viste un fantasma.

Olía ligeramente al perfume empalagoso de Valeria. Una mancha de labial, de un tono que no era el suyo, estaba en su cuello. Siempre era tan descuidado.

"Estás exagerando", diría siempre. Era su frase favorita. Le crispaba los nervios, le provocaba una aversión física.

—Marcos —empezó Sofía, con la voz tensa—, tenemos que hablar.

—Si te dijera que casi me muero hoy, Marcos, y que Leo casi se muere, porque estabas con Valeria, ¿qué dirías? —preguntó Sofía, con una calma peligrosa.

Él frunció el ceño.

—¿De qué hablas? Qué locura dices. ¿Te sientes bien?

Ella vio el vacío en sus ojos. La absoluta falta de comprensión.

No lo entendería. Nunca lo entendería.

El cansancio era un manto pesado. La amargura, un sabor familiar.

Había desperdiciado años.

—Quiero el divorcio, Marcos —dijo, y las palabras le supieron a libertad.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de El día que morí y renací

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Amor imperdonable de un millonario
9.6
Coral Velázquez es una maestra de la seducción que ha construido su vida sobre peligrosos engaños. Su próxima víctima es Deivis, un codiciado millonario al que logra conquistar mediante una elaborada red de mentiras. Tras instalarse en su lujosa mansión, la farsa parece un éxito, pero el secreto finalmente sale a la luz. Deivis, destrozado por la traición, decide cobrarse una venganza implacable que convertirá su pasión en un castigo oscuro y letal.
Portada de la novela Cegado por un Ángel Falso
7.9
Sofía, una bailarina de gran fortaleza, se ve obligada a contraer matrimonio con un heredero que permanece en coma para salvar el legado familiar. Por años, ha tolerado el maltrato de Mateo, el guardaespaldas paterno que la desprecia mientras idolatra a Isabela. Convencido de que su hermanastra es la mujer del vestido rojo que marcó su pasado, él la humilla sin piedad. Tras tanto dolor, Sofía huye, justo cuando Mateo descubre su gran error.
Portada de la novela Desperté siendo la esposa de mi archienemigo
9.0
Selena Grant, la poderosa heredera del imperio Seaview, despierta en una realidad incomprensible tras perder tres años de memoria. Ahora está casada con su mayor enemigo, un hombre que la desprecia y la acusa de manipularlo con falsos intentos de suicidio. Al hallar evidencias de su propia y antigua obsesión amorosa hacia él, Selena se siente devastada. No obstante, su orgullo se impone: no tolerará más humillaciones y exigirá respeto ante este oscuro engaño.
Portada de la novela Me clasifiqué entre los tres primeros en la lista de ricos del país
9.4
Tras recibir un diagnóstico de tumor cerebral, la protagonista descubre que su esposo, Ethan Wood, le es infiel con su propia agente. Ante la traición, decide divorciarse y reinventarse en los sectores de la inversión y el arte. Su éxito financiero es tan arrollador que alcanza el podio de la riqueza en Preayork. Mientras sus rivales celebran su supuesta agonía, un giro médico inesperado revela que su enfermedad terminal fue un error de diagnóstico.
Portada de la novela El amor nació cuando la máscara cayó
8.8
Greyson siempre consideró que la amabilidad de Elena era una farsa manipuladora. Sin embargo, cuando ella finalmente apaga su fervor y se muestra indiferente, él se hunde en el desconcierto. Esa gélida actitud transforma su realidad, llevándolo a rogar por el cariño que antes despreciaba con soberbia. Al perder su devoción, Greyson comprende que no puede vivir sin ella, descubriendo que su silencio es más hiriente que cualquier engaño previo.
Portada de la novela El prisionero del cielo
8.8
Carlos Marín vive bajo cautiverio, consumido por la obsesión de recuperar a su antigua pareja a través de cartas que nunca obtienen respuesta. Ante la promesa de libertad, el director de la cárcel le ofrece redactar un libro, sin saber que el trato esconde secretos turbios. Martín, su confidente, es el único que sospecha de la manipulación que busca incriminar a la joven. Atrapado en una red de engaños, su duelo se torna en una peligrosa trampa mortal.
Capítulos
Leer ahora
Compartir