Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela LA REBELDE PRISIONERA DEL CRUEL ALFA

LA REBELDE PRISIONERA DEL CRUEL ALFA

Después de un error fatal que acaba con su vida, Tiana despierta transmutada en una bruja dentro de un peligroso territorio de licántropos. En este reino hostil, se vuelve la pieza clave de una violenta guerra civil donde dos hermanos se disputan el trono. Mientras la traición y la ambición la rodean, ella deberá elegir entre asegurar su supervivencia o seguir a su corazón. ¿Podrá Tiana navegar por las intrigas de este mundo salvaje y escapar de su destino?
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Estaba boca abajo, amarrada a un tronco, esperando el inminente momento en el cual me prendieran fuego y morir de la peor manera.

-¡Bruja! -dijo una de las mujeres que estaban acomodando los troncos y la paja para que el fuego fuera más vivaz.

-Te voy a convertir en un cerdo y luego te comeré -le dije.

La mujer empezó a gritar y muchas personas se acercaron.

-¡Ha dicho que me convertirá en cerdo! -gritó.

Yo puse los ojos en blanco. Era tan estúpido que ellos creyeran que yo fuese una bruja. ¿Una bruja? ¿Es jodidamente en serio? Toda esta gente está loca.

-¡Quémenla o nos convertirá en cerdos a todos! -gritó alguien más.

Yo empecé a llorar; nunca pensé que moriría tan rápido en mi otra vida y de una manera tan horrible. El tipo rubio y peligroso se acercó a mí.

-Ahora no pareces tan valiente -dijo con una voz gruesa y rasposa.

Yo lo miré. El bastardo venía con una antorcha prendida. Tragué en seco y miré a otro lado, pero fue peor; las miradas de esas personas eran más aterradoras que la antorcha en la mano de ese peligroso hombre.

-¡Aléjate, infeliz! -le grité.

Él me sonrió y, de alguna manera, la preocupación de ser quemada aumentó.

-Deberías poder soltarte, se supone que eres una bruja -me dijo a modo de burla.

Yo lo miré mal.

-Lloverá y todo este puto lugar se inundará -le dije.

Él acercó la antorcha a la paja que estaba tirada en el suelo, y yo le grité que se detuviera.

-Haz que llueva o te quemaré -me amenazó.

Yo empecé a soplar la antorcha, pero era inútil; esa cosa era monstruosa.

-Estoy amarrada, boca abajo, no me puedo concentrar. Si me desamarras, te juro que haré que llueva -le dije.

Él volvió a acercar la antorcha y yo seguí soplando, como si eso fuera a ayudar en algo.

-Aún no llueve -me recordó.

Yo lo miré a la cara y el bastardo se estaba riendo.

-Lloverá, lloverá muchísimo -le dije.

Yo seguí soplando; necesitaba que él alejara esa cosa.

-Eres una mentirosa -me dijo.

La antorcha se acercó aún más. Yo cerré los ojos con fuerza.

-¡Que llueva ya! -grité.

Una gruesa gota de lluvia se estrelló contra mi mejilla. Yo abrí los ojos y lo miré; él se veía incrédulo, pero yo estaba feliz.

-Suéltame -le pedí.

Las gotas de lluvia se intensificaron y, de la nada, el agua empezó a caer a cántaros. Él se acercó a mí y me quitó las ataduras; yo caí como un bulto de patatas sobre los troncos y la paja que había puesto para quemarme.

-Levántate -me ordenó.

Yo me incorporé y lo miré; la lluvia lo hacía ver aún más peligroso. Miré de un lado a otro y empecé a correr. Si me quedaba, iba a terminar en la hoguera cuando la lluvia se detuviera.

Corrí tan rápido que no me percaté del enorme agujero que estaba justo frente a mí. Cuando traté de detenerme, fue imposible y terminé dentro del agujero. El olor a carne podrida inundó mis fosas nasales. Yo miré con más detenimiento y había varios cuerpos en estado de putrefacción.

-¡Auxilio! -grité con desesperación.

Traté de salir, pero la tierra se sentía como barro, y cada vez que intentaba trepar, era empujada hacia abajo. Podía sentir la carne de los cuerpos debajo de mis pies.

-¡Ayuda! -grité con más fuerza.

Él se asomó por el agujero, se puso en cuclillas y me sonrió.

-Esto te enseña a no huir de mí. Ahora pide que la lluvia se detenga o morirás ahogada junto a esos -me dijo.

Yo agarré un puñado de barro y se lo lancé a la cara; el barro se escurrió por su rostro aterrizando en el suelo.

-Tú vas a sufrir y yo lo voy a disfrutar -me dijo.

Él se levantó y se fue, dejándome allí en la podredumbre. Yo respiré profundamente y la peste quemó mis fosas nasales. Esto ya estaba siendo demasiado; necesitaba salir de aquí y no hablo del puto hueco, ¡hablo de este maldito lugar! Trepé otra vez y volví a caer. El agua estaba subiendo y con ella los cadáveres.

-Por favor, ayúdame, sé que estás allí -le grité.

Él se asomó, tiró una cuerda y yo la agarré de inmediato. Él empezó a subirla hasta que pude salir de ese asqueroso lugar.

-Eres peligrosa -me dijo.

Yo no le dije nada y tampoco tenía ganas de huir, ya que siempre terminaba mal.

-Te convertiré en un feo animal si te acercas -le advertí.

Él sonrió.

-Tú serás mía, y yo te domaré y me darás todo lo que te pida -me dijo.

Yo le iba a decir algún comentario mordaz, pero entonces un par de hombres se acercaron a nosotros; uno de ellos me quedó mirando.

-Algunos guerreros de la otra manada se están acercando -informó.

Yo los quedé mirando, y por sus caras era obvio que no eran buenas noticias. ¿Acaso no podía tener un poco de paz?

-Escóndanla -ordenó él.

Yo negué con la cabeza. Uno de los hombres allí iba a tocarme, pero yo no me dejé; ya estaba cansada de esto.

-¡Déjenme en paz! -les grité.

Los gruñidos y gritos se mezclaron con la torrencial lluvia. Yo aproveché y salí corriendo; esta vez sí tenía que salir de este lugar, cueste lo que cueste. Corrí hasta que pude ver un bosque, corrí a prisa hacia él, pero fui tumbada por algo que me golpeó en la espalda. Me di la vuelta y allí, frente a mí, estaba un enorme y feroz lobo negro. Yo tragué en seco, hasta aquí había llegado.

El aliento cálido del animal se estrelló contra mi rostro, mi cuerpo empezó a temblar de inmediato; hoy definitivamente iba a morir. Abrí los ojos lentamente. La enorme cabeza del lobo estaba justo frente a la mía. No sé cómo lo hice, pero me levanté de un salto y corrí. Tal vez era inútil querer correr, pero no me iba a quedar allí esperando a ser devorada por esa bestia. Sentía el corazón a punto de estallar en mi pecho, pero no podía detenerme. Los gruñidos del lobo resonaban cada vez más cerca, su aliento húmedo casi quemándome la nuca. Desesperada, giré bruscamente a la izquierda, adentrándome más en el oscuro bosque.

La lluvia se intensificaba, y el terreno se volvía resbaladizo y peligroso. Mis pies tropezaban con raíces y piedras ocultas bajo el lodo, pero seguía adelante, impulsada por el puro instinto de supervivencia. Sin embargo, un paso en falso me hizo perder el equilibrio y caí al suelo, golpeándome fuertemente el costado. Sentí un dolor punzante, pero no tuve tiempo de comprobar la magnitud de la herida.

El lobo apareció de nuevo, su mirada fija en mí, sus ojos brillando con una intensidad aterradora. Sabía que no tenía mucho tiempo. Miré desesperada a mi alrededor, buscando cualquier cosa que pudiera usar para defenderme. Mis manos encontraron una rama gruesa y, sin pensarlo dos veces, la empuñé con fuerza, lista para enfrentarme a la criatura.

El lobo dio un paso hacia mí, sus dientes afilados reflejando la luz de los relámpagos.

- ¡Te acercas más y te juro que te golpearé! -le grité.

El lobo retrocedió y de alguna manera me sentí un poco más relajada. Empuñé la rama con más fuerza y empecé a retroceder, hasta que mi espalda se estrelló contra algo. Volteé la cabeza lentamente y miré sobre mi hombro. Un aterrador hombre con un solo ojo me sonreía. Tiré la rama al suelo e intenté huir, pero el hombre me atrapó.

- ¡Suéltame! -grité desesperada.

Fui llevada entre sus brazos, como si pesara menos que una pluma.

-¿Qué carajo hacemos con la bruja Eirik? -preguntó el hombre con una voz asquerosa.

Una risa burlona resonó detrás. Y de la nada varios lobos se unieron a nosotros, algunos se veían heridos, ya que su pelaje se veía manchado con sangre.

- ¡No soy una bruja! -grité.

Fui lanzada al suelo, sin el menor cuidado. Metí mis manos para no lastimar mi rostro, pero las palmas de mis manos recibieron todo el golpe.

-Te han visto invocar la lluvia. Y si no fueras lo que estamos buscando, Ivar no hubiera luchado como lo hizo por ti -dijo una voz diferente a la del tipo tuerto.

Me di la vuelta y entonces vi al dueño de esa voz. Era tan alto, con el cabello negro y largo, pero lo que más destacaba en él eran sus ojos. Unos brillantes y aterradores ojos azules. Gateé un poco por el suelo, tratando de alejarme, pero él dio un par de pasos adelante.

-Si te acercas más, te juro que te hechizaré -lo amenacé.

Él sonrió de medio lado, se acercó más a mí, y de un jalón me tiró a su espalda.

-No creo en esas mierdas, pero sé que contigo conseguiré lo que quiero -me dijo.

Empecé a removerme sobre su hombro y fui duramente amonestada con un golpe en mi trasero. Respiré profundamente, tratando de calmarme; odiaba a este infeliz, y si de verdad tenía algún tipo de poder, lo utilizaría para volverle la vida un puto infierno.

-¡Te odio! -le grité con rabia.

Una risa ronca salió de él, moviendo sus hombros en el proceso. Ahora lo detestaba aún más. Tenía rabia y estaba segura de que lo despreciaba, tanto que me desconocía a mí misma. Las lágrimas de frustración empezaban a llenar mis ojos, pero me negué a dejarlas caer. No le daría el placer de ver cuánto me afectaba.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela El día que morí y renací
8.2
Sofía vive una pesadilla cuando su esposo, Marcos, ignora su crisis médica para priorizar a su amante. Esta traición provoca que el pequeño Leo muera en un accidente al intentar buscar auxilio. Tras fallecer por negligencia, Sofía despierta inexplicablemente en el pasado, antes de la tragedia. Armada con el conocimiento de su vida anterior, buscará salvar a su hijo, desenmascarar la crueldad de su marido y ejecutar una fría venganza contra quienes la destruyeron.
Portada de la novela El esposo que envenenó nuestro amor
8.5
Durante cinco años y diez pérdidas, creí que Bruno era mi salvador tras la caída de mi familia. Sin embargo, descubrí la crueldad de su engaño: él envenenaba mi té para asesinar a nuestros hijos por una deuda con su amante. Tras sobrevivir al incendio con el que pretendía eliminarme, he regresado con una identidad oculta. Mi único objetivo es destruir su imperio y vengarme por cada traición vivida en aquella lujosa jaula de oro que fue mi hogar.
Portada de la novela El gran regreso de la heredera despechada
9.3
Después de tres años de sacrificio, Corinne sufre el desprecio de su pareja, quien la deja por creer que es pobre. Todo da un giro cuando ella descubre su verdadera identidad como heredera de una fortuna colosal. Mientras asciende al poder, se enfrenta a peligrosos rivales que intentan destruirla. Sin embargo, no está sola: el imponente Sr. Hopkins se convierte en su aliado, apoyándola mientras ella aplasta a cada uno de sus adversarios.
Portada de la novela Es demasiado tarde, Señor Don: La esposa que usted enterró
8.4
Tras años de entrega, Aria descubre que Dante tramó su divorcio en secreto para unirse a la niñera. Despreciada y utilizada como escudo humano en un atentado para salvar a la amante de su esposo, ella decide simular su fallecimiento en un siniestro aéreo. Mientras un Dante arrepentido descubre que fue engañado, Aria resurge en Francia. El dócil Canario ha muerto; ahora nace el Segador, una mujer implacable resuelta a enterrar para siempre su pasado de dolor.
Portada de la novela Jenn.
8.8
Jenn se enfrenta a una huida frenética por sobrevivir mientras los grupos criminales más letales del planeta le pisan los talones. En un entorno dominado por la traición y las ansias de poder, la joven es el blanco de una persecución feroz de la que parece imposible escapar. Sus enemigos, implacables y decididos, no descansarán hasta capturarla, convirtiendo su existencia en una lucha constante donde la libertad no es una opción permitida.
Portada de la novela Mi pertenencia: eres mi perdición
9.2
La vida de Estrella se desmorona cuando una cruel traición la transporta a un país desconocido. Tras ser separada de Emir, el hombre que ama, termina cautiva bajo el dominio de un sujeto feroz que la reclama como un objeto personal. En medio de este entorno peligroso, ella se ve obligada a resistir la voluntad de un captor implacable decidido a retenerla. Mientras su pasado se borra, Estrella lucha por sobrevivir a un destino sombrío y forzado.