Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El precio del engaño

El precio del engaño

La humilde cuidadora Alicia llega a la mansión del poderoso Maximiliano Duarte para atender a Renata, su esposa. Al notar que la mujer simula una invalidez para retener al CEO, Alicia acepta un turbio trato para seducirlo. No obstante, el plan se desmorona cuando surge un afecto genuino y un siniestro accidente deja a Renata realmente lisiada. Entre la culpa y el amor, Alicia deberá lidiar con la investigación de un Maximiliano decidido a destapar cada mentira.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El timbre de la puerta resonó en la casa de Maximiliano, interrumpiendo el silencio matutino. Alicia apretó la correa de su bolso mientras esperaba que alguien abriera. El nerviosismo se acumulaba en su estómago, pero trató de no dejar que se notara. Tenía que estar segura, con la cabeza en su lugar. Este era el trabajo que había estado buscando, y no podía permitirse dar una mala impresión.

La puerta se abrió y Maximiliano apareció frente a ella, vestido con un traje oscuro y una expresión serena que parecía encajar perfectamente con la imagen de hombre exitoso que ella había formado en su mente. No era solo su apariencia lo que imponía, sino también la aura de autoridad que emanaba de él.

- Hola, Alicia. Me alegra que hayas llegado puntualmente. -dijo, dando un paso hacia atrás para dejarla entrar-. Bienvenida.

- Gracias por recibirme. -respondió Alicia, esforzándose por mantener la voz firme, aunque la tensión en su pecho era palpable.

Maximiliano la condujo hacia la sala principal, donde, para sorpresa de Alicia, había un ambiente mucho más cálido de lo que había imaginado. La casa era lujosa, pero no de una forma opresiva. Las paredes, aunque modernas, tenían toques de madera que daban una sensación de acogimiento. Alicia se sintió un tanto fuera de lugar, pero trató de no dejar que eso afectara su comportamiento.

- Como te mencioné por teléfono, mi esposa Renata necesita cuidados constantes debido a su condición. -Maximiliano comenzó, sin rodeos-. Ella está postrada en una silla de ruedas desde hace algún tiempo. Lo que busco en alguien como tú es no solo un cuidador, sino una persona que también brinde compañía. No quiero que se sienta aislada ni sola mientras estoy en el trabajo.

Alicia asintió, sabiendo que la responsabilidad era mayor de lo que esperaba, pero no dijo nada. Este trabajo era lo que necesitaba, y no importaba qué tan difícil fuera, no podía dejarlo pasar.

- Claro, entiendo. Me comprometo a hacer todo lo que esté en mis manos. -respondió con sinceridad, aunque el nudo en su estómago seguía allí.

Maximiliano la observó por un momento, como si estuviera evaluando algo en su interior, y luego dio un paso hacia adelante, acercándose más.

- Lo que te ofrezco es un salario generoso, bastante por encima del promedio, para que puedas dedicarte a esto a tiempo completo. Pero también hay una condición más importante. -su tono cambió ligeramente, y Alicia notó que había algo más que no le estaba diciendo-. Mi esposa, Renata, no es solo una persona con una discapacidad. Ella tiene una personalidad... complicada. Tiene sus altibajos, y a veces puede ser difícil de tratar. Es esencial que puedas manejar esos momentos.

Alicia lo miró con atención, tratando de entender la magnitud de lo que decía.

- ¿Complicada cómo? -preguntó, aunque en el fondo temía que la respuesta fuera más de lo que podía manejar.

Maximiliano hizo una pausa, buscando las palabras correctas.

- Renata tiene una personalidad fuerte, a veces manipuladora. Puede ser exigente y, si no está conforme con algo, puede hacer que las cosas se compliquen. Pero su situación requiere comprensión. No te preocupes, sé que no es fácil, por eso te ofrezco el apoyo necesario.

Alicia procesó sus palabras. Aquel trabajo no solo involucraba cuidar de Renata, sino también lidiar con su carácter. Si estaba dispuesta a aceptarlo, tendría que tener paciencia y flexibilidad. Pero lo que más la impulsaba era el dinero. La oportunidad de estar en un lugar con un salario decente, sin tener que preocuparse constantemente por cómo cubrir el mes, valía la pena el desafío.

- Lo entiendo. Estoy dispuesta a intentarlo. -contestó Alicia con firmeza.

Maximiliano sonrió ligeramente, como si hubiera escuchado exactamente lo que quería oír.

- Bien. Entonces, el siguiente paso será que pases un tiempo con Renata, para que puedas conocerla mejor antes de que tomemos una decisión definitiva. Esta tarde, si te parece bien.

Alicia sintió una mezcla de alivio y ansiedad. Sabía que ese primer encuentro sería crucial. No solo tendría que demostrar que podía cuidar a Renata, sino también que podía manejar la situación emocionalmente.

- Claro, estaré encantada. -respondió, intentando sonar más segura de lo que se sentía.

Maximiliano le indicó que lo acompañara al piso superior, y cuando llegaron, abrió una puerta a la izquierda. La habitación era amplia, con una cama grande en el centro y varias sillas dispuestas alrededor. En una de ellas, con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás, estaba Renata.

La mujer no miró hacia ellos al principio, pero Alicia pudo notar inmediatamente que no era la imagen de una persona que simplemente necesitara cuidados físicos. Aunque estaba sentada en una silla de ruedas, su postura era erguida, casi como si estuviera esperando ser observada.

Renata finalmente giró la cabeza hacia ellos, y sus ojos encontraron los de Alicia. No dijo nada al principio, pero su mirada era intensa, analítica.

- Así que tú eres la nueva... -dijo Renata, su voz suave pero cargada de desconfianza.

Maximiliano le sonrió a Alicia.

- Alicia, Renata. Ella será tu nueva cuidadora.

Renata observó a Alicia durante un largo momento, como si intentara leerla.

- No estoy segura de que necesite una cuidadora. -su tono fue casi burlón-. Pero si tú lo dices, supongo que tendrá que ser así.

Alicia, aunque algo desconcertada, trató de sonreír.

- Estoy aquí para ayudarte en todo lo que necesites, Renata. -dijo con suavidad, buscando no contrariarla.

Renata la miró fijamente, sin pronunciar palabra alguna, pero sus ojos parecían examinar cada detalle de Alicia, desde su postura hasta el tono de su voz.

- Bueno, veremos. -fue todo lo que dijo antes de volverse hacia la ventana, ignorando completamente la presencia de Alicia.

Maximiliano hizo un gesto con la cabeza, indicándole que lo acompañara fuera de la habitación.

- Tienes lo que se necesita para este trabajo, Alicia, pero será mejor que te prepares para lo que pueda venir. Renata puede ser... difícil. Sólo tienes que mantener la calma.

Alicia asintió, sintiendo el peso de sus palabras. No era solo un trabajo de cuidados, sino un juego de paciencia y control emocional. Tenía que estar preparada para todo.

- Estoy lista. -respondió, aunque en su interior sentía una mezcla de incertidumbre y determinación.

Maximiliano la miró una última vez antes de cerrar la puerta de la habitación detrás de ellos.

- Bien, empecemos.

También te puede gustar

Portada de la novela CORAZON LATENTE
8.1
Amy Xiomara padece una grave dolencia cardíaca, pero eso no impide que su devoción por el magnate Alexander Santana crezca tras conocerlo en persona. Él, cansado de la superficialidad de su entorno, se ve cautivado por la sinceridad de Amy, aunque también siente una fuerte conexión con la humilde Linda. En medio de este dilema emocional y el lujo, una tragedia inesperada despierta en Alexander un deseo de venganza que pondrá a prueba su capacidad de amar.
Portada de la novela El Amor Prohibido Del CEO
9.2
Edward busca destruir a la familia de Flora tras el asesinato de su antigua amante. En su plan de venganza, elige como objetivo a la hermana adoptiva de la culpable, Emily, sin imaginar que terminaría cautivado por ella. Tras fingir que solo buscaba justicia, la ausencia de la joven le hace comprender sus verdaderos sentimientos. Al cruzarse de nuevo, se encuentra con una mujer transformada y Edward deberá luchar intensamente para recuperarla.
Portada de la novela El corazón que le robaron
8.8
Sofía vivió un infierno de tres años encerrada mientras Camila usurpaba su vida. La traición alcanza su punto más cruel cuando Ricardo, su esposo, intenta quitarle el corazón para salvar a su amante, habiendo manipulado incluso a su hijo Pedrito para que la odie. Tras sobrevivir milagrosamente a este horror, Sofía renace con una fuerza imparable. Ahora, decidida a recuperar su destino, regresa para exigir el divorcio y enfrentar la obsesión de quien quiso destruirla.
Portada de la novela Es mi novio payaso
8.3
Karina, una antigua hacker conocida como Catrina, ansía estabilidad, pero su destino se cruza con Oliver, un payaso que esconde ser el sucesor de una poderosa mafia. Mientras su amor florece, Arturo y Oscar conspiran para derrocar a las cúpulas criminales usando la identidad secreta de ella. Entre traiciones y peligros familiares, la pareja debe luchar unida para sobrevivir. Tras vencer a sus enemigos, sellan su victoria y amor con una boda en Navidad.
Portada de la novela Orgasmos con el Jefe
9.4
Natalie recobra el sentido en la Casa del Placer, un club bajo el mando del despiadado Sonny Martonne. El gélido CEO y mafioso italiano la mantiene cautiva por error en un régimen de servidumbre total. Todo da un giro cuando el influyente líder descubre que la joven es virgen. Esta noticia desata en él una obsesión posesiva y celosa que lo obliga a reclamarla solo para sí, prohibiendo tajantemente que cualquier otro hombre se acerque a ella.
Portada de la novela Seducción peligrosa: El hombre al que todos temían es mío
8.0
Traicionada por la avaricia de su propia familia, Millie es forzada a un matrimonio con Aiden Elliott, un magnate rodeado de oscuros rumores sobre su vejez y salud. Intentando escapar de su destino, ella se entrega a un extraño, sin imaginar que ese hombre es el mismo esposo al que tanto temía. Aiden no es el anciano decrépito que todos describen, sino un tirano joven y posesivo que, obsesionado con Millie, se niega a dejarla marchar de su lado.