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Portada de la novela El Arte del Sexo

El Arte del Sexo

Daviana Morris ha trabajado un año para Connor Gershon, pero el retorno de Michele, el auténtico dueño de la compañía, lo cambia todo. Ella cae rendida ante el aura misteriosa de su nuevo superior, transformándose en el objeto de sus deseos más profundos. Pese a que Michele anhela poseerla y explorar su intimidad, Connor no está dispuesto a dejarla ir y busca seducirla. Daviana ignora que, en este juego de poder, Michele desconoce que ella aún es virgen.
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Capítulo 1

Era realmente tarde, a Daviana se le hizo muy tarde esa mañana para llegar a su trabajo puntual. Y es que su casa quedaba tan lejos de la empresa que tenía que hacer un esfuerzo sobre humano para cumplir con su horario.

La castaña corre por las escaleras de emergencia para subir al último piso donde estaba la oficina de su jefe, apresura el paso resonando sus tacones contra los peldaños. Al abrir la puerta de salida corre hasta su escritorio y mira nuevamente la hora en su reloj.

—Joder, ¡que tarde es!

Todas las mañanas debía llevarle café a su jefe o si no se ponía muy de malas, y ya se le había hecho muy tarde esa mañana.

—Demonios debo bajar a la cafetería a por ese maldito café.

[…]

El cuerpo sudoroso y deslumbrante de esa pelirroja excitaba mucho a Connor, el pelinegro hace a un lado su cabello dejando al descubierto su nuca en la que empieza a dejar furtivos besos que eriza el cuerpo de esa mujer.

—¡Ah! ¡Ah!, señor Gershon —gime sonoramente.

El CEO baja la mirada para concentrarse en la curva de su culo redondo y firme, la pelirroja se encontraba contra el lavado del baño mientras que él la sujetaba por la cintura al mismo tiempo que repartía besos a lo largo de la piel de su espalda.

Poco a poco fue descendiendo hasta su trasero desnudo, ella carecía de casi toda la ropa, lo único que llevaba puesto era el sujetador, pero no duraría mucho usándolo ya que pretendía comérsela completa.

Cuando Connor consigue llegar hasta su culo entre abre un poco los muslos de esa pelirroja de la cual desconocía su nombre. Al quedar sus muslos abiertos la zona de su coño queda expuesto y desde su campo de visión pudo notar como sus labios vaginales se encontraban peligrosamente abiertos.

Relame sus labios y decide aventurarse a meterse entre sus piernas para terminar alcanzando su coño, al rozar los mismos lo primero que hace es introducir su lengua entre esos pliegues palpitantes.

—¡Ahhhh! —la pelirroja gime a la vez que da un respingo en cuanto su coño es rozado por la boca de su jefe —. Señor Gershon, que rico —jadea elevando un poco el culo.

Mientras que ella estaba de puntillas, Connor le chupaba el coño a la vez que se aferraba de su cintura. La hacia bajar hacia su boca para chuparle con fuerza la vagina creando un sonido morbosos y carnal.

—Señor Gershon, por favor —ella suplicaba, pero él la ignoraba y seguía chupándole.

Era dulce el sabor de su flujo y su coño bastante provocativo, con ella no tenía idea cuantas chicas se había follado en la empresa, pero esa pelirroja definitivamente la sumaría a su larga lista.

El CEO hace girar su cuerpo y seguido de eso eleva una de sus piernas para ponerla sobre su hombro, con aquel movimiento vuelve a chuparle el coño. Estando de frente consigue meterse por completo los labios vaginales de esa mujer en la boca.

—¡Ahhhhhh! —la oye gritar mientras que arquea su cuerpo —. Mierda señor Gershon, me voy a correr…

La pelirroja reposa su mano sobre su nuca para ejercer presión contra su coño, Connor no desaprovecho la oportunidad para sorber con fuerza su vagina consiguiendo obtener más gemidos por parte de ella.

En cuestión de segundos su boca se llena de los fluidos vaginales de la pelirroja, sin perder nada de ella se lo traga mientras limpia su sexo con la lengua. Los espasmos de la mujer cesaron, pero seguía estando muy excitada como él.

El pelinegro se incorpora y sin decir una palabra la pelirroja baja la cremallera de su pantalón y en segundos termina por sacarle la polla, ella sonríe con malicia al mirar su gran erección y de inmediato de agacha posicionando su boca a la altura de su pene.

Connor la sujeta del cabello para guiarla hasta su polla que esperaba por esa boca, en cuanto sintió que ella se metió su pene en la cavidad húmeda de su boca gimió de placer.

—¡Ahhhh! —suelta mientras que cierra los ojos, inclina la cabeza hacia atrás disfrutando de la mamada que esa mujer le estaba dando —. Realmente eres muy buena en esto…

Ella se metía su polla hasta la altura de la garganta y hacia movimientos con su lengua alrededor de su pene que eran brutales. Tanto que el CEO muerde sus labios intentando contenerse de no eyacular en la boca de ella.

Envuelve su cabello en su mano y practica un poco de presión contra su polla, ella se lo tragaba sin protestar y eso lo encendía. El chico entre abre los labios puesto que siente que desea eyacular, ella le daba una mamada deliciosa, era un desperdicio que no llegara en su garganta.

Con la mano guía a la pelirroja para que acelerara un poco más la chupada y ella capto lo que él deseaba puesto que empezó a sorber su pene con un poco más de rapidez. El sonido que producía esos labios contra la piel de su pene era tan erótico.

—Mierda, harás que me corra…—masculla con voz ronca.

Así que el pelinegro retrocede sacando su polla de la boca de ella, la hace ponerse en pie para sentarla sobre el lavado; separa sus piernas y lleva dos dedos al centro de su coño para frotar su interior.

—Joder, estás bastante húmeda.

Sujeta la parte de atrás de la cintura de ella y luego la base de su pene, se aproxima con su enorme erección a la vagina de la pelirroja para penetrarla en una única embestida.

—¡Ahhhhhh! —la chica grita inclinando la cabeza hacia atrás.

—Sí, me gusta cuando gritan…

Empuja su pene un poco más adentro hasta que entra por completo y es cuando la penetra violentamente. Connor muerde su labio inferior mientras observa la unión de su polla con la vagina de ella.

Su pene salía y entrada en ella con facilidad, pero cada vez que lo extraía este venia salpicado de sus fluidos lo que incrementaba su excitación. Aprieta un poco más su cuerpo para estrechar su pecho contra el de ella.

En eso, en un ágil movimiento libera sus tetas del sujetador y cuando ve uno de los pezones de esa mujer se lo lleva a la boca para chuparlo. Sin sacar su polla de su coño Connor chupaba su pezón y penetraba su cuerpo sin parar.

La joven se aferró a su cuello con un brazo y el otro lo utilizo para mantener el equilibrio sobre el diminuto lavado de aquel baño de oficina.

—¡Oh, señor Gershon! Más, quiero más… —le pide casi que a los gritos.

Ella busca sus labios y ambos se besan mientras se cogen con rudeza, empapados en sudor tanto la pelirroja como el pelinegro alcanzan el orgasmo al mismo tiempo. Connor penetra con pujanza durante los últimos espasmos de su clímax disfrutando del mismo.

Cuando se sacia de la pelirroja, se aleja un poco de ella manteniendo la respiración acelerada.

—Eso ha estado bastante bueno, no me imagine que coger contigo me diera tanto placer.

—Lo mismo digo yo, señor —ella le responde con una sonrisa maliciosa en los labios.

—Quien lo diría, tan calladita que te veías.

—A veces las apariencias engañan.

—¡Eso veo!

Termina por alejarse de ella sacando su pene del coño de ella, ella se baja del lavado para que su jefe pudiera limpiarse.

—Debemos repetirlo de vez en cuando.

—Por supuesto, yo estaría encantada de volver a estar con usted.

Connor sonríe justo cuando guarda su pene y ajusta su pantalón. Al darse la vuelta observa la desnudez de esa pelirroja, realmente era bastante apetecible. Tanto que le provoco volver a coger con ella.

[…]

Daviana sube en el ascensor con el café de su jefe en las manos, la joven castaña observa el pasar de los números sintiendo verdadera impaciencia.

—Hubiera tomado las malditas escaleras.

En cuanto la puerta metálica se abre ella sale disparada directo hasta la oficina de él, sin tocar la puerta la castaña ingresa en el despacho para no encontrarlo sentado en su sillón como usualmente lo hallaba.

Frunce el ceño puesto que no era normal que él llegara tarde a la oficina, Daviana vuelve a mirar su reloj de mano fijándose que era bastante tarde. De pronto repara en la puerta del baño, estaba abierta y recordó que a su jefe le cabreaba que se quedara abierta.

Camina hasta la misma para cerrarla, pero no más al llegar a ella el café que tenía en la mano fue a parar al suelo. El cuerpo de Daviana se paralizo al ver como aquella pelirroja medio desnuda le chupaba la polla a su jefe.

En cuanto ellos repararon en su presencia se separan y Connor de inmediato guarda su polla.

—Mierda, como lo siento señor…

Daviana sale corriendo de la oficina para regresar a su escritorio con el corazón en la mano. Al tomar asiento se queda mirando a la nada, sus manos temblaban de los nervios que tenía. Era la primera vez que veía a su jefe en una situación como esa, llevaba un año trabajando para él y nunca lo pillo follando con una chica.

Aplana los labios al mirar la puerta de su oficina.

—Joder, ¿Qué mierda fue todo eso? ¿Qué demonios hace cogiendo con esa en el baño?

Luego repara en la hora que era.

—¿De verdad? ¿A esta hora de la mañana y ya está follando? —musita alterada.

Frota su rostro con impaciencia, se preguntó cómo diablos lo iba a ver a la cara ahora. Le gustaba mucho su trabajo, no quería renunciar solo por no poder verle la cara a su maldito y lujurioso jefe.

Entonces, justo en ese momento la puerta de su oficina cede y ella se tensa de inmediato. Hace como si no estuviera al pendiente de nada. Pero la mirada la traiciona y termina por levantarla.

En ese instante conecta con los ojos de la pelirroja quien sale con las mejillas sonrojadas, Daviana la conocía, era la recepcionista de la entrada del primer piso. Y a esas horas debería de estar trabajando, no follando con el maldito jefe.

Ellas se miran en silencio y luego esta camina de prisa hasta el ascensor… cuando las puertas del mismo se cierran con la recepcionista dentro, Daviana suelta el aliento.

—Demonios, ¿Por qué estas cosas me pasan a mí?

Reposa su cuerpo sobre el escritorio justamente cuando el teléfono comenzó a sonar, ella da un respingo sintiendo que el alma abandona su cuerpo.

—Señorita Morris, venga a mi oficina de inmediato —escucha la voz de su jefe luego de levantar el auricular.

Con las piernas temblando se pone en pie para dirigirse a la oficina, muerde la carne interna de sus labios justo cuando abre la puerta y observa a aquel pelinegro de mirada penetrante observarla.

—Ha tirado el café, ¿no piensa recoger ese desastre? —señala con la mano el lugar de la escena.

—Sí, lo siento mucho señor.

Corre hacia los pedazos de la taza, sus manos seguían temblando. Era la primera vez que se sentía tan incómoda en presencia de su jefe y es que él siempre la trato de manera profesional. Pero después de lo que había visto no estaba segura de cómo sería el trato.

Al recoger los pedazos se pone en pie para encaminarse hasta la puerta…

—Señorita Morris —ella se detiene en seco tensando todos sus músculos —. Con respecto a lo que ha visto hace un momento, espero que no se vuelva rumor de pasillo.

—No se preocupe, no estoy aquí para eso, señor Gershon —responde dándole la espalda.

—Me da gusto saber que será bastante discreta.

Connor contesta mirando exclusivamente la curva de su culo que no había visto antes, y es que era la primera vez que se fijaba que su secretaria estaba realmente apetecible. Y a decir verdad, era la única que llevaba trabajando para él tanto tiempo y aun no se la había follado.

< Que curioso hecho>

BIENVENID@S MIS AMORES A ESTA NUEVA HISTORIA DE AMOR CALIENTE...

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