Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Disturbia

Disturbia

Tras años de abandono y adicciones maternas, Jericho busca refugio con su padre, ocultando su dolor tras una vida de fiestas. Aunque un trauma la alejó del canto, conocer al célebre músico James pone a prueba su determinación. Sin embargo, un inesperado accidente altera el rumbo de su incipiente conexión y pone en riesgo sus esperanzas. En este complejo escenario, James intentará sanar sus heridas y ayudarla a recuperar la voz que juró silenciar.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Estábamos esperando a que Elisa terminara de cerrar la persiana del restaurante para poder irnos de allí, habíamos ayudado a recoger todo el local mientras a ella le hacía efecto la tila que había tomado. No voy a mentir, al verla así de nerviosa por ese hombre me recordó a cosas que había vivido con los variados novios de mamá, me hervía la sangre solo de pensarlo. Saqué las llaves de mi coche mientras Elisa cerraba con candado la persiana.

—¿Podemos hablar un momento de lo que ha pasado? —dejé mostrar mi confusión

—No ha sido gran cosa, estoy acostumbrada. Ser camarera a veces tiene estas cosas. —buscó los ojos de papá mientras contestaba

—Yo creo que sí ha sido gran cosa. —Elisa fue a hablar sin saber qué decirme, abría y cerraba la boca sin ninguna palabra saliente

—No ha pasado nada, que es lo que importa. —papá puso sus manos en mis hombros

Al darme por vencida con el tema, me encaminé al coche esperando que ellos me siguieran, pero solo lo hizo papá. Elisa estaba caminando hacia el otro lado de la carretera y miré a papá incrédulo

—No te creo —dije en voz alta y una ceja levantada— ¿En serio?

—¿Qué pasa? —di un gran suspiro e hice ruidos bruscos al salir del coche —¿Qué he hecho ahora!?

—Elisa! —grité y ella se volteó para mirarme— Sube, ni hablar, vas a ir tú sola después de lo de hoy — con una sonrisa agradecida cruzó la calle y subió al coche dándome las gracias a cada rato.

Con una mirada asesina miré a papá, él se encogió de hombros y mirándome fijamente, podía oír el "Pero que pasa ahora?", en sus ojos, devolví el gesto moviendo la cabeza hacia atrás, donde se encontraba Elisa y parecía que por fin, pilló la indirecta

—Vamos a ir a tomar algo al nuevo sitio que han abierto, ¿Te apetece venir?

Sonreí como una mala perra al conseguir lo que quería, aunque ella rechazó la invitación, ya que mañana tenía turno de mañana. Una vez la dejamos en casa, papá salió del coche y ambos se despidieron con las manos y sonrisas. Una vez que Elisa cerró su puerta principal estuve mirando a papá fijamente hasta que me miró

—Jericho, tienes que dejar de mirarme así porque no-te-entiendo —su sonrisa se desvaneció mientras hablaba y yo no pude parar de reírme, aceleré y nos encaminamos al nuevo bar de la ciudad.

Una vez entramos por la puerta pude oír a papá maldecir entre palabras, al olor, a hierba quemada, había gente tirada en los sofás y otros platicando de pie. Juraría que parecía que se separaban por secciones, las porretas y los "sanos"

—Santa mierda, ¿Dónde me has traído?

—Unas cervezas y nos vamos, ¿Sí? —dije después de pedir unas cervezas a la camarera que, por cierto, parecía una diosa del Olimpo

—¿Queréis ver la lista de canciones para el karaoke? —dijo la camarera al traernos la orden — Solo tienen que llamarme y listo! —se marchó entre la barra

Mis ojos brillaron al ver la sección de canciones que tenían, soy una muy buena fan del rock clásico y ver todas mis favoritas me hizo replantearme el subir

—¿Subes? —Dijo papá haciéndome volver a la realidad

—Lo dudo —respondí

—Aquí tienes una oportunidad, no veo gente conocida

—Ya, bueno —intenté disimular mi decepción — Otra vez será

Recuerdo que cuando me volví a mudar con papá creamos una regla en la que nunca volveríamos a hablar de esto, dejé claro que no quería revivir ese maldito momento de nuevo, pero joder, hasta yo lo echo en falta.

Un rato después de hablar un poco de todo, papá decidió que se retiraba

—Me voy a descansar ya —dijo papá terminando su botellín

—Pero si son solo la una de la mañana —lo miré graciosa

—Por esa razón es por la que me voy —dejó un billete para que pudiera pagar mientras se levantaba

—Un día estás de empalme y otro día te retiras a escasas la una... la vejez —reí para meterme con él

—In dii istis di impilmi y itri dii ti ritiris i iscisis li ini — burló y me dejó, riéndome a carcajada limpia en la silla — adiós imbécil, despiértame cuando llegues.

Una chica que iba llorando abrió la puerta de golpe dando a papá con la puerta en la cara, con su graciosa boca abierta de dolor me miró para decirme "Es Kat", me levanté corriendo para ir detrás de ella

Katherine fue la primera amiga que hice al llegar, yo no quería ser su amiga, era siempre tan amable conmigo, aunque yo fuera lo peor con ella para que me dejara en paz, hubo un momento que advertí que si no me dejaba en paz mataría a su gato. Lo hubiera hecho perfectamente dadas las circunstancias, pero ella se quedó ahí para todo, incluso cuando decían algo de mí, ella me defendía siempre.

Ella era Katherine Miller, fue la primera chica que me habló nada más llegar. A mí no me interesaba tener amistades por problemas de bullying que tuve en el pasado. Ella fue realmente amable conmigo, el tercer día de conocerla amenacé con matar a su gato de peluche mientras dormía si no me dejaba en paz, pero ella siguió a mi lado desde entonces.

—¿Kat? ¿Qué ocurre!? —pregunté tocando la puerta cerrada del baño, abrió la puerta para dejarme ver sus ojos hinchados y llenos de maquillaje desparramado, al verme empezó a llorar más y más

—Se ha muerto Izzy —rompió a llorar mientras venía caminando hacia mí

—¿Quién es Izzy? — no me sonaba de nada

—Mi-Mi pez!

Me empezó a temblar el puto ojo. Pensaba que era algo peor, la muy cabrona me había dado un susto de muerte, pero aun así… Llorar así por un pez ya podéis daros cuenta de la clase de personita que es. Salimos para el local para tomarnos una bebida para qué se pasará el disgusto. Se acercó un chico a pedir una canción, solo de escuchar el título ya se me revolvió la vida por dentro. Los recuerdos de mi cabeza hacían que estuviera a punto de vomitar. Observé por todo el local en busca de caras conocidas, algunos de clase, otros del pueblo y mira por donde, el chico misterioso de sudadera negra en un sofá. Podía ver relucir sus ojos desde donde estaba, una mirada pasiva y agresiva al mismo tiempo, tenía un mechón de pelo castaño bajando por su frente, la capucha puesta y con el humo de alrededor lo hacía más y más llamativo. Definitivamente, él destacaba entre sus amigos.

—Dos cervezas más! — gritó Kat a la camarera y me giré para mirarla, la pareja que teníamos al lado estaban hablando de lo grande que fue la época de Guns n' roses y de la importancia de que Izzy Strandlin volviera a la reunión por última vez, recé y supliqué para Kat no lo hubiera oído, giré la cabeza mordiendo mi labio para ver unos ojos brillantes y murmurando "Izzy..." Y acto seguido, más llantos y lágrimas.

—Y dos chupitos de tequila, gracias. —dije a la camarera y ambas intercambiamos miradas cómplices.

Venía una noche demasiado larga.

También te puede gustar

Portada de la novela Amigos con derechos
9.5
Tras concluir el bachillerato, Valeria vive un romance aparentemente ideal con el atractivo Isaac. No obstante, su paz interior se ve amenazada por una atracción clandestina hacia Leonardo, su amigo más cercano desde la infancia. Él ignora por completo lo que ella siente, pero un giro inesperado del destino obligará a que estos deseos salgan a la luz. Valeria tendrá que encarar una realidad que transformará sus relaciones para siempre.
Portada de la novela ¿Cómo podría no desearte?
8.2
Vivir con mi mejor amiga parecía el plan ideal, pero la presencia de su hermano Octavio lo cambió todo. Él es doce años mayor, una antigua figura del fútbol y, para mi desgracia, mi nuevo entrenador universitario. En el hogar se muestra arrogante y autoritario, tratándome como a una niña, mientras que en el campus me somete a su estricto control. Aunque es un vínculo prohibido y peligroso que debería evitar, la intensa atracción entre ambos es inevitable.
Portada de la novela El enigma del millonario
8.5
Arya Harley pacta un millonario acuerdo con Ayden Emory, un poderoso magnate neoyorquino. El contrato estipula concebir un heredero y fingir un romance bajo una regla inquebrantable: no puede existir contacto físico ni lazos sentimentales. Inmersa en este vínculo de conveniencia, Arya debe lidiar con la frialdad de su compañero mientras intenta desvelar los oscuros secretos que él protege. ¿Logrará descifrar el enigma oculto tras el millonario?
Portada de la novela El juego de las emociones
9.6
Nuestros sentimientos suelen reaccionar ante lo cotidiano, pero todo se complica cuando las inseguridades dominan la voluntad. Esta narrativa sigue a una mujer que, aun teniéndolo todo, padece bajo el peso del miedo y una autoestima frágil. Su gran conflicto es percibir a su esposo como alguien inalcanzable; la frialdad y evasión de él solo refuerzan sus complejos. ¿Podrán alcanzar la plenitud cuando sus propias mentes parecen sabotear el amor?
Portada de la novela Él sanó su corazón quebrantado y brillante
9.0
Engañada durante siete años, Eloísa descubre que su pareja solo la usaba como donante de órganos para su prometida. Tras ser chantajeada con videos íntimos y amenazada con perder sus riñones, la científica finge su muerte para escapar. Un lustro después, regresa transformada en una eminencia mundial con una posición de poder absoluta. Ahora, está lista para ejecutar su venganza y destruir al hombre que intentó despojarla de su propia existencia.
Portada de la novela Embarazada de mi Vecino Caliente
8.7
Tras escapar de su boda en Nueva York, una mujer vuelve a su pueblo y se topa con Sebastian Abernathy, el hombre a quien abandonó en el altar años antes. Un encuentro lleno de nostalgia y alcohol deriva en una noche de pasión. Todo se complica al saber que él es su vecino y que ella espera un hijo suyo. Mientras su prometido la persigue, ella debe afrontar las consecuencias de este prohibido e intenso vínculo que resurge del pasado.