Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Ceos: Matrimonio de Conveniencia, Amor Verdadero

Ceos: Matrimonio de Conveniencia, Amor Verdadero

Emilia y Alexander, líderes de constructoras rivales, terminan unidos por un malentendido tras un accidente. Ante la salud del padre de ella y una fusión empresarial, pactan un matrimonio falso de un año. Aunque la hostilidad marcaba su relación, la convivencia diaria despierta una química inesperada que transforma su rivalidad en amor. No obstante, su vínculo peligra por secretos oscuros y una tragedia familiar que amenaza con separarlos para siempre.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Alexander no tenía idea de lo que estaba pasando y es que no era típico en ella el actuar de ese modo.

-¿Qué es lo que te sucede? -le cuestiono extrañado.

Por desgracia Emilia no contesto, sino que tan solo se acercó un poco más a él; lo cual le sorprendió de inicio. Sin embargo, pronto se dio cuenta de lo que pretendía y es que se ocultaba tras suyo, mismo que solo causo su mayor desconcierto.

No lograba entender lo que pudo hacerla actuar de ese modo.

-¿Qué diablos te sucede Emilia? -deseo entenderlo.

-Cállate y no te muevas -respondió de forma cortante.

-Lo are si no me dices lo que ocurre -advirtió, mientras comenzaba a hacer girar el banco sobre el que se encontraba sentado.

Emilia no pretendía dejar que eso ocurriera, así que lo retuvo con firmeza.

-Hablo en serio, si te mueve te lastimare -lanzo un ultimátum en su contra.

Alexander en cambio le presto poca atención a sus palabras, soltándose de su agarre para comprobar de lo que se trataba.

En cambio, a sus espaldas no encontró nada fuera de lo normal. Tan solo un grupo de ejecutivos de la banca, chicas jóvenes tomando una copa y un par de viejos empresarios ensartados en una acalorada discusión. Nada que pudiera causar una reacción como esa o al menos lo creyó de ese modo hasta que vio algo más.

En el fondo del lugar se encontraba un hombre, quien justo se levantaba de su asiento y comenzaba a caminar en su dirección. Debía rondar los 35 años, un tanto regordete y con una actitud de lo más jovial y alegre.

-¿Quién ese ese galán? -le cuestiono burlándose.

-Eres muy gracioso. Mi padre me lo presento hace algún tiempo, tuvimos una cita por mera cortesía y desde entonces cada vez que nos encontramos trata de invitarme de nuevo. No sé qué más hacer para alejarlo, esto me resulta cada vez más molesto -admitió mientras tomaba su bolsa de la barra y pretendía salir de ahí.

-No me digas que tus padres aun intentan casarte, uno pensaría que a estas alturas ya habrían perdido toda esperanza al respecto -continúo mofándose.

-Ya vez que no, son más persistentes que un lobo con su presa -reconoció.

-Ahora ayúdame a salir de aquí -le pidió, aun en contra de sí misma.

-Claro que no, ahora sé que no soy el único candidato en esta carrera y me encantaría poder conocer a mi competencia -bromeo, riendo abiertamente.

-Me debes una o es que acaso debo recordártelo -respondió con severidad.

-No, por supuesto que no.

-En ese caso ayúdame a salir de aquí -repitió, tomándolo del brazo para que se levantara de su asiento.

-Pero... -trato de negarse de nueva cuenta.

-Ya me dirás todo lo que desees luego, cuando estemos fuera de aquí -se apresuró a afirmar.

-¿Y mi novia? -argumentó.

-Tampoco te pido que vallas conmigo a casa, solo ayúdame a salir de aquí sin que ese imbécil de me acerque -le pidio, logrando que al fin se levantara de su asiento.

-Está bien, solo que sea rápido. No quiero hacer esperar a mi novia -acepto.

-Te aseguro que ella estará bien -respondió mientras lo tomaba por el brazo y comenzaban a caminar hacia la salida, usándolo como un escudo para que aquel tipo no la viera.

Su plan pareció funcionar, porque continuo su camino hacia la barra, buscándola.

-Gracias -dijo Emilia, una vez se encontraron fuera del bar, en la recepción del hotel.

-¡Valla! No creí que fueras capaz de pronunciar siquiera esa palabra -admitió con fingida sorpresa.

-No tientes a tu suerte y acompáñame a mi auto -ordeno con aquella voz de mando y autoridad que parecía caracterizarla.

-No tientes tu a tu suerte o te regresare al bar con tu apuesto pretendiente -advirtió, deteniendo de forma abrupta su andar.

-No te atreverías -afirmo y es que estaba segura de que solo blofeaba.

-Si no me crees, supongo que entonces tendré que mostrártelo -opino soltándose de su agarre para tomarla de la mano e inicio a caminar de regreso al bar, llevándola con él por la fuerza.

Emilia había dado por hecho que mentía, hasta que sintió como la llevaba de vuelta.

-Detente -le exigió mientras trataba de oponerse, por desgracia sus zapatillas de tacón no hacían mucho por ayudarle; además claro de que él era más fuerte.

-¿Por qué lo aria? Esto será fantástico -argumento, sin poder mantener su actitud seria por más tiempo y es que pronto apareció una sonrisa en sus labios.z

-Tienes que dejar esto, maldito loco. ¡No estoy jugando! -alzo la voz sin importarle que alguien más la escuchara.

Alexander en cambio hizo oídos sordos a sus reclamos y continuo con su deseo de molestarla, lo cual valla que le divertía. Estaba pasando un buen momento, hasta que de pronto vio algo que le descoloco por completo. Algo que causo que se detuviera en un instante.

Vio algo imposible, a su novia atravesar el vestíbulo; pero no lo hacía sola. Caminaba de la mano de un hombre alto; pero no era eso lo que más le preocupaba, sino el hecho de lo cerca que se encontraban uno del otro y la expresión de felicidad en sus rostros.

Se encontraba a punto de llamarla, exigirle una explicación con respecto a lo que sucedía; cuando lo vio. Vio como ella se le acercaba y lo besaba, no se trató de un gesto de despedida. Fue algo más que eso, pues lo beso justo en los labios y con una pasión que le sorprendió.

Aquel beso solo podía tener un motivo y ese le aterraba hasta lo más profundo.

Por desgracia, para cuando salió de su asombro; ella y su acompañante salían por la puerta principal, abandonando el edificio. No podía permitir que lo hicieran, no sin obtener una explicación de su parte. No lo pensó siquiera y se dirigió a la puerta con premura deseando alcanzarles. Era tanta su desesperación, que no se dio cuenta de que no se encontraba solo y es que aun sostenía con firmeza la mano de Emilia.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Desde que te vi...
8.3
El imperio de Sebastián Nash corre peligro tras hacerse pública su aventura con la ambiciosa Catalina. Mientras el magnate sueña con la paternidad junto a su amante, su esposa Karen se esfuerza por proteger su legado de la traición. Catalina, impulsada por un pasado oscuro, manipula a Sebastián para ascender. No obstante, la llegada de Josh, un apuesto abogado, brinda a Karen un respaldo que desata sentimientos prohibidos y profundos.
Portada de la novela El billonario que perdió su sol
8.5
La vida de la protagonista se desmorona en plenos preparativos de su compromiso. Salvador Moretti, su prometido, la engaña para viajar a Aspen con Sofía, cuyo perro hiere de gravedad a la madre de la joven. Ante la tragedia, Salvador elige consolar a su amante. Tras el deceso de su madre y la traición, ella recurre a su padre, el capo Don Mateo Costello. Su plan no es la violencia física, sino borrar su rastro y aniquilar socialmente a quien la humilló.
Portada de la novela Él Me Dice que Me Ama
9.3
La estabilidad de Eveline se quiebra tras dos años casada cuando Shane, su marido y obstetra, causa la pérdida de su embarazo y pide el divorcio. En plena crisis surge Derek, un hombre seductor que le ofrece un cariño inédito, transformándose pronto en el origen de sus penas más profundas. Mientras ella lucha por recuperar su fuerza propia, el descubrimiento de un secreto sombrío sobre quién es Derek realmente pone en riesgo su frágil recuperación.
Portada de la novela Entre Dos Mundos, Un Solo Amor
9.5
Durante una década, aguanté la crueldad de Máximo Castillo con un solo fin: despertar a Leon de su coma mediante un rito matrimonial. Sometida a desprecios y retos físicos, cumplí mi manda en el altar justo antes de ser rechazada por otra mujer. Con mi objetivo libre, desaparecí para siempre. Ahora que Máximo intenta rastrearme, los oscuros secretos de mi sacrificio y mi verdadera identidad comienzan a atormentarlo en medio de una búsqueda desesperada.
Portada de la novela Un multimillonario descorazonado: nunca debió haberla dejado ir
9.6
Brandon amaba profundamente a Camila, pero la agonía de un viejo amor lo llevó a tomar una decisión fatal. Al exigirle el divorcio bajo la promesa de que sería algo momentáneo, rompió el corazón de su esposa. Camila, herida por su traición, decidió marcharse para siempre tras interrumpir su embarazo en secreto. Ahora, sumido en un dolor insoportable, Brandon la persigue buscando perdón, pero ella ya no está dispuesta a permitir que él regrese a su vida.
Portada de la novela La diva inalcanzable que dejó su mundo en ruinas
8.8
Tras un divorcio amargo, una mujer decide mostrar su verdadera identidad ante el hombre que siempre la menospreció. Mientras su exmarido idolatra a una piloto de leyenda y a un joyero prestigioso, descubre impactado que ella es la genio tras esos títulos. La arrogancia del sujeto se quiebra cuando su empresa colapsa bajo el control de su antigua esposa. Ignorando sus súplicas de perdón, ella lo abandona para forjar un futuro con un influyente magnate.