Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Cautiva del Alfa

Cautiva del Alfa

Tras ser traicionada por su esposo y despojada de su corona, una reina omega de sangre pura languidece en una celda. Sus hijos, decididos a salvarla, suplican la ayuda del alfa que lidera a sus enemigos. El guerrero acepta el rescate, pero impone una condición innegociable: ella deberá someterse a él totalmente. Aunque juró no volver a pertenecer a ningún hombre, ahora se debate entre recuperar su libertad o ceder ante la pasión del hombre que la reclama.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Hades, alfa de la Manada de Plata no daba crédito a lo que sus ojos veían. Dos de los hijos de su mayor enemigo estaban arrodillados ante él, implorando que derrocara nada más ni nada menos que a su padre. Esa si era una broma de muy mal gusto. No era una persona cerrada de carácter pero le gustaría darles unos buenos correctivos a aquellos dos cachorros que osaban burlarse de su persona. O tal vez aquello era simplemente una estrategia de su padre para acabar con su poder.

Era conocido por su carácter amable con los cachorros más no con aquellos que intentaban manipularlo. Pero por el momento, les seguiría el juego. Nadie sabe a dónde podría llegar.

-¿Y cuál es el objetivo de venir a pedirme algo así?- sentado en el trono de la gran sala imponía respeto como todo el magnate que era. Los otros presentes estaban incómodos por la situación presente pero sin su orden no harían nada.

Los dos jóvenes bajaban su mirada evitando la de él, un símbolo de total sumisión, aunque las manos del que parecía el mayor se cerraban sobre sus rodillas mostrando que no estaba de acuerdo con aquella posición. Siendo hijos de alfa, esa actitud era memorable y Hades admiró que no se hubiera rebelado ya. Tal vez su pedido no era tan descabellado.

-Hace poco- comenzó a decir este tensando los hombros- Descubrimos los actos de nuestro padre y no toleraremos más eso, no cuando nuestra madre es la que está en peligro-

Se hizo un silencio incómodo y Hades recostó los codos sobre sus muslos, interesado.

-Sigue-

El chico levantó la cabeza pero la bajó tan pronto se dio cuenta que el alfa lo interrogaba con cada poro de su cuerpo.

-Hemos descubierto que nuestra madre está viva y esta encarcelada en una de las mazmorras subterráneas. Nuestro padre la ha tenido cautiva desde hace mucho tiempo y ha tomado su lugar como alfa total de la manada, usando su cuerpo solamente para procrear-

-¿Y crees que te voy a creer algo tan descabellado?- los dos chicos ahora si lo miraron con sus ojos desorbitados, como si la esperanza se escapara de ellos. Hades lo ignoró, si mentían, tarde o temprano la verdad saldría a la luz.

-Es bien sabido que su madre enfermó después del primer heredero, y que después de eso se confinó hasta que murió. Esa historia de que todos son hermanos de la misma madre es una tontería. No después de los múltiples amoríos del alfa-

-Pero no mentimos- el menor gritó desesperado recibiendo una ceja arqueada por parte del alfa.

-¿En serio? Denme pruebas y tal vez piense en su oferta- si no se equivocaba, su madre era la única omega de sangre pura de la manada y a leguas a la redonda, esto era serio.

Los chicos se miraron incómodos, pedirles pruebas cuando no la tenían, era cruel. El mayor mordió su labio inferior hasta que sangró. Sabía que había sido una idea descabellada irle a pedir ayuda al mayor enemigo de su padre, pero nadie más podía enfrentarlo.

Hades poseía una manada igual de grande y poderosa que la de ellos. Además, sus tierras colindaban, ir a buscar a otro alfa hubiera tomado demasiado tiempo, y tiempo era algo que no tenían. Alan hizo lo que nunca hubiera hecho en otra situación. Bajó su cabeza hasta casi tocar el suelo y suplicó.

-Usted es nuestra única esperanza. Por favor recapacítelo-

Su hermano a su lado copió su posición, repitiendo las mismas palabras.

Los ojos plateados del alfa miraron la escena con incertidumbre. Olía el miedo salir de los cachorros, pero no un miedo por mentir, sino de aquel que sabes que puedes perder todo.

-Guardias- llamó- Llévenselos-

Los dos jóvenes levantaron la cabeza con una expresión de terror y desilusión mezclada.

-Alfa- Alan intentó otra vez.

-No me repliques muchacho, espera como un buen cachorro, esta decisión no la puedo tomar tan a la ligera-

Pudo ver como los ojos del chico brillaron, una pizca de esperanza, aunque él, no prometía nada.

***

Siran cerró la puerta tras su espalda y se sentó después de que su alfa lo hiciera detrás de su buró de preciosa caoba tallada.

-Mi fiel consejero, que piensas respecto a lo sucedido-

El lobo de apenas 300 años, pero que no aparentaba más que un humano de 25 se tocó el ceño como siempre lo hacía cada vez que sacaba una conclusión.

-Creo que es una buena oportunidad para que te hagas con la Manada Gris, alfa-

-Siempre tan sabio, amigo mío-

También te puede gustar

Portada de la novela Besos Gélidos
9.1
Él partió con el corazón lleno de odio tras una vil traición, dejando atrás solo silencio. Mientras ella intentaba rehacer su vida, el destino forzó un reencuentro inesperado. En el día de su boda, el hombre regresa convertido en alguien cruel, dispuesto a destruir su felicidad y desmoronar su mundo. Entre tensiones y peligros, la verdad saldrá a flote. Solo entonces se descubrirá si el amor es capaz de redimir un alma consumida por el dolor y la venganza.
Portada de la novela Ceguera Parental: Mi Último Aliento
9.2
El alma de Ricardo contempla con horror cómo sus padres, un detective y una forense, examinan su propio cadáver sin identificarlo. Mientras ellos alaban a Miguel, su hijo adoptivo, desprecian los restos del protagonista creyéndolo un extraño. La verdad saldrá a la luz mediante una lista y un anillo, exponiendo la traición de Miguel y el favoritismo de unos progenitores que, al descubrir la identidad de la víctima, se hundirán en una culpa devastadora.
Portada de la novela El Destino de la Luna Rechazada
8.2
Yvette Presley es la única superviviente de su manada tras una masacre devastadora. Al cumplir dieciocho años, el dolor de la pérdida se intensifica cuando su propia pareja decide rechazarla cruelmente. Lejos de rendirse, este desprecio fortalece su voluntad para buscar un propósito mayor. Enfocada en potenciar sus habilidades, Yvette se prepara para ser una Luna poderosa. Quienes la traicionaron pronto enfrentarán las consecuencias de su implacable venganza.
Portada de la novela El Favor de La Dama Primera
8.8
El frío mármol del suelo me trajo de vuelta a la vida, un dolor sordo en el pecho, el único recuerdo de mi muerte. Había vuelto al día que lo cambió todo, a la Hacienda Valente, pero todo se sentía ajeno. Mi mente era un torbellino de sangre y traición: Ricardo, mi prometido, apuñalándome; Isabella, mi hermana adoptiva, con su falsa angustia; y mis propios padres, observando con fría indiferencia. Todo por ambición. Mi sacrificio como charra heroína, protegiendo a la Primera Dama de un toro furioso, no fue suficiente para ellos. Mientras yo luchaba por recuperarme, Isabella, a quien crié como mi propia sangre, usó mi nombre, mis caballos, mis trajes, para robar mi fama con la ayuda de mis padres. Luego sedujo a Ricardo, convenciéndolo de que yo quedaría lisiada y que ella era la mujer fuerte que necesitaba. El día que me recuperé, los encontré anunciando su compromiso. Mis padres sonreían, orgullosos de su "nueva y mejorada" hija. Cuando intenté exponer la verdad, me llamaron loca, celosa. En su boda, interrumpí la ceremonia, pero Isabella fingió un suicidio. Al intentar salvarla, Ricardo apareció. Viéndola "en peligro" por mi culpa, sacó la navaja ornamental de su traje de charro. "¡Arruinaste mi felicidad!", gritó, y me la clavó en el pecho. Morí en el salón de fiestas, con mis padres apartando la mirada. Pero ahora... ahora había vuelto. En mi cuarto. El mismo día del incidente con el toro. Escuché el bramido del toro, un grito agudo. No era el de la Primera Dama. Era el de Isabella. Mis padres la habían empujado a tomar mi lugar. Una sonrisa amarga se dibujó en mi rostro. Me levanté. La Sofía de dieciocho años me devolvió la mirada, con ojos que ya no tenían inocencia, sino la frialdad del acero y la sabiduría de una muerte dolorosa. Esta vez, no habría sacrificio inútil. No. Esta vez, habría justicia. Isabella, Ricardo, papá, mamá... Me quitaron todo. Me usaron, me desecharon, me mataron. He vuelto del infierno. Y les voy a hacer pagar. A todos y cada uno.
Portada de la novela Hija del rey del casino: la venganza
9.6
Tras enriquecerse en el casino, Smith Caldwell traiciona a Sofía Croft y la deja por otra mujer. Sin embargo, su fortuna desaparece pronto, llevándolo a entregar a Sofía a unos usureros para pagar sus deudas, bajo el pretexto de que su orfandad la deja indefensa. Lejos de acobardarse ante sus captores y el personal, la joven reacciona con una risa cargada de desafío y exige una reunión inmediata con el líder máximo de la organización.
Portada de la novela La presidenta esta confundida
8.9
Lucía Ferrer habita en una jaula de oro, sometida a los mandatos de su linaje y a una boda pactada. Sin embargo, su existencia cambia drásticamente al ser salvada de un ataque por Gabriel, un hombre que vive en la indigencia tras un pasado traumático. Esta conexión inesperada entre dos clases sociales distintas impulsa a Lucía a buscar su autonomía. Ambos deberán desafiar la ira de su familia y los estigmas del entorno para proteger un amor prohibido.