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Portada de la novela Atada a un matrimonio

Atada a un matrimonio

La muerte de Lionel Berlusconi, el líder supremo de la mafia, desata un giro drástico mediante un testamento inusual. Alessandro, su nieto y eficaz sottocapo, descubre que para recibir su herencia debe casarse de inmediato. La seleccionada es Cristel Wilson, una mujer que ya tenía su vida organizada y planes de boda con su pareja. Forzados a un vínculo sin afecto, ambos deberán enfrentar una unión que desafía sus principios y sus realidades.
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Capítulo 3

Cristel

______________________________

Mi cabeza duele tanto que no me importaría si alguien me la arranca ahora mismo. Con trabajo me giro en la cama para mirar el reloj.

Tiene que ser una broma, no pueden ser las tres de la tarde, ¿verdad?

Jadeo cuando siento una fuerte punzada de dolor que viaja directo a mi cerebro.

Ya te deprimiste suficiente ayer, es hora de hacerme orgullosa de ser tu conciencia.

Tu cállate, que suficiente tengo como para aguantarte a también a ti.

Vale.

Por suerte tengo una botella de agua al lado de la cama, necesito hidratar mi garganta.

¿Acaso anoche bebí arena?

Recuerdos de mi llamada con Emma diciéndome que Josh quiere pedirme matrimonio, yo bebiendo como una loca borracha, hablando con un completo desconocido...

Esos ojos oscuros como un cielo sin nubes en la noche.

Esa boca con promesa de diablo.

Creo que te ordené callarte.

Vale.

Recuerdo sus ojos, una versión oscura de los míos, pero con el mismo dolor. O tal vez fueron ilusiones de borracha. Recuerdo comenzar a hablar de mis problemas, pero no logro recordar mis palabras ni las de él.

Ale, creo que ese era su nombre... o por lo menos algo parecido.

Lo que si no recuerdo es el tatuaje que ahora tengo en mi dedo anular de la mano derecha.

Y tampoco recuerdas como llegamos al hotel. Pero mejor hablemos de ese precioso tatuaje que tenemos.

Mi primer tatuaje son unas mini esposas en el interior de mi dedo, ahora enrojecido e inflamado, pero eran de un color sangre tan vívido que sería difícil de esconder.

Por lo menos seguía con la misma ropa de ayer puesta.

Me desnudo y entro a la ducha de agua fría para aliviar el dolor. En cuanto termino me preparo un café bien fuerte y con el móvil en la mano hago la primera llamada que debo hacer.

-Cris?- responde después del tercer timbre.

-Hola papá, que bueno es saber que no te han matado -respondo con sarcasmo.

-Lo siento Cris, no sabía lo que hacía ese día, no sé como pude hacerle eso a mi pequeña. No merezco ser tu padre ni tener la familia que tengo -dice con voz llorosa.

-No, no nos mereces pero para tu fortuna yo no me parezco a ti, yo si soy leal y no vendo a mi familia.

-Lo siento hija...

-Aunque te disculpes mil veces no voy a perdonarte, quiero que sepas que hago esto por mamá y por Kate, ellas no merecen sufrir también las consecuencias de los juegos y deudas tuyas -me duele decirle estas palabras al hombre que mas he amado en la vida, pero no soy capaz de perdonarlo -dime como los contacto.

-Han estado siguiéndome y vigilando la casa. Hace una semana lo noté, tengo miedo por tu hermana, no quiero que le pase nada a ella.

Claro, pero no le importa lo que ,me pase a mi.

-Diles que vengan por mi y que los dejen a ustedes tranquilos, voy a casarme con quien quieran. Dales la dirección del hotel, estaré esperándolos aquí -mi voz sale fría, a tal punto que hasta yo me sorprendo de lo irreconocible que soné.

-Está bien mi niña, pero cuidate mucho y nunca olvides que te quiero y lo siento muchísimo -se calla y siento como alguien habla con el del otro lado.

Mi corazón duele y lucha por creer esas palabra.

-Bell, eres tú? -escucho decir a mi hermana.

Y si, Bell soy yo. Ese mote se me quedó desde que mi hermana vio por primera vez Tinkerbell , la peli animada de la hada pequeña que usa un vestido verde, según ella se parecía a mi.

-Hola Kate, ¿como estás?

-Oh Dios, estaba súper preocupada por ti, anoche trate de llamarte varias veces pero no contestabas -dice todo tan rápido que casi pierdo el hilo.

-Iba a llamarte después que terminara con papá - le respondo sinceramente, tenía cinco llamadas perdidas de ella cuando revisé el teléfono.

-Espera -siento como sale corriendo, supongo que buscando un lugar tranquilo para hablar -ya, vine al cuarto para poder hablar.

La conozco tanto que más que mi hermana menor podría ser mi hija.

-Bell, por que papá estaba llorando?

-Por nada que debas preocuparte tu, aquí la hermana mayor soy yo y ya me estoy encargando de solucionarlo.

-Bueno, confío en ti y presiento que no quieres que siga preguntando, así que me callo. De todas formas hay algo mas que quiero hablar contigo.¿ Sabes algo de Joshua?

¡Oh no, otra vez!

-Si te refieres a la propuesta de matrimonio, si, lo sé.

-¿Cómo lo sabes? ¿El idiota se te propuso por el móvil?

-No, él no sabe que yo sé. Me lo dijo Emma anoche.

-Que chismosa Emma, yo quería ser la que te dijera, se salva que me agrada -dice con voz de malcriada antes de cambiar a una intrigada -Entonces por eso es que anoche no me contestabas? Estabas pensando en como rechazarlo.

-No era por... ¿cómo sabes que voy a rechazarlo?

-Oh vamos, en serio no pensarás que me creía eso de tú enamorada de él.

-Yo sí quiero a Josh- declaro con firmeza.

-Y no he dicho lo contrario, pero de querer a amar hay un largo camino.

-No es por eso mi decisión Kate -le digo siendo incapaz de ocultar la tristeza en mi voz.

-Bell, no me asustes. ¿Qué pasa?

-Me voy a casar - en cuanto digo esas palabras se crea un gran gran gran silencio.

-¿Que?- es lo único que logra decir.

-Voy a casarme dentro de unos días, se llama Alessandro.

-¿Te has enamorado y no me habías dicho nada? ¡TE PASASTE DE MAL HERMANA CRISTEL! -grita esto último y no sé si esta enfurecida o contenta, el caso es que tengo que alejar el móvil de mi oído.

-No te lo había contado porque recién ayer me enteré, no hago esto por amor Kate, ni siquiera lo conozco.

Siempre he sido sincera con mi hermana y eso no iba a cambiar ahora por culpa de mi padre.

-Por eso lloraba papá ¿verdad?¿Qué pasó? Quiero que me lo cuentes todo ahora mismo y no omitas ningún detalle.

¿He dicho que ella es la más inteligente de las dos?

Y así pasaron las próximas dos horas, le conté lo que papá hizo aquella vez que se fue de la casa cuando ella esa pequeña, sobre el contrato que firmó y como lo quieren cobrar ahora conmigo.

Logré convencerla de que no le dijera a mamá, a veces es mejor quedarse en la ignorancia para no sufrir. Y armamos un plan para el asunto de Bob.

Ella le dirá que no voy a regresar a Canadá porque me enamoré de alguien más y quiero casarme con él, que lo siento por no darle la cara pero que no estaba preparada para hablarlo con él y que esperaba que algún día me perdonara.

No quería dañarlo, yo lo quería y ahora era obligada a rechazarlo fríamente.

No te hagas, ambas sabemos que nuestra hermanita tiene razón en lo que dijo, tu no lo amas y aunque esto no hubiese pasado no ibas a aceptar su propuesta, solo amas tú trabajo.

Si me hubiese casado con Josh.

Aja, dejarías tu trabajo por casarte.

No tengo por qué dejar mi trabajo si me casara con Josh.

¿Y cuando te mandaran a algún lugar a buscar nuevos proyectos para la LiveArt? El también tiene un trabajo que le impide viajar contigo y lo sabes. No quieras discutirme.

Odio que seas tan sarcástica. Seguro que no me tocó una conciencia errónea?

Soy lo que piensas pero no te atreves a aceptar, tú me creaste. No quieras librarte de mi ahora.

Más tarde llamé a Lucía y le conté la misma versión que le contaría Kate a Josh. No quería mentirle a mi mejor amiga, pero fue lo correcto de hacer. Sabía que Josh iría a ella por alguna explicación y no podía correr el riesgo de que ella le contara.

Cuando terminé de comer, me senté frente al televisor tratando de encontrar algo que me relajara, aunque no hizo falta, porque en cuanto me acosté en la cama caí en un sueño profundo. Tal vez el estrés era más grande del que creía.

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