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Portada de la novela Amores Como el Nuestro

Amores Como el Nuestro

El reencuentro entre Zamira y Sebastien ocurre trece años después de su separación. Él ha triunfado en el fútbol profesional, mientras ella carga con el dolor de un secreto oculto: la hija que compartieron desapareció tras nacer. Sebastien desconoce su paternidad, pero volver a ver a Zamira lo obligará a confrontar un pasado lleno de sombras. Unidos por la esperanza, ambos iniciarán una búsqueda desesperada para hallar a la pequeña que les arrebataron.
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Capítulo 3

[ZAMIRA]

Mi esposo me toma la presión en el sofá de la sala de nuestra casa y me mira entrecerrando sus ojos. —Tu presión arterial está bien cariño.— Comenta. –Creo que lo que tú has tenido ha sido un shock nervioso ¿Me explicaras porque nunca me dijiste que conocías a Sebastien Torres? ¿O guardaras silencio como lo has hecho durante el camino a casa? — Me pregunta bastante serio. «¿Cómo le explico que me he puesto nerviosa porque me reencontré con el padre de mi hija? ¿Cómo le explico que tengo una hija de casi 13 años en algún lugar del mundo a la cual mi padre hizo desaparecer cuando nació?»

No puedo... no tengo el valor... Enfrentar a Iker seria tener que enfrentar a Sebastien, y enfrentar a Sebastien, conllevaría a arruinarle su vida tan perfecta... esa que ha conseguido con su talento para el futbol. Los recuerdos del día que cumplí 18 y que salí del internado en el que mi padre me encerró en Suiza vuelven a mi mente. Lo primero que hice fue regresar a Málaga, pero no lo encontré, según me dijo Nadia se había ido a Madrid a jugar para un equipo. Ese día supe que no podía involucrarlo en toda esta mierda, no cuando su futuro era brillante. —¿Me dirás o no? — Insiste Iker regresándome a la realidad. —No lo sé amor... como te ha dicho él, fuimos vecinos cuando viví en Benalmádena. Yo creí que no se acordaría de mi. — Miento. Lo que yo creí es que no me reconocería. Acordarse de mi seguro que lo haría, después de todo fue el primer hombre en mi vida y lo nuestro fue bastante intenso a pesar de la corta edad que teníamos. —Al parecer lo ha hecho y bastante bien. — Dice de manera fría. —Amor, por favor. ¿No te pondrás celoso de que Sebastien Torres se haya acordado de su vecinita? ¿no? — Le pregunto mientras me pongo de pie ignorando su estúpido reclamo y voy al cuarto de nuestro hijo. —No sé, dime tú si debo hacerlo. — Dice mientras camina detrás de mí. —Vas a despertar a tu hijo y a tu hermana. — Le digo para que termine con su escena. —Vi su cara cuando dije tu apellido casi se echa a correr hacia ti y ni hablemos de la manera que te ha mirado. — Me sigue reclamando a pesar de que estamos enfrente de la cuna de Nico. —Ambos nos sorprendimos al vernos. Hemos ido hasta al mismo instituto por casi tres años, ya deja esto por la paz, además... ¿para qué lo has invitado a cenar entonces? — Le pregunto sin entender esa acción tan estúpida de su parte. —Porque se me ha dado la gana de hacerlo. — Me responde serio y al ver que mi hijo duerme tranquilamente me salgo del cuarto para ir hacia nuestra habitación. Entro a nuestra habitación y comienzo a quitar los almohadones de la cama. —Perfecto, si quieres discutir la noche de nuestro aniversario puedes hacerlo, pero solo. — Le aclaro. Al parecer mis palabras le han hecho reaccionar porque me abraza desde atrás y apoya su barbilla en mi hombro. —Lo siento amor, tú sabes lo estúpidamente celoso que soy.— Me dice al oído. —Y tú sabes que a mí no me gusta que lo seas.— Replico bastante enfadada aunque tengo una mezcla de sentimientos que no sé ni cómo es que me siento. —Lo sé... sabes que estoy trabajando en ello. — Me dice y besa mi cuello. —Iker, ahora no. — Digo cortante al notar cuáles son sus intenciones. —Soy un imbécil, lo siento... además, ese tipo debe tener demasiadas mujeres a su disposición para que se fije justamente en ti. — Comenta y sigue besando mi cuello. —Por favor... de verdad que no estoy de ánimos para esto. — Le digo un poco más fuerte e intento apartarme. —De acuerdo— Dice enfadado y me suelta. No hay nada peor que irnos a dormir enfadados, pero es que realmente odio cuando hace estas escenas. Hacía tiempo que no sucedía esto y justamente sucede por culpa de Sebastien... no quiero ni imaginarme lo que sucedería si se enterara lo que realmente ha habido entre él y yo. Me meto a la cama con esta tormenta en mi mente y sus brazos rodean mi cuerpo. —Sabes que no me gusta que discutamos, perdóname mi amor. Te amo.— Me susurra al oído. —Te perdono, pero por favor no me armes más escenas como estas...— Le pido antes de cerrar mis ojos. —No lo hare, te lo prometo. Ya verás que cuando el venga a cenar aquí no me pondré así. — Me dice y realmente quisiera que esa cena no ocurriera, pero sé que solo empeoraría todo con mi esposo si me niego. —O.K.— Digo resignada y simplemente me dejo vencer por el sueño antes de que mi mente le gane y sufra otra noche de insomnio.

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