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Portada de la novela Almas Gemelas (libro 1)

Almas Gemelas (libro 1)

Alexander King es un hombre implacable que controla tanto el sector empresarial como el mundo criminal. Su vida da un giro inesperado al conocer a Evangeline Ross, quien huye de una dolorosa traición tras descubrir la infidelidad de su prometido en plena boda. Pese a que ambos han cerrado su corazón al amor, el destino los une en una atmósfera de opulencia y amenazas constantes. Ahora deberán decidir si su fuerte vínculo será su refugio o su destrucción total.
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Capítulo 1

EVANGELINE

Jamás pensé que mi vida cambiaría en un abrir y cerrar de ojos.

*Flashback*

10 años antes...

No me despedí de mis padres como de costumbre, estaba retrasada para llegar al colegio, así que todo lo que hice fue gritarles "los veo más tarde". Judith, mi mejor amiga, me esperaba en la acera, con su cara malhumorada por hacerla esperar tanto, según ella, ahora teníamos que correr porque no queríamos llegar tarde a clase. El colegio solamente estaba a unas cuantas cuadras de nuestras casas, pero aun así siempre llegábamos a tiempo, a excepción de hoy.

Llegamos en el momento justo, así que corrimos al aula para tomar nuestros respectivos asientos, solo habían pasado unas horas de clase, cuando nos llamaron a Jud y a mí para ir a dirección; cuando llegamos, Lily y Will los padres de Jud ya nos esperaban. Se notaba que Lily había estado llorando hace tiempo y Will me veía raro, no pude preguntar nada, porque comenzaron a salir lágrimas sin ninguna razón, bueno si sabía la razón; sin embargo, no quería aceptarla, tal vez si no lo dijeran en voz alta, no se haría realidad. Jud me abrazo y lloró conmigo, pero no hubo tiempo de nada más, nos llevaron corriendo al auto, había maletas y algunos papeles regados por todo el asiento trasero, parecía que Will y Lily solo habían tomado las cosas más importantes; no quise preguntar nada, de todas formas no podía, al parecer nos encontrábamos huyendo, lo único que no sabía era el por qué. En el camino lo único que podía hacer era llorar y dormir, solamente podía hacer eso, hasta que caí en un sueño profundo.

Una vez establecidos, cambiamos el apellido de todos, ahora seríamos la familia Bennett, yo quería conservar mi apellido, pero según Will era peligroso, me estaban buscando y no sabía la razón, mucho menos lo imaginaba, así que no tuve otra opción.

Nos mudamos a Los Ángeles, y comenzamos una nueva vida, como nueva familia.

*Fin de flashback*

1 año antes...

Solamente me faltaba un año para terminar mi carrera, jamás me pregunté por qué me gustaban los niños, pero los adoraba, así que estudie pediatría; me encantan los bebes, cuando me case quiero tener por lo menos 3 hijos, yo nunca tuve hermanos y me sentí muy sola, hasta que conocí a mi amiga Jud.

Recibí una llamada de Jud, enojada porque ya iba tarde, le conteste y le dije que llegaba en 10 minutos y colgué, cuando se pone de gruñona, no hay quien la aguante. Nos quedamos de ver con Kat y Anne, en el restaurante favorito de Jud, pronto cumpliría años, pero debido a nuestras agendas, todas podíamos vernos ese fin de semana para festejar. A ellas las conocimos en nuestros primeros años de carrera, son demasiado divertidas, así que de inmediato congeniamos.

Baje del taxi y las busqué, Jud me vio antes y alzó la mano para que las ubicara, las salude y comenzamos a planear sobre donde ir esa noche.

Kat era la conocedora, sabía todo sobre lugares buenos, bonitos, baratos, costosos, etcétera, así que nos contó sobre un nuevo pub; donde los chicos hermosos no faltarían, así que después de ponernos de acuerdo, charlamos un rato y nos fuimos a clase.

Era jueves, así que solo faltaban un par de días para pasarla bien, beber, y tal vez encontrar a un chico guapo que me lleve a casa, aunque a Jud no le parezca del todo buena mi idea.

Llegó el día esperado, me coloqué un vestido corto, pegado, color berenjena, que resaltaba todas mis curvas, y nos fuimos al pub. Se nota a simple vista que es un sitio costoso y ¡por Dios!, hay chicos realmente atractivos, se puede ver a simple vista que no son los chicos comunes que estamos acostumbradas a ver, no, ellos son de otra categoría.

Pedimos unas bebidas y tomamos una mesa, en cuanto nos sentamos, note que un chico me miraba, después de un rato me invitó una copa y se acercó para sacarme a bailar, se presentó como Tomas Jones, y después de un rato salí con él, rumbo a su departamento. Empezamos a conocernos más hasta que me propuso ser su novia, y unos meses después me pidió que me casara con él; pensé que de verdad estábamos enamorados, así que acepte la propuesta de inmediato, pero qué equivocada estaba.

Cuando les conté a todos que me casaría con Tom, no lo podían creer, todos coincidieron que era muy rápido, Will me preguntó si había otro motivo por el cual nos quisiéramos casar tan pronto, les explique qué no, únicamente nos queríamos mucho y además Tom y yo ya queríamos vivir juntos.

Jud, Kat y Anne convocaron a una junta de emergencia; nada más me preguntaron si me encontraba segura y que me apoyarían sea cual fuese mi decisión, me explicaron que aún me faltaba cosas por hacer, como vivir sola, pagar mis cuentas, viajar, conocer más chicos, follar sobre todo, de verdad que tenían buenos argumentos, pero mi decisión ya estaba tomada; así que no les quedó de otra que apoyarme.

Lily y las chicas me ayudaron en todo lo concerniente a los preparativos de la boda, como sería una ceremonia sencilla y con la gente más cercana, planeamos hacerla en el jardín de la casa de mis futuros suegros. Y así llegó el que, se suponía, sería el día más feliz de mi vida; sin embargo, nadie me preparo para lo que se avecinaba.

Ya me encontraba lista, me estaba preparando en la habitación de invitados mientras Tom se encontraba en la suya, de repente me llegó un mensaje al móvil, era de mi futuro esposo; por lo regular él casi nunca me manda mensajes, le da pereza escribir, y por eso prefiere llamar, a quien sea; entonces tomé el teléfono y leí el mensaje.

«¿Puedes venir a mi habitación?»

¿Para qué querrá verme?, ¿será... que ya se está arrepintiendo?, fue lo que pensé al leer el mensaje.

Me dirigí hacia allá; como ya había terminado de arreglarme, no podía poner ninguna excusa para no hacerlo, además necesitaba saber si le ocurría algo. Sin embargo, lo que a continuación vi al abrir la puerta, en verdad que no lo esperaba; Tom le estaba haciendo sexo oral a su jodida mejor amiga, no sabía que hacer; gritarle, pegarle, lo único que se me ocurrió fue azotar la puerta para que ambos se percataran de lo que había visto. En cuanto vi la estúpida sonrisa de su amiga, supuse que todo lo había planeado ella, Tom se encontraba desorientado, no tenía idea de que hacía allí, así que solo le aventé el anillo a la cara y salí corriendo de la habitación; noté las caras confusas de todos mientras bajaba las escaleras corriendo y tras de mí venía Tom gritando que lo escuchara, así que antes de poner un pie fuera de esa casa me di la vuelta y hable, lo más contundente que mi voz me permitiera.

—No te acerques, porque no sé de lo que soy capaz de hacer justo ahora, obviamente no habrá boda, así que no necesito ninguna puta explicación, me quedó bastante claro mientras le hacías sexo oral a Laila —todos los presentes la voltearon a ver con cara de disgusto, ella se puso roja de vergüenza.

Tom iba a decir algo, no obstante, Will no dejó siquiera que abriera la boca.

—Lo único que te pedí fue que la cuidaras y que jamás la lastimaras, si no estabas seguro de tus sentimientos hacia Evangeline no tendrías por qué haberle pedido que se casara contigo en primer lugar, la has perdido y sobre todo has perdido la confianza que ella depositó en ti, y una vez perdida la confianza no hay nada que puedas decir o hacer para que regrese.

Le di las gracias a Will con un asentimiento y salí de ese sitio, no quería permanecer ni un segundo más ahí, las chicas me alcanzaron fuera y nos fuimos rumbo a un pub; no quería llorar; sin embargo, no aguante más, me desahogue, no puedo creer que fuera tan tonta y no darme cuenta de lo que ocurría; hubo muchas señales y todas las pasé por alto, así que lo único que pude hacer fue llorar y tomar unos cuantos tragos hasta olvidar todo.

Los meses siguientes, muchas llamadas y mensajes, por parte de Tom, aparecían en mi móvil, no conteste ninguna de las veces que llamó, su último mensaje decía, «"lo lamentarás"», y como no podía mantener mi boca cerrada, le conteste, «"el único que lo lamenta, eres Tú"», apague mi móvil, no quería saber nada de Tom, y su insistencia ya estaba llegando a cansarme. Parece que por fin había entendido, que jamás volvería a darle ninguna oportunidad, ni siquiera de explicarse, por lo que a mí respecta, lo había dejado bastante claro.

2 años después...

No tenía trabajo debido al maldito de Tom, había cumplido su amenaza, no me daban siquiera la oportunidad de dejar mi CV, en ningún hospital, ya estaba harta de buscar y que me dijeran que no me podían dar el puesto, tampoco quería preocupar a nadie y decirles por qué no me daban la plaza en ningún lugar; aunque Will me pagaba todo y me dijo que no me preocupara que pronto llegaría algo, por supuesto que si lo hacía, ya no quería depender económicamente de nadie, así que decidí tomar un descanso, salí a pasear y entre en una cafetería, por pura casualidad necesitaban cubrir el puesto de una camarera, pregunte por el y me entrevistó la dueña, era una chica muy linda llamada Laura, parece que le había caído muy bien o en realidad necesitaba a alguien con urgencia, porque me dijo que el puesto era mío, y que al siguiente día me presentará a trabajar a partir de las 7 de la mañana. Aunque la paga no era muy buena, por lo menos ya tendría algo de dinero. Quería mudarme pronto, así que tenía que ahorrar lo más que pudiera.

TOM

Sabía que Evangeline estaba buscando empleo, así que tuve que sobornar a unos cuántos para que no le dieran el puesto que buscaba; cuando le mande el último mensaje lo había dicho en serio, quería que ella me diera una oportunidad de explicarle como sucedió todo, pero jamás contestó ninguna de mis llamadas y mucho menos ninguno de mis mensajes, lo único que quería era explicarle, solo eso, pero jamás me dio la oportunidad y justo cuando le mande el último mensaje me contestó. Imagine que ahora sí me dejaría verla para explicarle todo lo que sucedió ese día, pero no, me dijo que quien lo lamentaba era yo, y no pudo tener más razón. La extrañaba, y quería recuperarla.

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