Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Almas Gemelas (libro 1)

Almas Gemelas (libro 1)

Alexander King es un hombre implacable que controla tanto el sector empresarial como el mundo criminal. Su vida da un giro inesperado al conocer a Evangeline Ross, quien huye de una dolorosa traición tras descubrir la infidelidad de su prometido en plena boda. Pese a que ambos han cerrado su corazón al amor, el destino los une en una atmósfera de opulencia y amenazas constantes. Ahora deberán decidir si su fuerte vínculo será su refugio o su destrucción total.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

EVANGELINE

Finalmente, había conseguido trabajo, no el que yo esperaba; sin embargo, al menos podía darme algunos lujos.

—Jud, ¡por Dios!, ya deja de ser tan mojigata, sé más liberal y ve a follar con el primer guapetón que te invite una copa —como siempre Anne, animándola a hacer algo que no quería, todas nos reímos excepto Jud.

—Anne, ¡ya cállate!, el que tú te lleves a la cama a cualquier cosa andante que pase frente a ti, no quiere decir que yo tenga que hacer lo mismo —replicó Jud poniendo los ojos en blanco.

—Chicas, por favor, nada de peleas, ¿está bien?, esta noche quiero pasarla bien, es mi cumpleaños y no quiero peleas el día de hoy, Kat me dijo que iríamos al Palace, y no quiero que nada nos arruine el momento, ¿de acuerdo?— a veces no sabía cómo soportaba tantas peleas entre Jud y Anne, somos amigas desde hace mucho tiempo, pero de verdad que no soporto sus tontas discusiones.

—¡Si chicas, vamos! —Comento Kat —, no hay que estropear el día de Ev, saben que tuve que hacer todo —alargo esta palabra a propósito— lo posible para que este día nos dejen entrar a las cuatro —explicó sonriendo maliciosamente —, no tendremos que pagar un solo peso.

—Si con "hacer todo lo posible" — Anne hizo comillas con los dedos —te refieres a "¡siiiiii, así, dame más fuerte!", te refieres —comenzó a reír —, entonces yo también quisiera "hacer todo lo posible"— su risa fue más estridente.

—¡Por Dios Katrina Miller!, ¿te tiraste al de seguridad? —Jud es una santa, no le cabe en la cabeza como es que Anne y Kat pueden llevarse a la cama a cualquier hombre que se les cruce por el frente —, ¿otra vez? —Chilló—, ¿por lo menos se protegieron? —preguntó a modo de regaño.

—¡Si mamá! — hablo sarcástica Kat —que creías, que con unas dulces palabras nos dejaría pasar, ¡por supuesto que no!, además lo disfrute y es lo que importa, tiene una lengua espectacular, me hizo gritar y llegar al cielo, pero sobre todo y lo más importante me dio los boletos de entrada, ¡miren! — nos mostró los boletos a todas, Jud puso los ojos en blanco, nuevamente, y Ann y yo solo nos reímos.

Mientras nos poníamos guapas y cantábamos nuestras canciones favoritas, Kat preguntó.

—¿Has considerado que nos lleguemos a encontrar al idiota? —ese era el nuevo nombre que le habían dado las chicas a Tom.

—Espero que no, no quiero que nada, ni nadie me fastidie la noche —de verdad lo esperaba, no quería que mi noche se echara a perder por semejante desperdicio de persona.

Cuando terminamos de arreglarnos, nos fuimos todas en el auto de Jud, era la que conduciría esta noche, así que podría tomar todo lo que quisiera, hasta perder el conocimiento o tener una congestión alcohólica, nunca se sabe.

Llegamos al Palace, nada era como lo recordaba, hacía tiempo que no venía a este lugar; para ser más exacta desde que terminé con Tom, no volví a poner un solo pie, porque sabía que le encantaba este lugar, y lo último que quería era verlo.

Le dimos nuestros pases al de seguridad y entramos, por dentro había cambiado aún más, tenían una pista de baile más grande y habían construido más pisos, que eran como cabinas privadas. Nos acomodamos en una mesa reservada por el de seguridad y pedimos nuestras bebidas favoritas.

—¿Ya vieron que el idiota está ahí? —comentó Kat con cierto rencor, por mi parte no quería voltear a verlo, no obstante, parecía que, aún, no nos había visto llegar, porque estaba ligando con una chica.

—Por favor, hagan de cuenta que no lo conocemos, no creo que se atreva a venir para acá —la verdad es que me importa una mierda, por mí, podía tirarse a medio mundo, ¡me importa un carajo!

—Más le vale que ni se le ocurra venir —si Jud lo tuviera cerca, seguro le saca los ojos.

Pasó el tiempo y se me olvidó que Tom estaba por ahí y cada que una canción nos gustaba salíamos a bailar.

—Necesito ir al sanitario, ¿me acompañas? —le pregunté a Kat, todo me estaba dando vueltas, por ello necesitaba refrescarme o terminaría muerta aquí mismo.

Pasamos junto a las cabinas privadas, se notaba que costaba una fortuna alquilarla por una sola noche, pero, aun así, parecían estar ocupadas.

Cuando salí del baño aún me sentía mareada y mi vista estaba un poco nublada, me torcí el pie y me pegué contra una pared en la nariz, o al menos eso es lo que yo pensaba.

—¡Rayos!, me duele mi nariz —, lloriqueé y comencé a tocar la supuesta pared y ¡vaya sorpresa!, no era una pared, levante mi cara para mirar lo que sea que me encontrara tocando; el tipo me veía entre preocupado y enojado, ¡madre Santa!, se notaba que era guapísimo, aunque estaba borracha podía distinguir un buen ejemplar.

—¡Lo siento... Señor! — la mirada que me dio después de decirle la palabra, señor, era de, lárgate o mueres.

Kat salió en ese momento del baño, se nos quedó mirando y a la muy tonta únicamente se le ocurrió decir.

—¿Interrumpo algo? — la miré con dagas en los ojos, y con la mirada le pedí que guardara silencio, me di la vuelta, la jale por el brazo y le di una última mirada al señor guapo, y entonces corregí el gran error que había cometido.

—Lo siento guapo — noté una media sonrisa de su parte y bajamos a nuestra mesa.

—¡Por Dios!, ¿lo viste? —Kat se escuchaba entusiasmada —, era guapísimo, con especímenes así, me reproduciría hasta cansarme.

—Eres una cerda Katrina — reí.

—¿Notaste cómo te miraba?, por supuesto que no, seguro que ni lo recordaras el día de mañana, parecía querer matarte; pero a la misma vez, quería abalanzarse sobre ti y follarte contra la primera pared que encontrara, ¡no te quitaba los ojos de encima! —vaya que, si estaba alegre, o quizá solo era el alcohol en su sistema.

—Sabes que no estoy interesada en conocer a nadie Kat —sabía que iba a replicar, pero no la dejé, ya sé lo que me diría, que lo usara para mi beneficio y después lo botara.

Cuando llegamos a la mesa, había más bebidas, que las que habíamos dejado, supusimos que eran de algunos cuantos chicos que estaban interesados en conocernos, así que nos tomamos todo, hasta Jud.

— Al parecer hoy nos iremos en taxi —comentó Anne alzando su copa, todas brindamos, nos reímos y seguimos pasándola bien.

En eso llegó un camarero a nuestra mesa, traía un mojito, mi bebida favorita, me señaló un tipo, que no alcanzaba a distinguir, porque los tragos ya me estaban haciendo aún más efecto, le di las gracias y comencé a tomarme la bebida. En un principio me sabía raro, pero lo atribuí a todo el alcohol que había consumido con anterioridad y lo seguí tomando.

Al poco rato comencé a sentir demasiado calor, la visión un poco más borrosa de lo normal no quería salir sola hacia la calle, pero las chicas estaban ocupadas con unos tipos, y Jud no se veía por ningún lado, supongo que se hallaba en el sanitario.

Salí como pude, quería llegar al auto de Jud y recostarme sobre él, para ver si así se me pasaba lo que estaba sintiendo, pero entonces sentí un tirón muy fuerte en mi brazo y mi espalda golpear contra una pared.

Estaba demasiado oscuro y no había nadie cerca para pedir ayuda, así que no pude identificar al tipo que me estaba haciendo esto, hasta que habló.

TOMAS

Divise a Ev junto con sus amigas desde que llegaron, supuse que tal vez si me viera coqueteando con otra chica me hablaría para reclamarme o por lo menos voltearía a verme; sin embargo, ocurrió todo lo contrario, solo hizo como si nunca me hubiera conocido, supongo que eso me dolió aún más. La vi que iba rumbo al sanitario, pero, como la acompañaba Kat, no me atreví a seguirla. No obstante, esta noche le tenía una sorpresa.

Estuve observando durante un largo tiempo a Evangeline, hasta que la vi dirigirse rumbo a la salida, entonces fui tras de ella.

La tomé fuerte del brazo y la empujé contra la pared, no me reconoció, estaba asustada, pero no me importó, hasta que me escucho hablar, fue que se dio cuenta de que era yo.

—Hola cariño, ya ha pasado un largo tiempo desde la última vez que nos vimos— me reí, la quería besar, pero volteaba su hermosa cara hacia todos lados, no podía coordinar muy bien sus movimientos, la droga que ingirió en la bebida ya estaba surtiendo efecto.

—¡Suéltame, maldito idiota! —trataba de aventarme, pero no tenía mucha fuerza.

—Eso no me decías cuando estabas en mi cama —hablé con rabia, se movía mucho, así que la tomé de los brazos, los puse sobre su cabeza y la aprisione con mi cuerpo.

—¡Si, bueno, pues eso fue hace bastante tiempo, hasta que lo arruinaste todo, acostándote con la zorra de tu amiga, el día de nuestra boda! —gritó, con mucho rencor.

—Nunca me dejaste explicar cómo sucedieron las cosas —comenzó a reír sarcástica, pero sus hermosos ojos no transmitían alegría.

—Me quedó bastante claro con los gemidos que tu zorra estaba haciendo, ¡oh espera!, ¿me ibas a explicar paso por paso como le metías la lengua hasta el fondo dentro de su coño?, por favor no hagas que te odie más de lo que ya lo hago — la agarre más fuerte, pero su cara no mostraba nada.

—¡Cállate! — grité, en ese momento me soltó un rodillazo justo en mis bolas, pero no con la suficiente fuerza, quería correr, pero se tambaleó y la tomé por el cabello —¿A dónde crees que vas maldita perra?, esta noche vas a recordar lo bien que te hacía sentir al estar conmigo —volví a ponerla contra la pared, cerró los ojos y dejó de forcejear.

—¡Hazlo! — Me grito —, ¿qué le pusiste a mi bebida, fuiste tú, verdad?, ¿Qué me diste? —volvió a cerrar los ojos.

—¡Si! —Hablé orgulloso —, fui yo, estarás tan caliente y desesperada, que me rogaras que te folle —de pronto, sentí un golpe en mi cara, que me hizo caer y soltar a Ev.

También te puede gustar

Portada de la novela Al servicio del poder
9.8
Bruck trabaja como un seductor para la élite, pero su verdadero deseo es ahorrar lo suficiente para retirarse y casarse con su novia, una millonaria de ideales feministas. Su objetivo se tambalea cuando su propia pareja comienza a recomendar sus servicios, a la vez que Hugan, un hombre de gran fortuna, intenta conquistarlo. Con la entrada de la gobernadora en escena, Bruck se verá atrapado en una red de ambición que amenaza su anhelo de normalidad.
Portada de la novela Cásate conmigo, mi chica engañosa
9.6
Danielle vuelve para reclamar su lugar como heredera, pero el desprecio de sus padres y hermanos la obliga a refugiarse en sus identidades secretas. Su vida oculta queda expuesta ante Shawn, quien, lejos de juzgarla, le ofrece matrimonio y respeto. No obstante, ella da un giro inesperado al revelar su inmensa fortuna: ahora es Danielle quien le propone una alianza para transformarlo en el hombre más poderoso del mundo a cambio de su lealtad.
Portada de la novela Corazón Indomable
8.3
Sofía dedicó una década a su familia y a Ricardo, su prometido, solo para ser víctima de una traición devastadora. Alejandro, a quien ella cuidó con devoción, la envenena, causando que pierda a su hijo. Al comprender que solo la usaron para manejar sus negocios, la sumisión de Sofía se quiebra. En un gesto radical de libertad, se marca el rostro y huye de su entorno tóxico, decidida a reclamar su propia vida y dejar atrás el dolor de quienes más amaba.
Portada de la novela LA ASISTENTE DE PRESIDENCIA
9.6
Después de un divorcio tras quince años de matrimonio, Rebecca siente que el amor es cosa del pasado. No obstante, su camino se une al de Arturo, un millonario heredero conocido por su arrogancia y vida de excesos. Pese a tener caracteres enfrentados y trayectorias de vida dispares, una conexión profunda nace entre la asistente y su jefe. Ambos deberán elegir entre aferrarse al orgullo y la soledad o arriesgarse a cambiar sus vidas por este inesperado sentimiento.
Portada de la novela LA ESPOSA ELEGIDA PARA ÉL CEO
9.2
El poderoso Christopher Davenport se ve obligado a unirse en matrimonio con Eda Calloway para fortalecer el legado de su familia, renunciando así a su relación con Patricia Grenville. Aunque el magnate se oculta tras una fachada de frialdad y deber, su esposa ha sido seleccionada por su nobleza y espíritu optimista. Eda, heredera de una gran fortuna, intentará con su ternura ganarse el corazón de un hombre que parece haber olvidado cómo amar.
Portada de la novela La esposa sustituta del CEO
9.5
Despreciada por su progenitor y criada en la humildad, Adelaide es forzada a suplantar a su hermana Nadia tras su fuga antes de la boda. Ahora, debe unirse al implacable magnate Egil Arrabal para proteger la reputación de su linaje. Atrapada en un matrimonio definido por el rencor y las conspiraciones, la joven enfrentará la hostilidad de un esposo que busca venganza. En este peligroso juego de poder, su única meta será sobrevivir a la traición.