Portada de la novela La esposa sustituta del CEO

La esposa sustituta del CEO

9.5 / 10.0
En La esposa sustituta del CEO, Adelaide ocupa el lugar de su hermana en un matrimonio forzado con Egil Arrabal. En esta historia de romance y mystery, ella enfrentará traiciones para sobrevivir. Lee esta billionaire romance novel y descubre una trama de acción en este free online novel.
Resumen de La esposa sustituta del CEO
Despreciada por su progenitor y criada en la humildad, Adelaide es forzada a suplantar a su hermana Nadia tras su fuga antes de la boda. Ahora, debe unirse al implacable magnate Egil Arrabal para proteger la reputación de su linaje. Atrapada en un matrimonio definido por el rencor y las conspiraciones, la joven enfrentará la hostilidad de un esposo que busca venganza. En este peligroso juego de poder, su única meta será sobrevivir a la traición.
Leer más

La esposa sustituta del CEO Capítulo 1

El aire pesado y nauseabundo hace que a Adelaide se le dificulte respirar. Permanece inmóvil contra la pared, sosteniendo con fuerza el ruedo de su vestido, incapaz de dar un paso para ningún lado. La poca luz que entra por la abertura deja entrever lo sombrío del sitio, oscuro, sucio y mohoso, acrecentando su temor de que alguna alimaña se precipite contra ella de un momento a otro.

Maldita su suerte ¿Por qué le suceden todas estas cosas?

Sus ojos están hinchados de tanto llorar. Este lugar es muy húmedo y hace mucho frío. Solo ruega que Egil le absuelva, que la escuche y ordene que la saquen de aquí antes de que la noche caiga, aunque luego la mantenga encerrada de nuevo en su habitación. Incluso eso será mejor que este lugar tan horripilante.

Escucha los murmullos de unos hombres que custodian la puerta y una leve esperanza nace en ella. Ya perdió la cuenta de las horas que lleva en este lugar y desde ese momento el silencio fue su única compañía, hasta ahora.

—Señores, por favor, necesito hablar con mi esposo Egil —Empieza a golpear la puerta con ambas manos para llamar la atención de quienes se encuentren del otro lado—. ¿Pueden hacerle llegar mi pedido? Por favor. Es urgente.

Ambos guardias empiezan a reír y a burlarse imitando su voz y sus mismas palabras. Los nervios y la tristeza de la joven aumentan.

—Por favor —vuelve a decir con un sollozo ahogado—, necesito contarle lo que sucedió realmente.

Ya nadie contesta del otro lado.

El silencio vuelve a ser protagonista del lúgubre lugar, cuando los pasos de aquellos hombres se alejan. Adelaide comienza a llorar como nunca antes había llorado en su vida. Ni siquiera su padre, quien siempre la odió desde el momento de su nacimiento, la había tratado de ese modo anteriormente. Este sitio es inhumano, incluso respirar podría ser mortal.

—El que llore de esa forma no cambiará su situación —Una voz profunda y varonil la sobresalta. Adelaide se seca las lágrimas rápidamente como si el dueño de esa voz pudiera verla desde las sombras, aunque está segura que se encuentra en la habitación adjunta—. Lo único que consigue con su arrebato es que me duela la cabeza, Valencia, ¿o debería decir Arrabal?

—¿Quién es usted? —La joven pregunta entre sollozos—. ¿Cómo sabe mi apellido?

—Imposible no saberlo si lo acaba de gritar a los cuatro vientos —La risa baja de aquel hombre aumenta la amargura de Adelaide. 

¿Quién se cree ese tipo para burlarse de ese modo de su dolor?

—No debería meterse en lo que no le importa, señor. Ni siquiera me conoce.

—Pues déjeme informarle que sí me importa. No estaré soportando su llanto todos estos días.

—No estaré aquí por tanto tiempo si eso es lo que le preocupa —Afirma, segura de sí misma, mientras se sorbe la nariz—. Solo estoy esperando que mi esposo venga por mí. Estoy aquí de manera injusta.

La carcajada repentina de aquel hombre anónimo, la sobresalta.

—Es una joven sobradamente ingenua. Ciertamente, no conoce a Egil. Si está aquí es por algo y créeme que no saldrá hasta haberlo pagado con creces. Es mejor que busque un lugar para acomodarse, la noche será muy larga y fría.

—No quiero estar aquí —Ella da un pequeño paso tratando de reconocer su espacio.

—Yo tampoco, pero aun así lo estoy —Sus palabras solo provocan desazón y desesperanza en la mente de Adelaide—. Ya se acostumbrará cuando empiece a perder la noción de los días.

¿Ya se acostumbrará? ¿Qué quiso decir con eso?

Adelaide empieza a sentirse molesta por la actitud tan negativa de aquel hombre. Debería estar ayudándola a buscar una solución en vez de intentar hundirla en la desesperación.

La joven empieza a dar pasos, lentos y toscos, por el piso sucio. La celda no es más que un espacio de dos por dos, las paredes mohosas, al igual que el techo, por donde se filtran gotas de la humedad del ambiente. Lo único que conecta a esta tumba con el exterior es una diminuta ventana por donde no cabe ni una manzana, y la puerta. No hay asientos ni cama, solo basura y mucho moho.

—Le aconsejo que racione su energía. Más adelante le hará mucha falta, como se imaginará, aquí no tendrá los servicios a lo que está acostumbrada en la mansión.

—¡Hable claro, señor! —Grita la pelirroja, molesta—. No me está ayudando en nada y solo consigue atormentarme. Todo lo que dice es muy molesto y solo son reflejos de sus limitaciones, no de las mías. Yo no hice nada, soy inocente, no tengo por qué estar aquí. Contrario a usted que muy seguramente es un delincuente de alta peligrosidad.

—Tiene razón, yo me gané el derecho de estar aquí —La voz del hombre ahora se oye más de cerca, como si estuvieran uno frente al otro, pero divididos por la cortina de ladrillos que les impide verse—. Disculpa si trato de abrirle los ojos ante su desafortunado destino. Soy realista en exceso y no sé más que ser franco. Conozco a Egil como la palma de mi mano y lo que no tiene es piedad con las personas que fallan con él.

—Pero yo no le he fallado…

—Pero él sigue siendo un desalmado sin corazón. Su virtud más predominante no es precisamente la de eximir. Ya debe saberlo, es su esposo ¿No?

Adelaide se queda callada por mucho tiempo procesando las palabras de aquel hombre. Ha oído muchas cosas de Egil, y por supuesto que nada buenas, pero ella es su esposa, debería escucharla y no juzgarla sin darle el derecho de defenderse.

—No la va a escuchar —Añade la voz del otro lado adivinando la lucha mental de Adelaide.

—Es usted un hombre insoportable ¿Sabía?

—Benedict —Contesta él sobre su voz—. Mi nombre es Benedict.

—Solo déjeme en paz, Benedict —Resuella, Adelaide pegando la vuelta, como si él pudiera verla.

Benedict niega mientras miles de posibilidades se cruzan por su cabeza. Posa ambas manos contra la pared y se pregunta cómo será aquella mujer del otro lado. Conociendo los gustos de Egil, debe ser una de esas jóvenes creídas con vestidos y maquillajes extravagantes, cutis impecable, nariz respingona y hombros rectos, pretendiendo ser la reina del universo.

Desde luego, ambos están en la misma mierda ahora, aunque ella sea el nuevo juguete del jefe y él el prisionero innombrable de la familia Arrabal.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de La esposa sustituta del CEO

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Casting oral
7.9
Brooke sufre por la falta de dinero que impide su ascenso en el mundo de los concursos de belleza. Su suerte parece cambiar cuando el selecto club '69' anuncia una audición inusual que asegura llevarla a la cima del modelaje. A pesar de las señales de alerta y el evidente peligro, su ambición por obtener fortuna y reconocimiento rápido la obligan a ignorar su intuición. Decidida, se arriesga a entrar en este oscuro proceso para cumplir sus sueños.
Portada de la novela El Emigrante
8.7
A sus 23 años, un joven se siente atrapado en una realidad estancada y monótona que ya no le ofrece nada. Decidido a transformar su destino, emprende una travesía arriesgada hacia los Estados Unidos. Este viaje migratorio no es solo un cambio de residencia, sino una huida desesperada en busca de adrenalina y vivencias extremas. Para él, el norte es el único escenario posible donde podrá encontrar la intensidad y la aventura que su alma reclama.
Portada de la novela MOLDEADOS POR EL DESTINO EN BUSCA DEL AMOR
9.3
Después de las trágicas muertes de Gael y Laís, Laura Molina huye de un pasado marcado por el abuso para proteger a la pequeña Luna. Su camino la lleva hasta la propiedad de Javier González, un escultor que vive bajo una identidad falsa para escapar de la mafia tras ser Ernesto Hernández. Mientras cuidan a la niña de amenazas latentes, ambos enfrentan sus traumas. Juntos hallarán en su unión la fuerza para sanar y alcanzar una redención inesperada.
Portada de la novela Nacen flores en la Antártida
9.6
Oliver Foster, un magnate influyente, y su pareja Lía parecen vivir un romance de ensueño, nacido tras un gesto altruista de ella. Sin embargo, la armonía de este vínculo entre clases sociales se fractura a las puertas de su matrimonio. El regreso de Erika, antiguo amor de Oliver, desata una crisis que expone un pasado sombrío y misterios ocultos. Lía luchará por preservar su relación, enfrentándose a revelaciones que amenazan con destruir su futuro juntos.
Portada de la novela Sombra Encubierta
8.7
La protagonista enfrenta una espiral de deslealtad y desgracia que sabotea sus planes de redención. Pese a que un rayo de ilusión ilumina su vida, el temor constante amenaza con destruir su tranquilidad. En este relato donde el romance se entrelaza con el misterio, las percepciones suelen distorsionar la verdad, revelando que nada es lo que parece. Las suposiciones y los miedos personales ocultan una realidad mucho más compleja y oscura de lo imaginado.
Portada de la novela Sustituta ¿yo?
9.1
Tras la amarga entrega de los documentos de divorcio por parte de Aarón, Lara descubre una verdad devastadora: su matrimonio fue una farsa para sustituir al antiguo amor de su marido. Ante el regreso de esa mujer, él la desprecia y confunde su dolor con avaricia, ofreciéndole propiedades y dinero para agilizar la separación. Mientras Aarón planea su nueva boda, presiona a Lara para que firme de inmediato, ignorando por completo sus sentimientos.
Capítulos
Leer ahora
Compartir