
Solo tú
Chapter 7
Amir se perdió en aquella imagen, el sentimiento de que él le dio esa liberación lo hacía sentir poderoso como nunca se sintió, a pesar de su dinero y posición social.
Retiro su mano y procedió a besarla, tomó las manos de Candy y las entrelazo con las suyas, dándole la sensación de que si las apretaba muy fuerte sería capaz de romperla, ella se veía débil y frágil, se posicionó entre las piernas de ella, cuando Candy sintió la punta del pene en la entrada de su vagina, un jadeo de miedo salió de su boca.
Amir se dio cuenta del miedo que se apoderó de la joven, y no era para menos, él sabía que de por sí estaba muy bien dotado y que el tamaño de su pene superaba por mucho el promedio al igual que el grosor de este.
— Trata de relajarte… por favor no me pidas que me detenga ahora.
Esas palabras sonaron como una súplica, su voz temblaba ante la expectativa que sentía el hombre, a ella, a la que todos le ordenaban y golpeaban, porque no solo fue su padre y Ben, también eran las prostitutas que la trataban como lavandera, cocinera, en fin, como una esclava y cuando alguna prenda quedaba dañada o la comida se pasaba de su punto, desquitaban su furia golpeándola. Todos siempre la golpearon y ordenaban, mas nadie nunca le imploro algo, como lo hacía Amir en este momento, porque era eso, él le estaba implorando, dejarlo terminar lo que había comenzado.
— Concéntrate en mis besos. Déjame llevarte al cielo y mostrarte las estrellas.
Se lo dijo mirándola directamente a los ojos, azul contra verde, Y eso hizo, se aferró a los besos de Amir, como si del alimento más maravilloso se tratara, pero no pudo evitar gritar cuando la penetró por completo.
A pesar de que trato de ser suave y no lastimarla demás, la cavidad de Candy era muy estrecha, él sintió como su pene era envuelto y apretado, trato de ser delicado, en verdad que trato, pero lo que sentía, esa sensación tan exquisita lo hacía perderse en la lujuria pura, cuando por fin la penetró por completo, se quedó inmóvil dentro de ella, para ayudarla de ese modo a adaptarse a su intromisión, mientras la seguía besando, cuando sintió que sus manos se relajaron un poco, liberó su boca para verla, una lágrima caía de sus hermosos ojos, grabó cada gesto, cada temblor, decidió moverse solo un poco y al ver cómo la joven apretaba los labios se dio cuenta que no era por dolor, si no por placer, lo que provocó que sus movimientos aumentaran y que ella los siguiera, en ese vaivén tan delicioso y nuevo para la joven.
— Amir… ah… Amir.
Escucharla decir su nombre mientras sentía que estaba por llegar al orgasmo, lo lleno de una dicha que no alcanzaba a comprender, pero lo que más le sorprendió fue que cuando ella alcanzó el clímax él también lo hizo.
— Candy.
Dejo salir el nombre de esa joven que lo había hecho viajar al mismo espacio, se sentía como nunca, jamás lo había hecho, dándose cuenta de que él también había gemido más de una vez su nombre. Ambos estaban agitados y sudorosos.
“¡¿Que mierda me pasó? ¿Por qué dije su nombre?”
Amir seguía sin entender que había pasado, como pudo perderse tanto en ese remolino de sentimientos. Salió de ella con delicadeza, para darle un poco de alivio, y le encantó ver esa mancha roja que demostraba que él fue el primero, mientras que en su pecho crecía una mezcla de dicha y orgullo sin igual.
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