
Siempre fuiste tú
Chapter 4
— Puedo, aunque debería llevar a los niños. — sus niños, genial o si, Mateo el sarcástico ya llego a mi mente.
— Bien, sorpréndeme, tienes mi tarjeta de crédito, no escatimes en gastos, después de todo es mi cumpleaños.
— Como ordene señor. — mis testículos duelen, y estoy a punto de lanzarme sobre ella, cuando unos golpes en la puerta nos hacen girar.
— Adelante… Macarena. — digo con mi seriedad habitual, aunque estoy seguro de que Elizabeth sabe que estoy un poco sorprendido con la visita de esa latina a mi oficina, ¿Cuándo fue la última vez que estuvimos solos? Nunca, desde que la tome a la fuerza y mi familia se enteró, nunca más dejaron que estuviera a solas con ella.
— Hola… — Maca queda muda viendo a Elizabeth y se por qué.
— Elizabeth, ese es mi nombre. — se presenta con una sonrisa tirante el amor de mi vida. — Si me disculpan los dejare solos. — por un segundo las veo una al lado de la otra, tan iguales y a la vez tan diferentes, una siempre fue inalcanzable y la otra una víctima de mi lado… ¿frio? ¿insensible? ¿egoísta? No puedo ponerle nombre a lo que le hice a Maca.
— Hola Mateo. — la latina, madre de mi único hijo, camina tan rápido que apenas alcanzo a ponerme de pie para saludarla.
— Hola Macarena, ¿Cómo estás?
— Preocupada, ¿Cómo quieres que este? — le indico con la mano que tome asiento y lo hace.
— ¿Sigue sin aparecer?
— Si, y Hades solo dice que está bien, que si algo le hubiera pasado ya lo sabríamos. — sus ojos, sus ojos son cafés como los de Elizabeth, las dos son latinas, pero Macarena es baja y Elizabeth es… — ¿Me estas escuchando? — espeta la latina actual esposa de mi primo golpeando el escritorio.
— No, a decir verdad, no lo hacía. — Maca tiene esa mirada de te voy a matar y lo merezco.
— ¡Mateo te estoy hablando de nuestro hijo! — pura sangre latina, de eso no queda dudas, siempre fue una bomba de tiempo, y el hecho que su esposo sea el mejor asesino del mundo, solo la volvió más peligrosa.
— Un hijo que llama padre a mi primo Maca, dime ¿Qué te hace pensar que, si no contacta con ustedes, lo hará conmigo? — es lamentable, pero es la verdad y sé que lo merezco.
— Si él llama padre a Hades es porque sabe cómo quedé embarazada, no toques ese tema por favor, además los vi más unidos en Sicilia, creí que con todo lo que le sucedió a Alejandra…
— No, lamento decirte que no, él solo…
— ¿Qué?
— Lo de siempre Maca, me dijo que era una mierda y que antes de llamarme padre se cortaría la lengua, un digno hijo mío. — rebato con una sonrisa, eso es lo que más le molesta a Baltazar, podrá negar que soy su padre, pero lo rencoroso y vengativo lo heredo de mí, no de su madre.
— Lo siento, sé que tengo culpa en todo esto, debí obligarlo a ir a un psicólogo de niño, para que pueda comprender porque quien él pensó que era su tío, es en realidad su padre, pero… — se toma un momento para pasar sus manos por su larga cabellera, quitando un poco de estrés. — Eso ya no importa, lo importante aquí es que Baltazar está mal, está sufriendo Mateo, hablé con él y estuvo de acuerdo en pasar unos días contigo, entonces viaja con Hades aquí y luego desaparece, comprende que no es igual que su desaparición de hace un año, Baltazar te necesita. — sus ojos se escarchan reteniendo las lágrimas, algo que me hace sentir aún más culpable, no solo arruine mi vida, arruine la de esta mujer y la de mi hijo.
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