Follow
Chapters
Share
Secuestrada por el árabe 2 Novel Cover

Secuestrada por el árabe 2

¿Qué haces cuando tu vida cambia drásticamente? Te sientes perdido y no sabes que hacer ante lo que viene. Ahmed jamás imaginó que su vida daría un giro de esa magnitud, Aisha es el amor de su vida, tiene una vida feliz junto a ella y sus hijos, ahora el pasado ha regresado, y él no sabe que hacer ante eso, se encuentra entre la espada y la pared, entre dos mujeres, dividido por completo entre el pasado y el presente. Aisha cree que su mundo perfecto se está derrumbando, estaba segura del amor de su esposo, jamás hubiera pensado que podría perderlo, pero ahora el miedo la invade, si quiere permanecer junto a él, tendrá que aceptar leyes y situaciones que considera degradantes, se verá envuelta de nuevo en extrañas tradiciones, pero tiene una gran ventaja, la mujer que antes fue su mayor enemiga, ahora es su gran aliada. Lyna ha decidido regresar después de todos esos años, piensa recuperar lo que cree que le pertenece por derecho, luchara por lograrlo, y por poner a sus hijos en el lugar que merecen.
Chapters
Share

Chapter 5

Basima se levantó rápidamente del lugar en el que estaba, al observar que su hijo regresaba en compañía de Lyna.

Él buscó la mirada de su madre, ella lo evitó haciéndolo evidente, estaba molesta, no podía creer que no pusiera en su lugar a Lyna.

Era más que obvio que estaba haciendo lo posible por molestar a Aisha, Basima se alejó de ellos, sin cuando menos voltear a ver a Lyna, su hijo era un tono, sí seguía así, iba a perder a Aisha.

Basima se sentía arrepentida de sus acciones pasadas, había hecho sufrir a su hijo al no aceptar a la mujer que amaba, ese pensamiento se refería a Aisha, por cómo había tratado años atrás a Lyna, jamás se arrepentiría.

—Tenemos que ser muy inteligentes, hija —dijo mientras se sentaba junto a Aisha —esa mujer es muy astuta, siempre lo ha sido, sí no le ponemos un alto ahora, terminara alejando a Ahmed de nosotros, Ahmed te ama, pero lo atormenta la culpa.

—No quiero presionarlo, sé que para él es difícil, sufrió mucho cuando creyó que había muerto junto a sus hijos.

—Fueron demasiados años de ausencia, creéme que suelo tener presentimientos, y ahora tengo miles respecto a ella.

Lyna observaba a las dos mujeres disimuladamente, sonrió malévolamente, después recostó la cabeza en las piernas de Ahmed, tomó las manos de él y las colocó sobre ella, fingió quedarse dormida.

Ahmed se sentía incómodo sabía que Aisha estaba sufriendo, pero no fue capaz de alejarse de Lyna.

El Jeque Ahmed Khan Assad, por una vez en su vida no tenía idea de cómo iba a salir de ese lío, sí no amara intensamente a Aisha, no le importaría lo que pensara al devolver su lugar a Lyna.

Pero sentía una terrible presión dentro de su pecho, el miedo a perderla crecía con cada minuto que pasaba junto a Lyna.

Lyna sentía su frialdad hacía ella, todos esos años pensó que cuando regresara, Ahmed correría a sus brazos, dejando de lado a Aisha, mientras mantenía los ojos cerrados, en su mente maquinaba todo lo que haría.

Aisha se levantó para dirigirse al área de televisión, donde se encontraban los hijos de Lyna.

—Hola, ¿Qué película están viendo? ¿Puedo acompañarlos?

Recibió el silencio como respuesta, aun así se sentó cerca de ellos para ver la película, sabía que a Ahmed le gustaría que llevara una buena relación con sus hijos.

—Vete de aquí, nos molesta tu presencia.

Aisha volteó a ver a Abdel enseguida, pudo ver un profundo odio reflejado en su rostro.

—Hermano, los abuelos nos han dicho que no debemos de ser groseros con las personas mayores.

—Está mujer no se merece nuestro respeto, está mujer es la culpable que nuestro padre no estuviera con nosotros durante los años que estuvimos lejos, así que a mí no va a venir a exigirme respeto.

Abdel empuñaba sus manos mientras lo decía, Aisha se dio cuenta en ese momento que Lyna los había envenenado en contra de ella, ¿Cómo era capaz de mentir? Ella no era culpable de lo que el chico decía.

—Abdel, yo no….

—¿Abdel? Por lo visto no sabe las reglas básicas de cortesía, se debe dirigir hacía mí como su majestad, yo seré el heredero de mi padre algún día.

Las demás personas que se encontraban en el avión se dieron cuenta enseguida, Abdel había alzado la voz, Lyna se levantó para dirigirse hacia ahí enseguida.

Ahmed la siguió, también Basima hizo lo mismo.

—¿Qué pasa, hijo? —Preguntó Lyna.

—Está mujer que se atreve a molestarnos.

Está vez Lyna no pudo fingir la aparente quietud de siempre, se acercó a Aisha, y sin que Ahmed lo pudiera evitar, alzó su mano y golpeó fuertemente la mejilla de Aisha.

—Con mis hijos no te metes, ya te enseñaré cuál es tu lugar, estúpida.

Aisha que aún continuaba sentada, colocó su mano sobre su mejilla, se sintió furiosa, pero al ver el rostro de desconcierto de Ahmed, se detuvo, en su mente ya había tomado por el cabello a Lyna, y recorrido todo el interior del avión con ella.

—Lyna, ¿Qué haces? No te permitiré que hagas daño a Aisha.

Ahmed después del desconcierto inicial, sin poderlo evitar, sintió una profunda furia.

—¿La vas a defender, después de que molestó a nuestros hijos? Por Dios, Ahmed, estás ciego por ella.

Basima que recién llegaba, se sintió también furiosa, al ver que esa mujer había golpeado a su nuera, y sin pensarlo, no dio tan solo un golpe, si no dos en la mejilla de Lyna.

—Esto es para que aprendas a respetar a mi nuera, no se te ocurra volver a tocarla porque te arrancaré las manos, por cada golpe que se te ocurra darle, yo te daré el doble, estás advertida.

—Madre, por favor, paren esto.

Ahmed enseguida se sentó para abrazar a Aisha, Lyna se le quedó viendo por los ojos enrojecidos por la furia, pero de pronto se dio cuenta de que eso no funcionaría, así que cubrió su rostro con sus manos y comenzó a llorar desconsoladamente.

—No puedo creer que después de que sufrí durante años por tu culpa, permitas que estás mujeres me traten como si yo no valiera, no te preocupes Ahmed, en cuanto lleguemos tomaré un avión que me lleve a Suiza.

Ahmed palideció al escucharla, a su mente llegó todo lo ocurrido en el pasado, no deseaba perder de nuevo a sus hijos.

Lyna se dio cuenta de la turbación del árabe, se dio la vuelta y se alejó de ellos junto a sus hijos.

—Lyna, espera —Ahmed se levantó inmediatamente para seguirla, dejando a Aisha.

—Esa mujer sí que nos dará problemas, hija, pero como vuelva a tocarte, va a conocer una versión de mí que hasta ahora no ha conocido, y mira que me conoció muy bien en el pasado.

Aisha sentía su corazón oprimido, Ahmed la dejó ahí para ir tras de Lyna, eso era algo que le dolía, se levantó para regresar a la habitación con sus pequeños hijos que aún dormían.

La nana se sentó junto a Basima que observaba como su nuera entristecida se marchaba.

—Debe darle tiempo a la niñ* Lyna, ella no es mala, solo está dolida que al regresar el señor Ahmed ya esté casado, y mucho menos tiene la culpa la señora Aisha, ella solo ha quedado en medio de todo esto, y es claro que está sufriendo.

—Vaya, mujer, por lo que veo ya no es tu niñ* mi nuera, ahora lo es de nuevo Lyna, a pesar de que te trata como si no valieras nada para ella, tienes que ver en dónde están tus prioridades, esa mujer es nuestra enemiga, y si piensas estás de su parte, no podrás estar junto a Aisha.

La pobre nana bajó la mirada, no quería estar inmiscuida, y mucho menos tomar partido.

Mientras tanto, Ahmed se sentó junto a Lyna, en cuanto él llegó, sus hijos se levantaron de ahí, estaba claro que lo culpaban a él de lo sucedido, no habían crecido bajo su cultura, y tal vez que su padre tuviera otra esposa, era algo inconcebible.

El árabe se dio cuenta de que sería muy difícil ganarse su cariño, no creía capaz a Lyna de haber sembrado odio en sus hijos, tal vez estaban confundidos por lo que habían visto desde su llegada.

Horas después, el avión aterrizaba en el hangar privado en Dubái, Ahmed quién había viajado todo ese tiempo junto a Lyna en completo silencio, dio un fuerte suspiro.

Se disculpó con Lyna y se dirigió hacia la habitación, para ayudar a Aisha con sus hijos, la chica ya estaba por salir, cuando él abrió la puerta.

—Vaya, pensé que no te darían permiso de acercarte a tus hijos.

—Aisha, por favor.

—Tendré que decirte que me iré lejos con mis hijos, así quizás logre que permanezcas a nuestro lado, o tal vez deba hacerme a un lado para que recuperes con ella lo que tenían.

—Sabes que tu eres mi vida, y jamás permitiré que te alejes, escuchalo bien, nunca, Aisha, sabes que eres mía.

Ahmed se puso tenso en cuanto la escuchó decir aquello, sabía que no lo decía en serio, pero él le ponía las cosas claras de una vez por sí algún día pensaba en hacerlo.

Aisha no deseaba discutir con él, eso era precisamente lo que la pelirroja quería, pero no podía evitarlo, los celos que estaba sintiendo, la tenían confundida.

Zafir que viajaba en el mismo avión, en otra área completamente dividida, se acercó a Lyna y a sus hijos, para ayudarlos a bajar, la mujer pasó a su lado ignorándolo completamente, él recordó que en el pasado, siempre había sido prepotente cuando Ahmed no la veía.

El guardaespaldas había avisado a Dubái sobre su llegada antes de tiempo, así que ya los esperaban a su llegada, también Caroline y Amira habían acudido a recibirlos, no entendían por qué habían adelantado su regreso, algo delicado tendría que haber ocurrido.

Las dos mujeres se sorprendieron al ver que la pelirroja y sus hijos bajaban del avión en compañía de Zafir, conocían a su esposa, y esa mujer no se le parecía, Amira reconoció perfectamente a Lyna cuando pasó junto a ellas ignorandolas.

—Amira, Amira, reacciona mujer por Dios. —Caroline la sostuvo entre sus brazos cuando estuvo a punto de desmayarse por la impresión que había sufrido.

—¡Por Alá! Esa mujer, esa mujer. —Repetía Amira una y otra vez mientras veía a Lyna.

Keep Watching!
The story is getting intense! Switch to App to continue reading
Unlock All Episodes
Open the Official Website

You may also like

After His Mistress Staged My Fall, I Fought Back Novel Cover
8.5
I wake to the sound of my own name being destroyed. Not literally — not at first. At first it's just my phone, buzzing against the mahogany nightstand like something trapped and dying, the screen strobing white in the gray morning light. I reach for it without opening my eyes, muscle memory from a thousand ordinary mornings in this room, in this house, where the crown molding catches the dawn and the smell of my mother's garden still lives in the curtains even though she's been gone six years. Then I see the notifications. Hundreds of them. Thousands. The first headline loads before I understand what I'm reading: *Fallen Heiress or Hidden Addict? Explosive Photos Surface of Judge Greene's Daughter.* Below it, an image I have never seen of a woman who wears my face. My thumb moves on its own, scrolling, and each swipe is a small death.
After My Husband Chose Her Over Me Novel Cover
8.9
I was administering an IV drip to Amos Kelly's beloved Hailey Peterson. She falsely accused me of hurting her with the needle. Not only did Amos believe her, but he pushed me so hard that I miscarried. Heartbroken and defeated, I decided to fake my death and go through with the divorce. In a bitter twist, Amos abandoned his precious Hailey and knelt by my grave, sobbing uncontrollably. I'm a nurse, and today my duty was to attend to my husband's infatuation. Dressed in my nurse’s uniform after a long shift, I looked utterly exhausted. Meanwhile, Amos's perfect Hailey appeared in all her youthful elegance. "Hold still," I instructed, but she kept squirming, causing the needle to miss and draw blood. "Why can't you do it right?
Billionaire Loses Love Forever Novel Cover
9.2
I stood at the fringe of the Metropolitan Museum ballroom, champagne flute untouched in my hand, watching my husband bask in his triumph. Nathan Sterling—tech visionary, Wall Street darling, and the man I once loved enough to sacrifice everything for—was having his moment. His company's IPO had just valued at over a billion dollars, and the room swelled with Silicon Valley elites eager to orbit his success. The chandelier light caught the diamond cufflinks I'd given him for our tenth anniversary. He wore them tonight, not for me, but because they matched the narrative: the self-made billionaire with impeccable taste. His smile never reached his eyes anymore—not when he looked at me. "Mrs. Sterling, would you like me to refresh your drink?" A server appeared at my elbow. "No, thank you," I murmured, the weight of my married name suddenly unbearable. Across the room, Nathan laughed at something Rebecca Walsh whispered in his ear.
His Cold Revenge, A Hidden Love Novel Cover
7.6
For three years, I made my husband, Kane Chandler's, life a living hell. The day my family went bankrupt, he became a billionaire and handed me divorce papers. "My true love has returned," he said coldly. "I have no more use for you." To save my desperate family, I was forced to accept his cruel offer: become his live-in mistress. I had to serve him and his perfect new girlfriend, Astrid, in the penthouse that was once my home, enduring his cold, calculated revenge every single day. But then I stumbled upon a devastating secret. His "true love" Astrid was secretly plotting with his brother, Cade-the man I once adored-to destroy him from the inside. Astrid begged me to steal a file from Kane's safe, claiming it was the only way to save him from blackmail. I agreed, ready to sacrifice myself to set him free. I never imagined this was the final move in a twisted, three-year-long test of love he had designed just for me.
His Perfect Lie Novel Cover
8.6
When Natalie Crawford dies betrayed by the two people she loved most—her husband and her sister—fate gives her a terrifying gift: a second chance. Reborn five years before her wedding, Natalie remembers every cruel secret, every stolen asset, every lie. But instead of running, she plays the role of the perfect bride—sweet, devoted, harmless—while setting the stage for her revenge. Her husband will fall in love with her all over again. Her sister will trust her completely. And when the time is right, they’ll lose everything—just like she did. But as Natalie’s vengeance unfolds, she begins to wonder… If you could rewrite your own tragedy, how far would you go to make them pay?
I Canceled Our Wedding When He Chose Her Novel Cover
9.0
On the eve of our wedding, Alan's ex, Izabella, posted a picture of her sapphire engagement ring on Instagram. I gave the photo a closer look. It was the same ring Alan and I had designed together—one of a kind, crafted with my own hands. Now, it's on her finger. After pondering it all night, I calmly suggested we part ways the next morning. Alan, seemingly unmoved, said, "Inaya, we're about to tie the knot. Think it over. Don't make a decision you'll regret." "I won't." Later, Alan called me in the middle of the night, clearly drunk. "Inaya, where are you? You're not home." --- After Izabella's Instagram post, I told Alan I wanted to break up.