
Hasta que la muerte nos separe
Chapter 9
Liam tuvo un panorama de donde se estaba metiendo, pero no daría marcha atrás.
— Basta déjenme, ¡me tienen harta! ¡No soy una niña, no soy de cristal! — Kimberly tomo la mano de Liam y salió del salón.
Segundos después su tía los regañaba en el despacho y mandaba a comprar pruebas de embarazo, ambos jóvenes sentían que estaban al borde del abismo, Alissa se dio cuenta que la cara de Liam reflejaba inseguridad, algo que le pareció raro, y es que, a ella, su marido y cuñados, habían quedado encantados con el hombre, que fue capaz de enfrentar no solo la hostilidad de los primos de Kim, sino a toda la familia, algo que ninguno de los tres jóvenes que Kim presento antes pudieron soportar.
Ni lo sueñes, Simons, no escaparas, no lo permitiré. Te llevaste la virginidad de mi niña y responderás por ello.
— Se casarán la próxima semana sin importar lo que diga la prueba de embarazo. — Fue su sentencia, y ninguno de los dos dijo nada. Ellos no podían procesar nada, hasta ver el resultado de las venditas pruebas.
Mientras tanto la discusión continuaba entre el resto de la familia en la sala.
— No dejaré que se casé, él es un idiota, si la embarazo lo voy a matar, yo solo...
— Tú no harás nada, ninguno de ustedes hará nada. — Marcus ya no tenía su cara simpática y amigable, esa la usaba solo con su nieta.
— Pero papá. — Edmond estaba a punto de sacar su humor a relucir.
— No, ¡¿no lo ven?! La cansamos, la cuidamos tanto, que nosotros mismo la lastimamos, al punto que saliera de esta casa con mentiras, y al cometer un error se desata una cadena de errores. Por suerte fue él a quien contacto por las redes, piensen ¿qué hubiera pasado si fuera algún depravado? No quiero ni pensarlo.
— Sí, pero aun así si la embarazo, no fue por error, ¡él debía cuidarla!
— ¿Cómo tú lo hiciste con la que fue tu novia Bastián?, ella le mintió, dijo que tenía 20, quizás le dijo que se cuidaba, ¿no se han puesto a pensar? Cuando Rebecca quiso que comenzara a tomar las píldoras tú te opusiste Sam, dijiste que no era necesario, porque tu hermana no haría nada indebido, como si el hecho de tener relaciones sexuales fuera un pecado y se te respeto, aun cuando es el cuerpo y vida de tu hermana.
— Entonces mejor se la entregas ¿y ya?
— Yo no entrego a mi nieta, solo le permito tratar de ser feliz, Liam... me parece una buena persona y si no es él, ¿cuánto piensas que tardará ella en fugarse con algún bueno para nada?, que la quiera como trofeo o peor que la use para tener una buena vida asegurada. — Para cuando Marcus terminó de poner a todos en vereda, Alissa entró con la pareja ya más relajada.
— Aquí no pasó nada más que un susto, pero aun así se casaran la próxima semana. — Sam quería gritar y romper todo al igual que sus primos, pero como su abuelo ya les había advertido se mantuvieron en silencio.
En una semana estaré casado, por lo menos Dios se apiadó de nosotros y esas pruebas dieron negativo, si no, estarían preparando mi cuerpo para ser entregado a mi familia.
La puerta del cuarto se abrió y Jared entró. Liam se levantó de inmediato.
— ¡¿Qué mierda estás haciendo?!
— Solucionando tu último problema, sabes... fui a verla para que te denuncie. — le dijo la verdad y es que después de conocer a la joven el corazón de Liam quemaba al saber que el idiota de Jared había lastimado a una joven tan buena.
— ¡¿Que?!
— Lo que oyes, pero no quiso, no por ti, por ella misma, le da vergüenza que se enteren que alguien como tú la haya tocado. — La cara de Jared era un poema. Pero algo en el interior de Liam lo hizo sentir mejor al decir aquello.
— Pero su hermano escucho que perdió su virginidad y creyeron que fui yo quien la tomó, por lo que decidí proponerle matrimonio.
— ¡¿Y ella aceptó?!
— Si, como verás, cualquiera es mejor que tú, desde hoy no volveré a limpiar tu desorden y si en algún momento se te olvida y quieres hacer algo parecido o alguna otra idiotez, haré que papá te saque de su testamento, le contare todo. — Jared no le prestaba atención a la amenaza de su hermano mayor, su mente estaba en otra cosa.
— No entiendo... su familia… ellos nunca...
— Me aceptaron, porque soy un hombre de bien, no como tú, ahora vete.
Liam estaba tan enojado por lo que su hermano había provocado que no reparó en lo que le decía, a él jamás se le ocurrió pensar que Jared fuera capaz de sentir algo por alguien más que no fuera él mismo, pero así era, él siempre había estado atraído por Kimberly Bach, y más ahora que sabía que había sido el primero en estar con ella, pero era tan cobarde como los demás, solo la miraban de lejos, la intocable e inalcanzable Kimberly Bach, solo le quedaba soñar con esa joven de piel blanca como la porcelana y cabello negro como el carbón.
¡Ay, hermano! debiste tener cuidado al elegir mujer, te puedes quedar sin amigos... sin hermano. Esa mujer es la más codiciada del país, si no pudieron protegerla de mi esos ocho, tú no podrás hacer nada.
Y con ese pensamiento un Jared lleno de rencor salió de esa habitación.
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