Follow
Chapters
Share
Destino o casualidad Novel Cover

Destino o casualidad

Jade: Mi vida no era perfecta, pero seamos realistas ¿Quiénes tiene una vida perfecta? Nadie, esa es la respuesta, si creen que el dinero y el poder pueden solucionar todo, están muy equivocados, nunca supe lo que era tener frio, hambre y mucho menos miedo, con mi vida común y sencilla era feliz, hasta que un día todo se fue al infierno, una verdad salió a la luz y no solo rompió mi corazón, también el de mi padre o mejor dicho a quién yo consideraba un padre, el que me crio, y desde ese momento fue todo a peor, ahora resulta que soy una Bach, se supone que tendría dinero, poder, que me cuidarían, o eso se suponía, pero mi padre es Derek Bach y si él piensa que es el más terco, desconfiado y rencoroso de su familia, es porque aún no me conoce, dicen que de tal palo tal astilla, pues esta astilla es más dura que el mismo palo. Nunca fui supersticiosa, pero ahora no solo creo en el destino, también creo en las maldiciones y sobre mi pesa la de ser una Bach. Loan: Mi vida era perfecta tal como estaba, hasta que a mi padre se le antojo que yo debía ser su sucesor, el tigre blanco necesitaba un nuevo líder, pero eso supone regresar a China y yo me enamore de América, estaba dispuesto a renunciar a ser el líder, a dejar todo por mi novia, pero el día que le propuse matrimonio ella me abandono, con el corazón roto y el cuerpo lleno de alcohol tome una decisión estúpida, pero por casualidades de la vida ella me encontró, mi hermosa Jade me salvo, ¿cómo podría mirar para otro lado cuando mi hermano quiso lastimarla? no podía, quise salvarla, sin saber que la estaba arrastrando al mismo infierno, pero de algo estoy seguro, no me importa cuál sea su apellido, porque nadie puede contra el líder del tigre blanco y esta vez no dejare que la mujer que amo me abandone. — Lo lamento Jade, pero la única forma de que regreses a tu país es que me des un hijo, solo si accedes a darme un heredero nadie de la organización podrá dañarte, incluyendo a mi hermano. — Loan, acepte casarme contigo y acepte tener un hijo tuyo, solo llévame de una vez a la clínica de inseminación, China debe ser un país maravilloso, pero quiero regresar a mi tierra natal. — Primero debes firmar un contrato en el que sedes tus derechos como madre. — Si, lo que digas. — Y segundo… — ¿Que? — Nuestro hijo lo haremos como todo el mundo hace a los bebes. — Tú y yo… ¡¿sexo?! — Como conejos de ser preciso, mientras más pronto quedes en cinta, más pronto todo terminara.
Chapters
Share

Chapter 7

Jade continuo en un modo automático los días siguientes, negándose a exteriorizar lo que su corazón estaba sintiendo, no le dirigió palabra alguna a su madre, solo tomo el dinero que habían ahorrado con su padre para la universidad y contrato el mejor servicio fúnebre que pudo conseguir, su padre se lo merecía, el único que siempre la quiso y la apoyo, aun sin llevar su misma sangre, mientras que Magnolia recibía las condolencias y felicitaciones por lo bien que todo lucia en la sala velatorio, a Jade no le importaba, solo se concentró en su padre Isaías, aun cuando escucho que Magnolia la culpaba por la repentina muerte del mayor, solo la ignoro, luego del sepelio le pidió a Javier quedarse en su casa unos días, necesitaba aclarar su mente, ahora la universidad no era una opción, ahora todo perdía sentido, estaba sentada en la sala de Javier mirando a la nada cuando la puerta fue tocada.

— Magnolia. — dijo con rencor al ver a su madre parada en el umbral.

— No creas que vengo a verte por gusto. — respondió la mujer entrando en la casa sin que nadie la invitara.

— Lo sé, no serias tú si lo hicieras. — algo dentro de Jade había muerto junto con su padre y eso era el respeto que le tenía a aquella mujer.

— Si como sea, solo vengo a informarte que necesito que retires todas tus cosas de la casa, el vendí y los nuevos propietarios no tardan en llegar. — dijo ignorando el comentario de su hija.

— ¿Qué? — las palabras salieron casi en un susurro. — ¿Vendiste la casa de papá? — no lo podía creer, apenas había pasado una semana, sentía como sus manos hormigonaban y se volvían frías.

— Entiende de una vez que Isaías no era tu padre, no te debo dar explicación de lo que hago con la miseria que él me dejo, pero si quieres algo de tu “verdadero Papi” ve a buscar a Derek Bach, quizás ahora si ve tu rostro termine de aceptar que eres su hija.

Magnolia salió de aquel lugar sin ver atrás y Jade no pudo reaccionar hasta unas horas más tarde, su madre había vendido su hogar, el lugar donde había vivido por 21 años, ese mismo que estaba lleno de recuerdos felices al lado de Isaías, lo peor fue descubrir que se había desecho de todo lo que era de su padre, solo quedaban los álbumes de fotos, esos que Isaías se encargó día a día a llenar con cada logro de ella, su hija.

Cinco cajas, era todo lo que Jade tenia, sus 21 años cabían en cinco cajas de cartón y la vida feliz junto a su padre se resumía a 21 álbumes.

— Todo estará bien amor, vele el lado positivo, ahora viviremos juntos. — Jade observaba a Javier y por primera vez el joven le parecía un idiota.

Al fin con el correr de los días acepto como seria su vida desde ese momento en adelante, más aún cuando tomo uno de los álbumes de fotos, cuando ella nació, en la primera página encontró una frase en lugar de una foto.

VE EL LADO POSITIVO DE LA VIDA SIEMPRE, SOLO ASI PODRAS SER FELIZ, HOY NACIO MI HIJA, MI ETERNA FELICIDAD, QUIEN ME LLAMARA PAPÁ.

Isaías siempre supo que ella no era su hija, sin embargo, se concentró en ver el lado positivo, él sería el único padre que ella conocería.

No pudo tomarse más tiempo para hundirse en su dolor, las cuentas comenzaban a juntarse, Javier tenía trabajos temporales que no duraban más que unas semanas, por lo que ella comenzó a trabajar medio tiempo en la cafetería nuevamente y logro conseguir trabajo en un restaurant de muy alto prestigio, así en pocos meses la casa de Javier parecía otra, no solo no habían deudas de servicios pegadas al refrigerador, también tenían la nevera llena, al igual que la alacena, pero Jade cada día estaba más cansada y los deseos lujuriosos de Javier en la noche no ayudaban.

— Vamos amor, si estas tan cansada solo quédate quieta y yo me encargare del resto. — dijo de forma sugerente mientras comenzaba a tocar debajo del pijama de Jade cada parte de su cuerpo.

— Javier, en verdad, estoy muy cansada y no me he estado sintiendo bien. — respondió acompañado de un suspiro que denotaba cansancio.

— ¿Cómo qué no te has sentido bien? — Javier un poco más no salto de la cama y tontamente Jede pensó que estaba preocupado por ella.

— Estoy más cansada de lo normal y no tengo mucho apetito… a decir verdad, tengo un atraso. — Jade mordisqueo sus labio nerviosamente al ver como la cara de su novio cambiaba con cada palabra que ella decía.

— No jodas Jade, si es un broma es pésima.

— Pues no lo es y no me mires así, eres tú quien se la pasa de lujurioso todo el tiempo, más de una vez te he dicho que sin preservativo no lo hagamos y no me escuchas. — Jade estaba frustrada y muy cansada, trabajaba y luego llegaba para ocuparse de la casa al completo, pero además su novio siempre quería sexo, sin importar si ella estaba durmiendo, comiendo u duchándose, nada detenía a Javier, ni siquiera la falta de condones.

— Debes ir a comprar la píldora del día después.

— ¿En verdad? Acaso no prestaste atención en clases, esa píldora solo sirve el día después de allí su nombre, y si tengo un atraso no es de un día. — quería gritarle, pero estaba demasiado cansada para hacerlo, los últimos 5 meses con Javier casi no había tenido cosas buenas en las que centrarse y el lema de su padre cada vez se le hacía más difícil de cumplir, “ve el lado positivo a la vida” pero… ¿Cómo se hace cuando nada bueno te sucede?, se preguntaba casi a diario.

— Tendrás que abortar. — la joven no pensaba ser madre, pero nunca se le había pasado la idea de un aborto y escuchar la forma fría en la que su novio lo dijo, le hizo recordar a su madre, Magnolia.

— Pero no sería justo… es nuestro bebé, fue nuestra culpa…

— ¡Jade! No quiero bebés, ¿lo entiendes? Si estas embarazada será mejor que busques un lugar para abortar.

Su mejor amigo, ese joven del que se había enamorado desde los 15 años, salió de la habitación dejándola sin palabras y llevándose con él las ganas de dormir.

You may also like

CLAIMED BY THE MAFIA DON  Novel Cover
7.9
Rose was so naive that she didn't know Jonah, her ex-fiancé, was cheating on her even before her wedding day. On the night before her wedding, she caught him cheating on her with the last person she would ever expect him to be with, Rebecca. Out of anger and spite, she cursed at them and left, then went and got herself drunk and made out with a mafia don, who, oblivious to her, was her fiancé's stepbrother and his boss. On the day of the wedding, she stormed in and canceled it, calling Jonah out. After the embarrassment, Jonah vowed to make her life miserable. She tried to get a job, but it was almost impossible because of the influence Jonah had. So she went to the greatest mafia don that her friend Lucy recommended to her. When she went to ask for his help, the don turned out to be the mysterious man who had been showing interest in her, but she had kept declining. Unbeknownst to her, he was her ex-fiancé's boss and stepbrother. She asked for his help, and he offered it, of course, but on one condition.that she would be his mistress !.
Escaping The Cheater For My Hitman Stepbrother Novel Cover
7.8
A beer bottle to the head wakes Kira Thorne up from her pathetic past life, where she died paying off her fiancé’s gambling debts. Seeing Julian Mercer fake amnesia on the bar floor, Kira refuses to be his victim again. She throws away his cheap ring and adopts the silent, scarred mechanic, Dante Russo, to help run her late father’s auto shop. She thought Dante was just a brooding stray, until he tears apart Julian's hired thugs with a bloody wrench. Dante hides a lethal secret—he is the underworld’s most feared hitman. As Julian plots to sell Kira to the mafia with Chloe Ashford's help, Dante locks Kira in his bloody embrace, ready to burn the entire city to ashes just to keep her safe.
He Faked Death, I Married The Don Novel Cover
7.6
I was arranging white lilies on the cold marble of my husband's grave when I saw a ghost. Walking through the cemetery gates was a man who looked exactly like my dead husband, Dante. Logic said it was his twin brother, Matteo. But a wife knows the slope of a man's shoulders. She knows the arrogant tilt of his chin. My husband hadn't been blown up in a car bomb three years ago. He had faked his death to steal his brother's rank, his fortune, and his mistress. For three years, I had forced our son, Leo, to kiss a photograph goodnight. We lived in a damp, peeling apartment, surviving on the "charity" of the Family. Meanwhile, Dante was living in a mansion, driving cars that cost more than my life, playing house with another woman. When he came to our cramped apartment to drop off the monthly "pension" money, pretending to be Uncle Matteo, he didn't look at me with love. He looked at his watch. When Leo ran to hug him, shouting "Papa," Dante peeled the boy's small arms off his expensive suit like he was removing a piece of lint. "Don't call me that," he snapped. "I am your Uncle." My grief turned into ice. He chose another woman's comfort over his own son's hunger. I grabbed Leo's hand and walked out the door. "You walk away, and you get nothing!" Dante shouted after me. "You'll be on the street!" I didn't stop. I walked straight to the black SUV idling at the curb. The window rolled down, revealing Salvatore Vitiello. The Don. The most lethal man in the city. "Get in, Elena," he commanded. I opened the door and slid onto the leather seat next to the devil himself. As we drove away, leaving my husband in the dust, I realized I had just traded a liar for a killer. And I didn't regret it for a second.
Mafia Don's Wife: My Sweet Architect Revenge Novel Cover
7.2
For years, I was the secret architect behind my fiancé Ethan's success. I even torched my own reputation to cover up his theft, believing he was the love of my life and we were a team. Waking from a car crash he engineered, I overheard his plan. He had not only caused my accident but also orchestrated the "stress" that led to my miscarriage. Now, he was stealing my masterpiece, "Echoes of the City," and planning a public proposal to trap me in a gilded cage. At the gala, he left me on stage mid-proposal, the ring clattering to the floor, to rush to his mistress's side. At another party, after she told me he was "relieved" I'd lost our baby, I confronted him. He shoved me hard, sending me sprawling to the floor in front of everyone before walking away with her. Lying there, humiliated, I realized he didn't see me as a person. I was just a tool to be used and discarded. The love I felt for him didn't just break; it turned into a cold, dark void. But he made one mistake. He forgot about the one man in the city he truly feared, a powerful Don who had once praised my work. I picked up my phone and sent a single, desperate text to his rival: "This is Sarah Jenkins. I need your help."
Mafia: My Father Offer Me to Clear His Debt Novel Cover
8.9
Winslow Grey's life shatters when her gambling father sells her to crime lord Ryan Harris. Trapped in a gilded cage of obsession and violence, she must navigate psychological torment, forbidden truths that redefines captivity. This dark tale explores survival, identity, and the terrifying price of freedom
Mafia Princess's Vengeance for Lost Heir Novel Cover
8.2
At my ten-week ultrasound, I was supposed to be celebrating the future of the Falcone family. I was Isabella Falcone, wife to the most powerful Don in the south. But when the nurse called my name, the man who stood up beside his pregnant mistress was my husband. In the sterile silence of that waiting room, he chose her. He later confessed he was being blackmailed by her family-a weakness that was a death sentence in our world. That night, he moved his mistress into our home, into my bedroom, and locked me away like a prisoner in the staff quarters. He wasn't imprisoning his wife; he was guarding an asset. He needed the legitimate heir I carried to save his crumbling empire. His betrayal was absolute when his own mother and my adoptive parents arrived while he was away. They forced me to sign divorce papers, then told me they were taking me to a clinic. His mother pulled out a gun and pointed not at my head, but at my stomach. "We're terminating this complication," she said coldly. As they dragged me from the house, my world went dark. But through the haze, I saw a fleet of black cars blocking the gate. An army of men poured out, led by a face I had only ever seen in a photograph. Days earlier, locked in my room, I made a single phone call to the only man more powerful than my husband: my biological father, the head of the Chicago Outfit. And he had come to collect his daughter.