
Aysel, como la luna
Chapter 9
El joven salió más molesto de lo que había llegado a la vivienda en la aldea, una vez que Aysel se fue a su viaje, el decidió volver a su hogar lejos de la ciudad con el solo propósito de buscar información válida para presentar al consejo de cazadores y así poder salvar a la joven, esa niña que pronto la vio convertida en mujer y de la que se había enamorado con locura, esa misma a la que él debía matar.
Su teléfono móvil vibro en el bolsillo de su chaqueta, y al revisarlo lo único que vio fue una ubicación, Aysel le había enviado su ubicación y eso solo quería decir una cosa, la joven estaba en peligro.
Sin impórtale nada más que su amiga y amor platónico, salió de aquella aldea con la única determinación de ir por ella y dejarla en algún lugar a salvo, no permitiría que ningún lobo la reclamara como propia, y no le importaría enfrentar a la familia de Aysel, si su único temor era que ella fuera mortal él no veía problema alguno en ello, después de todo el humano nace, crece y muere, así debía ser, y él se aseguraría que Aysel compartiera esa vida mortal con él y nadie más.
AYSEL
Esto es sumamente incómodo, siempre usé vestidos y faldas, ahora por orden del Alpha tengo que vestir unos vaqueros sumamente apretados y lo que supongo debería ser una camiseta.
“¡Maldición! Esto no cubre nada, ¡¿acaso lo hace apropósito?!”
— ¡Hey! ¿Ahora que te sucede?, no me dejas concentrar con tanto grito. — definitivamente vive enojado.
— No estoy gritando, es tú culpa por estar en mi mente. — le respondo desde el interior del vestidor.
— Sal, y dime cuál es el problema, quizás así logré que bajes el volumen de tus pensamientos. — Abro la puerta del vestidor, salgo y el idiota me mira embobado, genial, ¿acaso nunca vio el abdomen de una mujer?
— ¿Qué rayos haces con eso? — y nuevamente el lobo está enojado.
— Es lo que me dejaron para que me cambiara, no puedo salir así, esta camiseta no cubre nada más que mis pechos, yo no puedo vestir así, ¡¿sabes lo que puede pasar?!
— Claro que no, mi mate no saldrá... ¿a qué te refieres con lo que puede pasar?
— Soy una hibrida, no soy inmortal, pero si tengo genes de mi familia. – trato de explicar lo lógico.
— ¿Cabello blanco de bruja? — Idiota solo se fija en eso.
— Sí, piel pálida como Vidar, creo que ya te disté cuenta que mi carácter es de Fenrir, pero también tengo genes de ninfa, mientras más piel tenga expuesta los hombres más enloquecen. – esa es la razón por la que siempre me mantuve debajo del conjuro de Minerva.
— No te lo creo, no hubieras podido vivir entre los humanos tanto tiempo sin ser atacada si ese fuera el caso, los hombres tienen mentes retorcidas y toman a las mujeres por las buenas o las malas. — es la primera vez que habla y no ladra, que novedad.
— Minerva tenía un hechizo de fealdad en mí, jamás nadie se me acercó, solo Kasumi. Él solo veía que era una buena persona, nunca se dejó llevar por la apariencia. — De pronto mi voz suena melancólica y sé que es por el recuerdo de mi amigo. Lo extraño tanto.
— Acaso no tienes una amiga de quien hablar que siempre buscas nombrar a ese kison . — y nuevamente vuelve a ser desagradable.
— Kasumi, y no, ya lo dijiste los humanos son seres despreciables o en su mayoría, yo solo tenía a.… ya no importa, ¿podrías conseguirme otra cosa? Por favor.
En ningún momento de la conversación mire sus ojos, me sentía rara después del beso forzado, no sabía cómo actuar frente a él y no quería que escuchara que pensaba en ese que fue mi primer beso, obligaba a mi mente a pensar en otras cosas.
—Toma una de mis camisetas, mañana pediré que te compren ropa decente, aunque no porque lleves sangre de ninfa, aquí ningún hombre lobo te mirara más que con asco, solo porque no quiero que mi mate muestre lo que es solo mío.
— Tú.... no pienso seguir tu juego. — no gastare energías en él, solo me mantendré lejos y listo.
Me fui directo al vestidor y luego de cerrar la puerta busque la remera más pequeña que tenga este idiota, pero todo fue en vano, me quedaban como vestidos, en fin, tampoco es que fuera a ir a algún lado.
Baje en busca de señales de la cena, mi estómago pedía algo de alimento y así llegue a la cocina.
— Hola. — salude a la que supongo es la cocinera, una mujer joven que me miró de mala manera y empecé a entender que viviría en un infierno en este lugar.
— ¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres? — La loba de cabello castaño, destilaba hostilidad por cada poro de su piel. Sin embargo, mantengo mi voz tranquila.
— Quería saber si falta mucho para la cena.
— ¿Acaso crees que cocinare para ti?
— Mmm, ¿no será así?
— Yo solo cocino para el Alpha, Beta y Delta, nada más, jamás le cocinare a una bruja, además Anuk dijo que te ignoremos, tú no eres más que basura en este lugar.
Toda mi vida las personas me trataron mal, ya que el hechizo de mi abuela consistía en mostrarle a cada persona lo que más repulsión le generaba, granos, sobrepeso, etc.… pero el hecho que te humillen diciendo que no eres más que basura no se compara con nada, mi corazón duele, como si una daga fuese enterrada en él.
— En ese caso no te importará que me cocine, o ¿es que también prohibió que me alimentara? — mantengo mi voz tranquila, ella no me vera llorar, eso jamás.
— Haz lo que quieras, yo ya terminé. — La lobita se lleva lo que supongo es la cena para esos tres, y yo busco todos los ingredientes que necesito, gracias a la Diosa luna que hice un curso de cocina.
Al cabo de 15 minutos esto ya está listo, acomode todo sobre la mesada y estaba a punto de comer cuando Anuk entro en la cocina.
— ¿Qué haces aquí?
— Voy a cenar, ¿acaso no lo ves?
— Ven al comedor, tengo que presentarte con mi gente... ¿Por qué tu comida es diferente?
— Tu cocinera dijo que no cocinará para mí, a no ser que en tu mente retorcida quieras matarme de hambre me hice la cena. — Se acercó y vio lo que había en mi plató.
— ¿Sabes cocinar? — el asombro en su voz fue como un insulto para mí.
— Claro que se cocinar, tengo un diploma y todo. — Dije llena de orgullo, que vea que no soy una inútil. En sus ojos veo destellos color ámbar, creo que su lobo quiere tomar el control y no sé si eso es bueno o malo.
— Trae tú plato y ven. — por lo menos no me grito.
Llego al comedor y veo como hay dos hombres igual de jóvenes que Anuk, aunque sé que es solo la apariencia física, ellos deben tener cientos de años, aunque aparentan ser jóvenes de 20 años como mucho.
— Luna. — Un joven moreno se levanta y saluda formalmente.
— Kalu, ella no es nuestra luna, es solo mi mate. — contesta el Alpha poniendo los ojos en blanco.
— Anuk, tu mate es nuestra luna, y lo sabes. — me cae bien este muchacho.
— No discutiremos por eso, Aysel, ellos son Kalu mi beta y Kio mi delta.
— Hola. — dije mientras movía mi mano y mostraba mi mejor sonrisa, toda una niña bien portada.
— Luna, por fin estás con nosotros.
— Eres muy linda luna. — Kio me cae mejor, aplaudí en mi mente, quizás no estaría tan sola y podría tener amigos.
— Kio, mejor quédate en silencio. — parece que Anuk solo me grita a mí, hasta el momento no le ha gritado a nadie más.
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