Follow
Chapters
Share
Atrapar al rey Alpha Novel Cover

Atrapar al rey Alpha

Mi nombre es princesa Antara primera del reino Kael, o al menos ese era mi nombre, pero cuando el reino de las brujas cayó, mi vida cambio, pase de vestir sedas y ser adornada con oro, a ser cubierta con harapos y lodo, una vagabunda mendigando en las calles del reino de Joako, los lobos son crueles con los extraños, pero entre todos ellos, creí tener una posibilidad de vivir, fingiendo ser una simple humana, el Duque White sufría por la pérdida de su hija y me acogió como remplazo, no fue fácil, pero pensé que había logrado al menos ganarme su cariño, pero luego entendí que no podía dar nada por sentado, comprendí que si no queria regresar a las calles, solo me quedaba una opción, atrapar al futuro rey Alpha, cualquiera diría que sería fácil salir embarazada de semejante hombre, claro que teniendo en cuenta lo loco que ese bastardo esta, lo genial seria salir viva luego de estar con él.
Chapters
Share

Chapter 3

El Duque Elías White, estaba en su oficina, revisando las ganancias de su mina de esmeraldas, cuando un joven y muy enojado Cameron ingreso, sin siquiera tocar.

— Padre, debes hacer algo, esto ya es insoportable. — el viejo duque vio a su hijo menor, su cabello blancos se veía desordenado por los rizos, todos ellos eran peliblancos, menos su hija, la dulce Felicia al igual que su difunta madre, tenía el cabello Negro.

— No sé qué es lo que debo hacer, si no me dices que ha pasado. — la calma del mayor era grande, cultivada a través de los años, algo que, por supuesto sus jóvenes hijos no tenían, por lo que Cameron suspiro con molestia y lo vio con dureza.

— Como si no supieras quien es la única que trae problemas en esta casa. — murmuro lo suficientemente alto como para que Elías lo escuchara.

— ¿Qué pudo hacer tu hermana si esta con encierro provisorio? — los dientes del joven trinaron y sus ojos se agudizaron.

— Ella no es mi hermana. — especto molesto y ahora fue el turno del Duque de suspirar.

— Cameron, Eleonor…

— Es una vulgar humana, acaba de llamar perra a Iris, no puedes permitir tal atropello, esa humana es una mal agradecida, Iris ha sido su dama de compañía por 10 años y…

— ¿Eleonor no te dijo que fue lo que sucedió? Debe de haber un motivo para que dijera tal cosa. — Elías no era tonto, pero entre las enseñanzas que debían recibir sus hijos, estaba la de saber lidiar con los problemas, aunque era más que evidente que era algo que les costaba mucho, a los tres por igual, aunque claro que Eleonor siempre sería más señalada, al ser solo “un reemplazo” ante los ojos de la sociedad lobuna.

— ¿Decir? Sabes lo mentirosa que es, padre, ya hemos pasado por esto, Eleonor solo sabe mentir y ser grosera, no sé porque aún lleva el apellido White…

— Lo llevara hasta el día que muera. — el duque dejo ver su altura, y Cameron enmudeció, el viejo lobo sí que había aprendido a querer a esa joven como propia, aunque no lo demostrara. — Puede que no la veas como tu hermana, no te obligare a lo contrario, pero Eleonor es una White desde el día que la traje conmigo, eso no cambiara, nunca. — sentencio sin poder evitar que sus ojos negros se volvieran verdes, señal de que su lobo pensaba de igual forma.

Cameron no comprendía la actitud de su padre, para este joven, Eleonor solo era una arrimada y aprovechada, por lo que al ver que no conseguiría nada con Elías, fue con su hermano mayor, Emir.

— Si padre no dijo nada, e Iris no se siente ofendida, no me involucrare. — sentencio el mayor, sin perder de vista los documentos que estaba leyendo, ser el sucesor de la familia no era una carga fácil de llevar.

— Eres el joven duque, tú también puedes castigarla… — alego el menor, comportándose realmente como un niño caprichoso.

— Cameron, la única forma de deshacernos de esa copia barata de Felicia es encontrando a nuestra verdadera hermana. — el más joven de los lobos arrugo sus labios y giro para ver el único retrato de Felicia que había en la sala, cada día le costaba más el recordar el poco tiempo que paso con su pequeña hermana.

— Si padre no pudo encontrarla, no creo que tu puedas. — se lamentó Cameron, deseaba encontrar a su hermana, pero sabía que eso era imposible, ella solo había desaparecido.

— Si padre no pudo encontrarla, fue porque los mejores rastreadores estaban con el rey Eduardo en la guerra de los reinos, guerra que acabo hace dos meses, cuando al fin cayó el reino de los vampiros. — explico con una gran satisfacción, pues por fin, luego de diez años, podía poner en marcha su plan.

— ¿Eso que quiere decir?

— Que ya le pedí al emperador una audiencia para solicitarle un par de rastreadores para encontrar a Felicia. — al fin el rostro de Cameron se ilumino.

— Bien pensado hermano, ahora si nos desharemos de esa basura humana. — el golpe de un bastón silencio a ambos hombres, el duque acababa de entrar a la sala y no le gustó nada de lo que escucho.

— ¿No eras tu quien me pedía un castigo para Eleonor por llamar perra a Iris? Sin embargo, ¿tu si puedes insultar a tu hermana? — indago con dureza viendo a Cameron, quien busco ayuda en su hermano mayor.

— Ella no es nuestra hermana, es solo una humana… — Emir se sentía traicionado con el actuar de su padre, él realmente no lo comprendía.

— Tu madre también era una humana, ¿o ya no lo recuerdas Emir? — por segunda vez en un día, el lobo de Elías se manifestó, algo que los hizo poner nerviosos, pues su padre podria ser mayor, pero su lobo, era uno de los más poderosos.

— Mi madre era la princesa de los humanos… — atino a decir Emir, tratando de marcar una diferencia entre la impostora que ocupaba el lugar de su hermana y su madre.

— El primer reino que cayó en manos del rey Alpha. — recordó con amargura Elías, pues él había ayudado a que eso ocurriera. — Tu madre perdió ese título y paso a ser solo una esclava, si no fuera porque la marque como mi compañera, ella hubiera tenido el mismo destino que aquella mujer. — no era fácil para el mayor recordar que el amor que su esposa le tuvo, siempre se vio un poco opacado ante el recuerdo de la batalla que acabo con gran parte de los humanos y de la que él tuvo una actuación estelar, al acabar con los que hubieran sido sus suegros; los hermanos White se vieron por un fugaz momento sin comprender a que se refería su padre, al decir “aquella mujer” pues el duque nunca explico nada de Eleonor, solo llego un día con ella y la presento como la jovencita White.

— ¿Aquella mujer? — indago Emir, al reconocer la poca disposición del mayor a continuar hablando.

— La madre de Eleonor. — aclaro Elías y sus hijos se tensaron, desde el momento que el duque llevo a Eleonor a la casa, ambos pensaron que podría ser una hija ilegitima, después de todo, no se olvidaban de que su madre murió al dar a luz a Felicia y lo irónico de la situación, la única hija humana del duque, provoco la muerte de la esposa que también era humana.

— ¿Cómo murió la madre de Eleonor? — pregunto Emir, con verdadero interés.

— ¿Cómo se llamaba la madre de Eleonor? — indago Cameron en simultaneo, era la primera vez que estos hombres realizaban aquellas preguntas, pues cuando Eleonor llego, ellos eran demasiado jóvenes como para decir algo que al duque no le gustara.

— No supe su nombre, Eleonor no supo decirlo tampoco, cuando la encontré estaba tan traumatizada que ni siquiera recordaba su propio nombre. — eso fue una sorpresa para los jóvenes White, no podían recordar alguna vez que hubieran visto a Eleonor “débil” aunque claro que tampoco sabían que el duque espero más de tres meses para llevarla a su hogar, cuando ella ya estaba mejor mentalmente.

— ¿Eleonor no es Eleonor? — Emir estaba aturdido, una de las razones por la que odiaba al remplazo de hermana era por su nombre, ya que era el mismo que el de su difunta madre.

— ¿Por qué estaba traumada Eleonor? — intervino Cameron, dicen que la curiosidad mato al gato, pero este no era el único animal curioso, los lobos también lo eran, más cuando son jóvenes.

— Ese día, me llamo un mercader, faltaba poco para que el rey partiera a conquistar el reino de los vampiros, los soldados pasarían por la calle principal para ser despedido como los héroes que son y tenían un problema, había una mujer humana pudriéndose en un callejón, especulaban que había muerto por desnutrición o neumonía, hacia como una semana o un poco menos, y no la podían sacar, porque su hija se aferraba a su cuerpo. — ambos hombre respiraron profundo, comprendiendo a donde iba todo, pero el duque ya había comenzado con su relato y no estaba dispuesto a detenerse, sus hijos ya no eran niños, ahora eran hombres, mismos que debían cuidar a esa niña, quizás de esa forma, Elías se aseguraba que el karma jugara a su favor y alguien estuviera cuidando a su hija. — Pedían mi permiso para matar a la niña y así llevarse ambos cuerpos. — Emir se recordó que no podía ser débil y mostrarse tan horrorizado como se sentía, por lo que mantuvo su rostro sin expresión, sabía que esas decisiones algún día recaerían en él, pues los humanos, eran una plaga problemática, al igual que los brujos, aunque estos últimos eran más astutos, ambos causaban problemas, por eso llegado el caso, la muerte era la mejor opción. — Pero cuando la esposa del mercader pregunto si se podía quedar con la niña, pues le gustaba el color negro de su cabello y sus ojos verdes… pensé que podía ser Felicia, que por alguna razón la diosa luna me la regresaría, y fui a ver… pero solo encontré a una niña humana que me confundió con su padre, aun aferrando un cuerpo que estaba a punto de reventar por el estado de descomposición en el que se encontraba, una imagen que está grabada en mi… era tan pequeña y se veía tan desorientada que, cuando me pidió llamarme padre, no me pude negar, y ya que no recordaba su nombre, le di uno. — no se arrepentía de ello, quizás de no haber puesto a sus hijos en vereda un poco antes, de no enseñarle lo que es la empatía, pero jamás se arrepentiría de darle un hogar a Eleonor.

— Entonces ella está loca, por eso su actuar. — dedujo Cameron, quizás el no salir del ducado le estaba afectando al más joven, no ver la miseria ajena le estaba poniendo un velo en los ojos y adormeciendo sus sentimientos, algo que molesto a Elías.

— Si Felicia está viva… espero que no esté a merced de alguien que piense como tú. — Cameron retrocedió ante la mirada censuradora del duque. — Emir, dile a mi hija. — dijo remarcando cada palabra. — Que quiero cenar con todos hoy, su castigo termino.

Emir a diferencia de Cameron, no podía enfadarse con su padre, él era quien más recorría las calles de la ciudad, en especial desde que el príncipe heredero marcho a la guerra como respaldo de su padre, el cuidado de la ciudad recayó en el ducado White, era por eso que comprendía un poco mejor a su padre, pero, aun así, no podía evitar pensar todas las veces que Eleonor los había hecho quedar mal, a tal punto que ninguna señorita queria ser cortejada por los hermanos White y todo por temer tener de familia a la humana.

— ¡Padre! ¡padre! — los gritos del mayor hicieron sonreír a Cameron, pensando que seguro Eleonor estaba con una de sus crisis de nervios rompiendo todo y el pobre de Emir había recibido algún golpe con algún objeto, con suerte su padre le daría más encierro domiciliario, era lo mejor, mientras más pospusieran la presentación en sociedad de Eleonor, mayor oportunidad tendrían de encontrar a su verdadera hermana y deshacerse de la inútil humana.

— ¿Y ahora qué? — indago el duque casi con aburrimiento.

— Eleonor, está mal, tiene fiebre, su cama esta mojada, no sé qué sucedió.

El duque corrió junto con sus hijos, si bien era raro para ellos enfermarse, sabían lo frágiles que eran los humanos, un simple resfriado podria acabar con sus vidas.

You may also like

A Doctor For The Lycan King: My Cursed Mate  Novel Cover
7.9
The kingdom of werewolves and Lycans has been plagued by a powerful curse, one that can only be broken by a prophesied healer. For centuries, King Tyler, the Lycan ruler, has carried the burden of a dual curse: the torment of never finding his true mate, and the deadly punishment from the Moon Goddess for a sin committed by werewolves centuries ago. Three times, he tried to settle for unfated mates under pressure from his people, and each time, his mark killed them. Now, the elders have issued an ultimatum: find his true mate or lose the throne. Gina Robert, a 21-year-old human doctor raised by a powerful witch, arrives at the Central Pack as the live-in physician for the king’s comatose sister. Unaware of her mysterious lineage or the ancient power in her blood, Gina is thrust into a world of politics and prophecy. She is Tyler’s true mate, but fate has more cruel twists in store. As love sparks between them, a shocking revelation emerges—Tyler is being forced into a political marriage, a woman believed by all to be the prophesied healer. But only one woman carries the true magic needed to break the curse and win the Lycan King’s heart.
After My Alpha Chose Her, I Transformed Novel Cover
9.6
The scent of fresh moonflowers filled the great hall as I adjusted the last silver lantern, my fingers trembling slightly with anticipation. Tonight was supposed to be the most important night of my life—my formal Luna welcoming ceremony. The full moon's light streamed through the high windows, casting an ethereal glow across the polished wooden floors where dozens of pack members bustled about, preparing for the celebration. "It's perfect, Isabella," whispered Lydia, my closest friend, squeezing my hand. "You'll be the most beautiful Luna the Blackwood Pack has ever seen." I smiled, though my stomach fluttered with nerves. Six months had passed since I'd first locked eyes with Marcus across the crowded pack meeting, since that intoxicating scent of pine and wild earth had enveloped me, confirming what the Moon Goddess had ordained—we were fated mates. Tonight would make it official. "Nervous?" Lydia asked, adjusting the silver crescent moon pendant at my throat. "A little," I admitted. "But it feels right.
After My Alpha Died, His Son Took Control of Me Novel Cover
7.9
Andrew Collins died the way he lived — performing strength he no longer had. It happened during the shift. Three senior pack members were there. They said it was quick. They said it with the careful, neutral faces of people who had already decided what version of events the pack would receive. By the time the news reached me, it had already been shaped into something dignified: the Alpha had passed during a ceremonial shift, his wolf at peace, his legacy intact. I stood at the funeral rites in the dress a Luna is supposed to wear. I kept my hands folded. I kept my face arranged. I had been practicing that face for two years — the composed, grateful, quietly grieving widow.
Alpha's Secret Affair Novel Cover
9.3
The morning sun filtered through the tall windows of the pack house as I settled into my office, the familiar weight of Luna responsibilities grounding me in routine. Ten years of leading the Silvermoon Pack alongside Augustus had taught me to find solace in the predictable rhythm of territorial reports and pack disputes. I spread the latest boundary assessments across my mahogany desk, noting the increased rogue activity near our eastern borders. The warriors' reports required my attention, but first, I needed to handle the domestic squabble between the Morrison twins over hunting territory assignments. Such petty conflicts seemed insignificant compared to the larger threats we faced, yet maintaining pack harmony meant addressing every grievance with equal gravity. "Luna Harper," Beta Ryan Mitchell knocked softly before entering. "The Morrison situation has escalated. They're refusing to speak to each other, and it's affecting their patrol efficiency." I nodded, already formulating a solution. "Schedule separate meetings with each of them this afternoon. Sometimes siblings need space to air their grievances before they can find common ground." Ryan's expression relaxed.
Breaking Free from a False Mate Bond Novel Cover
8.7
The Moonstone Pack House blazed with lights that seemed too bright, too grand for what should have been our intimate tenth anniversary celebration. I clutched the small wrapped gift in my hands—a hand-carved wooden wolf figurine I'd spent weeks perfecting—and stared at the elaborate decorations that transformed our usual gathering space into something I didn't recognize. This wasn't the quiet dinner Maverick had promised. Crystal chandeliers cast dancing shadows across walls draped in rich burgundy fabric, and the air hummed with conversations in voices I'd never heard before. Dozens of wolves moved through the space with an elegance that made my simple blue dress feel woefully inadequate. "Who are all these people?" I whispered to myself, scanning the crowd for Maverick's familiar dark hair and broad shoulders. A group of men near the bar caught my attention—their postures screamed authority, their expensive suits tailored to perfection. One of them, a silver-haired Alpha with commanding presence, gestured toward the main hall. "The Alpha King has outdone himself this year," he said, his voice carrying easily over the music. "Though I'm surprised he's chosen to host here instead of the royal pack house." Alpha King?
COLD COMMAND- The Secret Son Novel Cover
8.8
“You’re a Reed, Savannah. You’re supposed to fear the dark, not beg for it to swallow you whole.” Grayson’s voice was a low, vibrating growl against the column of my throat, his hands bruising my hips as he pinned me to the rough bark of a sweet gum tree. I should have shifted. I should have clawed his chest open. Instead, I arched into him, my pulse thrumming a frantic rhythm that only a predator could hear. “Then be the monster they say you are,” I whispered, my fingers tangling in his dark, messy hair. “Show me what a Cole does to a girl who has nothing left to lose.” He didn't just show me. He ruined me. THE REED PACK CALLED ME A FAILURE. Born wolfless into a dynasty of Alphas, I was the girl with no claws in a world built on blood. To my father, Mason Reed, I was a bartering chip. To my sister, Vanessa, I was a shadow. I was destined for a political mating and a silent life—until I met Grayson Cole. THE COLE PACK CALLED HIM A TIME BOMB. A "scrapper" from the salvage yards on the edge of the territory, Grayson was the son of a drunk and the heir to a legacy of violence. He was the boy with the raw knuckles and the silver eyes that saw right through my human skin. ONE NIGHT AT THE IRON BRIDGE CHANGED EVERYTHING. What started as a secret trade of forbidden scrolls and stolen glances ignited into a primal fire that threatened to burn both our houses down. In the dark of the storehouse, we weren't enemies. We were two broken souls finding a home in the heat of the moment—limbs tangled, skin stinging, and the heavy weight of a fated bond neither of us was supposed to have. BUT SECRETS HAVE TEETH. When the sacred chronicles of the Reed Pack go missing, the blame falls on the boy I love. My father calls for his head. My pack demands blood. And as I stand on the balcony watching the torches gather for a hunt, I realize the most terrifying truth of all: Grayson didn't just steal our history. He’s the only one who can survive the future. He’s coming back. Not as a scrapper. Not as a thief. He’s coming back as the Shadow Alpha. And he’s coming for me.